Disfraces de Precampaña

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: www.gudaque.com

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: http://www.gudaque.com

Por Marta Perruca

Tengo la sensación de que nuestros políticos lo estaban deseando. Llevan toda la legislatura apretándose el cinturón, llenándose la boca de números sólo para hablar de ahorro, austeridad y reducción del déficit y, si tocaba, de los datos de la EPA. Estoy convencida de que estaban esperando como agua de mayo esta recta final para soltarse la melena y salir como lobo en celo a cortar cintas inaugurales y a anunciar proyectos y obras millonarias a “tutiplén”.

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Las voluntades del emprendimiento

Una de las citas de Einstein evocadoras del emprendimiento. //Foto: https://www.pinterest.com/pin/235031674279417893/

Una de las citas de Einstein evocadoras del emprendimiento. //Foto: https://www.pinterest.com/pin/235031674279417893/

Por Marta Perruca

Cuando alguien habla de emprendimiento, casi de manera automática se me viene a la cabeza esa frase de Einstein que decía que en momentos de crisis solo la imaginación es más poderosa que el conocimiento. A esta receta yo le pondría otro ingrediente que me parece imprescindible: la voluntad, porque de nada sirve tener muchas y buenas ideas si se carece de ese último empujón, que, en definitiva, signifique su materialización. Lo que pasa es que, en ocasiones contamos con una voluntad particular, pero quizá nos falta otra que depende de un agente externo. Entonces la cosa se complica. Porque, ¿qué pasa si tengo una buena idea pero ningún banco me da crédito para llevarla a cabo y no dispongo de ayudas? ¿Y con qué respaldo cuento para soportar esos primeros meses de actividad?

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Fitur y el imperdonable error del camarero

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Por Marta Perruca

“Más vale regalarte un traje que invitarte a comer” -suele decirme cierto amigo-. Debo admitir que tengo un estómago agradecido y que me gusta disfrutar de esos pequeños grandes placeres con los que, de vez en cuando, nos obsequia la vida como sentarse delante de una buena mesa a comer. Para mí, casi tan importante como el destino turístico es su gastronomía que incluso, a veces, se convierte en un placer en sí misma si, sencillamente, un día me levanto de la cama y me digo a mi misma “hoy me apetece comer fuera”.

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¿Esfuerzo y austeridad, o sacrificio?

Un momento del Pleno provincial en el que se aprobaron los presupuestos para 2015. // Foto: www.guadaque.com

Un momento del Pleno provincial en el que se aprobaron los presupuestos para 2015. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Marta Perruca

Otra vez y ya debe ser la “tropecientas”. En esta ocasión, en palabras del vicepresidente provincial, Lorenzo Robisco, con motivo del Pleno de la Diputación para aprobar los presupuestos de esta casa para 2015. Un total de 60.003.974,43 machacantes, de los cuales, un tercio irá destinado a inversión en los municipios. Se trata de unos presupuestos, señaló, que se elaboran en un panorama distinto al de los tres ejercicios anteriores, porque ahora existen indicios que “hacen mirar al futuro con optimismo y esperanza” Y esto ha sido posible, dijo, gracias a las medidas que se han ido adoptando con el esfuerzo de todos y a las políticas de austeridad que ha llevado a cabo el equipo de Gobierno de la Diputación, y los gobiernos de Rajoy y Cospedal.

Al menos yo,  me siento incapaz de contar el número de veces que he escuchado un discurso similar en las últimas semanas. Cada vez que se anuncia una medida que, a priori, parece positiva, alguien pulsa el botón del Play y se escucha la misma cantina “y esta medida es posible gracias a las políticas impulsadas por el gobierno de Rajoy, de Cospedal, o de quien proceda”, por no decir que no deja de resultarme sospechoso que justo las administraciones tengan disponibilidad presupuestaria para abordar esos proyectos y medidas justo ahora que se avecinan las próximas citas electorales. Particularmente, ese discurso me crispa bastante, porque creo que tiene matices muy importantes, que cabría explicar: Si se ha logrado reducir el déficit, generar empleo y una cierta estabilidad económica –que no creo que sea para tirar cohetes-, desde mi punto de vista, no se tendría que hablar en términos de “esfuerzo” y “austeridad”, esa palabreja que sacaron de la chistera con la crisis y que a estas alturas está más que desgastada, sino de SACRIFICIO. A mí, particularmente, me parece un matiz importante.

Todos podemos entender que si alguien se encuentra endeudado hasta las cejas no se puede comprar un Ferrari, es obvio, pero parece que se nos olvida que esta situación, que ahora nos parece optimista y esperanzadora, se ha conseguido metiendo la tijera y estrangulando a las pequeñas y medianas economías a base de impuestos. No me parecen soluciones demasiado meritorias y creativas, la verdad sea dicha, y además, considero que hemos tenido que pagar un precio demasiado alto por ello: Hemos sacrificado la calidad de la Sanidad, la Educación, de otros servicios públicos y sociales y también del empleo, con una reforma laboral que ha puesto la alfombra roja a la precariedad y la inestabilidad.

No digo que estas medidas, desde mi punto de vista, erráticas, no vayan a tener o estén teniendo efectos positivos, sino que este Gobierno ha inclinado su balanza por soluciones de viejo manual y de escasa justicia social. No ha habido un salvavidas contundente para los más desfavorecidos, y sí para aquellos que más tienen y que más se llevaron al buche en épocas de bonanza.

El otro día leía en la prensa que los bancos han puesto a la venta 158.000 viviendas en sus páginas web y no puedo decir que el dato me sorprendiera, teniendo en cuenta que, según publicaba el periódico La Calle en el mes de junio, desde 2007 y sólo en Guadalajara, se han incoado 3.897 ejecuciones hipotecarias, que dieron lugar a 1.295 resoluciones de desahucio, de las cuales –hasta el mes de junio- se habían llevado a término 1.019.

A mí, estas cifras me producen escalofríos pero, sobre todo, lo que no me entra en la cabeza es que el Gobierno haya salido al rescate de la banca con la friolera de más de 88.100 millones de euros de los bolsillos de todos los españoles, de manera gratuita y sin condiciones.

Habría estado bien que ese rescate estuviera condicionado a dar marcha atrás a todos los procesos de desahucio –teniendo en cuenta que hemos sido todos los españoles los que hemos tapado los agujeros que estas hipotecas hubieran podido causar y otros muchos más- y a favorecer las líneas de crédito para proyectos empresariales de pequeñas y medianas empresas, que contribuyeran a dinamizar una maltrecha economía.

Pero ese tren ya lo vimos pasar de largo desde el andén con cara de estúpidos y a mí no me extraña nada que, al final, a los ciudadanos, se nos quede  la sensación de que, en este país, los de siempre –casta los llaman por ahí- se zampan el pastel y a los demás nos toca pagar los platos rotos.

