El reciclaje

Oficina de empleo de Guadalajara. // Foto: El Hexágono de Guadalajara

Oficina de empleo de Guadalajara. // Foto: El Hexágono de Guadalajara

Por Óscar Cuevas

A los compañeros

Quería yo acordarme en este Primero de Mayo de unos compañeros de fatigas que tuve meses atrás. Fue el pasado invierno, cuando completé uno de esos cursos de formación que el lenguaje políticamente correcto dice que son “de reciclaje para desempleados”, y que ustedes y yo conocemos como los “cursos del paro”.

Ay, los cursos del paro. Casi mejor llamarlos así, por su nombre común. Que eso del reciclaje no deja de tener connotaciones de residuo urbano y de contenedor de cosa vieja, que hasta de los eufemismos se harta uno.

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Un buen dato

Oficina de empleo de Guadalajara. // Foto: El Hexágono de Guadalajara

Oficina de empleo de Guadalajara. // Foto: El Hexágono de Guadalajara

Por Concha Balenzategui

Lo miremos por donde lo miremos, el dato del paro de marzo, publicado ayer, es un buen dato. Objetivamente, hay ahora 591 desempleados menos que el mes pasado en Guadalajara y es para congratularse con quienes han encontrado trabajo. Nada menos que 466 en el sector servicios, el grupo que aglutina más parados; 130 en la construcción; y 48 en la industria, que son cifras nada desdeñables. Solo la agricultura y el colectivo de los que buscan su primer trabajo han aumentado en número de desempleados.

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Son ilusiones

Cabalgata de Reyes Magos, ayer, en la capital. // Foto: Elena Clemente. culturaenguada.es

Cabalgata de Reyes Magos, ayer, en la capital. // Foto: Elena Clemente. culturaenguada.es

Por Concha Balenzategui

Con ilusión nos fuimos anoche a la cama, después de disfrutar con alguna de las cabalgatas que desfilaron por los municipios de la provincia, y con ilusión hemos despertado en esta mañana de Reyes, esperando el regalo sobre los zapatos limpios. La magia nos durará todavía unas horas una vez abiertos los paquetes y apurado el roscón.

Solo queda un día para dar por terminado este “simulacro de paz y felicidad” en que hemos andado inmersos con sonrisa bobalicona durante las últimas dos semanas. Pero les aseguro que, oyendo los mensajes de los gobernantes y las perspectivas de los empresarios, yo también he caído presa de la “anunciación” de una recuperación cada vez más cercana.

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Cospedal: la Terminator de los parados

Por Ana María Ruiz

María Dolores Cospeda, presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha// Foto: JCCM

María Dolores Cospeda, presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha// Foto: JCCM

María Dolores Cospedal ha vuelto a liarla parda. En esta ocasión, la presidenta de Castilla-La Mancha nos ha sorprendido convirtiéndose en el brazo ejecutor de cientos de parados de esta región, a los que pretende sacar de las listas de demandantes de empleo de golpe y plumazo y, lo que es peor, sin que muchos de ellos se hayan siquiera enterado.

La polémica ha saltado a la luz tras una encuesta que se ha realizado entre un colectivo indeterminado de inscritos en el Sepecam. Desde hace unos meses, los desempleados estamos siendo objeto de lo que el Gobierno regional ha llamado Estudio de Empleabilidad, que se ha llevado a cabo de forma telefónica en unos casos y, en otros, vía telemática, a través de una empresa privada: Innovación y Desarrollo Local, S.L., una consultora con sede social en Madrid que trabaja en el ámbito geográfico de la UE, África y Latinoamérica.

Yo misma he sido una de las entrevistadas. En mi caso, recibo una llamada a mi móvil en la que se me dice que estoy hablando con el Servicio de Empleo de Castilla-La Mancha y que debo contestar a una encuesta. Ilusa de mí respondo a todas las preguntas pensando que quizá sea una forma de mejorar y renovar los datos de mi demanda de empleo y, por tanto, la posibilidad de encontrar un trabajo. Pero conforme avanza la entrevista crece mi sorpresa por algunas de las preguntas realizadas: ¿está pagando usted una hipoteca? ¿cuál es su objetivo al inscribirse en una oficina de empleo? ¿a cuánto ascienden los gastos mensuales de su hogar? ¿busca usted trabajo por otras vías que no sean el Sepecam?, etc, etc. Al finalizar, una amable señorita, me suelta un mitin sobre lo importante que es para el Gobierno regional que haya contestado el cuestionario y que el mismo servirá para adoptar medidas encaminadas a ayudarme a mejorar mi empleabilidad. Cuando colgué me quedé con la sensación de que me habían tomado el pelo y con la sospecha de que, o bien era puro electoralismo para hacerme creer que la Junta se preocupa por mí, o tal vez querían “pillarme” para comprobar si busco trabajo de forma activa y no soy un parásito para el sistema.

