KavaniJam, heredera de Cesena y el Kavanijazz

Logo de la I edición del Kavanijam / Foto: Janis Gala

Logo de la I edición del Kavanijam / Foto: Janis Gala

Por Patricia Biosca

Al principio ignoraba los mensajes que me llegaban con el enlace al vídeo, pero después del primer centenar, decidió echarle un vistazo. Pensé ‘pero qué es esto’. Y luego me puse a llorar porque era una locura”. Así explicaba Dave Grohl, líder y cantante de Foo Fighters, cómo se sintió en el momento en que visionó como 1.000 músicos tocaban una de sus canciones más conocidas, ‘Learn to fly’, en la ciudad italiana de Cesena. Un reclamo para que la banda tocase en la localidad después de que cuatro amigos, hartos de tener que viajar por toda Europa para ver a su grupo preferido, comenzasen una campaña a través de las redes sociales y un crowdfunding para llevar a cabo el vídeo que se convertiría en viral en tan solo una noche. Dos años después, Cabanillas del Campo se propone emular de alguna manera la hazaña y ha organizado la I edición del KavaniJam, un festival que pretende unir a músicos de toda índole para tocar y cantar al unísono tres canciones que ya son himnos. Un órdago cultural sin farol que aquí, a servidora, le hace esbozar una sonrisa cada vez que piensa en la cita. Sigue leyendo

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La tradición y el folklore que viene

Exhibición de la Escuela de Folklore. // Foto: Diputación de Guadalajara

Exhibición de la Escuela de Folklore. // Foto: Diputación de Guadalajara

Por Ricardo Villar*

Sábado cualquiera de mediados de los años 90. Las señales horarias anuncian el mediodía. José Alfonso Montes, al micrófono. Comienza Guadalajara Folk. Han pasado veinte años de aquellas mañanas de música tradicional en el antiguo dial de la 88.6 de la Cadena Ser Guadalajara. Sonaba en la emisora Río de Piedras, Alquería o cualquiera de las rondas de la Provincia, que habían editado algún disco por aquellos años. Tras el cese del programa, los aficionados a la cultura tradicional nos pasamos al calor de Trébede, en Radio 3, con el célebre Iñaki Peña como conductor. Pues bien, esa generación que permanecía atenta a esos sonidos e historias tan nuestras, es la que hoy sigue luchando y tomando el relevo generacional a la pervivencia de la música de raíz y al mantenimiento de las tradiciones más ancestrales de nuestros pueblos.

La Real Academia de la Lengua, define Folklore como el conjunto de costumbres, creencias, artesanías, canciones y otras cosas semejantes de carácter tradicional y popular. Guadalajara, que antaño fue una provincia con un alto porcentaje de población rural, hoy se muestra cómo una de las zonas más desequilibradas de todo el país en cuanto a la distribución de su población. Y ahora que está en boca de todos, encabeza el ránking de las zonas menos habitadas de la península. Estos cambios demográficos han afectado de forma indudable a la supervivencia de nuestra cultura y se han llevado por delante numerosos festejos que aquí se celebraban.

Sin embargo, la tendencia parece que lleva unos años cambiando. En vez de que se sigan sumándose tradiciones a la lista de eventos desaparecidos, numerosas asociaciones, ayuntamientos y vecinos a título particular, vienen desarrollando ingentes trabajos en los pueblos para que sus raíces no se diluyan en la monotonía del día a día. En muchos núcleos ya es tarde. Y también se podrá debatir si estas recuperaciones se ciñen a aquella antigua realidad o meramente son un conjunto de personas “disfrazadas” que añoran un pasado que, en el lugar de nacimientos de los suyos, fue mejor que el que ahora representan tantas casas cerradas y chimeneas apagadas. Lo que sí que es cierto, es que cada vez hay más personas que cogen el testigo del rescate de la memoria de nuestros mayores

En estos tiempos de nuevas tecnologías y de consumismo arrollador, la vida va cambiando al instante. Aquellas vidas pausadas de nuestros abuelos, son mero recuerdo de hemerotecas. Hubo un momento en que la sociedad cambió los hábitos de vida a tal velocidad, que las tradiciones que se iban pasando de abuelos a nietos quedaron desprotegidas en esa cadena de transmisión. Muchas costumbres se quedaron por el camino, miles de canciones se aparcaron en plazas y fuentes, y los antiguos oficios se quedaron atrapados en las lentes de las viejas cámaras de Camarillo. Pero la falta de identidad a la que nos empuja esta vida globalizada, de prisas y atropellos, es una de las razones por las que lleva a mucha gente a buscar más allá del dónde venimos y a luchar por la sustentación de nuestras tradiciones y al rescate de aquellas que desaparecieron a mediados del siglo pasado. La recuperación de distintas festividades, la aparición de varios grupos de folk cargados de gente joven o la celebración de muestras en torno a antiquísimos oficios, son unos ejemplos de que nuestras raíces siguen vivas. Y que aquellos nacidos entre los setenta y los noventa, serán a corto plazo los que tengan un papel fundamental en su perduración en el tiempo.

