Mercadeo

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Un operario trabajando en el exterior del Mercado de Abastas ayer jueves // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

Ayer jueves me pasé por el Mercado de Abastos para comprobar con mis propios ojos si es cierto o no que está listo para reabrir sus puertas -como insisten los todavía responsables municipales- o si el anuncio que se hizo en los últimos días de la campaña  de las elecciones municipales -concretamente el jueves 23, tres días antes de la votación- fue simplemente un globo sonda lanzado a la desesperada para que el Equipo de Gobierno del Partido Popular se apuntara un tanto en el “hacer” y no una promesa incumplida en el “deber”. En este sentido, hay que recordar que “incluir en el mercado de abastos servicios relacionados con el ocio y la hostelería” ya lo planteaba el PP en su programa electoral de 2011, hace nada menos ya que ocho años.

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Las ferias de toda la vida

Por Borja Montero

Durante toda mi vida he vivido en un pueblo no excesivamente grande en el que, cada año a la altura del 7 de septiembre, comenzaba una liturgia de cinco días que apenas variaba de año en año. Este periplo se mantuvo casi inmutable durante décadas, empezando siempre con el desfile de carrozas y acabando con el concurso de disfraces y los últimos guitarrazos de la orquesta de turno, pasando por la procesión, las comidas populares y las capeas, repitiéndose incluso en muchas ocasiones el nombre de los grupos musicales o de los novilleros, y solamente variando la longitud de los fuegos artificiales o la cantidad de vaquillas a soltar en los años del boom inmobiliario. Todo inmutable en fecha y hora, todo predecible hasta que la crisis obligó a ajustar los actos festivos. Sigue leyendo

Niñas pedorras que añoran las Ferias (parte II)

Toros de Fuego en Guadalajara. // Imagen: Facebook (Amigos del Ayuntamiento de Guadalajara)

Toros de Fuego en Guadalajara. // Imagen: Facebook (Amigos del Ayuntamiento de Guadalajara)

Por Patricia Biosca

Ya está, ya es oficial: feliz año nuevo, alcarreños. Esta frase tan manida a la par que tan cierta se escucha (o se lee. De nada. Un saludo) como un mantra el lunes postferias, ese día en el que se hace balance con números y años de lo bien que nos lo hemos pasado esta edición de la semana grande de Guadalajara. Si han echado un ojo a los principales titulares de la prensa sobre el balance que ha dado el Ayuntamiento de los actos, habrán leído varios “ausencia de incidentes destacables”. Yo, que como treintañera que aún no asume su edad, he salido como de costumbre -aunque menos jornadas, eso sí, que el cuerpo no aguanta los envites de la misma forma-, opino igual que el Gobierno local: no ha habido sucesos destacables. Y ese es el problema. Sigue leyendo

Niñas pedorras que añoran las Ferias (parte I)

Los dioses del Olimpo alcarreño en las carrozas de Ferias 2018. // Foto: Nueva Alcarria (YouTube)

Los dioses del Olimpo alcarreño en las carrozas de Ferias 2018. // Foto: Nueva Alcarria (YouTube)

Por Patricia Biosca

Lo confieso. Soy una de esas niñas integrantes de la infancia pedorra a la que le gustaba septiembre. A pesar de que significara la vuelta a la rutina, el cierre de la piscina y el fin de las noches al fresco con la abuela. Aunque todo eso me apenaba, septiembre siempre se las prometía felices: chándal a estrenar comprado en Deportes Aclis; mochila, estuche y libros nuevos que forrar con tu madre (cada familia tiene sus rituales y este era el nuestro); ver de nuevo a mis amigos, aquellos suertudos que se habían ido de vacaciones a la playa o tenían segundo pueblo -yo me conformaba con dos por uno de residencial y vacacional reunido en Cabanillas-; y las Ferias de Guadalajara, el último reducto del verano que se mezclaba con la vuelta al colegio. Por todo eso, septiembre no ERA un mes triste. Y, como los Reyes Magos, todo contribuía a seguir viviendo la fantasía: los fuegos artificiales de la Virgen de la Antigua, los “cacharritos”, los montados de morcilla y, sobre todo, las carrozas del primer día. Sigue leyendo

Mismas caras, mismos gestos

Por David Sierra

Era un día muy especial. La primera vez que asistía a un acontecimiento del que me habían hablado maravillas por la gran cantidad de cosas que podría ver. En una jornada no da tiempo a mucho. Me decían algunos experimentados en la materia. No importa. Iré a hacer mi trabajo y, si puedo, luego me escapo por algún pabellón. Pensé. Ese día era un viernes. Y mi obligación, la de estar presente en los actos que estaban programados para enseñar al gran público las lindezas de nuestra provincia. De Guadalajara. Llegué a los pabellones de IFEMA excitado. Recuerdo que me puse pantalones de vestir y camisa. La buena, de las bodas. La ocasión lo merecía. O eso me habían sugerido.

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Imagen del stand de Castilla La Mancha en FITUR del año 2010 / Fuente: Cadena Ser

No fue complicado llegar al stand donde Guadalajara se presentaba junto al resto de provincias manchegas bajo el paraguas del gobierno autonómico. Antes, cada una hacía la guerra por su parte. Y la desorganización era más que evidente. El nuevo organigrama integraba a todos los territorios de la región en un mismo espacio y asignaba a cada uno de ellos un día de la feria donde sería el principal protagonista. Y llegaba el turno de Guadalajara.