Como mi desconfianza iba en aumento, hace unos días me acerqué a las oficinas de empleo de Guadalajara y allí se confirmaron mis sospechas. Descubrí que había gato encerrado. Y cuál es mi sorpresa cuando los funcionarios me informan que, en función de las respuestas que haya dado a dicha encuesta, puedo haberme quedado fuera de las lista de demandantes de empleo y pasar a la denominada “demandantes de otros servicios”. Vamos, que directamente puedo haber desaparecido de las listas del paro. Es decir, que ya no contaría en las estadísticas oficiales, ni podía recibir prestaciones, ni otros beneficios a los que tengo derecho por mi condición de desempleada. Al menos, este no ha sido mi caso pero muchos guadalajareños pueden estar ya fuera de estas listas tras haber respondido a la entrevista, ya que su tarjeta del paro ha podido ser modificada sin que sepan absolutamente nada al respecto. Esto también afectaría a las personas mayores de 55 años que tengan firmado un convenio con la Seguridad Social y que pueden haber perdido el tiempo de búsqueda activa de empleo requerido por esta administración para acceder a su pensión.

Los propios trabajadores del Sepecam me manifestaron su enfado dado que se habían enterado de la encuesta por las quejas de los propios desempleados. Es decir, que los encargados de informarnos y sacarnos de dudas en ese micromundo que es el edificio del paro -en el que se cruzan cientos de historias y dramas personales- desconocían lo que se había cocido meses atrás en Toledo. Me comentaron que ante la avalancha de preguntas, dudas y reclamaciones de personas molestas por el tono del cuestionario, la Consejería les ha remitido una circular en la que les informan que deben remitir a aquellos que estén descontentos o quieran quejarse o denunciar al que se ha llamado “Buzón de Quejas”, a la dirección de correo electrónico estudioempleabilidad@jccm.es. Pues vaya solución. Vamos que sólo nos ofrecen el recurso al pataleo.

Oficina de Empleo de Guadalajara// Foto: Ana María Ruiz

Oficina de Empleo de Guadalajara// Foto: Ana María Ruiz

Denuncia de CC.OO. El sindicato CC.OO. ha denunciado el supuesto maquillaje de las cifras del paro al que ha dado lugar esta maniobra del Gobierno regional. “Estamos cansados de la manipulación interesada de las cifras del paro. Hablamos de personas que lo están pasando muy mal y el único interés del Gobierno de Castilla-La Mancha es hacer como que no existen. En vez de planes de empleo, hacen encuestas no para ayudar a la gente a buscar empleo sino para pasar un cuestionario enfocado a rebajar la cifra del paro registrado”, ha afirmado el secretario general de CC.OO. CLM, José Luis Gil, quien ha añadido que la nuestra es la única Comunidad Autónoma “que dedica el dinero de las políticas activas de empleo a pagar a una empresa privada encargada de maquillar las cifras del paro”. Por ello, va a solicitar a la UE y a la Red Europea de Servicios Públicos de Empleo, que intervengan “porque el Gobierno de Castilla-La Mancha no está cumpliendo el objetivo de ayudar a los parados ni a encontrar empleo ni a mejorar su empleabilidad”. Además, ha puesto a disposición de los afectados un espacio en su web (www.castillalamanchaccoo.es) en el que poder denunciar y recibir asesoramiento.

El portavoz del Gobierno regional, Leandro Esteban , ha desmentido estas acusaciones y asegura la Junta se estudia “alguna acción judicial ante esta falsedad”. Pues qué quiere que le diga, señor Esteban, yo me creo más la versión del sindicato porque en los tres años que llevo inscrita como demandante de empleo en Guadalajara no he tenido ni una comunicación del Sepecam para realizar ni una sóla entrevista de trabajo. Sólo se ha dirigido una vez a mí y ha sido, precisamente, para hacerme esta encuesta. Y no soy la única, señor Esteban, se lo puedo asegurar.

Bien es cierto que estos estudios no son una novedad. Un sistema similar se venía realizando desde las oficinas de empleo de la región para detectar quién estaba inscrito buscando realmente un trabajo y quién únicamente para recibir beneficiarse de cursos de formación gratuitos, certificados para bonos de piscinas, tarjeta de transporte urbano, descuentos en supermercados, etc. Este servicio lo realizaban orientadores laborales. Curiosamente, según denuncia CC.OO., desde junio a septiembre de 2012, el Gobierno de Cospedal decidió desprenderse de 188 personas que desempeñaban esta labor para después privatizar un servicio que ahora presta una empresa privada por la friolera de cerca de un millón de euros.