Otro aspecto que resulta curioso son las costumbres religiosas. Resulta que cuando menos católicos confesos hay, en época moderna, es cuándo más se están consolidando pasiones vivientes, certámenes de bandas o distintos actos religiosos que se prohibieron o se dejaron de hacer hace siglos, como el del descendimiento que se recupera en Sigüenza en estos días, tras caer en el ostracismo durante más de doscientos años.

Todo este cúmulo de tareas por la pervivencia de músicas, oficios y tradiciones, últimamente lo han venido a ligar a los problemas de despoblación, agravados en las últimas décadas en nuestro medio rural. Pero fueron otros muchos los que siguieron, y siguen, la estela de los trabajos que se hicieron en nuestra tierra a comienzos y a mediados del siglo pasado. Encomiable ha sido el esfuerzo de los que fueron puerta por puerta, preguntado a los mayores o buceando en los archivos. Hay infinidad de ejemplos. Y antes de que existiera la Laponia del Sur o la Siberia española, estos eruditos ya llamaban la atención sobre el valor de nuestra idiosincrasia. También las corporaciones locales y la institución provincial, amén de los centros privados, han fomentado escuelas, cursos o aulas por muchos pueblos. Estos espacios, están dirigidos por grandes profesionales amantes de la provincia y que son los encargados de trasladar los conocimientos de nuestra cultura popular, a las generaciones venideras. La tradición y el folklore de la provincia no es una moda. Es la necesidad de conocer nuestras raíces, para entender quienes somos, gracias a los que fueron. Y qué tal vez con esto, nos sea más fácil entender el futuro de nuestra provincia.

IMG-20170408-WA0021* Ricardo Villar Moreno (Guadalajara 1984) pasó por la Escuela Provincial de Folklore entre 2004 y 2014 y en la actualidad mantiene el vínculo con la misma, al estar ligado al aula que permanece abierta en Sigüenza. Fruto de su compromiso y pasión por su tierra, impulsa y mantiene la recuperación de varias tradiciones perdidas, en especial algunas de las que todavía perviven en la Sierra del Ducado. Ha colaborado en distintas actividades con la Diputación de Guadalajara.

La poesía anda por las calles

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Unos participantes en los actos organizados con motivo del Día Internacional de la Poesía muestran una pancarta con uno de los lemas más repetidos de la jornada cultural en la Plaza Mayor de la capital: // Foto: Cultura enGuada

(“No solo los que nos odian o nos envidian
Los que nos limitan y oprimen; quien nos ama
no menos nos limita.
Que los dioses me concedan que, desnuda
del afecto, tenga la fría libertad
de als cimas sin nada.
Quien quiere poco, tiene todo; quien no quiere nada,
es libre; quien no tienen, y no desea,
hombre, es igual a los dioses”
(Fernando Pessoa, firmado como Ricardo Reis, traducción propia)

Por Borja Montero

La celebración del Día Internacional de la Poesía consiguió poner en marcha a la ciudadanía guadalajareña durante doce horas, implicando a alrededor de setenta colectivos y asociaciones e introduciendo los versos en colegios, bibliotecas e institutos, donde ya suelen tener un importante terreno, pero también en otros centros y organismos públicos, además de los actos públicos en plazas como El Jardinillo, Virgen de la Antigua o Mayor, con la respuesta masiva que puede verse en todas las crónicas. El análisis del día siguiente no hace otra cosa que habar bien del estado de salud de la sociedad civil guadalajareña, de la que ha partido esta iniciativa, así como otras tantas decenas de citas culturales y de ocio a lo largo del año, y del poder de movilización de la cultura en general y de la literatura en particular, de la que la capital saca algunos de los principales hitos de su calendario. Guadalajara es ciudada de cuentos y, por qué no intentarlo, puede serlo de poesía. Sigue leyendo

La poesía, dueña de nuestras calles

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Artistas del espectáculo “La poesía anda por las calles” estrenado el viernes en el Buero Vallejo // Foto: R.M.-SLIJ

Por Blanca Calvo*

Hace casi dos décadas, en 1999, la UNESCO decidió celebrar el Día Mundial de la Poesía. Escogió para ello el 21 de marzo, cuando en el hemisferio norte comienza la primavera. Dice el refrán que la primavera la sangre altera: debe de ser esa la causa de la elección, porque ya se sabe que para escribir poemas hace falta cierto grado de alteración.