La moción del grupo socialista y Serranía Celtibérica

Ya sé que, con toda seguridad, cuando Robisco pulsó el botón del Play para que sonara con sus propias palabras y su voz, ese manido discurso, no era consciente de que fuera la vez número 1.567, por poner una cifra, que escucho “semejante insensatez”. No le voy a culpar por ello más que a los otros supuestos 1.566, aunque dicen que la oportunidad la pintan calva y a mí me venía al pelo para poner de manifiesto mi indignación personal con la dichosa frasecilla.  Mis disculpas por adelantado, señor Robisco, porque en ese Pleno, la noticia principal fue esos más de 60 millones de euros, frente a los 56.495.330,90 que se contemplaban en el ejercicio anterior y lo que realmente creo que debería ser objeto de crítica es la actitud de la oposición con respecto a la presentación de una moción que, personalmente, considero oportunista y desleal.

La Diputación Provincial, y creo que el grupo socialista lo recordará bien, dio luz verde en el mes de junio, con el apoyo de los tres grupos políticos, a una declaración institucional para respaldar el proyecto de “Serranía Celtibérica” e integrarse en el “Consorcio Celtiberia”. Se trata de una iniciativa bien fundamentada, que lleva a sus espaldas más de un lustro de trabajo por parte de una treintena de investigadores de la Universidad de Zaragoza, capitaneados por el catedrático, Francisco Burillo. Este equipo de trabajo ha detectado un extenso territorio con 63.098 kilómetros cuadrados, comprendido en diez provincias y cinco comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Aragón, Castilla y León, La Rioja y Valencia) cuyas condiciones, en cuanto a despoblación, son similares a las de la zona ártica de los Países Escandinavos, con 503.566 vecinos censados y una densidad de población de 7,98 habitantes por kilómetro cuadrado, por lo que lo han denominado “La Laponia del Sur”. Toda la provincia de Guadalajara, exceptuando la capital y el Corredor del Henares, se encontraría dentro de este territorio.

El proyecto “Serranía Celtibérica” pretende, en palabras de Burillo, “la visibilización de ese territorio: Esto es que el Estado Español lo vea como una entidad de especiales circunstancias, sobre todo dentro de la Ley de Desarrollo Rural Sostenible, y que la Unión Europea reconozca sus características extremas, pues es el único territorio de gran extensión (es un 20% superior a Holanda) en el que se encuentran tres de las seis categorías para los que tiene  legisladas ayudas específicas: zona de montaña, rural remota y despoblada”.

El  proyecto Serranía Celtibérica tiene bien meditadas y maduradas unas líneas de acción para desarrollar una potente herramienta de promoción conjunta a nivel nacional e internacional, que aúne todos los elementos potencialmente turísticos y ponga en valor los productos de calidad agroalimentarios que convergen en este territorio, lo cual coincide con la trayectoria que la mayoría de estas zonas, acosadas por la despoblación, han emprendido, dentro de sus políticas de desarrollo rural.

En la hoja de ruta de este proyecto se encuentra, precisamente, la creación de una unidad de Inversión Territorial Integrada (ITI), con el propósito de llegar a tiempo a los fondos de cohesión social previstos para el periodo 2014-2020, de la que formen parte todas las provincias de esta Laponia del Sur. Las ITI son una estrategia aprobada por el Consejo de la Unión Europea en diciembre de 2013 para este periodo 2014-2020, que permite a los estados miembros combinar inversiones de varios ejes prioritarios de uno o varios programas operativos, siempre que el área propuesta tenga continuidad territorial y una población inferior a los 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Por lo tanto, se puede decir que ya tenemos un territorio definido y un proyecto dispuesto que cumple con los requerimientos de la Unión Europea, por lo que considero absurdo, además de oportunista y desleal, que el grupo socialista venga a presentar una moción para que se emprenda una senda distinta a la que ya dieron su apoyo y luego manden una nota de prensa diciendo que el equipo de Gobierno de la Diputación no quiere esos fondos europeos.

Cuando las aguas andan revueltas, o remamos todos en la misma dirección o lo más probable es que el barco termine por hundirse. Ya lo he dicho en otras ocasiones, que crisis y oportunidad son las dos caras de una misma moneda y que esta situación sin precedentes debía desterrar las soluciones de viejo manual, para contemplar medidas distintas. Ya hemos dejado pasar varios trenes y pagado por ello nuestra cota de sacrificio. Esta vez deberíamos estar preparados para subirnos en los que llegarán.

Sudamericanizarse o morir

Magro, posando en un paisaje de sus viajes profesionales a América Latina

Magro, posando en un paisaje de sus viajes profesionales a América

Por Gloria Magro Esteban*

En los últimos años Guadalajara ha perdido varios miles de habitantes. En algunos casos es la búsqueda de nuevos y mejores horizontes económicos, educativos o laborales de jóvenes con aspiraciones que no pueden satisfacer ni aquí, ni en el resto de España. En otros casos se trata de emigrantes económicos que emprenden el camino de vuelta a sus países de origen. Pueden ser retornos temporales, a la espera de que la economía repunte, como los europeos del Este, que después de aquí intentan probar suerte en Italia o Alemania. Pero en otros, si hablamos de los latinoamericanos que vuelven a cruzar el Atlántico, tal vez se trate de un viaje sin retorno. Y la realidad que les espera, en muchos casos, no es ni mucho menos tan halagüeña como las cifras económicas que los periódicos parecen sugerir.

Junto al bullicio y el aparente caos que parece calcado de unos países a otros, cada vez que aterrizo en un aeropuerto latinoamericano, y eso es algo que hago varias veces al mes desde hace ya unos años, no deja de sorprenderme la enorme distancia entre lo que desde aquí se denominan con asombro e incluso envidia economías que repuntan, con unos datos de crecimiento asombrosos en comparación con los nuestros, y lo que allí se ve a pie de tierra, sin que medien cifras de por medio. La realidad cotidiana del viajero, por poco perspicaz que sea, desmiente mitos o al menos los aligera en gran parte. Y si en vez de un viajero ocasional se es un expatriado económico en busca de mejores horizontes profesionales, la perspectiva en un primer momento tiene que ser, como poco, alarmante.

Bogotá

Vista de Bogotá // Foto: Jorge Díaz (Wikipedia cc)

Podemos referirnos a Bogotá, Santiago de Chile, Río de Janeiro o Lima. Sus economías funcionan, los datos avalan las gestiones de sus gobiernos, y para muchos españoles esos países son un nuevo “El Dorado”, dispuesto a recibirlos con los brazos abiertos. Sin embargo, no hay que rascar mucho bajo la superficie para darse cuenta de que no se está en una tierra de promisión y de que el milagro del crecimiento económico en el que se les supone inmersos no es desde luego perceptible, o al menos no alcanza a la mayoría de la población.

Sin haber salido aún del aeropuerto, la realidad de estos países asalta al viajero en toda su crudeza, con su miseria, economía informal, deficiencias de infraestructuras y sobre todo, las vertiginosas diferencias de clase. Las cosas no mejoran según te vas acercando a las grandes ciudades. Y no es por la sensación subjetiva, en muchos casos, de que si el taxi tiene un pinchazo el atraco y posible asesinato es seguro, sino por la indignación creciente de por qué es posible que en países tan ricos y con esas cacareadas economías de crecimiento exponencial, la mayoría de la población viva en esas condiciones de decrepitud. Después, cuando se dejan atrás esos barrios inmensos de techos de hojalata -o ni eso- en muchos casos las vigas de hormigón con las varillas elevándose hacia el cielo es todo lo que hay. Al fin se llega al confort de un hotel lujosísimo en una zona segura, pudiente y bien fortificada, y se respira con alivio. Pero la inquietud ahí sigue. Los europeos no estamos acostumbrados a considerar a la mitad de la población de nuestros países como inferiores, social ni racialmente, ni a excluirlos de ese milagro económico que aquí nos venden en contraposición con la situación que nosotros arrastramos.

