De mayores, al pueblo

Por David Sierra

Repartidor del programa ‘Como en casa’.

En estos tiempos en los que la despoblación en la que se sumerge buena parte de la provincia de Guadalajara se ha convertido en una preocupación habitual en los discursos de los responsables políticos de turno, adquiriendo hasta tal punto el rango de problema de Estado, de forma que un buen puñado de los fondos que recibirá nuestro país de cara a la recuperación están previstos en su destino a incentivar la soluciones que permitan retornar a la gente al medio rural. O al menos, evitar que se sigan yendo.

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La ‘Vaciada’ quiere llenar las urnas

Por Gustavo García

Algo parece que se mueve. Lo cierto es que desde fuera de Teruel no sabemos muy bien si su movimiento reivindicativo que culminó en el Parlamento español con la representación de Teruel Existe sirvió para conseguir algo más que ser noticia en los medios de comunicación nacionales.  Hay, nada más y nada menos, que 30 provincias españolas afectadas por lo que se ha dado en llamar la España Vaciada. Sus problemas son evidentes y queda muy bien la clase política cuando llegan las elecciones y no dudan en apoyar a pies juntillas todas sus reivindicaciones para igualar a su escasa población al resto de las zonas más pobladas y mejor atendidas. Luego pasa el tiempo y los pueblos vuelven a su languidez habitual de hace ya unas décadas.

Ahora se abre otro hilo de esperanza. Los colectivos que representan a este sector (160 en total) se están organizando y comienzan a tomar decisiones importantes que pueden llevarles a alcanzar grandes logros cara al futuro. Hasta un total de 70 estuvieron recientemente presentes en la III Asamblea General de la España Vaciada. La conclusión principal es que ya piensan en concurrir a las próximas citas electorales para salvaguardar los intereses de las zonas más abandonadas del país. Será la “fórmula más adecuada para trabajar por el reequilibrio territorial y luchar contra la despoblación“, apuntan. En este sentido, se basan en los artículos 138 y 139 de la Constitución, que hablan de desarrollo equilibrado y del principio de igualdad entre los españoles. Estas agrupaciones aseguran que “la vía de participación electoral está siendo reclamada por muchos ciudadanos, en muchos territorios, que sienten la necesidad de dar este paso decisivo”.

Las inclemencias meteorológicas ponen en evidencia la fragilidad de los pequeños núcleos de población.
Foto: Nacho Abascal

Tarea complicada, según se nos antoja, tal y como van las cosas en nuestro país. Y, más, después de tantos años de lucha en saco roto. Si bien, los movimientos que se atisbaron en las últimas comparecencias electorales afloran ya con mayor ímpetu. Los gérmenes estaban creados y ejemplos como el de Teruel Existe anima a estos grupos a llegar más a fondo. La idea de estar representados directamente donde se toman las decisiones, y no solamente a través de otros partidos, sino con una formación de sello propio, puede resultar interesante y no sería raro que alcanzasen los objetivos marcados de antemano, aunque ahora se vislumbren lejanos. Acertar con la vía adecuada no es sencillo. Lo que está claro es que el avance logrado con la visualización general de sus problemas ha supuesto pocos avances para estos territorios. Fue el 31 de marzo de 2019 en Madrid cuando la coordinadora de la España Vaciada se conoció un poco más con una gran manifestación. Después, ha seguido trabajando intensamente con la idea de concienciar sobre la necesidad de revertir los desequilibrios territoriales. Y, consideran que la sociedad ha aumentado su interés por estas dificultades que viven las zonas donde menos gente vive.

