Contradicciones naturales y aullantes del Alto Tajo

Los retenes apagando las hogueras de la Familia Arcoiris en el Alto Tajo. // Foto: Nueva Alcarria

Los retenes apagando las hogueras de la Familia Arcoiris en el Alto Tajo. // Foto: Nueva Alcarria

Por Patricia Biosca

Cuando la tierra sea devastada y los animales agonicen, llegará una nueva tribu de muchos colores, clases y credos, y con sus actos lograrán que la tierra vuelva a ser verde. Se les conocerá como los guerreros del arcoíris. Se dejarán el pelo largo y hablarán del amor como la fuerza sanadora de los Niños de la Tierra. Buscarán nuevas formas de entenderse a sí mismos y a los demás. Lucirán plumas y cuentas y la cara pintada… Aprenderán a caminar por la Madre Tierra restaurando el equilibrio y reformularán la idea del jefe blanco…“. Esta es la supuesta profecía de los nativos americanos sobre la que se asientan las bases de la Familia Arcoíris, una “tribu” que reunió a más de un centenar de personas (incluidos niños) desde hace un mes y hasta la semana pasada en el corazón del Parque Natural del Alto Tajo, entre la provincia de Cuenca y Guadalajara, un lugar perteneciente al municipio de Checa, para celebrar su conexión con la naturaleza. Este grupo, nacido al calor de los movimientos alternativos de los años 60 y 70 de Estados Unidos trastocaba la paz de la zona (al menos la paz mediática) y saltaba a los medios de comunicación generando el debate: ¿qué hacer con un grupo de personas que proclaman su amor y respeto a la naturaleza pero que se asientan en un lugar prohibido llevando a cabo prácticas penadas por la ley? Sigue leyendo