Un barrio para recordarlas

imagen-sin-titulo

Clara Campoamor y otras militantes feministas en un acto público en 1933. // Foto: elconfidencial.com

Por Borja Montero

La historia de la humanidad ha estado dominada, quizás desafortunadamente, por los hombres, una tendencia mantenida en los últimos cincuenta siglos que ha hecho necesaria la celebración cada 8 de marzo, aún a estas alturas del partido cuando todas estas diferencias debieran estar resueltas, del Día de la Mujer, desprovisto en este nuevo milenio de un título más reivindicativo aún, el de Trabajadora. Esta situación de supremacía masculina se refleja indefectiblemente en los honores y homenajes que las ciudades rinden a los grandes nombres de la historia, la política y la sociedad, hombres en su mayoría, a través de la denominación de edificios públicos, colegios, calles y plazas. El mapa de Guadalajara no es una excepción y son pocas las expresiones públicas de reconocimiento a mujeres importantes en la historia de la ciudad o del país en su callejero. Sin embargo, y al margen del recuerdo a una de las benefactoras de la capital guadalajareña, la Condesa de la Vega del Pozo, y a su tía, religiosa y aristocrática fundadora de la Hermanas Adoratrices que tiene dos calles (Vizcondesa de Jorbalán y Santa María Micaela), amén de algunas otras alusiones a vírgenes y el recuerdo a Juana Quílez, responsable de la Biblioteca Pública y activa promotora de actividades de ayuda a los necesitados, la ciudad cuenta con un barrio entero dedicado única y exclusivamente al homenaje y la recuperación de algunas historias conjugadas en femenino singular. Sigue leyendo