Ritmos distintos
En Guadalajara bien conocemos las dos velocidades diferentes de la parte del Corredor del Henares y la de las zonas despobladas de la Sierra Norte, del Señorío de Molina de Aragón o de la propia Alcarria. Aquí también las administraciones se han olvidado de los ‘menos numerosos’ –en buena medida, por puro egoísmo en la cantidad de votos a cosechar–. Algo que estiman como “un maltrato y un abandono histórico”. Estamos hablando de una provincia con 288 municipios y muchos más núcleos de población, una de las mayores en este aspecto. Ello supone que alcance zonas con una bajísima densidad de población. Allí no hay conexiones adecuadas para el uso de internet, las coberturas telefónicas no llegan a la totalidad del territorio –ni siquiera con las compañías punteras–, el transporte público casi no existe o las inversiones en infraestructuras decaen sobremanera. Y, ya si aparece alguna Filomena, no es que no llegue la fruta, la carne o el pescado, sino que algo tan básico como el pan puede estar varios días sin suministrarse. Además, hay municipios muy pequeños que gravan escandalosamente con impuestos como el IBI a quienes poseen inmuebles en sus términos, lo cual es ya el acabose –y hay ejemplos flagrantes y obscenos al respecto–. La falta de rentabilidad económica y en votos hace que esto siga como está durante años y años. Por eso, se reclaman desde trenes convencionales, como es el caso de Priego en Cuenca, hasta la vía rápida por carretera entre Alcolea del Pinar y Monreal del Campo, en Guadalajara y parte de Teruel, por poner sólo dos cercanos.

Estos colectivos son de origen muy diverso, aunque unidos por objetivos comunes y están convencidos de que la unidad de acción, junto a sus firmes convicciones, pueden conseguir el futuro que desean para el mundo rural. Hay una sintonía clara entre ellos, de ahí que la presencia institucional “va a ser la única forma de encauzar las soluciones, incluso para las pequeñas ciudades, empezando por lograr un Pacto de Estado por el reequilibrio territorial”. Y, es igualmente, evidente que uno de los principales retos de los españoles en estos tiempos es “enfrentar con rotundidad esos desequilibrios territoriales”.

En Teruel una fuerza política de estas características fue la más votada en su provincia, consiguiendo un diputado y dos senadores. Por tanto, la España Vaciada considera que “es necesario estar presentes en las instituciones para tener capacidad de influencia en las medidas políticas que nos afectan”. Bien harían otras formaciones con tener en cuenta este movimiento, pues, de seguir por los actuales derroteros, la presencia en los ámbitos de estos nuevos moradores podría dar el vuelco electoral en muchas provincias. Son pocos, pero unidos, pueden dar más de un susto a los partidos tradicionales y a los de más reciente creación.

Ciertamente, que, como bien dicen ellos, “es el momento de avanzar con decisión para empezar a resolver, de manera urgente, el grave problema de la despoblación y de los desequilibrios”. Reiteran que trabajarán para “definir la forma más adecuada de encauzar esta nueva estrategia, apostando, como siempre, por el diálogo y el consenso entre todos”. En la última toma de contacto, en la que participaron 28 de estos colectivos y plataformas, se aclaró que “deben seguir con su identidad y trabajo, siendo el cauce de participación para recoger la sensibilidad y los problemas de los habitantes de los territorios, así como para trasladar sus demandas y propuestas a las instituciones”.

Razón no les falta. Esperemos que sigan organizándose en tan loables tareas y cuenten con el apoyo general que necesitan. España no tendrá así las dos diferentes versiones de que, en una parte, por desgracia, hace gala Guadalajara.

Guadalajara, la provincia medio vacía medio llena

Por Sonia Jodra

La escuela de Cobeta ha reabierto sus puertas 30 años después de echar el cierre.

Guadalajara es tan compleja que ni siquiera podemos incluirla entre las provincias de la España vacía o vaciada. Porque Guadalajara tiene solo la mitad de la provincia vacía o vaciada y la otra mitad la tiene llena, llenada por los madrileños que cada año eligen algún pueblo del Corredor del Henares guadalajareño huyendo de los precios inmobiliarios de la Comunidad de Madrid.

