En cuarentena

Por David Sierra

En la ciudades como Madrid, algunos, los más espabilados intuían lo que podría pasar. Y cuando el temporal apenas se divisaba, ya habían previsto que estarían en paro una larga temporada. Empleos privilegiados y sueldos acomodados permitían el resto. Lanzarse a la carretera en plena alerta. Para acabar en aquel apartamento de playa, en esa casita en la sierra o en la vivienda heredada en esa pequeña aldea cuyos habitantes, tan sólo unas semanas antes, imploraban a las administraciones para sobrevivir al fenómeno de la despoblación.

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