#la ostomia te da la vida

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La bolsa no impide llevar un vida plena, sin traumas ni tabúes. Foto: Pinterest

 

Por Gloria Magro. 

Aunque no hay datos oficiales, se calcula que en este 2018 cerca de un centenar de enfermos saldrán del Hospital Universitario de Guadalajara habiendo salvado su vida a cambio de llevar un bolsa de heces pegada a su abdomen durante un periodo de tiempo incierto. A veces meses, a veces para toda la vida. Son los ostomizados, los pacientes invisibles, de los que no hay registros oficiales ni apenas apoyo pre y pos operatorio específico. Estos días se celebra la Semana Mundial del Paciente Ostomizado, una fecha para la visibilización de un colectivo que lucha porque ningún tabú les impida llevar una vida plena y completa. Y sí, pegados a esa bolsa que Te da la vida, lema de la campaña de este año.  Sigue leyendo

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El Ferial aparcado.

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La provisionalidad permanente se ha instalado en el recinto. Foto: Asun Rubio.

Por Gloria Magro. 

El vídeo promocional de la Feria 2018 que circula por las redes sociales es magnífico, soberbio en su factura y contenido. El recinto, la iluminación, las cifras de eventos, de público que maneja, apabullan y se ven a simple vista: poco texto hace falta para ilustrar lo evidente. Ese vídeo de apenas treinta segundos es un ejercicio de marketing perfectamente ejecutado y seguro que muy rentable para la ciudad, el escaparate de su poderío económico, ejemplo de como rentabilizar y retornar multiplicada la fuerte inversión municipal que cuesta una semana festiva. Estamos hablando de la Feria de Albacete, que un año más coincide en fechas con las de Guadalajara. Y pocas coincidencias más podemos citar. Los albaceteños nos llevan años luz en todo y por todo en cuanto a Fiestas Patronales se refiere. Y así seguirá siendo mientras mantengamos el actual modelo de Ferias en Guadalajara. Sigue leyendo

El alcalde paga las Converse.

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Una sociedad “formada”  a través de subvencionar el material no escolar al inicio de curso, según el ideario del gobierno municipal popular de Guadalajara.

 

Por Gloria Magro.

No salgo de mi asombro. El Ayuntamiento de Guadalajara acaba de hacer pública una convocatoria de ayudas con cargo al presupuesto municipal de Educación pero sin fines educativos de ningún tipo. Setenta mil euros a repartir entre todos los escolares empadronados en la ciudad que lo soliciten este mes de septiembre, a razón de 100 o 200 euros por cabeza, en función del ciclo educativo, con la única condición de que no lo gasten en libros o material escolar. Y con unos criterios de adjudicación, vagos y difusos, al igual que la justificación de semejante dispendio a estas alturas de la legislatura.  Sigue leyendo

Venezuela, pobre país rico

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Caracas, ciudad de contrastes, desde el Telesferico Warairarepano en el cerro Ávila. Foto: Carlos Rodríguez.

 

Por Gloria Magro.

Las dos octogenarias charlan en la comodidad de sus asientos de clase Business. Están cansadas, el embarque ha sido eterno. La Guardia Revolucionaria o tal vez sea el Ejército,  registra a los pasajeros exhaustivamente, uno a uno, minuciosamente, en busca de divisas ocultas. Hace unos años incluso abrían y troceaban las tabletas de chocolate. Qué rico el cacao venezolano.  Ahora ya no se encuentra chocolate en Venezuela, tampoco lo venden en el aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Caracas.  Las dos mujeres hablan de lo de siempre, la situación inenarrable de su país: la inseguridad, el hambre, la deriva comunista hasta extremos nunca previstos. En sus barrios, contaba una de las dos elegantes señoras, los contenedores de la basura son asaltados noche tras noche por hordas de menesterosos hambrientos. Esos pobres que pensaban que el chavismo les iba a dar todo sin tener que trabajar, aclara. El servicio de su casa -prosigue esta antigua empleada de banca, catalana de origen y con más de medio siglo en Venezuela- votaba chavista “porque creían que así comerían carne ¿y qué cree usted que comen ahora? Yuca y nada más. Les está bien empleado”. Sigue leyendo

Yo ví “E.T.” en el Moderno

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Foto: Manuel Ùnica. Obra sobre papel. Ediciones de Arte.

Por Gloria Magro.