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De soles y espárragos

Por David Sierra

Con motivo del inicio de la campaña de recogida del espárrago verde en la provincia de Guadalajara, argumentaba hace unas semanas el actual presidente de la asociación sobre el cultivo de esta hortaliza, Jaime Urbina, que había dejado de ser “tan rentable” a causa del encarecimiento de la mano de obra y los impuestos que tienen que pagar, así como la estabilización de los precios. Este hecho estaba originando que algunas explotaciones hubieran decidido reducir este cultivo en favor de otras alternativas agrícolas como el cereal. La consecuencia, según este productor que ha vinculado actualmente su principal fuente de ingresos al cultivo del espárrago verde con más de 150 hectáreas, ha sido la reducción en la contratación de los temporeros necesarios para su recogida, clasificación, etiquetado y empaquetado de cara a su distribución final. En el proceso no hace referencia a la mecanización que la industria agroalimentaria basada en este producto ha llevado a cabo en los últimos años, incentivada por ostentosas ayudas públicas.

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Vacunando la distancia

Por David Sierra

Con más de un siglo a sus espaldas, cuando a Dámaso le propusieron vacunarse no lo dudó un instante. Pastor durante toda una vida y con el recuerdo de sus ovejas, fieles compañeras, siempre presentes en su memoria – que aún conserva con especial lucidez -, a pesar de los temores por la aparición de este temible virus nunca perdió la esperanza de alcanzar los ciento doce otoños propuestos medio en broma y muy en serio. En su municipio, – uno de esos donde los pocos que quedan están más cerca de su generación que del resto, donde el panadero acude con cada vez menos ganas en su furgoneta, donde las tiendas y los comercios brillan por su ausencia; donde el autobús ya no entra ni para cerca, donde el cartero acumula y deja para un día en concreto toda la correspondencia, y donde el consultorio médico sólo abre sus puertas de quincena en quincena, aunque los enfermos ronden la puerta -, las vacunas contra el Covid ni se las ve ni se las espera.

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Muerto el perro, se acabó la rabia

Por David Sierra

Mientras desde la oficina o despacho del Comisionado para el Reto Demográfico de Castilla La Mancha trabajan para consensuar el texto normativo que pretende perfilar las políticas y medidas económicas, sociales y tributarias frente a la despoblación de la región y que el ejecutivo autonómico tiene en mente aprobar a lo largo de esta primavera, la realidad continua dando mazazos al medio rural, en esta ocasión desde el propio Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que lidera el socialista José Luis Ábalos.

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Cuestiones a la deriva

Por David Sierra

El Gobierno de Castilla-La Mancha abría el pasado lunes un cuestionario, a través del portal de participación, para preguntar a la ciudadanía de la región sobre las cuestiones a desarrollar para elaborar su Estrategia Regional frente a la Despoblación. Con esta herramienta pretende encontrar las respuestas acerca de los servicios y los factores decisivos que llevarían a los ciudadanos a trasladarse a vivir a ciertas zonas del territorio autonómico, más concretamente en el medio rural.

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Ni las máquinas se quedan

Por David Sierra

Ni las máquinas. Ni tan siquiera las máquinas sobreviven al proceso de la despoblación. Al cierre de oficinas que, – sobre todo tras la caída de las cajas de ahorro, se ha venido produciendo en los últimos años con el propósito de ganar rentabilidad a costa de marginar aquellos lugares exentos de proporcionar rentabilidad -, se ha unido la clausura de los cajeros automáticos, el último recurso para que la población rural pudiese realizar aquellas operaciones bancarias más habituales como la obtención de dinero en efectivo.

La Diputación de Guadalajara propone financiar la instalación de cajeros. / Foto: Cadena Ser.
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Adiós con alegría al 2020

Por David Sierra

Se va este maldecido año 2020 con más ganas que nunca. Le decimos adiós y si nos dejasen, lo haríamos con la mayor de las fiestas posibles. De momento, aunque la cosa vírica ha empeorado a consecuencia de la angustia navideña, las restricciones no se han endurecido y la vigilada Nochevieja no tiene visos de que vaya a desmadrarse. Y, sin embargo, a pesar de todos los deseos por desprendernos de esta anualidad y de la tragedia en la que ha sumido la enfermedad que ha trascendido en todas nuestras conductas, haberlo vivido para los que aún podemos contarlo, nos ha podido servir para extraer algunas interesantes conclusiones sobre la manera en la que estamos digiriendo el futuro.

