Becarios de verano

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Quién si no iba a estar dispuesto a redactar, como si del día de la marmota se tratara, las somnolientas noticias sobre las fiestas de los pueblos de la provincia.

Por Gloria Magro.

Este verano, los oyentes de SER Guadalajara están disfrutando cada día de la talentosa periodista Mónica Chaparro. Actriz, imitadora, comunicadora polifacética donde las haya, la eficiente Mónica -que tiene entrada propia en la Wikipedia- se ha hecho cargo de la desconexión local de la mañana en la emisora de la calle Virgen del Amparo. Ella y el becario de turno, un clásico de los medios de comunicación en estas fechas. O al menos antes lo era, cuando había multitud de medios locales y cuando los becarios nos peleábamos por hacernos un hueco durante el verano en los periódicos, en las emisoras de radio y en la televisión, paso previo e imprescindible para entrar en este mundillo. Sigue leyendo

Historias de la España vaciada: los repobladores (V)

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Feria del Libro en Bustares, un pueblo lleno de vida y cultura que sigue atrayendo a nuevas familias y con ellas una esperanza de futuro. Foto: Carmen Bueno.

 

Por Gloria Magro.

Sábado de Gloria a los pies del pico Alto Rey. Un viento inclemente, aunque afortunadamente no demasiado frío para estas fechas de abril, amenaza con arrancar las telas de vivos colores que decoran las casas de pizarra de un pequeño pueblo de la sierra de Guadalajara. Bustares (80 habitantes) celebra la primera edición de su Feria del Libro y la música de las dulzainas se escucha desde la carretera, invitando a dejarse llevar por sus calles hasta la plaza Mayor. La plaza está rebosar de gente y en el interior de la iglesia románica del s.XIII convertida en librería ocasional, los libros y las mesas con productos locales atraen a un buen número de visitantes. Entre ellos se mueven algunas de las familias que han llegado al pueblo en los últimos años.

Charlo con Fernando y Celia de El Rincón Lento, que no solo tienen un pequeño puesto en la Feria sino que desde hace poco también tienen casa en el pueblo. Vienen en verano y los fines de semana, lo normal en este rincón apartado de la provincia y el modelo que se repite en todo el interior de España: los pueblos para el verano y poco más, casas habitadas solo los fines de semana, habitantes sin empadronar. Y casas rurales por doquier. También las hay en Bustares, los pueblos negros atraen a los turistas, la sierra de Madrid no queda lejos. Milagrosamente para esta localidad a 75 kilómetros de Guadalajara, también hay familias que se han instalado voluntariamente por propia elección, sin que medien realmente motivos económicos para ello.

Fernando Serrano y su mujer, Patricia, llevan once años en Bustares. Tienen dos niños y han elegido este modo de vida rural de forma consciente y meditada. Tal vez porque Fernando se dedica al medio ambiente ya habían probado anteriormente lo que era vivir en un pueblo. Ambos están convencidos de que su opción es la mejor para sus hijos y de hecho hacen proselitismo y ofrecen su apoyo a quien quiera probar lo que es la vida fuera de la ciudad. “Lo que hacemos -explican- es ayudar a la gente que intenta establecerse en el medio rural. Intentar crear un ambiente sano y respetuoso en el que nos facilitemos la convivencia  en este medio, que creemos que es la base para el acercamiento de la gente a los pueblos y que así reciban aceptación y no críticas o zancadillas”. Y parece que funciona, otras dos familias con niños se han instalado en Bustares en el último año. El siguiente paso es que reabra el colegio, ahora cerrado, pese a que tiene una plaza de profesor adjudicada. De momento, la hija en edad escolar de Fernando acude al de Cogolludo por elección de sus padres, lo que implica que Patricia haga 120 kilómetros diarios por estas carreteras desiertas y a menudo nevadas en invierno. La ruta escolar lleva a la otra niña del pueblo a Jadraque, pero ellos reivindican la misma libre elección de centro que los niños urbanos, algo que se antoja complicado sino imposible dada la logística. En Bustares habrá seis niños en mayo, una madre sale de cuentas estos días, y el tema del transporte escolar se antoja complejo aunque indispensable para asegurar que las familias se queden.

