¿Quién conoce a Mangurrino?

El cabezón de El Mangurrino junto con María Dolores de Cospedal. // Foto: La Crónica de Guadalajara

El cabezón de El Mangurrino junto con María Dolores de Cospedal. // Foto: La Crónica de Guadalajara

Por Patricia Biosca

1 PM del sábado preferias 2017. Algunos miembros de la familia ‘hexagonera’ se dan cita en un bar alejado de la calle Mayor para evitar el bullicio de este fin de semana que ya huele a Ferias y Fiestas. ¡Ilusos! Una horda de peñistas sedientos aparece acompañado de una ruidosa charanga que hace elevar la conversación de este grupo de periodistas que, espero, perdonen este adueñamiento de tan suculento tema que salió entre cañas y pinchos.

Where’s is Mangurrino?– dice uno de los presentes en el encuentro, abriendo la veda de la conversación al respecto y de mi curiosidad.
Es verdad. Eso sí que es un temazo. Pero ya han dicho por Twitter que sale en el próximo desfile – afirma otra compañera, aumentando aún más mis ganas de saber de qué están hablando.
Pero, a ver, ¿de quién estáis hablando? – me animo a preguntar, a riesgo de quedar mal ante algunos de los que fueron mis maestros en esto del periodismo (la curiosidad mató al gato, que dicen).
¿No sabes quién es Mangurrino? Es un histórico de Guadalajara…

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Antes del próximo septiembre

no a la separacion

Cabecera de una nueva fanpage en Facebook.

Por Miriam Pindado

El ‘Pobre de mí’, la resaca y los balances ponían siempre el punto final a las Ferias y Fiestas de Guadalajara. Ya vamos por la segunda semana post-ferias y aunque creíamos que no volveríamos a escuchar nada más sobre las mismas, no ha sido así. Esta vez ni el día del niño ni las últimas lavadoras con ropa de peña han conseguido que los guadalajareños se olviden de su Semana Grande. ¿Por qué será?

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Las Fiestas del “todo dicho”

Concierto gratuito de David Bustamente. // Foto: Elena Clemente, culturaenguada.es

Concierto gratuito de David Bustamente. // Foto: Elena Clemente, culturaenguada.es

Por Concha Balenzategui

Proponía el compañero Juan Solo desde el balcón del Ayuntamiento, al despedir las Fiestas 2015 el pasado domingo, que se prorrogaran una semana más. Aunque sin el alborozo con que recibían la idea los peñistas, yo me sumaba inmediatamente a la propuesta. Se queda una con la sensación de que, entre el trabajo y las obligaciones familiares, no ha aprovechado todo lo que le gustaría estos días. De que las Ferias pasaron como un vendaval desde que el propio Juan (que ha estirado su papel de pregonero al de mantenedor de actos casi durante toda la semana) dio el saludo inicial el pasado viernes 4.

Pero me temo que han sido muchos los que tienen una sensación de que las Ferias de este año no han dado de sí todo lo que deberían; de que con estos “mimbres” se podrían haber hecho unos “cestos” algo más lucidos. Como dice mi compañero Álvaro Nuño, la fiesta va por barrios, por lo que partamos de la base de que todo balance será subjetivo. Aun así, el triunfalismo con el que el Equipo de Gobierno ha hecho el repaso de lo ocurrido en los últimos diez días en la capital obliga a la articulista que suscribe a aportar algún apunte más a esa visión tan satisfactoria.

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La fiesta va por barrios

El Recinto Ferial tendrá conciertos y toros de fuego este año // Foto: Martín Martínez (YouTube)

El Recinto Ferial tendrá conciertos y toros de fuego este año // Foto: Martín Martínez (YouTube)

Por Álvaro Nuño

¡Cómo escribir en un blog de Guadalajara hoy, viernes 4 de septiembre, de otro tema que no sean las fiestas de la capital! ¡Imposible! Con el programa de Ferias en la mano, precisamente hoy comienza  lo que muchos denominan la “Semana Grande” (una semana que realmente dura diez días) con la apertura oficial del Recinto Ferial y el pregón (también oficial) que dará nuestro buen amigo Juan Solo  en el Teatro Buero Vallejo (19:00). Para los que no sean tan oficialistas, también hay Fiesta del Agua en la piscina para los niños por la mañana (11:00) y para los perros la tarde (16:00), baile deportivo en la Plaza Mayor (18:30) y abre el telón el Festival Gigante por la noche en la Fuente de La Niña (21:00). Sigue leyendo

Ya huele a fiesta

El concejal de Cultura Armengol Engonga y el alcalde Antonio Román presentaban esta semana el programa de las Ferias y Fiestas 2015. Foto: Jesús Ropero.

