Franco no volverá

Por Francisco Palero*

Francisco Palero

Francisco Palero

Se decía en aquel 1975 y en aquella Guadalajara, que había cambiado social, económica y culturalmente, que un viejo republicano, escaso de recursos, llevaba años yendo todas las mañanas al quiosco de prensa de Santo Domingo y cogía el periódico ABC, sin comprarlo, aún indicando el quiosquero que podía mirar en su interior, a lo que respondía no ser necesario, porque la noticia que él esperaba iba a aparecer en primera página. Y un día la primera página reseñaba un lacónico “Franco ha muerto” junto a la imagen del dictador metido en el féretro y Arias Navarro llorando. Y ese día, el único en su vida desde que terminó su condena en Cuelgamuros, allá por el año 1956, ese hombre compró el periódico.

Esa fue la foto que sintetiza los hechos que recuerdo y que recorrió todas las agencias internacionales: fue tan importante que ha perdurado en todas las hemerotecas.

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Nací en Cataluña

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Imagen de la ciudad de Girona desde un puente sobre el río Onyar/Oñar. / FOTO: M.P

Por Míriam Pindado

Llevamos unas semanas en las que no se habla de otra cosa: ‘el desafío de Cataluña’, como predican los medios de comunicación de este país y del extranjero. Suelo leer la prensa diaria y ver los informativos en televisión y he de decir que todo lo que está pasando se me escapa de las manos. Pero no solo a mí, creo que también se le ha escapado de las manos al adalid Mas y a todos los que forman la ingobernable iniciativa Junts Pel Sí; a la mayoría de grupos parlamentarios de la Generalitat; al presidente del Gobierno de España y su equipo; a todos los que pisaron la Moncloa anteriormente; a los partidos de la oposición a nivel nacional; a los propios catalanes y, en suma, a todos los españoles.

Me apetecía escribir sobre el problema secesionista de Cataluña pero estaba esperando ese momento en el que se dilucidarían mis ideas…pero a día de hoy sigo sin entender cómo se ha llegado a este punto. De hecho, había empezado a escribir este artículo en forma de carta pero las cartas deben estar dirigidas y yo ya no sé a quién puedo dirigirme para presentar mis inquietudes respecto al  llamado en portada ‘desafío catalán’. (Lo que nos gusta a los periodistas poner nombre a las cosas). Sigue leyendo

Un “alcarrenyo” en Cataluña

Por Carlos Nuño*

Carlos Nuño Corral, autor del artículo

Carlos Nuño Corral, alcarreño de nacimiento, reside en Cataluña desde hace 46 años

Los catalanes son como la demás gente, te respetan si les respetas. Llevo viviendo en Cataluña más de 40 años y nunca he tenido el menor problema por ser de otro sitio. Siempre he hablado castellano con todo el mundo. No porque no quiera hablar catalán, que lo podría hacer perfectamente, sólo que me da algo de vergüenza hablarlo mal  y, como me expreso mejor en castellano… Hay personas con las que hablo en castellano y ellas se dirigen a mí en catalán. ¿Dónde está el problema? Ambos usamos la lengua que dominamos mejor y como nos entendemos perfectamente, ¿para qué cambiar? Sigue leyendo

Sudamericanizarse o morir

Magro, posando en un paisaje de sus viajes profesionales a América Latina

Magro, posando en un paisaje de sus viajes profesionales a América

Por Gloria Magro Esteban*

En los últimos años Guadalajara ha perdido varios miles de habitantes. En algunos casos es la búsqueda de nuevos y mejores horizontes económicos, educativos o laborales de jóvenes con aspiraciones que no pueden satisfacer ni aquí, ni en el resto de España. En otros casos se trata de emigrantes económicos que emprenden el camino de vuelta a sus países de origen. Pueden ser retornos temporales, a la espera de que la economía repunte, como los europeos del Este, que después de aquí intentan probar suerte en Italia o Alemania. Pero en otros, si hablamos de los latinoamericanos que vuelven a cruzar el Atlántico, tal vez se trate de un viaje sin retorno. Y la realidad que les espera, en muchos casos, no es ni mucho menos tan halagüeña como las cifras económicas que los periódicos parecen sugerir.