¿Ilegalidad? Si ya sería grave , si se demuestra, que se están maquillando las cifras del paro para llegar a las elecciones dando la impresión de que se han hecho los deberes, más lo es que la Junta de Comunidades haya cedido los datos personales de los parados de la región a una empresa privada sin el previo consentimiento de los afectados. Unos datos muy sensibles (nombre, DNI, teléfono, e-mail, estudios, etc) que ahora están en manos de no sabemos quién y no sabemos dónde, y que dicha empresa puede utilizar a su antojo con los fines que le vengan en gana.

¿Hasta qué punto es lícita esta actuación del Gobierno Cospedal? Yo proporcioné mis datos a la Administración regional y a ella corresponde velar por mi privacidad. ¿Se ha vulnerado la Ley de Protección de Datosde Carácter Personal? Como afectada exijo, como mínimo, una explicación. Me he dirigido al citado Buzón de Quejas y, casi una semana después, sigo sin respuesta.

Palabras en entredicho

Los datos del paro de enero nos han noqueado cuando empezaba a sonar el término "recuperación". // Foto: www.lacronica.net

Los datos del paro de enero nos han noqueado cuando empezaba a sonar el término “recuperación”. // Foto: http://www.lacronica.net

Por Concha Balenzategui

Esta semana hemos recibido una nueva entrega de la estadística del paro, que nos ha hecho temblar y sumergirnos más en la sensación de crisis. 931 desempleados de un plumazo nos ha dejado este mes de enero en Guadalajara. Según los datos oficiales, es el segundo “mejor” enero desde que empezó la recesión, sólo superado por el de 2010. Pero la comparación no nos sirve de consuelo.

Las lecturas más lógicas lo achacan, como en toda España, al final de la campaña navideña. Los sindicatos además han hecho hincapié en la reforma laboral, que se ha demostrado incapaz de crear empleo, al menos en la actual coyuntura. Como siempre, escuece especialmente el número de parados que no percibe ninguna prestación, o el número de hogares donde no entra ningún ingreso regular que no sea la ayuda de la familia o la caridad.

No quería yo hablar de cifras, sino de palabras, porque este dato nos ha llegado en un momento en que no deja de repetirse el mantra de la “recuperación”. Y no voy a negar que existen síntomas de mejoría, porque están sobre el papel. Para empezar, que en nuestra provincia hay menos personas apuntadas al paro que hace un año. También sabemos que por primera vez ha crecido el PIB, y hemos oído del aumento en las ventas de coches, incluso de viviendas. Por no hablar de los resultados de la banca publicados en los últimos días y de todas las valoraciones positivas al finalizar el rescate bancario con “éxito”, según dicen. Qué poco adecuada me parece esta palabra.

Cada uno en su casa sabe que estamos muy lejos de que esos índices positivos lleguen a tocar a las personas, y menos aún al mercado laboral. Si lo que evoca el término “recuperación” es un restablecimiento de la situación previa a la crisis, aumenta la desconfianza. Muchos sabemos que nada ya volverá a ser como antes: ni la estabilidad de los contratos, ni los sueldos, ni siquiera la manera de considerar el puesto de trabajo.

La estadística de desempleo, precedida por una EPA que también nos dejó mal sabor de boca, viene acompañada de otros datos sobre el mercado de trabajo que nos hacen reflexionar sobre sus entrañas. Por ejemplo, el aumento de la movilidad laboral. Me refiero a los trabajadores que han encontrado trabajo en otra provincia, una circunstancia que en 2013 ha crecido un 12 por ciento sobre el año anterior en el conjunto del país.

Aumentan los contratos en provincias distintas a la de residencia. // Foto: viajemosentren.com

Aumentan los contratos en provincias distintas a la de residencia. // Foto: viajemosentren.com

Y Castilla-La Mancha es la comunidad con una mayor salida de trabajadores, duplicando de largo la media nacional. Es una situación lógica, casi diríamos que natural, debido a la cercanía y la atracción que ejercen polos como Madrid para Guadalajara y Toledo, o Valencia y Alicante para Cuenca y Albacete.

