El cuento de la Universidad

Campus de Guadalajara, vista lateral. // Foto: Wikicommons

Campus de Guadalajara, vista lateral. // Foto: Wikicommons

Por Patricia Biosca

Tal día como hoy hace 14 años me encontraba esperando las noticias de la Comunidad de Madrid sobre mi futuro: había elegido una decena de carreras y universidades diferentes en riguroso orden de preferencia, sabiendo que allí estaban mis -al menos- próximos cinco años de vida. Yo no tenía nada claro qué es lo que quería hacer con ellos, lo que sí sabía es que bajo ningún concepto quería pasarlos en el campus de Guadalajara. Pero mientras yo soñaba con un piso de estudiantes en Madrid -que nunca llegaría-, una beca Erasmus en el lugar más lejano y remoto del planeta -que tampoco realicé- y sentir mía aquella ciudad de la que cantaba Joaquín Sabina -a la que nunca he terminado de coger el punto-, había muchos compañeros para los que el argumento contrario les podía más que aquella prometedora aventura. Ellos (porque había más de uno) escogieron bajo la premisa de estudiar sin coger la Continental (ahora ALSA) o el Cercanías, lo que limitaba en mucho el abanico de carreras a escoger. Enfermería, Magisterio, Arquitectura Técnica, Empresariales y Turismo. Como las lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. Sigue leyendo

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Las hojas marcadas del calendario

Por Borja Montero

No todos los días son iguales en la oficina. Hay algunas fechas que están marcadas en el calendario como ocasiones especiales, jornadas en las que la actividad se sale un poco de lo habitual. En el caso de los representantes políticos, que debido a su particular actividad laboral nunca tienen un día rutinario, hay fechas que también tienen un mayor peso que otras, con reuniones de mayor calado, puesta en marcha de nuevos proyectos, inauguraciones o actos más mediáticos o multitudinarios. Estos días hemos tenido el anuncio de uno de estos días para resaltar en rojo o con rotulador fluorescente en el calendario: el 6 de febrero. O quizás sea solamente un día más en un largo, largo proceso. El tiempo lo dirá. Sigue leyendo

El monstruo del saco viene al colegio

Las entradas de los colegios se llenan de coches. // Foto: Diario Sur

Las entradas de los colegios se llenan de coches. // Foto: Diario Sur

Por Patricia Biosca

Paseando por Guadalajara un lunes, de repente sorprendía una masa de gente y coches concentrada en un punto de una céntrica calle. Lo primero que se viene a la mente de aquí quien escribe es que ha habido algún suceso. No sé por qué, en este tipo de situaciones imagino a una señora con la cadera rota, atendida por los viandantes, que miran preocupados la escena esperando a que llegue la ambulancia, mientras la anciana dice entre la lástima y la adivinación: “¡Lo sabía! ¡Si es que sabía que esa acera no estaba bien y que me iba a escurrir…! ¡Lo sabía!”. Pero no. Pocos segundos después me he percatado que la media de edad de los allí presentes les aleja en muchas décadas de la jubilación y que sus caderas aún tienen mucho trote. Se trataba de la puerta de un colegio, pero paralizaba de igual manera que el percance imaginario de la señora toda la vida de un punto de la ciudad. La diferencia: se produce todos los días, al menos dos veces. Diez a la semana. Cuarenta al mes. Sigue leyendo

Adiós maestra

Por David Sierra

Suena el reloj. Las campanas repican con entusiasmo avisando de la algarabía. La plaza del pueblo se alborota. Carreras, juegos, ese pilla-pilla que poco a poco se torna cada vez más agresivo. Los primeros sudores tras el desayuno no amansa a las fieras a las que les cuesta mantener la atención y el orden. En la puerta, el automóvil de la maestra y su presencia en el portalillo convierte la anarquía en dictadura. La fila, corta como un tren sin vagones, se forma de inmediato. En parejas, uno queda solo. La lástima de ser impares en el aula. La escuela ha conseguido salvar un año más su existencia. Un alivio. Otros ya no pueden contar lo mismo.

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Escuela de Campillo de Ranas. / Fuente: Henares al Día.

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El arte de enseñar

Por Borja Montero

No cabe duda de que el sector de la educación ha vivido una verdadera revolución en la última década, una proceso de cambio constante que ha afectado a diferentes frentes. No se trata únicamente de que los libros de texto se cambien prácticamente cada año, diversificando a su vez tamaños, formatos y complemente, lo que hace la vuelta al cole un poco más gravosa para las familias, que no pueden aprovechar los manuales de hijos mayores, familiares o vecinos, sino de un proceso de evolución constante que pretende dejar atrás las viejas formas de enseñar y conseguir una educación más efectiva y atractiva para el alumno. Sigue leyendo

Querido maestro

El maestro junto con los chicos de Cabanillas que se quedaron estudiando en la Biblioteca Municipal. // Foto: @lauripeco

El maestro junto con los chicos de Cabanillas que se quedaron estudiando en la Biblioteca Municipal. // Foto: @lauripeco

Por Patricia Biosca

Llevo la mayoría de mi vida estudiando. 25 de mis 31 años siempre tenía algún examen que aprobar, algunos apuntes que pasar, alguna clase que no me podía perder (y eso que mi debilidad por el sueño ha ganado en mucho a mi compromiso con la escuela). Conozco de primera mano casos en los que el colegio, las aulas, los libros, los profesores y/o los compañeros han sido un viacrucis bíblico, un tránsito equiparable al de Frodo y Sam de camino al Monte del Destino, un picor agudo en la espalda de esos que no resuelves si no te ayudas con algún artilugio o con una mano amiga. Sin embargo, mi experiencia no ha sido así y, aunque todo no fue un camino de rosas (maldita adolescencia, que crea inseguridades que se contagian como la gripe en invierno), en general, guardo muchas lecciones.Tuve la suerte de contar con bastantes maestros del tipo que se refleja en las películas y se suben encima de sillas para enseñar pensamientos libres; de esos cuya vocación sobrepasa el trabajo y sientes su cariño por el mero hecho de ser su alumno; aquellos cuya huella imborrable permanece en mi personalidad grabada a fuego, junto con sus costumbres y sus lecciones. Esas “doñas” y “dones” a los que a veces la inercia hacía que les llamases “papá” o “mamá”, seguida de un enrojecimiento de mejillas comparables a la lava de la montaña de Mordor. Sigue leyendo

Enseñar y educar

Por Borja Montero

Siempre es grato que a uno le den la razón, aunque sea con un desfase de seis años. Esta semana se ha conocido la sentencia del Tribunal Constitucional que anulaba las sanciones impuestas a un profesor de Primaria de Cabanillas del Campo por explicar a sus alumnos las razones por las que participaría en la huelga de enseñanza del 29 de febrero de 2012 y enviar a los padres una carta anunciando su ausencia esa jornada. Algo que parece una cuestión de cortesía para quienes son beneficiarios directos del trabajo de uno, y que ese día se verían privados de él por las razones extraordinarias comentadas en el aula y en la misiva, se convirtió para este docente en un proceso sin sentido por vía administrativa que acabó en los juzgados de Guadalajara, que se alinearon con la Consejería de Educación en la tesis de que el docente poco menos que malversó bienes públicos (unos folios y su tiempo de trabajo como funcionario) para corromper intelectual y políticamente a unos menores. El TC finalmente ha quitado yerro a un asunto que nunca debió tenerlo. Sigue leyendo