Los Vives, un paseo por las nubes

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Despacho del general Vives Camino, con imágenes del Brigadier Camino y el general Vives Vich.

Por Gloria Magro. 

En el último tercio del siglo XIX, Azuqueca de Henares era un próspero villorrio agrícola gracias a su fértil vega y a los numerosos arroyos subterráneos que regaban sus huertas. A día de hoy aún quedan pozos y conducciones de agua en las entrañas de las pocas casas de labranza que se conservan. Algunas familias mantienen esas reliquias arquitectónicas en el subsuelo, así como otros muchos recuerdos materiales de un pasado fascinante y hoy un tanto olvidado. En una casa de Azuqueca de Henares rodeada de un frondoso jardín, se atesora la memoria viva de lo que hace algo más de un siglo era la innovación más maravillosa y sorprendente de la época: la aeroestación, el anhelo de Ícaro hecho realidad en tierras de Guadalajara. Son los Vives, cuyo apellido encarna la historia de la aviación española y de nuestra provincia como vanguardia de la industria en los albores del siglo XX. Los descendientes de Pedro Vives Vich, director de la Academia de Ingenieros y pionero de la aviación española desde la base aerostática de Guadalajara, mantienen sus recuerdo muy vivo en la casa familiar en Azuqueca de Henares, un tesoro por descubrir. Sigue leyendo