Pero la poesía es la invitada pobre en la familia literaria, y casi nadie se había enterado de esa fiesta, que pasaba desapercibida a nuestro lado. Eso, espero, se ha terminado entre nosotros. Guadalajara va a celebrar la poesía este año a lo grande, sacándola a la calle desde las primeras horas del próximo martes 21, y creo que nos lo vamos a pasar tan bien que nos quedarán ganas de repetir.

¿Por qué este año celebramos por primera vez el Día Mundial de la Poesía? Esa pregunta tiene una larga respuesta.

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El calendario

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El novelista y pensador José Luis Sampedro recibió “Su peso en Miel” en el año 2008, cuando ya contaba con 91 años. // Foto: 20minutos.es

Por Borja Montero

El calendario es caprichoso a veces. Venimos de un año en el que se han celebrado en la provincia los centenarios de dos grandes escritores, ambos de un regusto tan clásico que, a pesar de una relativa contemporaneidad de los temas que abordan y de la España que retratan, nos suenan a letra redonda con capitulares coloreadas y libros encuadernados en cuero, Antonio Buero Vallejo y Camilo José Cela. Quiere el azar que, 32 días exactos después de cerrar tan intenso año de homenajes y actos culturales, se cumpla también el siglo desde el nacimiento de otro gran nombre de las letras españolas, éste con una resonancia menos grave y reverencial, más mundano y cercano, José Luis Sampedro. A los cien años y un día de aquel 1 de febrero de 1917, y ante la inexistencia en el horizonte de algún homenaje a este autor, por pequeño que sea, en una ciudad de la que es hijo adoptivo desde 1991 y en una provincia cuyas tradiciones, eso que gustan de llamar paisanaje en algunos círculos, inmortalizó para la posteridad en 1961 en El río que nos lleva, permítanme que sea esta torpe pluma la que quiera honrar su figura. Sigue leyendo

Botarga indie

 

Yélamos recuperó su botarga hace dos años después de casi siglo y medio // Foto: G. Mínguez

Yélamos recuperó su botarga hace dos años después de casi siglo y medio // Foto: G. Mínguez

Por Patricia Biosca

“Y ocurrió así. Llegaron nuevas ideas que no eran nuevas, sino recicladas. La gente moderna ya no era moderna, sino anticuada”. Así reza la canción Ser Brigada del grupo León Benavente. Una idea que en los últimos años ha dado lugar a los amados/odiados hipsters, indies y toda una serie de tribus urbanas que se caracterizan por vestir como sus padres y abuelos, rescatar la flamenca que se posa encima de la televisión “con culo” como moda in del momento o lanzar miles de tuits al aire de la red de redes cuando se muere algún cantante que hasta el momento no conocían como si fuese primo hermano. Visto así, podría decirse que todo es malo, que recuperar modas pasadas en la actualidad solo sirve para subir una foto a las redes sociales y “posturear” (palabra de novedosa acuñación que resume el fin último de la versión más popular de toda esta corriente).

Pero no. Y lo escribe alguien que también ha probado las mieles de estas nuevas modas y las disfruta como la que más. En Guadalajara existe una corriente que, dentro de este rescate de lo antiguo, corre en paralelo, más preocupada por revivir unas raíces que muchas veces se diluyen en argumentos tan conocidos como “es que estamos al lado de Madrid” como excusa ante la pérdida de identidad. Jóvenes que resucitan botargas y celebraciones antiguas en pueblos de 50 habitantes, que vuelven al pueblo de sus padres para empezar negocios desde cero relacionados con cosas tan olvidadas como árboles singulares o que llevan a escenarios internacionales la jota castellana y hacen bailar a los “gafapastas” más pintados. El renacer del indie rural, como el The Walking Dead en su versión campera pero sin vísceras, solo con la parte de la moda y la resurrección.

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El ‘superpatronato’

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El teatro Buero Callejón es la actual sede del Patronato de Cultura. // Foto: guadapress.es

Por Borja Montero

El Ayuntamiento de Guadalajara se plantea la posibilidad de unificar los dos actuales Patronatos especializados, el del Deportes y el Cultura, en un solo organismo, que se encargaría también de las competencias de Festejos, según avanzaba ayer la pluma de uno de los fundadores de esta tribuna, Rubén Madrid, en Cultura en Guada. Se trata de una decisión con diferentes matices, más técnicos que políticos, un cambio que, de producirse, probablemente tenga poca influencia en el disfrute por parte de los ciudadanos de los distitnos servicios ofrecidos por estos departamientos, más allá del lugar físico al que tengan que acudir a matricularse en cursos o a entregar solicitudes e instancias de diversa índole. Sin embargo, como toda decisión de carácter estructural en una administración pública, genera algunas reflexiones acerca de sus objetivos, su utilidad y sus motivaciones ulteriores. Sigue leyendo