El futuro del medio rural, según la experiencia de estos repobladores del s.XXI está en que familias como la suya elijan instalarse en pueblos que de otro modo no tienen garantizada la supervivencia demográfica. “Vivir aquí es un acto reinvindicativo -afirman- te sales de la masa, pero no hay que olvidar que los pueblos son pueblos, que no hay que cambiarlos. Lo que hay que cambiar es la mentalidad: valorar lo que aquí tenemos. No todo es cuantificable de forma económica, aquí hay otros valores, otras cosas que poner en valor”. 

El principal problema que se encuentran las personas dispuestas a seguir los pasos de Fernando y Patricia es el de la vivienda. No hay casas disponibles en venta. En muchos casos, las herencias hacen en la práctica inviable que los inmuebles vuelvan a ser habitados. Fernando Serrano propone la donación a los ayuntamientos de aquellas viviendas cuya titularidad está tan compartimentada que acaban no siendo de nadie, una situación que se repite en todos los pueblos una vez fallecidos los abuelos o los padres originarios del lugar. Y el otro problema, lógicamente, es el económico. Vivienda y medio de vida. Los usos tradicionales de la zona -resina, apicultura, desbroce, agricultura, ganadería- podrían proporcionar sustento pero sigue siendo necesaria una apuesta pública firme y muy dirigida a las necesidades reales de la población rural. De hecho, muchos funcionarios adscritos a la zona prefieren vivir en Guadalajara o en las localidades más grandes a medio camino, como Cogolludo, antes que instalarse con sus familias en estos pueblos de la sierra.

Y pese a todo, Fernando cree que “este es el mejor lugar donde criar a mis hijos. Nos supone un esfuerzo en otros aspectos y los asumimos porque lo hemos elegido nosotros, hemos elegido vivir aquí“. Carolina, la juez de paz de Prádena de Atienza, hace unos días se expresaba en el mismo sentido, aunque en su caso la motivación sea otra: “es un lujo vivir en los pueblos, con tranquilidad, sin contaminación, pero también es duro, sobre todo para los niños que están solos, como los míos. Ellos no entienden que tenemos que vivir aquí para ganar dinero porque lo que quieren es estar con más niños para poder jugar”.

Inés Garrido es originaria de Bustares y hoy vende sus jabones y esencias artesanas en la Feria del Libro. Está empezando con el negocio, pero sus productos tienen una apariencia comercial apetecible y cuando explica los componentes, sus propiedades y que ella misma recoge allí en la sierra las plantas con los que elabora los unguentos y jabones, resulta muy convincente (@inesgatitogatito)

Inés es uno de aquellos niños que se tuvieron que ir del pueblo a estudiar fuera porque eso era lo normal y lo deseable para las familias. Y sin embargo, Inés no era feliz con su trabajo como asistente social y decidió emprender el camino de regreso. Pronto tendrá su página web y sus productos serán un reclamo más para el pueblo. Y con un poco de suerte y la ayuda del programa Impulsa Mujer de la Diputación provincial, también pondrá en marcha su propia casa rural. Me asegura que el sentimiento de comunidad en Bustares revaloriza la vida aquí, que los inviernos no se le hacen especialmente duros y que no echa de menos su vida anterior en Madrid, al contrario: le gusta más el pueblo cuando el silencio sustituye a los veraneantes.

Mientras charlamos, afuera en la plaza hay baile vermut al son de las dulzainas, el bar del pueblo está a rebosar y en la puerta de la Iglesia se venden bollos artesanos, magdalenas y miel de la zona. Al lado hay una urna y unos folletos donde se explica que la campana tiene grietas y necesita reparación. Se ve que ya no solo es la administración la que se inhibe, sino que el obispado tampoco llega hasta aquí y el pueblo busca una financiación alternativa para arreglar la campana. El bullicio es enorme, la Feria ha atraído a mucha gente hasta Bustares, por la tarde hay un cuentacuentos, con la bruja Rotundifolia (Estrella Ortiz) y como fin de fiesta, un grupo de jazz. Mucho trabajo para un ayuntamiento tan pequeño, los hombros del alcalde, Julio Martínez deben de ser especialmente anchos.

Dejamos atrás el pueblo, la carretera serpentea abajo y arriba, el cauce del río Bornova que estos días de principios de primavera discurre caudaloso, orada la montaña y el paisaje tras unos días de lluvia es espléndido. Paramos en  Hiendelaencina a a comer, pero esa es ya otra historia, una historia de resistencia, de gente que aguanta contra viento y marea en estas duras tierras de la sierra. La próxima semana aquí, en El Hexágono.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cultura en Guada.

