Debate por la fe

Por David Sierra

Era un hombre bueno. Eso consideraban la mayor parte de los vecinos del pueblo. Quizá un poco tragón, gustaba atracarse de bollos caseros con bota de vino en mano. Siempre le escurría el último chorretazo por la barbilla dejando constancia de la fiesta a modo de lámpara. La camisa siempre era gris, a tono con el pantalón negro y lo único que rompía la estética lúgubre era el alzacuellos. Su aspecto, barrigón sin llegar al extremo, junto con una voz sosegada y limpia que le ayudaba en la oratoria, correspondía con su personalidad bonachona.

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Obispado de Sigüenza – Guadalajara / Fuente: http://www.siguenza-guadalajara.org

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