Esa huella que no se puede borrar.

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Agosto concentra históricamente las mayores tragedias en Guadalajara. Foto: L.V.Pérez.

Por Gloria Magro.

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va,

va dejando una huella que no se puede borrar. 

A partir de cierta edad es imposible escuchar estos compases  de la sevillana “El adiós”, de los Amigos de Ginés y no retroceder a la despedida de Chanquete en aquel eterno Verano Azul de 1981. Es un tema mítico, de recuerdos, nostalgia y despedidas. Junto con “El final del verano” del Dúo Dinámico es la banda sonora de los últimos días agosto y primeros de septiembre. Este año, si acaso los dos temas se solapan. Demasiadas despedidas este verano en Guadalajara, demasiados adioses nos hemos dejado por el camino. La lista de los que no volverán en septiembre a nuestra vida cotidiana es larga y dolorosa este año, por mucho que algunas fueran despedidas largamente anunciadas.  Sigue leyendo