Junto al bullicio y el aparente caos que parece calcado de unos países a otros, cada vez que aterrizo en un aeropuerto latinoamericano, y eso es algo que hago varias veces al mes desde hace ya unos años, no deja de sorprenderme la enorme distancia entre lo que desde aquí se denominan con asombro e incluso envidia economías que repuntan, con unos datos de crecimiento asombrosos en comparación con los nuestros, y lo que allí se ve a pie de tierra, sin que medien cifras de por medio. La realidad cotidiana del viajero, por poco perspicaz que sea, desmiente mitos o al menos los aligera en gran parte. Y si en vez de un viajero ocasional se es un expatriado económico en busca de mejores horizontes profesionales, la perspectiva en un primer momento tiene que ser, como poco, alarmante.

Bogotá

Vista de Bogotá // Foto: Jorge Díaz (Wikipedia cc)

Podemos referirnos a Bogotá, Santiago de Chile, Río de Janeiro o Lima. Sus economías funcionan, los datos avalan las gestiones de sus gobiernos, y para muchos españoles esos países son un nuevo “El Dorado”, dispuesto a recibirlos con los brazos abiertos. Sin embargo, no hay que rascar mucho bajo la superficie para darse cuenta de que no se está en una tierra de promisión y de que el milagro del crecimiento económico en el que se les supone inmersos no es desde luego perceptible, o al menos no alcanza a la mayoría de la población.

Sin haber salido aún del aeropuerto, la realidad de estos países asalta al viajero en toda su crudeza, con su miseria, economía informal, deficiencias de infraestructuras y sobre todo, las vertiginosas diferencias de clase. Las cosas no mejoran según te vas acercando a las grandes ciudades. Y no es por la sensación subjetiva, en muchos casos, de que si el taxi tiene un pinchazo el atraco y posible asesinato es seguro, sino por la indignación creciente de por qué es posible que en países tan ricos y con esas cacareadas economías de crecimiento exponencial, la mayoría de la población viva en esas condiciones de decrepitud. Después, cuando se dejan atrás esos barrios inmensos de techos de hojalata -o ni eso- en muchos casos las vigas de hormigón con las varillas elevándose hacia el cielo es todo lo que hay. Al fin se llega al confort de un hotel lujosísimo en una zona segura, pudiente y bien fortificada, y se respira con alivio. Pero la inquietud ahí sigue. Los europeos no estamos acostumbrados a considerar a la mitad de la población de nuestros países como inferiores, social ni racialmente, ni a excluirlos de ese milagro económico que aquí nos venden en contraposición con la situación que nosotros arrastramos.

Pobreza

Las políticas económicas expansivas y el crecimiento exponencial han reducido los índices de pobreza en países como Brasil, pero las desigualdades continúan

Es cierto que en los últimos años, por toda América, gobiernos corruptos y despolitizados han dado paso a nuevas formas de enfrentarse a la pobreza y a la desigualdad, con el apoyo de una población que por fin parece darse cuenta de su poder en las urnas y de que es posible cambiar su presente y su futuro. Pero, o no es suficiente, o los cambios van demasiado despacio.

Siempre pensé, seguramente con mis escasas dotes para la clarividencia sociopolítica, que el progreso era imparable y que lógicamente los países de Centro y Sudamérica acabarían alcanzando niveles de desarrollo e igualdad semejantes a los logrados por Europa. O que al menos iniciarían ese camino. Pero nunca se me ocurrió, y a tenor de nuestra realidad hoy creo que a nadie más tampoco, que seríamos nosotros los que nos “sudamericanizaríamos”, en el peor sentido del término.