No me cabe la menor duda de que este año va a suponer un antes y un después en la manera de abordar asuntos en muy diversos ámbitos de cara al devenir que nos aguarda. La pandemia ha incrementado las consideraciones a tener en cuenta ante la búsqueda de soluciones de algunos problemas que han alcanzado una dimensión global difícil de gestionar. Y cuando el vaso se ve medio vacío, es importante que comience a llenarse.

La experiencia del confinamiento ha puesto sobre la mesa, tal como si de un estudio científico se tratase, la influencia directa que el ser humano ejerce sobre el medio ambiente y el cambio climático. Cuando las vacunas están a la carrera de generar una protección de rebaño, la disminución de la actividad al mínimo supuso un respiro para el planeta que pudo comprobarse con el descenso de los gases de efectos contaminantes, el incremento de la flora y la fauna en muchas zonas del planeta donde estaban prácticamente extinguidas o reducidas a la mínima expresión y la regeneración de espacios naturales terrestres y marinos.

Es indudable que, a partir de esta vivencia, la implicación contra todo aquello que puede causar un deterioro evidente de la naturaleza se va a incrementar de tal forma que no es extraño vaticinar para los próximos años una aceleración de las políticas para la lucha contra el cambio climático, junto con la condena de todas aquellas conductas que tienden a influenciarlo. La pena, que esas reacciones vayan a llegar cuando la navaja ha estado sobre la garganta.

Del mismo modo, este fatídico año ha permitido ver un haz de luz sobre la configuración y ordenación urbana y la importancia de espacio público y cómo utilizarlo y ocuparlo. Aunque los modelos de ciudad sostenibles son diversos y aún en fases muy experimentales, existen unas líneas comunes que más pronto que tarde van a ir ganando terreno en favor de una mayor interconectividad social. El coronavirus ha puesto de relieve la importancia de la interrelación social para combatir cualquier peligro y la tristeza que implica la soledad, sobre todo cuando la muerte acecha. Aspectos que no van a pasar desapercibidos en los nuevos modelos de desarrollo urbanístico donde la tecnología va a ser un factor fundamental en la generación de nuevos empleos y bienestar. Aquellas ciudades que queden rezagadas en la iniciativa son las que peor lo van a pasar.

A nivel general, la pandemia también ha sido el mejor aliado para poner en valor el entorno rural en todas sus expresiones. Quien lo iba a intuir que haría falta un virus para favorecer el retorno a los lugares despoblados con todo lo que eso supone. Ahora que se han aprobado las conclusiones de la Comisión sobre la Despoblación, sería una desventura desaprovechar la inercia generada por la búsqueda de nuevos espacios de convivencia con otras prioridades y valores más comprometidos con el medio rural. Las nuevas generaciones, los ‘sin pueblo’, han encontrado justificaciones para descubrir estos lugares más allá del ámbito turístico y corresponde a las administraciones encauzar esas tendencias con las inversiones necesarias para no perderlas.

En definitiva, 2020 nos deja con más pena que gloria sumidos en la esperanza de recibir el chute de Araceli, con la perspectiva de tocar fondo a expensas de la tercera ola y resurgir como el ave Fénix entre la millonada europea destinada a la ansiada recuperación. Feliz Año 2021 a todos los lectores del Hexágono de Guadalajara, contento de que la profecía de Mad Max haya quedado, de momento, relegada.

Luces encendidas

Por David Sierra

Demasiadas luces encendidas. Ventanas iluminadas en una época del año en la que ya debieran estar en la más absoluta oscuridad. Buzones incomprensiblemente vacíos y portales exentos de la suciedad propia del otoño. Hojas amontonadas después de haber sido barridas y apenas restos de barro en las calles, aunque los tractores sigan manteniendo su actividad agraria preparando la tierra entre aguacero y aguacero, aprovechando los tímidos rayos de sol. En el bar, que mantiene como puede las restricciones impuestas para combatir la pandemia, el movimiento apenas ha decaído con el fin del verano y la actividad se conserva de manera excepcional. Nadie sabe cuanto puede durar esta situación y ya ni lo cuestionan.

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