Todos tenemos una magdalena de Proust guardada en el armario de la memoria, bien candada. La mía se abrió inesperadamente hace unos días con la imagen que ilustra estas líneas. La foto de 1983 de la puerta del Teatro Moderno y sus largas colas para ver el estreno “E.T. El extraterrestre”  Será que estos días navideños son especialmente melancólicos, será que éste es el último fin de semana del año, aunque a mí me pille en pleno verano austral, al otro lado del mundo literalmente. Será que de todo ya no hace veinte o veinticinco años, sino treinta o más. Qué mala es la memoria, qué traicionera. Te sientes joven, eternamente joven, y de repente aparece una imagen y en un momento retrocedes a ese instante y te das cuenta de que efectivamente tienes un pasado en blanco y negro, un pasado de niña con parka y pantalones acampanados, de señoras alrededor con faldas bajo la rodilla y botas. Un pasado de ciudad de provincias y colegio de monjas. Sigue leyendo

Diez años del coloso Corte Inglés

El Corte Inglés de Guadalajara, por dentro. // Foto: EFE

El Corte Inglés de Guadalajara, por dentro. // Foto: EFE

Por Patricia Biosca

Existe una red llamada The Global Consciousness Project (GCP) que desde 1998 intenta averiguar si la atención social compartida por millones de personas en todo el mundo en el momento en el que ocurre un hecho muy relevante puede ser medida de forma científica. Durante todos estos años, este experimento ha revelado conclusiones sorprendentes en momentos como catástrofes aéreas, el entierro de Lady Di o el 11-S, donde los indicadores se dispararon incluso antes de que ocurrieran los hechos. A nivel mundano, aquí entra en juego la pregunta “¿qué estabas haciendo tú cuando…?”, con una respuesta más o menos argumentada y detallada en la mayoría de los casos debido a su repercusión multiplicada por la sociedad de la información. Pues si la red hubiese monitoreado solo Guadalajara justo hoy, hace diez años, seguramente hubiese empezado a pitar la máquina y a escupir papel contínuo atravesado por unas rayas frenéticas, tipo “máquina de la verdad” cuando el sometido al test miente (perdonen por dar rienda suelta a mi cabeza cinematográfica). El 21 de noviembre de 2007 abría sus puertas El Corte Inglés de la ciudad. Sigue leyendo

Ya es Navidad en El Corte Inglés

Imagen de archivo del Centro Comercial Ferial Plaza de Guadalajara.//Foto: soloarquitectura.com

Imagen de archivo del Centro Comercial Ferial Plaza de Guadalajara.//Foto: soloarquitectura.com

Por Ana María Ruiz

Ya es Navidad. Lo ha dicho El Corte Inglés. Así que este largo puente festivo ya pueden desempolvar las guirnaldas de luces, el árbol, las bolitas de colores, el espumillón y los belenes y ponerse a la tarea de adornar sus hogares. No vaya a ser que las fiestas navideñas les pillen desprevenidos. Luego no digan que no se han enterado porque desde finales de octubre los expositores de los supermercados, llenos de turrón y polvorones, ya nos venían advirtiendo de que las navidades estaban a la vuelta de la esquina. Pero en Guadalajara parece que no nos hemos enterado.

Pues sí. Ya es Navidad en El Corte Inglés. El gigante de las compras encendió hace días su potente iluminación navideña y ha desplegado toda su artillería en el Centro Comercial Ferial Plaza, que el pasado fin de semana estuvo, literalmente, hasta los topes. Con la excusa del llamado Black Friday se daba el pistoletazo de salida al afán consumista que no sé por qué se apodera de los mortales en estas fechas. Y la operación de marketing ha dado resultado: tiendas llenas en las que se han llegado a agotar artículos en promoción, descuentos espectaculares, bares y restaurantes llenos, gente arriba y abajo con las manos repletas de bolsas y, sobre todo, mucha animación y trasiego de potenciales clientes, que es lo que busca todo comerciante que se precie. Y así va a continuar a lo largo de todas las navidades, porque este gran monumento al consumismo, con apenas siete años de vida, se ha convertido en el referente de las compras y del ocio en la ciudad.