El concejal de Cultura Armengol Engonga y el alcalde Antonio Román presentaban esta semana el programa de las Ferias y Fiestas 2015. Foto: Jesús Ropero.

Por María José Establés.

No lo puedo evitar, pero cuando ya se está acabando el mes de agosto, siempre se me escapa una sonrisa cuando veo que Guadalajara se prepara para acoger su Semana Grande. La vuelta a la rutina se hace menos pesada sabiendo que las Ferias comienzan en unos días. Es lo que he pensado casi siempre, aunque debo reconocer que cuando trabajaba en varios medios de comunicación locales, a nivel laboral se llegó a convertir en una de las semanas más temidas del año. Jornadas de trabajo maratonianas, multitud de entrevistas, asistencia a cuatro o cinco eventos al día, y cómo no, algunos que te interesaban más y otro menos. En fin, son gajes del trabajo del periodista. Por eso, me alegra un montón que el Ayuntamiento haya decidido que una de las personas que lleva años al pie del cañón informando de todo lo que pasa en nuestras Fiestas sea el pregonero este año. Ese es Juan Solo, la Voz de Guadalajara. Maestro, te lo mereces.

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Reflexiones de un peñista con un pie en el sarcófago

José Luis Rodríguez, "Burgui", con el cabezudo Agapito.

José Luis Burgos, “Burgui”, con el cabezudo Agapito.

Por José Luis Burgos*

Año 2014, este año he cumplido 26 ferias consecutivas vistiendo los hábitos peñísticos. Muchos de mis compañeros de fatigas durante la semana festiva ni siquiera habían nacido cuando me enfundé por primera vez el fajín y el pañuelo morados. Otros eran inocentes infantes que miraban a los peñistas con una mezcla de admiración y recelo. Ahora estamos todos juntos en torno a una idea de fiestas para nuestra ciudad que, como todo, tiene sus pros y sus contras.

A los peñistas, como no puede ser de otra forma, nos gusta que las peñas tengan protagonismo dentro de la fiesta. Se nos achaca que sólo estamos por la noche, que nos llevamos la subvención y nos dedicamos al vicio y al fornicio (ya nos gustaría). Pero como todo en la vida, no es blanco ni negro; por suerte hay matices y términos medios, que es a lo que se está llegando.

Cada vez más las peñas organizan multitud de actos durante el día. Las peñas más antiguas y tradicionales se han convertido en una fusión de gente joven con ganas de noche, empalme, encierro y copiosos desayunos a base de huevos fritos con chistorra (qué tiempos aquellos), y veteranos curtidos en mil batallas, con retoños de diferentes edades a los que atender y a los que también les gusta, y mucho, el ambiente festivo y peñístico. (Todavía recuerdo el primer día de cole de mi hijo en Infantil, tras la semana de Ferias, cuando su profesor de música llegó con la trompeta a clase y les pidió a los niños que le dijeran una canción para que la tocara. Mi hijo, poseído todavía por el “espíritu peñístico” le dijo: “El tablón”).

Debido a esta mezcolanza de edades e intereses, las peñas viven mucho el día. Se hace baile vermú, actividades para los pequeños, comidas de hermandad, salen por la tarde a hacer pasacalles, organizan encierrines, parques infantiles y un montón de actividades para disfrute de toda la ciudad. A la par, siguen con la organización de actividades nocturnas, las verbenas que hacen que la ciudad sea una marea de gente que se mueve de una a otra. Bien es cierto que esto último ha ido en decadencia, dado que la ubicación de unas peñas en el ¿nuevo ferial? y otras en el centro de la ciudad, en sus lugares de costumbre, ha hecho que se parta el ambiente. Hay una zona del “más allá”, a pesar de los esfuerzos realizados por las peñas allí ubicadas y el apoyo que el Ayuntamiento está dando en estos últimos años, una vez que se ha puesto de manifiesto que el modelo no es bueno para el ambiente en la ciudad. El caso es que, si eres de fuera, parece que hay dos fiestas: una donde siempre y la otra en “lo nuevo”. Pero a los de aquí nos sigue pareciendo que no es así, puesto que realmente son dos medias fiestas.