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Cultura para todos y abierta a la participación con la Asociación Cultural Libros y Más.

Por Gloria Magro. 

Martes por la tarde en el sótano del edificio Eduardo Guitián de Aguas Vivas. El Grupo de Teatro Phersa ultima ensayos, el domingo 24 de febrero vuelven al Teatro Moderno con Las salvajes en Puente San Gil. Pese a que no se trata de ningún estreno -presentaron la obra el pasado diciembre-, el elenco amater de la Asociación Cultural Libros y Más templa nervios y pule algunas escenas con su director, Pablo Menasanch. Al otro lado de la ciudad, en el Rincón Lento, el Coro Poético y Peripatético, también ensaya los martes, después del éxito obtenido en la última edición de la Gala de Premios de Medio Ambiente de Ecologistas en Acción. Hace algunas semanas, yo mantenía en esta misma página digital que Guadalajara era un erial cultural, con un tejido asociativo escaso y pocas iniciativas interesantes. No tardaron en dejarse oír voces cercanas que no solo desmentían categóricamente aquel punto de mi artículo sobre la ciudad que somos, sino que además me invitaban a compartir con los lectores de El Hexágono las muchas actividades que se llevan a cabo en Guadalajara cada día y el interés que despiertan. Sigue leyendo

Un año en El Hexágono.

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Hay mucha más información de lo que creemos. Sólo hacen falta lectores voraces e informadores comprometidos. Foto: La Crónica de Guadalajara. 

 

Por Gloria Magro.

Cuando hace ahora un año Álvaro Nuño me propuso colaborar con El Hexágono y hacerme cargo de la entrada de los sábados, me entró cierto vértigo. Hacía casi veinte años que no ejercía el periodismo y tampoco estaba al tanto de la actualidad de la provincia, así que no tenía claro que podía aportar a este proyecto independiente de información y opinión provincial. Conocía el medio, sabía de su prestigio y había colaborado ocasionalmente, pero me asustaba la idea de no lograr estar a la altura ni de los que aquí escribían, ni de lo que esperaban los lectores, que se me antojaban por aquel entonces bastante exigentes, como bien he tenido la ocasión de comprobar después. ¿Y de dónde iba a sacar yo los temas? Después de todo, no es sólo que trabajara fuera y que desde que dejara el periodismo local a finales de los noventa, estuviera al margen de la vida en la ciudad, es que en realidad en Guadalajara nunca pasaba nada. O al menos yo no me enteraba de nada. Pronto descubrí que no era la única, la mayoría de los guadalajareños coincidían en esto conmigo. Sigue leyendo

Del productor al consumidor, alimentarse de cercanía.

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Huerto ecosostenible de la cooperativa BAH! en Galápagos. Foto: Manuel Caballero

 

Por Gloria Magro.

Los turistas y los veraneantes que vienen a conocer Guadalajara se pirran por nuestros tomates, patatas y cebollas autóctonos. Y compran legumbres para todo el año, nueces y cualquier cosa que se les ofrezca en un cajón con pinta de acabar de ser traído del campo si se coloca estratégicamente ante cualquier puerta de pueblo.  Los forasteros pagan lo que se les pida porque valoran lo que producen nuestras huertas. Sin embargo, la mayoría de nosotros, viviendo también en Guadalajara, cuando se trata de hacer la compra no contemplamos más opción que dirigimos al súper más cercano. Y llenamos el carro de bandejas de todo tipo, con el único criterio de la prisa y la comodidad. Sin embargo, hay otras alternativas de consumo indudablemente mejores para nosotros, la economía local e incluso, como si de un efecto mariposa se tratase, la salud global del planeta.

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Guadalajara: el Berlín del Henares

José Ramón Paramio, autor del artículo, visto por Ana Ongil. Ambos forman parte del Rincón Lento.

José Ramón Paramio, autor del artículo, visto por Ana Ongil. Ambos forman parte del Rincón Lento.

Por José Ramón Paramio *

Nadie recuerda exactamente cuándo nació este concepto tan familiar hoy en día que seguramente se estudiará en los libros de texto del futuro (o no). Posiblemente empezó a gestarse cuando, con motivo de la presentación del libro de Los Econoplastas “Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema” en Alcalá de Henares, el público se mostró muy interesado en que le contáramos más cosas sobre el proyecto en el que había germinado ese libro: El Rincón Lento de Guadalajara. Sigue leyendo