Pobreza

Las políticas económicas expansivas y el crecimiento exponencial han reducido los índices de pobreza en países como Brasil, pero las desigualdades continúan

Es cierto que en los últimos años, por toda América, gobiernos corruptos y despolitizados han dado paso a nuevas formas de enfrentarse a la pobreza y a la desigualdad, con el apoyo de una población que por fin parece darse cuenta de su poder en las urnas y de que es posible cambiar su presente y su futuro. Pero, o no es suficiente, o los cambios van demasiado despacio.

Siempre pensé, seguramente con mis escasas dotes para la clarividencia sociopolítica, que el progreso era imparable y que lógicamente los países de Centro y Sudamérica acabarían alcanzando niveles de desarrollo e igualdad semejantes a los logrados por Europa. O que al menos iniciarían ese camino. Pero nunca se me ocurrió, y a tenor de nuestra realidad hoy creo que a nadie más tampoco, que seríamos nosotros los que nos “sudamericanizaríamos”, en el peor sentido del término.

Favelas en una gigantesca barriada de Caracas // Foto: Olga Rodríguez

Favelas en una gigantesca barriada de Caracas // Foto: Olga Rodríguez

Para quien todavía no lo capte, el significado del término es sencillo de explicar a grandes rasgos, dentro de su complejidad. Sin Educación universal de calidad, sin Sanidad pública de ningún tipo, en la mayor parte del continente americano parece imperar la ley del más fuerte, que no del más inteligente o talentoso, como muchas veces se piensa. Así, la pobreza es endémica al sur del Río Grande. Los pobres son hijos de pobres y padres de pobres, en un círculo difícil de romper. Y donde se ha roto, como en Venezuela, el escándalo internacional y el rechazo por las prácticas neocomunistas está servido. En muchos casos, los países latinoamericanos han seguido históricamente las recetas económicas y los dictados de su vecino del norte, prisioneros de sus multinacionales y vendidos por su propia élite. Con una población despolitizada, entregada a partidos políticos colorados o blancos, vacíos de contenidos y de programas pero dedicados sin ningún pudor a llenarse los bolsillos, y con una aristocracia local cuyo único interés es irse de compras a Miami, las oportunidades quedan acotadas a los que viven en sus jaulas de oro, dejando fuera a la mayoría de la población. Sin embargo, de un tiempo a esta parte muchos de estos países han dado giros copernicanos en sus gobiernos y sus políticas, intentando revertir su destino con medidas que, si bien sobre el papel están dando resultado, de momento no parece que mejoren las condiciones de la mayoría de la población.

Masiva manifestacion en Guadalajara contra los recortes sociales, en julio de 2012 // Foto: Nacho Izquierdo

Masiva manifestacion en Guadalajara contra los recortes sociales, en julio de 2012 // Foto: Nacho Izquierdo

Todo eso, explicado en un país como el nuestro, donde el empleado de la gasolinera puede ser vecino de rellano de un profesor universitario o de un ejecutivo de banca, grosso modo parece irreal. Pero poco a poco nosotros también vamos dando pasos en esa dirección. No creo que sea irremediable aún, pero las prácticas sudamericanizantes de viejo cuño empiezan a implementarse en España, justamente cuando esos países han abandonado ese camino. Las últimas elecciones fueron buena prueba de ello. Se mintió con los programas, se impusieron por la fuerza de una mayoría engañosa unos recortes que van a ser muy difíciles de levantar, y el empobrecimiento de la mayoría de la población hoy es patente. Pero no para todos: los ricos son más ricos que nunca, y con la crisis se han vuelto más ricos aún. Y ahí está ya la cuña de la pobreza, de las diferencias sociales, de la ley del más fuerte, como si España también estuviera al sur del Río Grande.

Dentro de unos meses tendremos Elecciones Municipales y Autonómicas, un ensayo de las Generales. Tenemos la oportunidad de empezar a revertir el proceso. O no.

magropeq* Originaria de Jadraque, Gloria Magro Esteban es periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, y además tiene estudios universitarios de Antropología Social y Cultural. Como profesional de la comunicación trabajó en varios medios de prensa, radio y televisión de la provincia de Guadalajara, antes de dar un salto profesional, y vivir en primera persona los últimos años de vida del extinto periódico nacional “Diario 16”. Tras el cierre de esta cabecera cambió de profesión, y se recicló como auxiliar de vuelo. En la actualidad vive a caballo entre su casa de Guadalajara y cualquier país del continente americano, porque hace rutas transoceánicas unas tres veces al mes.

 

El saqueo del cadáver

Panorámica de la Torre Caja Guadalajara,  en tiempos de su apertura // Foto: David Utrilla (Archivo El Decano)

Panorámica de la Torre Caja Guadalajara, en tiempos de su apertura // Foto: David Utrilla (Archivo El Decano)

Por Óscar Cuevas

Dicen que el Cid ganaba batallas incluso muerto. Su antítesis pudiera ser Caja de Guadalajara. La pobre ganó muchas peleas en vida, pero las está perdiendo todas siendo cadáver. No exagero. A “la nuestra” le roban en su tumba. Le hurtan lo que se le debe. Incluso alguien que no es su dueño tiene por algún lugar escondido un rico patrimonio cultural y artístico, ajeno, que pagó en su día la sociedad guadalajareña, y que ahora no sabemos si está en un guardamuebles, en los sótanos de una torre que se alquila por trozos, en un almacén de Sevilla, o en un contenedor del Puerto de Barcelona, guardado en una “caixa”. Triste epílogo para quien vivió 46 años cumpliendo una necesaria función económica (aun solventando sisas esporádicas de los mangantes de turno), pero a la que tras su deceso se la está sometiendo a un auténtico saqueo. A lo bestia.

No sé dónde estará “espiritualmente” enterrada la “ex nuestra”. Pero donde quiera que se encuentre debiera tener una lápida, con un epitafio que diga: “Aquí yace Caja de Guadalajara: 1964-2010. Nació con el desarrollismo tardofranquista. Murió arrastrada por los lodos de la hecatombe económica de España. Y no descansa ni muerta”.

José Luis Ros

José Luis Ros, en su despacho de la última planta de la Torre Caja Guadalajara, el día de su estreno // Foto: David Utrilla (Archivo El Decano)

La prueba de toda esta profanación nos la ha desvelado esta última semana una información de “El Confidencial”, que da cuenta de que el último presidente de la entidad, el socialista José Luis Ros, realizó en diciembre del año pasado una reclamación formal a la Junta de Andalucía. Señalaba Ros en su escrito que el otro “semi cadáver”, Cajasol (o más bien la fundación que de ella ha quedado tras su sucesiva disolución en Banca Cívica y Caixa Bank) no ha cumplido la parte de ese trato que se fraguó en 2009 y se cerró en 2010; aquella fusión primigenia y a la postre mortal para nuestros intereses. Un pacto con el que se suponía que se iba a crear la “Fundación Caja de Guadalajara”, esa que nos vendieron como cosa preciosísima para sustituir a la vieja Obra Social. Pero nada se ha hecho, y a la sociedad guadalajareña, a los más necesitados en buena medida, se les han hurtado millones de euros.

