Imprescindibles e infinitas

Por Gloria Magro.

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El 70% de los trabajadores que luchan contra la pandemia son mujeres. La igualdad debería de ser en 2021 la nueva normalidad, como reza el lema de la Diputación Provincial con motivo del 8 de marzo, Día de la Mujer. Para el Ayuntamiento de Guadalajara las mujeres somos infinitas; para la Junta de Comunidades, imprescindibles. Más allá de los eslóganes y las campañas publicitarias de estos días hay miles de mujeres, la infinita mayoría de este país, que son imprescindibles con sus pequeñas y grandes historias anónimas. Relatos por contar, vidas ocultas pero de enorme valía.

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De mujeres y brujas

Por Celia Iglesias

Las mujeres estamos divididas en nuestra historia desde siempre. Las buenas y las malas, las correctas y las incorrectas, las castas y las putas, las santas y las brujas, las feministas y las no feministas, las madres y las que no lo son… y así sucesivamente hasta el infinito y más allá…

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En homenaje a la mujer trabajadora

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Por Sonsoles Fernández Day

Me decía una amiga hace unas semanas que algún día tendría que escribir sobre nosotras, las mujeres. Que dedicase unas palabras a las mujeres que trabajan fuera y dentro de casa, jornada de 24 horas, siete días a la semana, desarrollando su lado profesional y también ocupándose de su familia, de sus hijos y en muchos casos, de sus padres, a veces enfermos o ancianos. El próximo domingo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, designado para reivindicar el papel de la mujer y la igualdad de derechos con el hombre en la sociedad y como persona. Aunque en la teoría y con la ley en la mano seamos todos iguales, lo cierto es que, lamentablemente, existe la ‘brecha de desigualdad de género’ que aún tenemos que eliminar.

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Sumisa igualdad

Por David Sierra

Se acerca el 8 de marzo. Una fecha señalada en el calendario. Las calles se tiñen de protesta. De reivindicación. De proclamas en favor de la igualdad. En defensa de los derechos para que sean efectivos sin distinción de géneros. Para reclamar el fin de las discriminaciones, de las violencias en todas sus formas. Para hacer entender a quienes desde las aceras miran y callan incrédulos, anclados en la tradición, porque aún no comprenden el cambio al que de manera ineludible el movimiento feminista conduce a la sociedad.

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Manifestación por el Día de la Mujer. / Fuente: Ser Guadalajara.

 

En la cola del ‘super’ la proporción, a simple vista, refleja que los avances que poco a poco se van sucediendo son lentos. Ellas siguen insistiendo en demostrar que son todoterreno. Y de eso, otros, los otros, se aprovechan. Vuelan con la compra de un lado a otro por los pasillos de la tienda, mientras atienden al pequeño chiquillo encaprichado con unos chocolates de la caja. Con el portafolio del trabajo bajo el brazo. Multiplican esfuerzos y alzan la cabeza altivas. Mujeres del nuevo siglo. Capaces de todo. Convencidas de haber superado el listón sostenido de manera y bajo unas reglas que no preveían su presencia en la línea de salida.

Otras utilizan el teléfono móvil como una prolongación de la oficina, mientras sus ojos desvelan propuestas para la cena. Preguntan con descaro a la dependienta donde está eso o aquello, marcando el territorio a través del establecimiento de esa diferenciación de clase que otorga el poder económico, ese que incide en las mayores desigualdades y cuya lucha para frenarlas ha quedado relegada al ostracismo bajo el temor de la desaceleración. Vestidos y perfumes se enfrentan al uniforme aromatizado de la panificadora. Los planes de igualdad inciden sobre las mujeres que ya están empoderadas y relegan a las débiles a la sumisión social de las rutinas que marcan el día a día. Son soluciones que se alejan de la otra mitad, de su educación, de su involucración, de recibir y decodificar el mensaje correctamente y de dotarle de las herramientas y conocimientos necesarios para eludir la desinformación y evitar caer en el adoctrinamiento que rezuma de las tradiciones.

Aparecen amas de casa que extrañan a sus hijos cuarentones, aún dependientes de la economía familiar, incapaces de adquirir una barra de pan sin equivocarse. Siguen cumpliendo con aquello que heredaron de sus madres, defienden en libertad vigilada los valores que les instan a permanecer enjauladas entre los barrotes invisibles del costumbrismo machista. Y lo defienden con uñas y dientes. Y, cuando a veces se revelan, es una rebelión ficticia que acaba de nuevo en el redil; sin consecuencias, a no ser que enviudar antes de tiempo suponga esa llave liberalizadora.

Sintomáticamente, el 8 de marzo se ha convertido en una cita de contraposición de pareceres entre las propias mujeres. De conceptos, de modelos. Una confrontación dentro del propio género femenino con respuestas, actuaciones y manifestaciones públicas dispares. Una lucha necesaria en la que, quizá por primera vez, la masculinidad se pone al servicio de la femineidad o bien queda al margen como un mero espectador expectante por el resultado final. Llegar hasta este punto pone de manifiesto que el movimiento feminista ha dado pasos de gigante hacia ese reto utópico que consiste en conquistar la igualdad.