Pero dejando de lado el eterno problema de las ubicaciones, la evolución del movimiento peñísta en estos 26 años de militancia activa ha sido grande. Se ha pasado de ocupar casas viejas y garajes a utilizar carpas y locales prefabricados que, una vez terminan las fiestas, desaparecen hasta el año siguiente. Se ha pasado de ser grupos de 80 personas a saltar con facilidad las 300 y tener una organización logística encomiable. Los que han pasado por la directiva de alguna peña saben bien el esfuerzo que lleva organizar diez días de actos, suministros, locales, limpieza, charanga, más suministros… Y el lunes posterior, mañana, se desinfla todo, se guarda y hasta el año que viene, salvo algunas reuniones y eventos puntuales durante el año.

Al hilo de esto me viene a la memoria y quiero compartirlo con todos, una teoría que lleva tiempo rondándome la cabeza y estoy por discutir con Iker Jiménez -¿verdad Carmen?- a ver si él puede echar algo de luz al caso de “Los alcarreños hinchables”. Durante la semana de Ferias, más concretamente el último sábado, la ciudad se inunda de paisanos a los que únicamente ves ese día (con la excepción de la cena de Navidad de la empresa ), que saludan a diestro y siniestro, con naturalidad, con porte torero, se interesan por tu familia, por cómo te va la vida, por tus estudios y trabajos, por tu salud. Departes con ellos animadamente, y te despides al rato: Ellos con naturalidad -¡hasta mañana! ¡la semana que viene te llamo!-; tú con tristeza, porque sabes que no es cierto.

El domingo por la noche, de manera inexplicable, todos estos paisanos son desinflados y guardados en cajas (yo sospecho que están con los cabezudos). El resto del año no los vemos, no están.

Y después de estás pequeñas reflexiones de un peñista veterano, me vuelvo a mi sarcófago hasta las Ferias que viene.

*José Luis Burgos Rodríguez, “El Burgui”, es un GTV (guadalajareño de toda la vida) con lazos en Chequilla. Es abogado, balonmanero, y amante de la música y “la pachanga” en toda la extensión de la palabra. Es un peñista convencido, miembro de Agapit’os desde hace 26 años. 

Sensaciones desde villa paraíso

Gol de Rangel

Momento en el que Rangel cabecea para hacer el único gol del partido en el Guadlaajara 1 – Tudelano 0 // Foto: Luis Polo http://www.deportivoguadalajara.es

Por Ana G. Hernández

La Semana Grande comenzó con buen pie para la hinchada alcarreña y para los peñistas, sobre todo para los afortunados “Lacasetes”, que se llevaron los ibéricos en el Pedro Escartín. El Depor venció al Tudelano por la mínima, aunque con 10 en el último cuarto de hora, y se mantiene al frente de la tabla clasificatoria, pero como líder en solitario. Y es que, la victoria morada no solo es un aperitivo de las Ferias y Fiestas de la capital, también es el preludio de lo que va a ser esta temporada para el equipo de Pérez Salvachúa. Se tiene que torcer mucho la cosa para que este grupo no luche por los play-off. Y, puestos a soñar, por conseguir su primer título de campeón de sus 67 años de historia.

La escuadra alcarreña dejó, por primera vez en esta campaña, su portería a cero. Por fin Toni Lechuga pudo demostrar que hay portero bajo los palos después de salvar dos clarísimas ocasiones navarras. Y es que, a pesar de sacar los seis puntos en sus dos primeros compromisos, Pérez Salvachúa decidió cambiar el once que tan buenos resultados estaba cosechando y, desde mi punto de vista, lo hizo con acierto. Chema Mato ejerció como Borja Yebra en el pivote, modificando así toda la segunda línea del ataque e introduciendo a Abel Molinero y Pérez.