Pero tampoco ha debido cogerle muy de sorpresa a “la ex nuestra”, en adelante “la muerta”. Ahora todo es más cantoso porque huele peor. Pero el manoseo viene de lejos. Sí, hombre. A la Caja la manosearon prebostes del Franquismo para intereses particulares. La manosearon, mucho, durante más de 20 años, los dirigentes de la derecha provincial, con operaciones constructivas que más de una vez la dejaron al borde del síncope. Y la manosearon también sus últimos gestores socialistas.

La nonata fundación debía llevar años cumpliendo el papel social que hacía Caja Guadalajara // Foto: Archivo El Decano

La nonata fundación debía llevar años cumpliendo el papel social que hacía Caja Guadalajara // Foto: Archivo El Decano

Cierto es que con la Caja en vida la cosa iba pasando, porque al menos cumplía su misión: Daba crédito a emprendedores, concedía préstamos e hipotecas, generaba moderados beneficios, daba servicio al mundo rural, y además tenía una amplia Obra Social, cercana y útil, que trabajaba el ámbito benéfico, deportivo, cultural o de la cooperación al desarrollo. En definitiva, que la de Guadalajara fue en vida una pequeña caja de provincias más, como tantas, que funcionó con la pulcritud que lograron implementar sus responsables técnicos, superando las pobredumbres que en ocasiones le procuraban los dirigentes políticos, fueran estos aldanas, nuevos, secos, ortegas o roses.

Ros y Pulido

Ros y Pulido, en junio de 2010, cerrando detalles de la absorción // Foto: Archivo El Decano

No les negaré que me ha llamado la atención la posición indignada de Ros, que se muestra en su escrito -probablemente con razón- algo así como timado. Y culpa a Antonio Pulido, presidente de Cajasol (hoy imputado en varios procedimientos), con quien antes se daba abrazos, pero al que ahora acusa de haberse “pulido” el dinero.

Yo creo que está bien que Ros alertara en diciembre a las autoridades andaluzas de los incumplimientos de la Fundación Cajasol para con la nonata Fundación Caja Guadalajara. Pero pienso también que hubiera sido mejor que hace mucho, pero mucho tiempo, hubiera salido el turolense a dar la cara ante sus convecinos. Para denunciar lo que considere, claro, pero también para explicarse y pedir disculpas. Porque no podemos olvidar que, en los meses en los que se gestaba la fusión era Ros quien sacaba pecho. Era él quien vendía el acuerdo a Guadalajara como una obra maestra de la negociación; quien aseguraba que la operación suponía adelantarse a la realidad del proceso de fusiones español.

La Torre ahora se alquila por metros y ha quedado vacía // Foto: lacronica.net

La Torre ahora se alquila por metros y ha quedado vacía // Foto: lacronica.net

Fue también él quien prometió con insistencia que la Caja sería la última en salir de los pueblos; “la que apagaría la luz”, decía. Y fue Ros quien se puso el mundo por montera para, con sus visionarios poderes económico-urbanísticos, impulsar la mega operación de salir del centro de la ciudad para construirse una torre junto a El Corte Inglés. Una torre que pagamos todos a escote en virtud de que la Junta de Comunidades se la financió, al comprarle la sede anterior. Pero ya saben cómo ha acabado la torre.

José Luis Ros era, qué demonios, el garante personal de todos esos acuerdos, decisiones, cambios y saltos al vacío. Así que quizá se sienta hoy legítimamente engañado; pero debiera percatarse de que buena parte de la sociedad provincial le puede ver a él como el engañador.

Aunque sólo sea por todo lo que ha sido en el ámbito político, Ros debe reaccionar, abierta y públicamente. Debe dar la cara ante sus convecinos. Aquí nos conocemos todos, y todos sabemos que Ros, profesor de Historia y habilidoso fontanero político, fue enchufado a la Presidencia de la Caja en virtud de ningún talento económico. Y que se guardó para sí la baza de ser vicepresidente quinto de Cajasol. Y que también se guardó la de ser presidente de la ilusoria Fundación. Y que todo eso lo hizo, como dicen en el sur, “llevándoselo muy calentito”. Pero mucho, durante mucho tiempo. ¿Por qué durante 4 años Ros ha sido una tumba? ¿Por qué ha rehusado tropecientas peticiones de entrevistas a medios de comunicación? ¿Por qué nadie sabe si sigue cobrando de Cajasol? ¿Por qué vendió en mil ruedas y notas de prensa la fusión inicial, pero luego las otras dos subsiguientes absorciones jamás se explicaron a los guadalajareños?

Asamblea

Momento en el que la Asamblea de Caja Guadalajara votaba la fusión en Cajasol // Foto: Archivo El Decano

Ros, Pulido y Román

Ros, Pulido y los gobiernos andaluces y castellano-manchego pactaron la operación con el PP // Foto: D.Utrilla (Archivo El Decano)

Pero no sólo se trata de Ros. También deberían explicarse públicamente quienes políticamente le acompañaron en las decisionies. Porque a nadie se le olvide que la fusión se votó por unanimidad en el Consejo de Administración, y por cuasi unanimidad en la Asamblea. Y que todo fue pactado con el PP guadalajareño y regional, reparto de cargos en el Consejo de Administración sevillano incluido. Uno de ellos, por ejemplo, fue para el gerente (caray con los gerentes) del PP provincial.

He leído, por fin, unas breves declaraciones de Ros en las que sugiere que la Diputación, como impulsora de la Caja, debiera liderar las necesarias acciones legales; que la entidad no puede hacerlo “per sé”, porque no existe; y que hay una “obligación moral”. Estoy de acuerdo; pero quizá el primero que deba acudir al Juzgado sea el propio Ros. No parece que las tasas judiciales le puedan suponer mucho quebranto a su alto nivel de vida. Que denuncie, ya; solo, o en compañía de otros. Pero que lo haga. Hay obligación moral.

¿Y el milagro?

Cospedal y Aznar, en el mitin que dieron en el Hotel Tryp de Guadalajara en mayo de 2011. // Foto: PP de Guadalajara.

Cospedal y Aznar, en el mitin que dieron en el Hotel Tryp de Guadalajara en mayo de 2011. // Foto: PP de Guadalajara.

Por Rubén Madrid

Advertencia: Antes de comenzar a leer el artículo de hoy, le conviene saber que este texto versa sobre presupuestos estatales y regionales. A pesar de ello, se ha limitado la inclusión de cifras, se ha escogido un planteamiento esquemático y se ha forzado la utilización de metáforas, preguntas retóricas y otras figuras literarias que a buen seguro mermarán el rigor del contenido pero facilitarán la comprensión lectora. En cualquier caso, si tras la lectura advierte síntomas de fiebre, vómitos o diarrea, acuda cuanto antes al centro de salud más próximo.