Lo malo es que la crisis ha agudizado esta circunstancia. Si hay trabajadores de otras comunidades que han firmado contratos en la nuestra, el saldo es enormemente negativo. 134.472 contratos de “entrada” frente a 161.960 de “salida”. Pero al menos nos podemos contentar con tener Madrid tan cerca y que nos brinde una segunda oportunidad de empleo y un destino para nuestros currículum.

El otro dato que podemos añadir al panorama es el de la afiliación a la Seguridad Social. En el mes de enero hemos perdido a nivel nacional la mitad de los autónomos creados a lo largo de 2013. Ahí es nada. Todo hace pensar que además de la desesperanza por no encontrar empleo, está la desazón por no poder crearlo uno mismo.

Leía un artículo está semana que pedía diferenciar entre los “emprendedores” propiamente dichos y los “supervivientes”. Los primeros son los que tienen el espíritu, las cualidades y la voluntad. Los segundos, ya los conocen muchos de ustedes, son los que no se les había pasado por la cabeza lo de ser su propio jefe hasta que se encontraron sin él.

Lo cierto es que muchos de los segundos, y desgraciadamente también de los primeros, ya han tirado la toalla. Han fracasado en el intento de emprender y en el de sobrevivir. Y digo “fracaso”, otra palabra que pongo en entredicho, a sabiendas de que el fracaso puede ser empresarial o económico, pero no tiene por qué serlo en un plano más global. El intento de un proyecto nuevo conlleva siempre un aspecto positivo, inherente a la propia acción, e independiente de su resultado inmediato y material. Creo que hay mucho que alabar al que arriesga, y mucha experiencia enriquecedora en el empuje de emprender, aunque no lo sea en términos contables.

Pero el vocablo “emprendimiento” se nos ha colado hasta en la sopa como sinónimo de salida del paro. En mis 21 meses de desempleo reciente realicé tres cursos sobre emprendimiento y autoempleo, y solo uno de ellos por propia voluntad. Los otros dos eran parte del temario obligatorio ligado a distintas disciplinas, una exigencia para superar cursos subvencionados o gratuitos.

“Emprender” es la palabra de moda, aunque no haya una coyuntura económica favorable para fundar o crecer. Aunque no venga acompañada de exenciones ni ayudas. Aunque los políticos que se llenan la boca pronunciándola no hayan trabajado nunca por su cuenta… y muchas veces ni siquiera por la de otro, al margen del cargo. Aunque el único impulso emprendedor que han tenido en su vida consista en hacerse el carné del partido.

Muchos saben ya que la palabra “emprendimiento” conlleva dosis de “necesidad” o de “supervivencia”, pero es que además con frecuencia esconde una mayor precariedad laboral o supone la única salida que dan algunas empresas para contratar los servicios de un trabajador. No sé si la fiebre por convertir a todo el mundo en autónomo va a continuar mucho tiempo más. Pero me temo que no tardando podemos presenciar el estallido de esta “burbuja emprendedora” en la que llevamos inmersos unos años.

Incluso entre los propios “supervivientes” caben clasificaciones. Habría que distinguir a los que emprenden, a los que emigran (40.000 españoles en el primer trimestre de 2013), a los que tiran como pueden con “minijobs”, incluso a los que cobran en negro.

En fin, habría muchos más términos que poner en cuestión. Hasta el significado de “mileurista”, palabra acuñada antes de la crisis, ha cambiado de sentido a medida que esta apretaba. Ahora casi es sinónimo de “privilegiado”. ¿O no?

La letra pequeña de la EPA

Vista de la directora general de Empleo de la Junta a Guadalajara, este jueves. // Foto: Guadaqué

Vista de la directora general de Empleo de la Junta a Guadalajara, este jueves. // Foto: Guadaqué

Por Concha Balenzategui

La catástrofe ferroviaria de Santiago nos ha sobresaltado de tal forma que ha eclipsado multitud de noticias cuya lectura apenas tiene sentido cuando tenemos el alma colectiva compungida de esta manera. Una de ellas es la de los datos de la Encuesta de Población Activa, cuya cifra positiva se esperaba con auténticas ganas desde muchos días antes, especialmente desde nuestro maltrecho Gobierno. La cifra de 225.200 parados menos en España en el segundo trimestre del año no se ha celebrado como lo hubiera sido en circunstancias habituales.

Al margen de la tragedia de Galicia, la mayor bajada del paro en lo que va de crisis es ante todo un dato positivo y esperanzador. Pero la EPA también tiene mucha letra pequeña que escrutar, que llena de interrogantes un dato favorable a priori. Por ejemplo, se ha hablado del carácter estacional de esta reducción, vinculada a los contratos de primavera del sector servicios; de que la creación de empleo es únicamente en el sector privado, porque el empleo público apenas se mueve; y de que el número de contratos temporales sube mientras desciende el de asalariados con contrato indefinido.