Favelas en una gigantesca barriada de Caracas // Foto: Olga Rodríguez

Favelas en una gigantesca barriada de Caracas // Foto: Olga Rodríguez

Para quien todavía no lo capte, el significado del término es sencillo de explicar a grandes rasgos, dentro de su complejidad. Sin Educación universal de calidad, sin Sanidad pública de ningún tipo, en la mayor parte del continente americano parece imperar la ley del más fuerte, que no del más inteligente o talentoso, como muchas veces se piensa. Así, la pobreza es endémica al sur del Río Grande. Los pobres son hijos de pobres y padres de pobres, en un círculo difícil de romper. Y donde se ha roto, como en Venezuela, el escándalo internacional y el rechazo por las prácticas neocomunistas está servido. En muchos casos, los países latinoamericanos han seguido históricamente las recetas económicas y los dictados de su vecino del norte, prisioneros de sus multinacionales y vendidos por su propia élite. Con una población despolitizada, entregada a partidos políticos colorados o blancos, vacíos de contenidos y de programas pero dedicados sin ningún pudor a llenarse los bolsillos, y con una aristocracia local cuyo único interés es irse de compras a Miami, las oportunidades quedan acotadas a los que viven en sus jaulas de oro, dejando fuera a la mayoría de la población. Sin embargo, de un tiempo a esta parte muchos de estos países han dado giros copernicanos en sus gobiernos y sus políticas, intentando revertir su destino con medidas que, si bien sobre el papel están dando resultado, de momento no parece que mejoren las condiciones de la mayoría de la población.

Masiva manifestacion en Guadalajara contra los recortes sociales, en julio de 2012 // Foto: Nacho Izquierdo

Masiva manifestacion en Guadalajara contra los recortes sociales, en julio de 2012 // Foto: Nacho Izquierdo

Todo eso, explicado en un país como el nuestro, donde el empleado de la gasolinera puede ser vecino de rellano de un profesor universitario o de un ejecutivo de banca, grosso modo parece irreal. Pero poco a poco nosotros también vamos dando pasos en esa dirección. No creo que sea irremediable aún, pero las prácticas sudamericanizantes de viejo cuño empiezan a implementarse en España, justamente cuando esos países han abandonado ese camino. Las últimas elecciones fueron buena prueba de ello. Se mintió con los programas, se impusieron por la fuerza de una mayoría engañosa unos recortes que van a ser muy difíciles de levantar, y el empobrecimiento de la mayoría de la población hoy es patente. Pero no para todos: los ricos son más ricos que nunca, y con la crisis se han vuelto más ricos aún. Y ahí está ya la cuña de la pobreza, de las diferencias sociales, de la ley del más fuerte, como si España también estuviera al sur del Río Grande.

Dentro de unos meses tendremos Elecciones Municipales y Autonómicas, un ensayo de las Generales. Tenemos la oportunidad de empezar a revertir el proceso. O no.

magropeq* Originaria de Jadraque, Gloria Magro Esteban es periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, y además tiene estudios universitarios de Antropología Social y Cultural. Como profesional de la comunicación trabajó en varios medios de prensa, radio y televisión de la provincia de Guadalajara, antes de dar un salto profesional, y vivir en primera persona los últimos años de vida del extinto periódico nacional “Diario 16”. Tras el cierre de esta cabecera cambió de profesión, y se recicló como auxiliar de vuelo. En la actualidad vive a caballo entre su casa de Guadalajara y cualquier país del continente americano, porque hace rutas transoceánicas unas tres veces al mes.

 

¿Por qué no mostrar públicamente la lealtad con tu país?

Susana Abella, periodista // Foto: Axier Espinosa

Susana Abella, periodista // Foto: Axier Espinosa

Por Susana Abella Adame*

Este domingo yo seré una de los más de 7’00 jurandos civiles que prestarán promesa de su compromiso con la defensa de España ante la bandera. ¿Por qué proclamarlo, si nunca me he significado públicamente en ningún sentido, más allá de las exigencias por mi condición de periodista (aunque tampoco es que el campo al que me dedico, el deporte, exija mucho) y arriesgarme a ser objeto de las manidas clasificaciones que tanto nos gusta realizar a los españoles?

Estudié parte de mi Bachillerato en los Estados Unidos y, cada día, en mi High School, al inicio de la primera clase, recité, como el resto de mis compañeros, con la mano derecha sobre el corazón, la plegaria de lealtad a una bandera que no era la mía. Podía no hacerlo, por supuesto. Nada ni nadie me obligaban a ello. Sin embargo, lo hacía convencida, porque era mi forma de demostrar mi respeto por el país que me acogía, y también porque creía y sigo creyendo, con cierta envidia -y más allá de las controversias que se han generado en Estados Unidos en torno a The pledge of Allegiance en los últimos tiempos- que las palabras que recitaba eran la base del profundo sentido patrio que tienen los americanos, y en el que, en mi opinión, reside buena parte de la fortaleza de ese país: “I pledge allegiance to the Flag of the United States of America, and to the Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all”.