Los mismos PGE de siempre. El diputado Antonio Román compareció el lunes con otros compañeros alcarreños de su partido en el Congreso y en el Senado para hacer la lectura positiva de rigor acerca de los Presupuestos Generales del Estado. A pesar de los esfuerzos, su versión no ha podido ser menos entusiasta: el también alcalde destacó, como lo hizo también el Twitter oficial de su formación, tres inversiones de las cuentas que Madrid ha diseñado para el próximo año: la tercera conducción de Aguas del Sorbe, las obras para los ribereños y el Parador de Molina.

Relean con atención: la tercera conducción de la MAS (que también llamábamos tercera tubería), las obras para mejorar el abastecimiento a los municipios de Entrepeñas y Buendía y el tan debatido Parador de Molina. Es decir, los diputados del PP en el Congreso y en el Senado nos venden estos días los presupuestos generales del estado (PGE) de 2014 con el mismo spot publicitario con el que lo hicieron los diputados socialistas en el último año de la anterior legislatura. Las partidas presupuestarias ya no sólo saltan de ejercicio en ejercicio, sino que cubren ciclos legislativos completos. Como la tan cacareada deuda, también las inversiones estrella del PP son herencia de Zapatero.

Anuncia Román que nos cae del cielo un maná con cierto sabor rancio a estas alturas. Pero intenta jugar al despiste cuando se vanagloria de que la ‘inversión’ estatal ha aumentado en la provincia durante los años de gobierno de Rajoy: según estos números, si en 2008 se ‘invirtieron’ 42,2 millones, en 2014 han sido más de 82 y en 2015 serán 89,2. Y yo les pregunto: ¿de verdad se invirtieron? ¿A quién pretenden engañar? ¿Por qué no dicen cuántas de las partidas presupuestadas quedaron intactas?

Román y el resto de parlamanterios nacionales del PP por nuestra provincia, en una comparecencia del lunes. // Foto: PP de Guadalajara.

Román y el resto de parlamanterios nacionales del PP por nuestra provincia, en una comparecencia del lunes. // Foto: PP de Guadalajara.

Porque a los 82 millones de euros que supuestamente se habrían invertido en el año en curso hay que restarles todo ese gasto que no se está empleando, que figura pero no circula. Por eso la única comparación válida sería la del gasto previsto para el año que viene con el dinero invertido realmente en este, y no con todo el humo proyectado. Si Rajoy -como antes Zapatero- hubiese dado salida a todos los ceros previstos para nuestra provincia, no sólo daríamos por buenos esos supuestos aumentos presupuestarios de año en año, sino que hace tiempo que la tercera conducción, las obras de los Ribereños y el Parador serían realidades. Las cuentas, dejemos ya de marear la perdiz, no suben ni bajan, simplemente se repiten.

Del dicho al ‘techo’ hay poco trecho. ¿Y qué me dicen de los presupuestos regionales? ¿Qué hay de la Autovía de la Alcarria? Aseguró Cospedal en una vista a  Pastrana de 2011 que la tan demorada infraestructura se comenzaría a construir durante su primer mandato, que ciertamente no sería llegar y besar el santo porque no estaba el horno para bollos, pero que lo abordaría al final de esta legislatura. Anunciaba así su compromiso, subrayaba, “sin trampa ni cartón”.

Seguimos esperando. Porque también los Presupuestos Regionales se han ido calcando de año en año. Y si varían, es a la baja: se cae la inversión para el campus, ahora que habíamos amagado con tomárnoslo en serio; y se despista la del Hospital hasta el punto de que donde tenía que estar y estuvo ya no está, aunque vuelve a aparecer en las ruedas de prensa en una suerte de presupuestos verbales que son más cuentas de la vieja que cuentas oficiales. Si acaso, quizás y tal vez la partida está pero versa, nos dicen en Toledo, sobre análisis del proyecto. Si unos presupuestos son una declaración de intenciones, juzguen ustedes: tres años después andamos haciendo análisis del proyecto.

Sabíamos de sobra que no era fácil la cuadratura de los números con un techo de déficit que nadie está dispuesto a saltarse ni siquiera por imperiosa necesidad y con un pago de intereses que en la región obliga a dedicar cada año más de 2.000 millones de euros (ya saben: en caso de naufragio, la banca primero). Así que del dicho al techo de gasto hay poco trecho. Qué pocas alegrías nos reservarán en esta provincia las cuentas autonómicas que la rueda de prensa más entusiasta hasta ahora ha versado sobre políticas de familia.

Pero es que esta legislatura ha demostrado que la paralización de la vida política no sólo afecta a las grandes inversiones. El equipo de Cospedal sigue calentando con el ánimo de entrar al terreno de juego, si acaso, en el tiempo de descuento. Lo ha demostrado Echániz. La firma del convenio sanitario con la Comunidad de Madrid sigue esperando desde el primer minuto. Nos dice ahora que se firmará. Lo ha anunciado en decenas de ocasiones: en plasma y en directo, con tam-tam y con señales de humo las más de las veces… y el convenio, en el mejor de los casos, estará listo para los últimos meses de la legislatura.

También la Junta está dejando las reformas del Teatro Moderno y la cesión del espacio al Ayuntamiento, consabidos desde hace meses, para las postrimerías de la legislatura. Con suerte en los prolegómenos de la campaña podrá abrir el teatro que el propio consejero Marín ordenó cerrar. Entre tanto, más de lo mismo, tres años de gestión perdidos. Como se perdieron dos en Recópolis y en Los Casares, como se siguen perdiendo en los centros de interpretación y en casi cualquier infraestructura cuya llave haya tenido la mala suerte de caer en manos de este político cuyo balance consistirá, de nuevo si todo va bien, en tres años y medio de agresiones y digresiones y sólo medio de gestión productiva.

La directora general de Impacto Ambiental, Matilde Basarán, y Guarinos, en Torija.

La directora general de Impacto Ambiental, Matilde Basarán, y Guarinos, en Torija.

La impronta de Guarinos. A lo más que están logrando llegar los ejecutivos del PP es a acabar algunos de los proyectos que ya habían sido diseñados por ejecutivos socialistas. En Diputación es evidente: las tres inauguraciones más importantes a las que hemos asistido a lo largo y ancho de la provincia en los últimos tiempos han sido el Centro de Interpretación de la Casa del Cordón de Atienza, un proyecto ‘made in Pérez León’, la apertura por fin del nuevo museo de los tapices flamencos de la Colegiata de Pastrana, un anuncio que realizó el expresidente Barreda en Guadalajara tras la restauración de las telas en Bélgica, y la construcción del tercer vertedero en la planta de tratamiento de residuos de Torija, que se ha llevado a cabo con un retraso inaceptable: se ha puesto en marcha en 2014 cuando el propio vicepresidente Robisco aseguraba en 2011, cuando el segundo vaso estaba ya repleto, que era “urgente”.