Pronto las caras comenzaron a ser conocidas. Políticos, responsables de prensa, algún que otro funcionario institucional y mucho compañero, todos concentrados en ese espacio donde se iban sucediendo los acontecimientos ideados. Algunos actores, que merodeaban por allí disfrazados, ofrecían pistas sobre las diferentes promociones turísticas que se iban a exponer y permitían a los fotógrafos ampliar su dossier de imágenes de cara a seleccionar la portada más llamativa. “Las mismas caras, los mismos gestos”, como diría la canción. En esa memoria frágil permanece la ‘nosecuanta’ edición del Festival Medieval de Hita, que se presentó entre amigos. Me fui con la certeza de que todos los que allí estábamos nos veríamos a primeros de julio. En el Palenque.

Hace años, estar en FITUR e ir allí era motivo para que los periódicos llevarán en sus páginas un suplemento especial más grueso que el propio periódico. La prensa provincial hacía gala por todo lo alto de los atractivos que tenía la provincia. Eso reportaba interesantes ingresos. Y durante la feria repartía el producto elaborado entre los participantes presentes: aquellos que habían puesto pasta para que eso se hiciese. Teníamos la sensación, o al menos yo sí la tenía, que con ese trabajo que nos había generado quebraderos de cabeza en la redacción los días previos a su publicación contribuíamos a promocionar la provincia fuera de nuestras fronteras. Nada más lejos de la realidad, pues aquellas páginas solían caer en manos de quienes ya perfectamente la conocían. Más tarde me di cuenta que había que escribir para los de aquí.

Con el tiempo y cuando la oportunidad te permite visitar varias veces este circo, caes en la cuenta de que año tras año la visita a FITUR sigue tomando itinerarios similares. Guadalajara cuenta con un producto turístico de calidad, bueno y alternativo. Las cifras de ocupación hotelera y de visitas siempre se ofrecen positivas de cara al sector poniendo de manifiesto que cada vez son más personas las que descubren esta provincia. Y muchos de ellos incluso se enamoran y repiten. Pero ese descubrimiento no suele ser el fruto de esta cita.

De nuevo en esta edición, Guadalajara llega con aires renovados. Si atendemos a informaciones de años anteriores las expectativas que vendían desde las instituciones eran parecidas. Nuevamente un programa cargado de presentaciones con las rutas literarias de rigor en conjunción con otros festivales afianzados por su éxito en lo que el presidente de la Diputación, José Manuel Latre” ha calificado como “la mejor forma posible de presentar la oferta turística de nuestra provincia”. Sin embargo, lo que el presidente de la Institución Provincial no ha desvelado es a quien.

Las ferias comerciales y más aún aquellas turísticas, ya sean abiertas a todo el público o sectoriales, tienen su objeto de ser en la medida en que quienes exponen entran en contacto con aquellos que puedan encontrar tan interesante lo expuesto como para recomendarlo e incluso promocionarlo allá donde se ubiquen. Las ferias son para hacer negocios. Para estudiar la oferta de los competidores. Para encontrar candidatos que puedan considerar beneficioso para ellos incluir el producto Guadalajara en su cartera. Para llamar la atención de esos que mejor puedan vender los encantos de la provincia. Y ese trabajo, en FITUR, se lleva a cabo un par de días antes de que sus puertas abran por completo. Tan importante es la puesta en escena como tener localizado e, incluso con invitación en primera fila, al verdadero público al que se dirige. Esperemos que esta vez sí, tengan su entrada.

— ¿Bajas a las Ferias?

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Por Patricia Biosca

(((Basado en varias conversaciones de Whatsapp, este diálogo recrea la polémica entre lovers y haters de Ferias y Fiestas de Guadalajara, una constante como la noria, los toros y las peñas)))

— ¿Sales hoy a dar una vuelta a las Ferias?

— Qué va… mañana trabajo. Ya verás qué noche me espera…

— ¿Por? Sal un rato, hombre… Vamos a cenar a la feria, y luego conozco a gente en algunas peñas que nos pueden sacar algo.

— No, que al final me lío. Pásalo bien, vamos hablando.

— Ok. Tienes un par de horas para pensarlo.

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Las constantes vitales del encierro

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Servicios de Emergencia en la atención a un herido del encierro de 2016. // Foto: @guadaque

 

Por Gema Ibáñez

No seré yo quien se cargue la tradición de los encierros de Guadalajara. Ésa mochila no es mía. Y no porque les tenga una querencia especial, sino por respeto a todos aquellos que ponen su piel y su alma en un festejo que probablemente esté en las pesadillas nocturnas de la mayoría de los ediles de la ciudad. Les he visto respirar por fin cada vez que el último de los toros es encerrado ya en la Plaza. El color vuelve a sus caras, sus músculos se relajan, su saturación sube, su frecuencia cardíaca baja y sus inspiraciones y expiraciones se ralentizan y por fin son profundas.

Sí. Reconozco que monitorizaría las constantes de alcalde y concejales. Curiosidad no más. Porque siempre andamos pendientes del estado anímico de los corredores. Pero ojo con la tensión arterial que deben gastar estos días los responsables municipales. La de nuestra querida Policía Local ya la doy por alta en sistólica, fijo.

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