Las ferias de toda la vida

Por Borja Montero

Durante toda mi vida he vivido en un pueblo no excesivamente grande en el que, cada año a la altura del 7 de septiembre, comenzaba una liturgia de cinco días que apenas variaba de año en año. Este periplo se mantuvo casi inmutable durante décadas, empezando siempre con el desfile de carrozas y acabando con el concurso de disfraces y los últimos guitarrazos de la orquesta de turno, pasando por la procesión, las comidas populares y las capeas, repitiéndose incluso en muchas ocasiones el nombre de los grupos musicales o de los novilleros, y solamente variando la longitud de los fuegos artificiales o la cantidad de vaquillas a soltar en los años del boom inmobiliario. Todo inmutable en fecha y hora, todo predecible hasta que la crisis obligó a ajustar los actos festivos. Sigue leyendo

Niñas pedorras que añoran las Ferias (parte I)

Los dioses del Olimpo alcarreño en las carrozas de Ferias 2018. // Foto: Nueva Alcarria (YouTube)

Los dioses del Olimpo alcarreño en las carrozas de Ferias 2018. // Foto: Nueva Alcarria (YouTube)

Por Patricia Biosca

Lo confieso. Soy una de esas niñas integrantes de la infancia pedorra a la que le gustaba septiembre. A pesar de que significara la vuelta a la rutina, el cierre de la piscina y el fin de las noches al fresco con la abuela. Aunque todo eso me apenaba, septiembre siempre se las prometía felices: chándal a estrenar comprado en Deportes Aclis; mochila, estuche y libros nuevos que forrar con tu madre (cada familia tiene sus rituales y este era el nuestro); ver de nuevo a mis amigos, aquellos suertudos que se habían ido de vacaciones a la playa o tenían segundo pueblo -yo me conformaba con dos por uno de residencial y vacacional reunido en Cabanillas-; y las Ferias de Guadalajara, el último reducto del verano que se mezclaba con la vuelta al colegio. Por todo eso, septiembre no ERA un mes triste. Y, como los Reyes Magos, todo contribuía a seguir viviendo la fantasía: los fuegos artificiales de la Virgen de la Antigua, los “cacharritos”, los montados de morcilla y, sobre todo, las carrozas del primer día. Sigue leyendo