Por lo demás, siguen jugando a bomberos pirómanos (sin construir el parque de Sacedón, por cierto), solucionando ahora los propios problemas que se crearon desde dentro, como restituir el premio Manu Leguineche y poner sobre el escenario a una Banda Provincial de Música que sólo peligraron con la llegada del nuevo equipo provincial a la Plaza de Moreno. Admitamos que Guarinos ha contado con muchos menos recursos que Pérez León, pero la cosecha de frutos en su paso por el mismo despacho no resiste una comparación. Todavía estamos esperando una idea reveladora, una campaña turística, una obra fundamental con su rúbrica que vaya a quedar en la memoria de este mandato en la institución provincial.

Lo divino y lo humano. Nos justificarán nuestras autoridades competentes que es muy fácil criticar pero que estamos en crisis, que las cuentas de las administraciones estaban tiritando cuando llegaron y que el dinero no sale de debajo de las piedras. Y nos dirán que han tenido que resolver dificultades inimaginables. De acuerdo entonces. Todos hubieramos querido dirigentes de mayor talla para enfrentarnos a dificultades tan gigantescas, pero dado que su capacidad ha resultado humana, demasiado humana, al menos que sean claros. Que hagan pedagogía y que no disimulen. Que empiecen reconociendo que han hecho lo que jamás prometieron. Porque el PP no se presentó a las elecciones de 2011 advirtiendo que dejarían la tarea para última hora ni anunciando este concurso de acreedores en toda regla que ha maniatado la capacidad de inversión real y ha reducido drásticamente la cobertura social.

Fueron ellos los que hincharon el globo de la decepción que ahora estalla entre sus manos. Tanto tiempo estuvimos los castellano-manchegos escuchando al PP que cuando gobernaran todo sería diferente que algunos nos lo creímos. Aseguraron que no prometerían lo que no podrían cumplir. Nos dijo Román que con Cospedal en Toledo se acabarían los “incumplimientos” con la provincia de Guadalajara. Nos aseguraron todas las voces de la derecha hasta la extenuación que se podían hacer las cosas de otra manera, porque en gestión eficiente nadie les podía dar lecciones.

En una comunidad autónoma que fue un feudo socialista, una de las principales explicaciones de la victoria de Cospedal no fue otra que la creencia de no pocos ciudadanos en que, ante la incapacidad socialista frente al naufragio de la crisis y tras padecer los vicios adquiridos tras más de veinte años, había llegado la hora de enviar a estos una temporada al banquillo para dar una oportunidad a quienes con tanta vehemencia venían reivindicando de una vez por todas la titularidad.

Captura de un titular de 2010 rescatado de la hemeroteca digital de ABC.

Captura de un titular de 2010 rescatado de la hemeroteca digital de ABC.

No sólo eran mejores, es que prometían El Milagro. Lo repitieron cientos de veces en campaña electoral: en 1996 habían obrado el milagro y lo iban a volver a hacer; el milagro del PP, el milagro de Aznar, el milagro de Rato serían el milagro de Rajoy, de Cospedal, de Román. Su ‘Anunciación’, lo recordamos bien en Guadalajara, culminó en el mitin que dio ‘Aznar reaperacido’ con Cospedal en mayo de 2011 en el Hotel Tryp.

Nos juraron que tenían la varita mágica, pero no era verdad. Y las excusas ya no cuelan, porque nos hemos caído del guindo. Los estúpidos no sabemos de economía, ya lo hemos dicho otras veces, pero a estas alturas tampoco somos tan tontos como para ignorar que un milagro es algo más que intentar sanear las arcas públicas aplicando unos recortes inauditos sobre las políticas sociales y diseñando unas cuentas con inversiones ficticias, como las que han vuelto a presentarnos otro año más. Ni multiplican los panes y los peces ni resucitan a los muertos. En esta legislatura hemos asistido a una maniobra de distracción detrás de otra; ¿milagros? Ninguno.

Ayudar a la peña

Panorámica de la Plaza Mayor en el polémico chupinazo de 2008. // Foto: www.lacronica.net.

Panorámica de la Plaza Mayor en el polémico chupinazo de 2008. // Foto: http://www.lacronica.net.

Por Rubén Madrid

Vuelvo de una (literal) desconexión serrana en mi aldea política y me encuentro un mail de Orange en la bandeja de correo electrónico, cuatro noticias contadas (o recontadas, porque sólo observo rebotar las mismas notas de prensa) y el hashtag #OdioAlSevillaPorque en lo más alto del trending topic de Twitter. Un tanto sorprendido por el parón del mundo hago un poco de periodismo de investigación, pero apenas veo que Román llena el telediario local con declaraciones sobre todo un poco en dos visitas a los equipos de fútbol y balonmano y que los dos últimos artículos firmados en nuestra prensa son dos tribunas de Ana Guarinos y Jaime Carnicero. Pleno agosto. Y supongo, por tanto, que no me he perdido demasiado estos días entreteniendo la vista por las laderas del Ocejón. De modo que voy a intentar cumplir con mi cita semanal sin ocasionar demasiadas molestias, que andarán muchos de ustedes a punto de poner rumbo a hacia San Roque o la Asunción.

Hablemos de fiestas, pues. Y de Ferias.

No es novedad, pero resulta interesante resaltar el acuerdo que cada año suscribe el Ayuntamiento de Guadalajara con las peñas de la ciudad para dedicar una partida de algo más de 55.000 de nuestros euros para subvencionar su actividad en la semana grande. Es una subvención que se ofrece, nos dicen, en contrapartida por los servicios prestados: ¿mear en los retretes y comprometerse a no vomitar en los portales? No. Se trata de participar en la organización de los encierros, asistir al chupinazo y al ‘pobre de mí’ y acudir a la ofrenda floral a la Virgen de la Antigua, un asunto, este último, que no tiene razón de ser, como ya explicó Óscar Cuevas en la posdata de un artículo en este mismo blog,

He visto a alcaldes y concejales de todos los colores (incluso incoloros) acabar cada entrevista en los especiales de los periódicos diciendo que las peñas son el alma de las fiestas, invocando esta máxima sagrada sin plantearse el sentido de lo dicho. De hecho está extendida la idea que liga necesariamente la existencia de unas fiestas que pagamos entre todos y que organizan nuestros gestores públicos con la presencia de las peñas.

Que ponen colorido a la fiesta es indudable. Que dejan un rastro de inmundicia casi a la misma altura, también. Todo el mundo en esta ciudad sabe lo que es una peña (y como suena, y cómo huele), de modo que no voy a extenderme en descripciones sobre lo que no va más allá de un modo un poco más desenfrenado todavía de vivir la semana más golfa, como tampoco voy a perderme en arabescos para justificar estos pagos de la comunidad, intentando convencerles de que las peñas son algo más parecido a una agrupación benéfica.

De hecho, si el conjunto de las peñas se parece a otra cosa es más bien a un lobby que logra mantener privilegios por encima de los derechos de otros ciudadanos, como ocurre con su defensa de un modelo de fiestas provinciano que incluye caprichos como tener una verbena en cada esquina incluso en días laborables.

No he llegado a entender el motivo por el que Carnicero, tan echao pa’lante e inflexible con otros colectivos de nuestra ciudad, se muestra tan deferente con quienes le brindaron el mayor bochorno público al que he asistido en esta ciudad, en la famosa protesta en que convirtieron el pregón de 2008. A mí aquello me produjo vergüenza ajena y todo este tiempo después aún me debato entre que el concejal haya dado la partida por perdida o que haya renunciado a cualquier tentación de revanchismo, lo que al menos le honraría.

