¿Nos vamos de compras?

Escaparate de Harrods, Londres 1928.// Imagen: revistavanityfair.es

Por Sonsoles Fernández Day

El primer gran almacén de la historia se inauguró en París a mediados del siglo XIX, se llamaba La Maison du Bon Marché, un nuevo y revolucionario modelo de negocio donde se podía entrar libremente, los productos estaban al alcance del cliente, tenían el precio a la vista y se podían cambiar o devolver después de haberlos comprado. Además, era un lugar de encuentro, donde se acudía para ver y ser visto. Los grandes almacenes se extendieron rápidamente, demandados por una burguesía creciente, se construían en el centro de las ciudades con una estructura similar: un gran patio central con galerías y enormes escaparates en la planta baja. El objetivo era que el conjunto resultara un placer para los sentidos. Mr. Selfridge, que creó los primeros grandes almacenes en Londres, fue el primero en colocar los perfumes y los productos de belleza en la planta baja. En 1898 en Harrods se instaló la primera escalera mecánica, que más bien era una cinta transportadora. A los clientes que se atrevieron a utilizarla en el día del estreno se les esperaba con una copa de brandy para superar la atrevida experiencia y, en caso necesario, unas sales aromáticas para recuperarse de la impresión.

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#la ostomia te da la vida

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La bolsa no impide llevar un vida plena, sin traumas ni tabúes. Foto: Pinterest

 

Por Gloria Magro. 

Aunque no hay datos oficiales, se calcula que en este 2018 cerca de un centenar de enfermos saldrán del Hospital Universitario de Guadalajara habiendo salvado su vida a cambio de llevar un bolsa de heces pegada a su abdomen durante un periodo de tiempo incierto. A veces meses, a veces para toda la vida. Son los ostomizados, los pacientes invisibles, de los que no hay registros oficiales ni apenas apoyo pre y pos operatorio específico. Estos días se celebra la Semana Mundial del Paciente Ostomizado, una fecha para la visibilización de un colectivo que lucha porque ningún tabú les impida llevar una vida plena y completa. Y sí, pegados a esa bolsa que Te da la vida, lema de la campaña de este año.  Sigue leyendo

El Ferial aparcado.

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La provisionalidad permanente se ha instalado en el recinto. Foto: Asun Rubio.

Por Gloria Magro. 

El vídeo promocional de la Feria 2018 que circula por las redes sociales es magnífico, soberbio en su factura y contenido. El recinto, la iluminación, las cifras de eventos, de público que maneja, apabullan y se ven a simple vista: poco texto hace falta para ilustrar lo evidente. Ese vídeo de apenas treinta segundos es un ejercicio de marketing perfectamente ejecutado y seguro que muy rentable para la ciudad, el escaparate de su poderío económico, ejemplo de como rentabilizar y retornar multiplicada la fuerte inversión municipal que cuesta una semana festiva. Estamos hablando de la Feria de Albacete, que un año más coincide en fechas con las de Guadalajara. Y pocas coincidencias más podemos citar. Los albaceteños nos llevan años luz en todo y por todo en cuanto a Fiestas Patronales se refiere. Y así seguirá siendo mientras mantengamos el actual modelo de Ferias en Guadalajara. Sigue leyendo

El alcalde paga las Converse.

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Una sociedad “formada”  a través de subvencionar el material no escolar al inicio de curso, según el ideario del gobierno municipal popular de Guadalajara.

 

Por Gloria Magro.

No salgo de mi asombro. El Ayuntamiento de Guadalajara acaba de hacer pública una convocatoria de ayudas con cargo al presupuesto municipal de Educación pero sin fines educativos de ningún tipo. Setenta mil euros a repartir entre todos los escolares empadronados en la ciudad que lo soliciten este mes de septiembre, a razón de 100 o 200 euros por cabeza, en función del ciclo educativo, con la única condición de que no lo gasten en libros o material escolar. Y con unos criterios de adjudicación, vagos y difusos, al igual que la justificación de semejante dispendio a estas alturas de la legislatura.  Sigue leyendo

Venezuela, pobre país rico

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Caracas, ciudad de contrastes, desde el Telesferico Warairarepano en el cerro Ávila. Foto: Carlos Rodríguez.