Evolución de la EPA en España. // Infografía: El País

Evolución de la EPA en España. // Infografía: El País

En la provincia de Guadalajara creo también que hay que coger el dato positivo con muchos alfileres para que no se nos desmorone. Sobre todo, porque los 32.100 parados que refleja la EPA actualmente siguen siendo una cantidad de dimensiones dramáticas, a la que no aligera contundencia el hecho de que se reduzca en 2.800 desempleados en el último trimestre.

Antes de escribir este artículo me he tomado la molestia de analizar toda la serie de la EPA en Guadalajara desde 2008 -fecha que marca el comienzo oficial de la crisis económica- para intentar comprender la singularidad de los datos provinciales. Es algo que hace unos años se encontraba uno en cualquier periódico o digital de la provincia, pero tras la drástica desaparición de medios y el desmantelamiento paulatino de las redacciones que sobreviven, es difícil encontrar un análisis prolijo o un gráfico elaborado con estos datos. Hasta el senador Porfirio Herrero, todo un experto en la disección del paro tras los años dedicados al Servicio Estatal de Empleo, cesó hace tiempo -cuando el PP dejó de ser oposición- de impartir sus habituales ruedas de prensa buceando en los datos.

Ahora lo que nos queda es la valoración de los sindicatos, que tiñen todo de negro con la facilidad de que las cifras acompañan a sus argumentos, o la de algún representante del Gobierno, eso siempre que los datos sean positivos, como ayer, en que la directora regional de Empleo visitaba nuestra capital aprovechando para arrimar su ascua a la sardina del descenso de parados.

Lo cierto es que hoy en Guadalajara hay 2.800 parados menos que hace tres meses, lo que me alegra sinceramente. Pero también sabemos que hay 1.600 desempleados más que hace un año, o 7.500 más que hace dos años, o 14.100 más que hace tres. En definitiva, mucha, muchísima gente parada desde hace demasiado tiempo, muchos de ellos sin prestaciones ni subsidios, y lo que es peor, sin perspectivas.

Evolución de la EPA en Guadalajara en los últimos cinco años. // Infografía: El Hexágono

Evolución de la EPA en Guadalajara en los últimos cinco años. // Infografía: El Hexágono

Ahondando en el pasado de esta Encuesta, observaremos que si en España se produce la primera bajada después de dos años consecutivos de subida, en términos provinciales el descenso no ha sido tan inusual ni tan significativo. Porque el número de parados ya descendió en el trimestre anterior, si bien es verdad que en una cantidad insignificante, apenas 100 personas. Y porque a lo largo de esta pertinaz crisis han sido varios los momentos de descenso del desempleo, y en cantidades tan importantes o más que ahora. No queda tan lejos el primer trimestre de 2012, cuando el descenso fue de 3.100 empleados, o el tercero de 2011, cuando según esta misma estadística el paro se redujo en 3.500 personas. Ninguno de estos momentos marcaron tendencia en una evolución que en nuestra provincia ofrece una imagen de dientes de sierra, en la que a reducciones de 3.500 desempleados siguen aumentos de más de 6.000 personas al trimestre inmediato.

Tampoco hay una pauta estacional a la que agarrarse para interpretar los datos de Guadalajara. No se puede decir que el segundo trimestre sea habitualmente bueno cuando el año pasado nos trajo un aumento de 6.400 parados y el anterior la suma de 3.000 nuevos desempleados. Aquí no son el verano, los turistas y los temporeros agrícolas los que nos arreglan el cuerpo. En provincias que suponen poca población, los vaivenes, en positivo o negativo, pueden producirse en cualquier tramo del calendario. Un ERE en una industria importante o el desembarco de una nueva empresa pueden alterar completamente la lógica.

Por eso es tan importante mirar el parámetro porcentual, ese que nos dice que la tasa de paro es hoy del 24’29 por ciento, cuando estaba superando el 25 por ciento en el último medio año, algo que se dice pronto, pero que viene a significar que uno de cada cuatro de sus vecinos con disposición de trabajar no tiene dónde. En estas circunstancias, nos consuela algo, pero muy poco, que Guadalajara esté algo mejor que el conjunto de España, donde la tasa de desempleo es del 26’26 por ciento. Quizá nos reconforte más comprobar que el mercado laboral sigue escapándose de las tendencias de esta comunidad autónoma, donde también ha bajado el paro en el último trimestre, pero que tiene una tasa de desempleo por encima del 30 por ciento que no deja de alarmar.