Invasión de Bambis (III)

Por Gloria Magro.

Cuando Silvia sintió el golpe, poco más que un roce -Invasión de Bambis (I) podía haber parado para comprobar que había sucedido. Podía y según la legislación y su compañía de seguros, debía de haberlo hecho. ¿Pero detenerse de noche en mitad de una carretera secundaria, sin arcenes y sin un mínimo de seguridad? La prudencia y cierto sentido común le aconsejaron seguir su camino sin esperar a la Guardia Civil. Como consecuencia, ahora, un mes después, su seguro aún no se ha hecho cargo de los daños que le provocó el pequeño corzo. Saber cómo actuar en el caso de que uno de ellos se cruce en nuestro camino es vital para evitar daños mayores y también para no tener además problemas con la aseguradora.

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Bares, qué lugares (III)

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 «Mi padre, Jacinto Solanas Laleona –en el extremo izquierdo de la imagen en La Casa de Andalucía-, llegó con el oficio de camarero desde el Restaurante Hevia de la Castellana, en Madrid». Gema Solanas.

 

Por Gloria Magro .

Los bares están ligados a nuestra historia personal más que ningún otro escenario pese a que con el paso del tiempo ya no es que nuestros recuerdos sobre ellos se desdibujen, es que los bares también cumplen su ciclo y cambian de manos o desaparecen. Pocos, por no decir ninguno, de nuestros bares de juventud existen a día de hoy. Y mucho menos los que permanecen están igual que en nuestra memoria.

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Historias de la España vaciada: el éxodo (II)

«Un desierto de piedras, en tiempo fueron hogares, tuvieron vida y esperanza. Ganaderos, más bien pastores que mantenían sus familias. Sin agua corriente pero sí la más pura de los manantiales y arroyos, sin electricidad, tenían el sol, el resplandor de las llamas de sus chimeneas, el calor de los animales que compartían una parte de la casa. El atender a hijos y mayores, los quehaceres diarios, los días de cosecha y matanza, preparar las conservas para afrontar el largo invierno. Todo al traste por un puesto de trabajo en una cadena de montaje, o.. sentado durante horas en un camión… en talleres, fábricas…». Emilia Fátima Taberné.

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La Guadalajara vaciada. Ruinas del pueblo de La Romerosa. Foto: José Parra.

 

En una conferencia pronunciada a principios del año 1962 en la Casa de Guadalajara en Madrid por el entonces gobernador civil, José Manuel Pardo Gayoso, este dijo entre otras cosas:Nadie piense que estos 35.000 paisanos nuestros -el número de guadalajareños que en el decenio 1950-1960 emigró de la provincia de Guadalajara- han huido de su tierra atraídos solamente por la luces de la ciudad. Se marchan de su provincia nativa porque en ella hay un déficit de 11.355 puestos de trabajo y porque a nadie le agrada la idea de pasarse la vida arañando una tierra estéril que no compensa el esfuerzo que se le dedica». Nueva Alcarria, 1962. (*)

 

Por Gloria Magro.

Guadalajara se vacía inexorablemente. La historia de muchas familias se puede rastrear en un par de generaciones atrás hasta la alcarria, la campiña o la serranía. En algunos casos hasta lugares que hoy solo existen en el recuerdo y que son poco más que ruinas de paso inesperado para cazadores y excursionistas ocasionales. El mapa cartográfico de Guadalajara no recoge puntualmente las localidades que ya no existen, que se perdieron, pero los datos estadísticos demográficos que la Diputación Provincial ofrece en su web son desoladores y dan idea de hacia adonde nos encaminamos en materia de población rural. Sigue leyendo