Y sin embargo, la igualdad aún queda lejos porque sigue siendo sumisa. Está sometida. Carente de la distancia necesaria para evitar la imposición de un género sobre el otro. Es una igualdad que continua abriéndose paso para sobresalir entre las acentuaciones constantes de las diferencias entre hombres y mujeres en vez de focalizarse en aquellos aspectos que pueden generar más empatía. Que no es otra cosa que la propia humanidad, entendida como tal.

No es lo mismo

Por Borja Montero

No han pasado ni dos meses desde que las reivindicaciones feministas, cada vez más presentes en el día a día de nuestra sociedad en los últimos años, dieran un definitivo aldabonazo en la puerta de los asuntos pendientes y urgentes de la agenda pública gracias a las movilizaciones convocadas con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora (saben que a mi me gusta la denominación clásica), una ocasión en la que no pude pasar por lato el hecho de que los protagonistas institucionales en el acto oficial celebrado en Guadalajara fueron cuatro hombres. Como el transcurso de las semanas, aquellos que se prendieron lazos morados de sus solapas los han vuelto a guardar en el fondo de los cajones y han vuelto a sus viejos prejuicios y diferenciaciones estúpidas, lejos de hacerse eco de aquellas demandas. Lo que viene a continuación no deja de ser anecdótico pero precisamente por ello da cuenta de que muchos no tienen la mínima intención de cambiar absolutamente nada, ni siquiera lo más visible, ni siquiera lo menos grave. Sigue leyendo

Se nos ha oído alto y claro.

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La calle como altavoz femenino, demostración de fuerza y símbolo de la unión de las mujeres.

Por Gloria Magro.

A escasas cuarenta y ocho horas de la mayor demostración de fuerza feminista de la historia de España, resulta difícil no dejarse llevar por la euforia.  Nunca las mujeres habían conseguido tanto en nuestro país tanto y en tan poco tiempo. Hablamos de visibilidad, compromiso, unión… e incluso de algún intento de revisionismo histórico en clave femenina. Las españolas hemos salido a la calle de forma masiva y por primera vez, unidas por una causa común. Se nos ha oído alto y claro, y por una vez, también se nos ha escuchado.  Y el mundo entero nos ha contemplado con asombro. Esperemos que también hayan tomado nota. Sigue leyendo

En masculino

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Invitación al acto institucional oficial con motivo del 8 de marzo en la que hay una ausencia total de mujeres. // Foto: Facebook del concejal José MorslMo

Por Borja Montero

8 de marzo. Una fecha grabada en el subconsciente colectivo y que para un gran número de personas tiene una gran significación. El Día de la Mujer Trabajadora, denominación original de esta onomástica y, si nos atenemos a la concepción marxista de la capacidad de trabajo y la visión dialéctica de la sociedad, la más acertada para definir las reivindicaciones que habitualmente se sacan a la palestra, dio paso al Día de la Mujer, supuestamente más amplio pero que ha servido para intentar vaciar de contenido la jornada, y ahora al Día de la Mujeres, nombre que muchas le han dado tras la convocatoria de la huelga feminista a nivel internacional, fruto de un movimiento imparable en los últimos años de concienciación sobre la desigualdad y los desmanes de la sociedad patriarcal, que hace que este año el 8 de marzo sea un poco más 8 de marzo. Sigue leyendo

Trabajando como Cospedal

Por David Sierra

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Es pensionista. Y mujer. A sus casi 99 años, los recuerdos se desvanecen en su maltrecha memoria. A veces aparecen instantes de lucidez. Y entonces habla con la sabiduría que le otorga la edad y toda una vida dedicada a los demás. Por sus ojos han pasado una guerra civil, una postguerra, la hambruna y la desgracia de ver a seres queridos decir adiós antes de tiempo. Ella siempre ha dicho: “Dios mío, por qué no me has llevado a mí”. Aunque no es religiosa y detesta a los curas y todo lo que vaya envuelto en una sotana o atado con alzacuello.

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Feminismo de lavadero

Programa de actos por el Día de la Mujer en Illana. //Foto: Ayuntamiento de Illana

Programa de actos por el Día de la Mujer en Illana. //Foto: Ayuntamiento de Illana

Por Patricia Biosca

La semana pasada se celebró el Día de la Mujer entre una atención mediática inusitada por la repercusión en otros países de actos parecidos reivindicando la igualdad de género. Se pedía a la sociedad que se vistiera de negro para dar visibilidad al problema, las redes sociales se inundaban de mensajes de apoyo a esta causa (estaría bien tener las estadísticas de este tipo de mensajes este año comparadas con la misma fecha de años pasados) y los móviles bullían con memes, imágenes y parrafadas de la importancia de la mujer en la sociedad y lo feminista que se vuelve esta masa cuando hay algo que celebrar (aunque se olvide al día siguiente). Incluso las tiendas más famosas sacaron camisetas para tal efeméride. Mientras, en el pueblo guadalajareño de Illana, como si fuese la aldea irreductible de galos de Astérix y Obélix que van a su bola, como si viviese una realidad paralela, se festejaba el Día de la Mujer con una misa, la santificación de la restauración del lavadero y un baile-vermú en honor a todas ellas. Tal como leen: misa, bendición del lavadero, vermú e incluso bingo. En honor a la mujer. Mezcla “La casa de la pradera” con “Girls” y aún así no tendrás un engendro ni parecido. Sigue leyendo