De soles y espárragos

Por David Sierra

Con motivo del inicio de la campaña de recogida del espárrago verde en la provincia de Guadalajara, argumentaba hace unas semanas el actual presidente de la asociación sobre el cultivo de esta hortaliza, Jaime Urbina, que había dejado de ser “tan rentable” a causa del encarecimiento de la mano de obra y los impuestos que tienen que pagar, así como la estabilización de los precios. Este hecho estaba originando que algunas explotaciones hubieran decidido reducir este cultivo en favor de otras alternativas agrícolas como el cereal. La consecuencia, según este productor que ha vinculado actualmente su principal fuente de ingresos al cultivo del espárrago verde con más de 150 hectáreas, ha sido la reducción en la contratación de los temporeros necesarios para su recogida, clasificación, etiquetado y empaquetado de cara a su distribución final. En el proceso no hace referencia a la mecanización que la industria agroalimentaria basada en este producto ha llevado a cabo en los últimos años, incentivada por ostentosas ayudas públicas.

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Cómplices necesarios

Por David Sierra

Publicaba Infolibre el pasado lunes que más del 70 por ciento de las inspecciones de Trabajo a las empresas del sector agrario han terminado en infracción por fraude laboral. Este es uno de los titulares que deja al descubierto la campaña lanzada por el Ministerio que dirige Yolanda Díaz con el propósito de descubrir la explotación laboral en un ámbito demasiado acostumbrado a la ‘vista gorda’ no sólo por quienes lo conforman, sino también por las administraciones encargadas de vigilarlo, en lo que es otra consecuencia de la España vaciada.

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Marca de calidad

Por David Sierra

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Espárragos recién recogidos en una explotación de Taragudo (Guadalajara). Foto: David Sierra.

 

 

Ahmed tiene las manos grandes y callosas. De constitución corpulenta, aunque casi rozando la extrema delgadez, derrocha un andar pausado y constante. Está sentado en el borde de la acera, de cara al sol, aprovechando el calorcito de los rayos primaverales de la sobremesa. Tomando un breve descanso para regresar a la faena. Los días, en su oficio, se tornan largos y monótonos, únicamente salvados por algún temporal que siempre viene como agua de mayo, para respirar. Para relajarse.

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