Philippe Toledo

Toledo porfía con un rival en el Guadalajara-Tudelano // Foto: Luis Polo http://www.deportivoguadalajara.es

Sin embargo, a pesar de la revolución ofensiva, fue Rangel el encargado de meter los tres puntos en la faltriquera morada. No en vano la gran virtud de este Deportivo Guadalajara es que siempre da la sensación de que va a marcar un gol más que su rival. Da igual que Toledo marrara una de las mejores jugadas de la jornada o que Javi López no encuentre ese último pase, el Depor siempre va a meter un gol más. El fútbol, como la vida, son sensaciones, aunque Valdano diría “estados de ánimo”, y los morados generan muy buenas sensaciones como para no creer en este bloque.

Un bloque en el que podemos confirmar que Javi Pérez juega un papel importante. Gran partido del canterano, a pesar de pecar de inocente y ser expulsado. Quince minutos con un hombre menos y ante un rival muy serio que el Depor superó sin alardes y sin flaquezas, es decir, sin que apenas se notase que jugaban con un hombre menos. Los morados siguen una jornada más en villa paraíso a pesar de las vicisitudes.

El Bera Bera celebra su cuarta Supercopa de España. Foto: Jose A. García.

El Bera Bera celebra su cuarta Supercopa de España. Foto: Jose A. García.

Un mundo por descubrir

Un evento deportivo de máximo nivel pasó sin pena y sin gloria por la ciudad de Guadalajara. El Bera Bera conquistó en el Palacio Multiusos su cuarta Supercopa de España al vencer al Rocasa Gran Canaria con una actuación soberbia de Ana Temprano bajo los palos. Y dirán ustedes que de qué habla hoy esta plumilla, que qué es eso del Bera Bera y el Rocasa, y que quién es esa tal Ana Temprano, con apellido de contertulia del corazón. Pues esta insignificante plumilla decidió dejar un pequeño espacio en su habitual post para hablar de, precisamente, la insignificancia del deporte femenino. Porque como habrán comprendido ustedes, Ana Temprano no tiene pelo en pecho, que digamos.

El sábado el que padeció la indiferencia del público en Guadalajara fue el balonmano, pero esa indiferencia se puede extrapolar a todo el deporte femenino en general. Y si no, que se lo digan a las chicas del Dínamo Guadalajara de Segunda División, o a las que este año disputarán la Superliga 2 de voleibol. Y es que la falta de visibilidad pública y de ayuda institucional, en la mayoría de los casos, avocan a estos equipos a la más absoluta indiferencia por parte del espectador. Teledeporte y los Juegos Olímpicos son los únicos reductos en los que se tiene en cuenta al deporte femenino, a pesar de que, como queda demostrado campeonato tras campeonato, el deporte femenino está de moda.

Unas ferias con espacios lógicos

Cartel de las Ferias y Fiestas de Guadalajara 2014, realizado por Fernando Benito, con el recinto ferial como telón de fondo.

Cartel de las Ferias y Fiestas de Guadalajara 2014, realizado por Fernando Benito, con el recinto ferial como telón de fondo.

Por Concha Balenzategui

Escribía el otro día mi compañero Abraham Sanz sobre las fechas de las Ferias de Guadalajara, el gran debate de este año, respaldando el criterio del Ayuntamiento de adelantar la semana festiva y jugar con el fin de semana previo para los actos de apertura (pregón, chupinazo, desfile de carrozas…). Coincido en que el cambio es un acierto, por algunos motivos que él expuso -básicamente el ahorro y la más temprana reanudación de la actividad de la ciudad-, aunque no estoy segura de que sean los únicos que persigue el Ayuntamiento, porque creo que también busca integrar la celebración de la patrona en el resto de festejos para dotar a nuestra Semana Grande de un carácter religioso que históricamente no tiene.

Abraham terminaba hablando de un modelo festivo partido en dos, lanzando un guante que ahora recojo yo, dispuesta a meterme en un jardín que tiene difícil floración. Porque ese, el de los espacios, es el otro gran tema que subyace y que alimenta buena parte de las conversaciones festivas desde aquel 2008 en que el recinto Ferial se mudó al otro lado de la autovía. Y sobre todo, es un debate sin resolver.

Hay que reconocer que el Ferial no ha cuajado en la población tras sus seis años de existencia. Mucha gente sigue considerando que está lejos, y no va, o no va tanto como antes. Y es evidente que la fiesta nocturna ha quedado partida en dos zonas: una en ese recinto, y otra en el eje de la Concordia, San Roque y la Fuente de la Niña. Hasta aquí creo que estamos todos de acuerdo.