Reunión, hace un año, del concejal con la directiva de la Federación de Peñas. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

Reunión, hace un año, del concejal con la directiva de la Federación de Peñas. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

En cualquier caso, las peñas mantienen su situación de fuerza sobre cada corporación y, aunque hace unos años la cuantía que reciben disminuyó a causa de los ajustes lógicos por la crisis, las 17 peñas que firman este convenio siguen percibiendo 3.274 euros cada una de ellas. Y lo hacen a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las capitales de provincia y en plena imposición de políticas de austeridad para una ciudad donde siempre han faltado plazas públicas de guardería, con unos servicios sociales bajo mínimos, con un aumento generalizado durante esta legislatura de las tasas municipales y con un incremento del IBI del 40% desde 2008. Y no es demagogia: el primer dilema en economía pasa por escoger entre cañones y mantequilla en tiempos de guerra, entre pan y circo en tiempos de escasez. Por priorizar.

El dato resulta aún más ilustrativo cuando se compara el apoyo a las peñas por su actividad durante una semana con la subvención a las asociaciones culturales de la ciudad por su programación anual, en casos que nos llevan desde formaciones musicales o de encajeras de bolillos hasta algunas muy activas como la Agrupación Fotográfica de Guadalajara o el Cineclub Alcarreño, pasando por Contrapicado Films, la coral Kromática, Belenistas o Amigos del Museo Provincial, por ponerles sólo algunos ejemplos. Resumiendo: el Ayuntamiento ofrece más ayuda a cada una de estas peñas que a 38 de las 41 asociaciones culturales.

Hay que reconocer que no se trata de cifras desorbitadas y que no es éste un asunto capital en nuestras vidas, pero sí se trata de una de estas áreas que se presta bien al debate ciudadano (y ojalá que fuese incluida en una dinámica similar a los presupuestos participativos). De modo que no se corten y opinen: ¿Cañones o mantequilla? Y luego, eso sí, tengamos la fiesta en paz.

Palabras en entredicho

Los datos del paro de enero nos han noqueado cuando empezaba a sonar el término "recuperación". // Foto: www.lacronica.net

Los datos del paro de enero nos han noqueado cuando empezaba a sonar el término “recuperación”. // Foto: http://www.lacronica.net

Por Concha Balenzategui

Esta semana hemos recibido una nueva entrega de la estadística del paro, que nos ha hecho temblar y sumergirnos más en la sensación de crisis. 931 desempleados de un plumazo nos ha dejado este mes de enero en Guadalajara. Según los datos oficiales, es el segundo “mejor” enero desde que empezó la recesión, sólo superado por el de 2010. Pero la comparación no nos sirve de consuelo.

Las lecturas más lógicas lo achacan, como en toda España, al final de la campaña navideña. Los sindicatos además han hecho hincapié en la reforma laboral, que se ha demostrado incapaz de crear empleo, al menos en la actual coyuntura. Como siempre, escuece especialmente el número de parados que no percibe ninguna prestación, o el número de hogares donde no entra ningún ingreso regular que no sea la ayuda de la familia o la caridad.

No quería yo hablar de cifras, sino de palabras, porque este dato nos ha llegado en un momento en que no deja de repetirse el mantra de la “recuperación”. Y no voy a negar que existen síntomas de mejoría, porque están sobre el papel. Para empezar, que en nuestra provincia hay menos personas apuntadas al paro que hace un año. También sabemos que por primera vez ha crecido el PIB, y hemos oído del aumento en las ventas de coches, incluso de viviendas. Por no hablar de los resultados de la banca publicados en los últimos días y de todas las valoraciones positivas al finalizar el rescate bancario con “éxito”, según dicen. Qué poco adecuada me parece esta palabra.

Cada uno en su casa sabe que estamos muy lejos de que esos índices positivos lleguen a tocar a las personas, y menos aún al mercado laboral. Si lo que evoca el término “recuperación” es un restablecimiento de la situación previa a la crisis, aumenta la desconfianza. Muchos sabemos que nada ya volverá a ser como antes: ni la estabilidad de los contratos, ni los sueldos, ni siquiera la manera de considerar el puesto de trabajo.

La estadística de desempleo, precedida por una EPA que también nos dejó mal sabor de boca, viene acompañada de otros datos sobre el mercado de trabajo que nos hacen reflexionar sobre sus entrañas. Por ejemplo, el aumento de la movilidad laboral. Me refiero a los trabajadores que han encontrado trabajo en otra provincia, una circunstancia que en 2013 ha crecido un 12 por ciento sobre el año anterior en el conjunto del país.

Aumentan los contratos en provincias distintas a la de residencia. // Foto: viajemosentren.com

Aumentan los contratos en provincias distintas a la de residencia. // Foto: viajemosentren.com

Y Castilla-La Mancha es la comunidad con una mayor salida de trabajadores, duplicando de largo la media nacional. Es una situación lógica, casi diríamos que natural, debido a la cercanía y la atracción que ejercen polos como Madrid para Guadalajara y Toledo, o Valencia y Alicante para Cuenca y Albacete.

Lo malo es que la crisis ha agudizado esta circunstancia. Si hay trabajadores de otras comunidades que han firmado contratos en la nuestra, el saldo es enormemente negativo. 134.472 contratos de “entrada” frente a 161.960 de “salida”. Pero al menos nos podemos contentar con tener Madrid tan cerca y que nos brinde una segunda oportunidad de empleo y un destino para nuestros currículum.

El otro dato que podemos añadir al panorama es el de la afiliación a la Seguridad Social. En el mes de enero hemos perdido a nivel nacional la mitad de los autónomos creados a lo largo de 2013. Ahí es nada. Todo hace pensar que además de la desesperanza por no encontrar empleo, está la desazón por no poder crearlo uno mismo.

Leía un artículo está semana que pedía diferenciar entre los “emprendedores” propiamente dichos y los “supervivientes”. Los primeros son los que tienen el espíritu, las cualidades y la voluntad. Los segundos, ya los conocen muchos de ustedes, son los que no se les había pasado por la cabeza lo de ser su propio jefe hasta que se encontraron sin él.

Lo cierto es que muchos de los segundos, y desgraciadamente también de los primeros, ya han tirado la toalla. Han fracasado en el intento de emprender y en el de sobrevivir. Y digo “fracaso”, otra palabra que pongo en entredicho, a sabiendas de que el fracaso puede ser empresarial o económico, pero no tiene por qué serlo en un plano más global. El intento de un proyecto nuevo conlleva siempre un aspecto positivo, inherente a la propia acción, e independiente de su resultado inmediato y material. Creo que hay mucho que alabar al que arriesga, y mucha experiencia enriquecedora en el empuje de emprender, aunque no lo sea en términos contables.

Pero el vocablo “emprendimiento” se nos ha colado hasta en la sopa como sinónimo de salida del paro. En mis 21 meses de desempleo reciente realicé tres cursos sobre emprendimiento y autoempleo, y solo uno de ellos por propia voluntad. Los otros dos eran parte del temario obligatorio ligado a distintas disciplinas, una exigencia para superar cursos subvencionados o gratuitos.