Imagen de la anterior Jura de Bandera realizada en Guadalajara, en el año 2007 // Foto: lacronica.net

Imagen de la anterior Jura de Bandera realizada en Guadalajara, en el año 2007 // Foto: http://www.lacronica.net

Hablaba de envidia, porque más allá de la plegaria, siempre he admirado cómo los americanos demuestran mayoritariamente una lealtad inquebrantable hacia su bandera, se enorgullecen de ella, la exhiben y pasean por el mundo sin prejuicios ni recelos. Es su forma de demostrar el orgullo que sienten por su país. Y, para mí, sin ánimo de desagradar a quien esté en desacuerdo, pero desde la libertad para expresar mis ideas, el acto de Jura de Bandera Civil del próximo domingo trata de eso. De prometer lealtad y comprometerse con España. Porque, se mire por donde se mire, la bandera es lo que representa a un país. Aunque en el nuestro su uso siempre haya estado ligado a todo tipo de cargas ideológicas, y unos y otros se han apropiado de la bandera cuando es la que, amparada por nuestra Constitución, representa a todos los españoles.

Cartel editado por el Ayuntamiento de Guadalajara para la Jura de Bandera de este domingo

Cartel editado por el Ayuntamiento de Guadalajara para la Jura de Bandera de este domingo

El acto de jura a la bandera no es de derechas ni de izquierdas, ni de extremos ni de centros. Es la demostración pública y libre del sentimiento patriótico, tan vilipendiado en los últimos tiempos desde tantas instancias. Sentirse patriota no puede identificarse con una u otra corriente política, ni con un sistema u otro de gobierno. España será lo que los españoles queramos que sea; y los patriotas son los que aman tanto a su país como para considerarlo el mejor, y trabajar cada día, a veces desde la individualidad, a veces en compañía de otros, para hacerlo avanzar y ser mejor.

Quizás hayan sido los viajes y las estancias en el extranjero los que hayan hecho aflorar en mí el sentimiento patrio. Nada como estar lejos de casa para valorar lo bien que se está y lo que tenemos en ella -por mal que estén las cosas ahora…- Ver cómo ondea la bandera española cuando he participado en competiciones internacionales siempre me ha hecho sentir orgullosa de ser española.

Curiosamente es gracias al deporte, sobre todo al omnipresente fútbol, como los españoles hemos perdido el recelo a exhibir orgullosos nuestra enseña, la de todos. Quizás porque en el deporte encontramos intereses comunes, sin enfrentamientos, y todos nos vemos representados por ella.

Las anteriores reflexiones han estado presentes en mi forma de pensar durante años. Sin embargo, yo también había sucumbido a esa corriente que instauró de manera generalizada el recelo a la exhibición de la bandera nacional por temor a las etiquetas.

Jurando mi compromiso a la bandera, haré una promesa pública de fidelidad a mi país. Y el hecho de que nuestra Constitución, en su artículo 30, dicte que todos los españoles tenemos el derecho y el deber de defender a España, no significa que no haya mucha gente que queramos demostrarlo públicamente, sin coacciones y lejos de simbolismos ideológicos.

* Susana Abella Adame (Madrid, 1970) es periodista. Ha vivido en más sitios de los que ya casi puede recordar, pero Guadalajara siempre ha sido su “campamento base”. Inició su carrera profesional en “El Decano de Guadalajara” hace más de 20 años, donde dirigió la Sección de Deportes, una especialidad que ya nunca ha abandonado. Tras pasar por varios medios nacionales (Diario 16-Campeones, Gigantes del Basket y Marca) dio el salto al ‘otro lado’ y ejerció con distintos cargos en las áreas de Comunicación, Márketing, y Gestión en clubes de baloncesto: Estudiantes (su “club”), Real Madrid, Baloncesto Fuenlabrada y CB Granada; también ha trabajado en el Balonmano Guadalajara, y en el Málaga Club de Fútbol. Entre medias, y simultaneando en ocasiones, ha colaborado y dirigido acciones y eventos nacionales e internacionales con las federaciones españolas de Baloncesto, Balonmano, Voleibol, la Liga de Fútbol Indoor y el Máster Padel Pro Tour. Actualmente trabaja como consultora de Comunicación, Eventos y Gestión Deportiva.