Lo de que el nuevo recinto ferial está lejos es absolutamente relativo. Lo está de buena parte de los barrios de la ciudad, pero de otros no tanto. Si el lugar estuviera muy alejado no andarían llorando desconsolados los hosteleros y comerciantes tradicionales de Guadalajara, que culpan de sus pérdidas a la cuota de mercado que les ha quitado Ferial Plaza. En el centro comercial no atan los perros con longaniza, no; allí también cierran los negocios. Pero el lugar registra un lleno casi todos los fines de semana del año, porque la gente -independientemente de si compra, consume o asiste al cine- , lo que es ir, sí que va.

Pero es verdad que el recinto está más alejado que el anterior del resto de los actos de nuestras Ferias. Basta recordar la marea de personas que se acercaba a tomar un montado o un pollo asado cuando acababan actos masivos como la procesión de la Virgen o el desfile de carrozas. Y ahora no sucede. Ocurre también a la salida de las corridas de toros, a pesar de que el coso de las Cruces no queda tan lejos del recinto si subimos por la calle Sigüenza. Pero pareciera que hay algo en la autovía que actúa como barrera.

Recinto ferial. // Foto: El Heraldo del Henares

Recinto ferial. // Foto: El Heraldo del Henares

Y ahí viene otra de las certezas del espinoso asunto: El Ferial sigue estando siete años después casi inaccesible, con sus tres únicas entradas. Una de ellas, el túnel de prolongación de la calle Sigüenza, se corta durante buena parte del tiempo en que a uno le apetece ir. La entrada de Cuatro Caminos es insuficiente en horas punta. Y el Ayuntamiento no ha sido capaz en tantos años de abrir el puente desde la plaza Dalí. Queda la pasarela peatonal del parque de la Amistad, que nos cuesta una barbaridad de dinero en forma de horas extras de la Policía Municipal para mantener la seguridad.
En definitiva, que quienes acudían varias veces a los chiringuitos y atracciones a lo largo del ciclo festivo, ahora acuden una o dos veces, probablemente porque tienen niños. O ninguna.

Y este hecho no tiene que ser necesariamente malo. Porque una parte del negocio se queda en los hosteleros de la ciudad, que ya se dice hasta la saciedad, pagan sus impuestos todo el año. Me comentaba el otro día el dueño de un conocido local de copas del casco viejo que este año también cerrará durante la “semana grande”. “A cualquiera de otra ciudad, cuando le cuento que tengo un bar en el centro y que cierro en Fiestas, lo flipa”, me decía. Pero ese es un asunto del que no se puede culpar al traslado del Ferial, porque ocurría antes, incluso más que ahora.

No sé si nos hemos resignado a que buena parte del ocio, las consumiciones y las compras durante todo el año se hayan fugado del casco. Pero tenemos asumido desde hace décadas que la fiesta nocturna en estos días gira en torno a las peñas, que no sé si serán “el alma de las fiestas” como tópicamente se dice, pero que sí son las señoras de la noche, y en buena medida las amas del negocio. Y digo en cierta medida porque los maleteros, el botellón, y todo tipo de barras que surgen en estos días -no siempre dependientes de las agrupaciones festivas-, se llevan una buena parte del pastel.

Y en este punto es cuando necesariamente hay que hablar, además de los espacios, de los tiempos, porque en definitiva estos determinan aquellos. Oigo al Equipo de Gobierno de la capital decir que el modelo de fiestas que propugna “es de día y de noche”. Y me entra la risa floja. ¿Es que antes de Román no había actividad de día? ¿Acaso ellos inventaron los toros, la procesión, los títeres, los magos o las estatuas humanas? ¿Fue el PP el que inició la tradición de los encierros?