 

Por Gloria Magro.

Las dos octogenarias charlan en la comodidad de sus asientos de clase Business. Están cansadas, el embarque ha sido eterno. La Guardia Revolucionaria o tal vez sea el Ejército,  registra a los pasajeros exhaustivamente, uno a uno, minuciosamente, en busca de divisas ocultas. Hace unos años incluso abrían y troceaban las tabletas de chocolate. Qué rico el cacao venezolano.  Ahora ya no se encuentra chocolate en Venezuela, tampoco lo venden en el aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Caracas.  Las dos mujeres hablan de lo de siempre, la situación inenarrable de su país: la inseguridad, el hambre, la deriva comunista hasta extremos nunca previstos. En sus barrios, contaba una de las dos elegantes señoras, los contenedores de la basura son asaltados noche tras noche por hordas de menesterosos hambrientos. Esos pobres que pensaban que el chavismo les iba a dar todo sin tener que trabajar, aclara. El servicio de su casa -prosigue esta antigua empleada de banca, catalana de origen y con más de medio siglo en Venezuela- votaba chavista “porque creían que así comerían carne ¿y qué cree usted que comen ahora? Yuca y nada más. Les está bien empleado”. Sigue leyendo

Yo ví “E.T.” en el Moderno

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Foto: Manuel Ùnica. Obra sobre papel. Ediciones de Arte.

Por Gloria Magro.

Todos tenemos una magdalena de Proust guardada en el armario de la memoria, bien candada. La mía se abrió inesperadamente hace unos días con la imagen que ilustra estas líneas. La foto de 1983 de la puerta del Teatro Moderno y sus largas colas para ver el estreno “E.T. El extraterrestre”  Será que estos días navideños son especialmente melancólicos, será que éste es el último fin de semana del año, aunque a mí me pille en pleno verano austral, al otro lado del mundo literalmente. Será que de todo ya no hace veinte o veinticinco años, sino treinta o más. Qué mala es la memoria, qué traicionera. Te sientes joven, eternamente joven, y de repente aparece una imagen y en un momento retrocedes a ese instante y te das cuenta de que efectivamente tienes un pasado en blanco y negro, un pasado de niña con parka y pantalones acampanados, de señoras alrededor con faldas bajo la rodilla y botas. Un pasado de ciudad de provincias y colegio de monjas. Sigue leyendo

Diez años del coloso Corte Inglés

El Corte Inglés de Guadalajara, por dentro. // Foto: EFE

El Corte Inglés de Guadalajara, por dentro. // Foto: EFE

Por Patricia Biosca

Existe una red llamada The Global Consciousness Project (GCP) que desde 1998 intenta averiguar si la atención social compartida por millones de personas en todo el mundo en el momento en el que ocurre un hecho muy relevante puede ser medida de forma científica. Durante todos estos años, este experimento ha revelado conclusiones sorprendentes en momentos como catástrofes aéreas, el entierro de Lady Di o el 11-S, donde los indicadores se dispararon incluso antes de que ocurrieran los hechos. A nivel mundano, aquí entra en juego la pregunta “¿qué estabas haciendo tú cuando…?”, con una respuesta más o menos argumentada y detallada en la mayoría de los casos debido a su repercusión multiplicada por la sociedad de la información. Pues si la red hubiese monitoreado solo Guadalajara justo hoy, hace diez años, seguramente hubiese empezado a pitar la máquina y a escupir papel contínuo atravesado por unas rayas frenéticas, tipo “máquina de la verdad” cuando el sometido al test miente (perdonen por dar rienda suelta a mi cabeza cinematográfica). El 21 de noviembre de 2007 abría sus puertas El Corte Inglés de la ciudad. Sigue leyendo