“Emprender” es la palabra de moda, aunque no haya una coyuntura económica favorable para fundar o crecer. Aunque no venga acompañada de exenciones ni ayudas. Aunque los políticos que se llenan la boca pronunciándola no hayan trabajado nunca por su cuenta… y muchas veces ni siquiera por la de otro, al margen del cargo. Aunque el único impulso emprendedor que han tenido en su vida consista en hacerse el carné del partido.

Muchos saben ya que la palabra “emprendimiento” conlleva dosis de “necesidad” o de “supervivencia”, pero es que además con frecuencia esconde una mayor precariedad laboral o supone la única salida que dan algunas empresas para contratar los servicios de un trabajador. No sé si la fiebre por convertir a todo el mundo en autónomo va a continuar mucho tiempo más. Pero me temo que no tardando podemos presenciar el estallido de esta “burbuja emprendedora” en la que llevamos inmersos unos años.

Incluso entre los propios “supervivientes” caben clasificaciones. Habría que distinguir a los que emprenden, a los que emigran (40.000 españoles en el primer trimestre de 2013), a los que tiran como pueden con “minijobs”, incluso a los que cobran en negro.

En fin, habría muchos más términos que poner en cuestión. Hasta el significado de “mileurista”, palabra acuñada antes de la crisis, ha cambiado de sentido a medida que esta apretaba. Ahora casi es sinónimo de “privilegiado”. ¿O no?

La letra pequeña de la EPA

Vista de la directora general de Empleo de la Junta a Guadalajara, este jueves. // Foto: Guadaqué

Vista de la directora general de Empleo de la Junta a Guadalajara, este jueves. // Foto: Guadaqué

Por Concha Balenzategui

La catástrofe ferroviaria de Santiago nos ha sobresaltado de tal forma que ha eclipsado multitud de noticias cuya lectura apenas tiene sentido cuando tenemos el alma colectiva compungida de esta manera. Una de ellas es la de los datos de la Encuesta de Población Activa, cuya cifra positiva se esperaba con auténticas ganas desde muchos días antes, especialmente desde nuestro maltrecho Gobierno. La cifra de 225.200 parados menos en España en el segundo trimestre del año no se ha celebrado como lo hubiera sido en circunstancias habituales.

Al margen de la tragedia de Galicia, la mayor bajada del paro en lo que va de crisis es ante todo un dato positivo y esperanzador. Pero la EPA también tiene mucha letra pequeña que escrutar, que llena de interrogantes un dato favorable a priori. Por ejemplo, se ha hablado del carácter estacional de esta reducción, vinculada a los contratos de primavera del sector servicios; de que la creación de empleo es únicamente en el sector privado, porque el empleo público apenas se mueve; y de que el número de contratos temporales sube mientras desciende el de asalariados con contrato indefinido.

Evolución de la EPA en España. // Infografía: El País

Evolución de la EPA en España. // Infografía: El País

En la provincia de Guadalajara creo también que hay que coger el dato positivo con muchos alfileres para que no se nos desmorone. Sobre todo, porque los 32.100 parados que refleja la EPA actualmente siguen siendo una cantidad de dimensiones dramáticas, a la que no aligera contundencia el hecho de que se reduzca en 2.800 desempleados en el último trimestre.

Antes de escribir este artículo me he tomado la molestia de analizar toda la serie de la EPA en Guadalajara desde 2008 -fecha que marca el comienzo oficial de la crisis económica- para intentar comprender la singularidad de los datos provinciales. Es algo que hace unos años se encontraba uno en cualquier periódico o digital de la provincia, pero tras la drástica desaparición de medios y el desmantelamiento paulatino de las redacciones que sobreviven, es difícil encontrar un análisis prolijo o un gráfico elaborado con estos datos. Hasta el senador Porfirio Herrero, todo un experto en la disección del paro tras los años dedicados al Servicio Estatal de Empleo, cesó hace tiempo -cuando el PP dejó de ser oposición- de impartir sus habituales ruedas de prensa buceando en los datos.

Ahora lo que nos queda es la valoración de los sindicatos, que tiñen todo de negro con la facilidad de que las cifras acompañan a sus argumentos, o la de algún representante del Gobierno, eso siempre que los datos sean positivos, como ayer, en que la directora regional de Empleo visitaba nuestra capital aprovechando para arrimar su ascua a la sardina del descenso de parados.

Lo cierto es que hoy en Guadalajara hay 2.800 parados menos que hace tres meses, lo que me alegra sinceramente. Pero también sabemos que hay 1.600 desempleados más que hace un año, o 7.500 más que hace dos años, o 14.100 más que hace tres. En definitiva, mucha, muchísima gente parada desde hace demasiado tiempo, muchos de ellos sin prestaciones ni subsidios, y lo que es peor, sin perspectivas.

Evolución de la EPA en Guadalajara en los últimos cinco años. // Infografía: El Hexágono

Evolución de la EPA en Guadalajara en los últimos cinco años. // Infografía: El Hexágono

Ahondando en el pasado de esta Encuesta, observaremos que si en España se produce la primera bajada después de dos años consecutivos de subida, en términos provinciales el descenso no ha sido tan inusual ni tan significativo. Porque el número de parados ya descendió en el trimestre anterior, si bien es verdad que en una cantidad insignificante, apenas 100 personas. Y porque a lo largo de esta pertinaz crisis han sido varios los momentos de descenso del desempleo, y en cantidades tan importantes o más que ahora. No queda tan lejos el primer trimestre de 2012, cuando el descenso fue de 3.100 empleados, o el tercero de 2011, cuando según esta misma estadística el paro se redujo en 3.500 personas. Ninguno de estos momentos marcaron tendencia en una evolución que en nuestra provincia ofrece una imagen de dientes de sierra, en la que a reducciones de 3.500 desempleados siguen aumentos de más de 6.000 personas al trimestre inmediato.

Tampoco hay una pauta estacional a la que agarrarse para interpretar los datos de Guadalajara. No se puede decir que el segundo trimestre sea habitualmente bueno cuando el año pasado nos trajo un aumento de 6.400 parados y el anterior la suma de 3.000 nuevos desempleados. Aquí no son el verano, los turistas y los temporeros agrícolas los que nos arreglan el cuerpo. En provincias que suponen poca población, los vaivenes, en positivo o negativo, pueden producirse en cualquier tramo del calendario. Un ERE en una industria importante o el desembarco de una nueva empresa pueden alterar completamente la lógica.

Por eso es tan importante mirar el parámetro porcentual, ese que nos dice que la tasa de paro es hoy del 24’29 por ciento, cuando estaba superando el 25 por ciento en el último medio año, algo que se dice pronto, pero que viene a significar que uno de cada cuatro de sus vecinos con disposición de trabajar no tiene dónde. En estas circunstancias, nos consuela algo, pero muy poco, que Guadalajara esté algo mejor que el conjunto de España, donde la tasa de desempleo es del 26’26 por ciento. Quizá nos reconforte más comprobar que el mercado laboral sigue escapándose de las tendencias de esta comunidad autónoma, donde también ha bajado el paro en el último trimestre, pero que tiene una tasa de desempleo por encima del 30 por ciento que no deja de alarmar.