Presentación del programa de Ferias por el equipo de Gobierno, esta semana. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Presentación del programa de Ferias por el equipo de Gobierno, esta semana. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Lo que tengo cada vez más claro es que estas fiestas solo puede tender hacia un modelo que llene de actos el día en la ciudad y los concentre durante la noche en un punto. La fiesta de día debe estar en el centro, porque es para el disfrute de todos los públicos, de todos los vecinos, de todas las edades. Los encierros, los toros, los desfiles -sean estos procesionales, de peñistas o de carrozas- deben estar en el casco, que es como es el salón de la casa común que es la ciudad. No se puede pretender llevar actividades a todos los barrios de la ciudad, porque no se puede contentar a todo el mundo, y además se dispersa la fiesta. Pero sí que se deben escoger las plazas, parques y deambulatorios más concurridos para la música, la risa, las actividades infantiles o culturales.

La noche también puede tener su espacio en la ciudad, me refiero a la noche temprana, esa de la verbena oficial o de los conciertos, supeditados estos a los espacios más adecuados. Pero a partir de la medianoche, hay que admitir que la fiesta no es para todos los públicos, y debe conjugar dos derechos, el de la diversión y el del descanso, especialmente las vísperas de días laborables.

Qué quieren que les diga. A mí también me gustaba ese modelo de madrugada en el que cada parque o zona tenía una verbena, gracias a las peñas, e ibas de una a otra bailando y encontrándote con los amigos. Quizá porque era más joven. Pero hace tiempo que Guadalajara desterró ese esquema sacando a las peñas de los edificios (lo dijo hasta la Defensora del Pueblo), denegando a algunas el permiso de instalarse en los parques, y trasladando un Ferial por las presiones de los vecinos, a los que, seamos realistas, no molestaban tanto los puestos y los caballitos como las carpas y sus verbenas.

Y el Ayuntamiento se ha quedado a medias en ese camino. Prometió a las peñas que fueron al Ferial que todas acabarían allí. Pero lejos de hacerlo, ha discriminado a las que obedecieron más o menos voluntariamente, frente a las que siguen en los parques de la ciudad. Y favorece también a los vecinos del antiguo Ferial -parece que se ganaron su derecho al descanso el día que le montaron una bronca en el pregón a Alique- respecto a otros muchos que siguen aguantando mecha: Los del Fuerte, la zona alta de las Eras del Canario, o los del mismísimo parque de la Concordia, donde se mantienen peñas y verbenas a las puertas de casa. Y el ambiente de la noche se divide en dos: O vas a Ferial (cada vez menos) o te quedas en la ciudad.

Llegados a este punto, es casi imposible la marcha atrás y que regresen peñas y ferial a sus antiguas ubicaciones. Pero tampoco puede perpetuarse esta situación que deja insatisfechos a muchos vecinos, a la mayoría de los peñistas, a los hosteleros, a los atletas que usan las pistas de la Fuente de la Niña, y a los feriantes que han visto mermado ostensiblemente su negocio. La única solución que veo pasa por ampliar el actual ferial y concentrar en él toda la fiesta de madrugada, todas las peñas, sus verbenas, e incluso acondicionar una zona para conciertos, con las medidas de seguridad adecuadas.

Ayudar a la peña

Panorámica de la Plaza Mayor en el polémico chupinazo de 2008. // Foto: www.lacronica.net.

Panorámica de la Plaza Mayor en el polémico chupinazo de 2008. // Foto: http://www.lacronica.net.

Por Rubén Madrid

Vuelvo de una (literal) desconexión serrana en mi aldea política y me encuentro un mail de Orange en la bandeja de correo electrónico, cuatro noticias contadas (o recontadas, porque sólo observo rebotar las mismas notas de prensa) y el hashtag #OdioAlSevillaPorque en lo más alto del trending topic de Twitter. Un tanto sorprendido por el parón del mundo hago un poco de periodismo de investigación, pero apenas veo que Román llena el telediario local con declaraciones sobre todo un poco en dos visitas a los equipos de fútbol y balonmano y que los dos últimos artículos firmados en nuestra prensa son dos tribunas de Ana Guarinos y Jaime Carnicero. Pleno agosto. Y supongo, por tanto, que no me he perdido demasiado estos días entreteniendo la vista por las laderas del Ocejón. De modo que voy a intentar cumplir con mi cita semanal sin ocasionar demasiadas molestias, que andarán muchos de ustedes a punto de poner rumbo a hacia San Roque o la Asunción.

Hablemos de fiestas, pues. Y de Ferias.