Nada que ver con lo que sucede en el centro de Guadalajara, donde la Navidad se resiste a entrar. Las calles que hace años eran el foco comercial – calle Mayor, plaza Mayor y Virgen del Amparo- se convierten en zonas desérticas en cuanto cesa la actividad administrativa matutina. Da lástima –y hasta miedo- pasear por el casco histórico los fines de semana a partir de las seis de la tarde. La oferta de ocio brilla por su ausencia, los bares y restaurantes resisten como pueden con sus incondicionales y cuatro clientes despistados y los comerciantes no pueden competir con las grandes superficies porque no saben, no quieren o no entienden que los consumidores han cambiado completamente sus hábitos en los últimos años. Tampoco ayuda en nada un Ayuntamiento que ha tenido patas arriba toda la zona centro desde que en verano decidió que las zanjas y las calles cortadas iban a ser el escenario que se iban a encontrar los guadalajareños que quisieran salir de compras o de copas al centro. Los perjuicios que se han generado al comercio tradicional han sido enormes y las pocas iniciativas se que han llevado a cabo para revitalizar el casco histórico apenas han servido de nada.

Y llega la Navidad y da todavía más pena ver cómo agoniza nuestro centro. Por mucho que se instalen el Mercadillo Navideño, el Belén Monumental y la Feria de Artesanía, por muchos “pinazos” y “palmerazos” luminosos que se pongan en Santo Domingo y la plaza Mayor, una salida navideña en la ciudad puede completarse en apenas una hora. Justo lo que se tarda en recorrer el tramo entre El Jardinillo y el Ayuntamiento parándose en los puestos o en tomarse un café o una caña en un establecimiento que nos cobra la cerveza y el pincho a precio de caviar ruso.

Con la campaña de compras navideñas encima, el centro todavía está empantanado por las obras.//Foto: Ana María Ruiz

Con la campaña de compras navideñas encima, el centro todavía está empantanado por las obras.//Foto: Ana María Ruiz

Novedades. Parece que este año se han incorporado algunas novedades en el programa de actos navideños, casi todas ellas impulsadas por los propios comerciantes que se han unido en la Asociación Paseo Comercial Miguel Fluiters. Han diseñado varias actividades que incluyen también la zona del Infantado y la plaza de Los Caídos en un intento por fomentar las visitas de los guadalajareños y animar el consumo en el comercio tradicional. Las propuestas incluyen pasacalles, concursos, sorteos, música, decoración especial, actos solidarios e incluso unas campanadas infantiles para la mañana del 31 de diciembre.

Por su parte, el Ayuntamiento poco ha innovado y vuelve a presentar un programa repetitivo y anodino en el que la mayor apuesta es la Cabalgata de Reyes, que este año volverá a pasar por la calle Mayor y Miguel Fluiters. Este acto es el “niño mimado” del concejal de Fiestas, Jaime Carnicero, y el que se lleva buena parte del presupuesto municipal destinado a las fiestas navideñas a pesar de que es un modelo de cabalgata que lleva años estancado, ofrece muy pocas novedades y se hace demasiado larga para los niños y los sufridos padres. Este año, como novedad, se ha adelantado el encendido de las luces navideñas, que adornan la ciudad desde ayer viernes. Un adelanto solicitado por los propios comerciantes con toda lógica porque la Navidad hace muchos días que llegó al otro lado de la A-2 y deslumbra con su brillo a un apago centro.

Confío en que este año la tradicional salida navideña por Guadalajara que tengo por costumbre realizar con mi familia y amigos sea más atractiva porque en otras ocasiones nos hemos vuelto a casa con la decepción en el rostro. Quiero que, de una vez por todas, esta ciudad tenga ambiente festivo y nos anime a dejarnos unos cuantos euros en el comercio tradicional y la hostelería del casco antiguo. Quiero el centro repleto de gente, hacer cola en bares y restaurantes, quiero sentir espíritu navideño, escuchar música y, si me apuran, hasta adornar mi cabeza con esos estrafalarios gorros con motivos navideños que lucen cientos de madrileños en una Plaza Mayor que sienten como suya y que abarrotan niños, jóvenes,adultos y turistas en estas fechas. Quiero estar orgullosa de invitar a gente de fuera a disfrutar de nuestro casco histórico y a comprar en nuestros comercios de toda la vida, quiero deleitarme con las tapas, pinchos y buenos caldos de nuestra tierra, quiero escuchar por las calles villancicos alcarreños tradicionales. En definitiva, quiero celebrar la Navidad en mi ciudad.

Pero mucho me temo que al final tendré que escaparme un día a los madriles o quedar a tomar algo en el Centro Comercial Ferial Plaza, donde sí que tienen claro que ya es Navidad. Lo ha dicho El Corte Inglés. Qué pena ¿no?