No es novedad, pero resulta interesante resaltar el acuerdo que cada año suscribe el Ayuntamiento de Guadalajara con las peñas de la ciudad para dedicar una partida de algo más de 55.000 de nuestros euros para subvencionar su actividad en la semana grande. Es una subvención que se ofrece, nos dicen, en contrapartida por los servicios prestados: ¿mear en los retretes y comprometerse a no vomitar en los portales? No. Se trata de participar en la organización de los encierros, asistir al chupinazo y al ‘pobre de mí’ y acudir a la ofrenda floral a la Virgen de la Antigua, un asunto, este último, que no tiene razón de ser, como ya explicó Óscar Cuevas en la posdata de un artículo en este mismo blog,

He visto a alcaldes y concejales de todos los colores (incluso incoloros) acabar cada entrevista en los especiales de los periódicos diciendo que las peñas son el alma de las fiestas, invocando esta máxima sagrada sin plantearse el sentido de lo dicho. De hecho está extendida la idea que liga necesariamente la existencia de unas fiestas que pagamos entre todos y que organizan nuestros gestores públicos con la presencia de las peñas.

Que ponen colorido a la fiesta es indudable. Que dejan un rastro de inmundicia casi a la misma altura, también. Todo el mundo en esta ciudad sabe lo que es una peña (y como suena, y cómo huele), de modo que no voy a extenderme en descripciones sobre lo que no va más allá de un modo un poco más desenfrenado todavía de vivir la semana más golfa, como tampoco voy a perderme en arabescos para justificar estos pagos de la comunidad, intentando convencerles de que las peñas son algo más parecido a una agrupación benéfica.

De hecho, si el conjunto de las peñas se parece a otra cosa es más bien a un lobby que logra mantener privilegios por encima de los derechos de otros ciudadanos, como ocurre con su defensa de un modelo de fiestas provinciano que incluye caprichos como tener una verbena en cada esquina incluso en días laborables.

No he llegado a entender el motivo por el que Carnicero, tan echao pa’lante e inflexible con otros colectivos de nuestra ciudad, se muestra tan deferente con quienes le brindaron el mayor bochorno público al que he asistido en esta ciudad, en la famosa protesta en que convirtieron el pregón de 2008. A mí aquello me produjo vergüenza ajena y todo este tiempo después aún me debato entre que el concejal haya dado la partida por perdida o que haya renunciado a cualquier tentación de revanchismo, lo que al menos le honraría.

Reunión, hace un año, del concejal con la directiva de la Federación de Peñas. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

Reunión, hace un año, del concejal con la directiva de la Federación de Peñas. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

En cualquier caso, las peñas mantienen su situación de fuerza sobre cada corporación y, aunque hace unos años la cuantía que reciben disminuyó a causa de los ajustes lógicos por la crisis, las 17 peñas que firman este convenio siguen percibiendo 3.274 euros cada una de ellas. Y lo hacen a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las capitales de provincia y en plena imposición de políticas de austeridad para una ciudad donde siempre han faltado plazas públicas de guardería, con unos servicios sociales bajo mínimos, con un aumento generalizado durante esta legislatura de las tasas municipales y con un incremento del IBI del 40% desde 2008. Y no es demagogia: el primer dilema en economía pasa por escoger entre cañones y mantequilla en tiempos de guerra, entre pan y circo en tiempos de escasez. Por priorizar.

El dato resulta aún más ilustrativo cuando se compara el apoyo a las peñas por su actividad durante una semana con la subvención a las asociaciones culturales de la ciudad por su programación anual, en casos que nos llevan desde formaciones musicales o de encajeras de bolillos hasta algunas muy activas como la Agrupación Fotográfica de Guadalajara o el Cineclub Alcarreño, pasando por Contrapicado Films, la coral Kromática, Belenistas o Amigos del Museo Provincial, por ponerles sólo algunos ejemplos. Resumiendo: el Ayuntamiento ofrece más ayuda a cada una de estas peñas que a 38 de las 41 asociaciones culturales.

Hay que reconocer que no se trata de cifras desorbitadas y que no es éste un asunto capital en nuestras vidas, pero sí se trata de una de estas áreas que se presta bien al debate ciudadano (y ojalá que fuese incluida en una dinámica similar a los presupuestos participativos). De modo que no se corten y opinen: ¿Cañones o mantequilla? Y luego, eso sí, tengamos la fiesta en paz.