El cuento de Ascensión Mendieta

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Titular y artículo escrito por The New York Times. // Imagen: Juan Medina / Reuters/ The New York Times

Por Patricia Biosca

A pesar de su pelo totalmente blanco y su figura arrugada, Ascensión Mendieta poseía aún una mirada con unos ojos abiertos de par en par, de esos que ponen los niños cuando escuchan un cuento. La misma sensación daba el contraste de su ropa: el sobrio abrigo de visón marrón y la mullida bufanda morada y blanca chocaban con el multicolor de sus rayados guantes de algodón, que apretaban sus antiguos dedos de costurera. Ascensión era así: la normalidad que, de repente y por un pequeño detalle, se hace excepcional. E incluso a su muerte ha conseguido mantener esta dicotomía que ella nunca pidió, pero que la vino a encontrar. Y así es como un periódico como The New York Times se hizo eco de la muerte y triunfo de una “modesta mujer de pueblo que no buscaba ser el centro de atención, pero que se convirtió en una heroína para muchos”.  Sigue leyendo

El enterrador guadalajareño de Franco

El equipo de enterradores dirigido por Gabino Abánades durante el funeral de Francisco Franco. // Imagen: RTVE

El equipo de enterradores dirigido por Gabino Abánades durante el funeral de Francisco Franco. // Imagen: RTVE

Por Patricia Biosca

Existe la teoría científica de que los recuerdos impregnados en emociones se graban a fuego como una marca imborrable. Son esa clase de memorias que permanecen vívidas a lo largo del tiempo, a pesar de que se viva muchos años más y de que el cerebro acumule muchas más historias entre sus rincones. Uno de esos recuerdos que casi permanece como una fotografía en mi cabeza es la única vez que servidora ha estado en el Valle de los Caídos. Una joven adolescente impresionable ya sabía de lo que significaba la mayor fosa común de España, esa que alberga casi de 34.000 cuerpos entre sus paredes, con más de 12.000 sin nombre, orden ni concierto. Aquella que rememora el periodo más negro de la historia reciente del país, donde miles de personas trabajaron e incluso murieron para satisfacer los delirios de grandeza de un mitómano que se había autoproclamado “Caudillo de España por la Gracia de Dios”. Con toda esa información bullendo en las vísceras, vio desde el autobús a lo lejos la cruz más grande del mundo cristiano, pero lo que más llamaría su atención fue las inmensas estatuas que flanquean el paso hacia donde Franco está -se supone- enterrado. Media vida después de eso, recuerdo la sensación abrumadora de aquellas esculturas que hoy se deshacen con el paso del tiempo. Sigue leyendo

La factura

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Varios operarios de la ARMH trabajan en la exhumación de los cuerpos de los fusilados en la fosa común del Cementerio en busca de los restos de Timoteo Mendieta. // Foto: eldiario.es 

Por Borja Montero

A Guadalajara le ha tocado ser pionero en una materia tan sensible como es la recuperación de la memoria de muchas familias separadas por la Guerra Civil y, lo que es más grave, por la arbitrariedad del régimen totalitario que surgió de la contienda, cuarenta años de franquismo que han dejado demasiadas cicatrices sin restañar. La doble exhumación de cuerpos en busca de los restos de Timoteo Mendieta ha sido un hito en este camino, acrecentado por la épica de la perseverancia de su anciana hija, del viaje al otro lado del Atlántico y de la implacabilidad de la jueza María Servini para conseguir la necesaria colaboración de los juzgados españoles. El carácter primerizo y de posible marca de tendencia de este caso para futuras reclamaciones similares hace que cualquier novedad al respecto sea una noticia de gran alcance y, por tanto, sea acogido con atención y analizado por familias y colectivos implicados. La última ha sido bastante sonrojante para lo que concierte a los guadalajareños: el Ayuntamiento de la capital ha envíado a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, entidad que se encargó de la excavación para recuperar los cadáveres, una notificación para el pago de 2.057 euros en concepto de tasa de uso del Cementerio Municipal por la exhumación de Timoteo Mendieta y otros 27 cuerpos. Sigue leyendo

Descanse en paz

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Ascensión Mendieta, en el entierro de su padre. //Foto: Público

Por Álvaro Nuño.

“Gracias por venir a este acto tan triste”. Las palabras de Ascensión Mendieta en el entierro de su padre, el pasado domingo en el cementerio civil del Este (o de La Almudena, como quieran llamarlo), reflejan el sentimiento de esta valiente mujer de 92 años, que ha luchado sin descanso hasta poder darle una sepultura, velarle y llevarle flores sobre una lápida con su nombre, reconocible. Su lucha ha sido una batalla continua contra los elementos, contra la historia, contra el olvido, contra un estado de las cosas que prefiere olvidar y no reabrir viejas heridas, un discurso, claro, que mantienen los que no las sufren. Ascensión ya ha cerrado la suya y a sus 92 años puede morir en paz después de haber encontrado el cadáver de su padre, que yació 78 años en una anónima fosa común en el cementerio municipal de Guadalajara.

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La importancia de la memoria (histórica)

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Un momento del pleno del pasado viernes, 30 de diciembre. Foto: Guadaque.

Por Julio Martínez

Hasta el rabo todo es toro. También el 2016. Sin embargo, el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, se durmió en los laureles el pasado viernes, 30 diciembre. Creyó que por estar en el penúltimo día del año, tendría más fácil sacar adelante sus criterios. Pero no fue así. Una vez más, Román y el PP vieron cómo la oposición imponía sus mociones. Los munícipes de la formación conservadora no fueron capaces de frenar una iniciativa del resto de grupos. Cosas de la democracia. Y de no tener mayoría absoluta. Sigue leyendo

Exaltación de la democracia

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Cartel de la actividad programada por Ahora Guadalajara para este domingo 20

Por Álvaro Nuño.

Con el inexorable paso del tiempo, el 20 de noviembre ha dejado de tener mucho sentido para una inmensa mayoría de la población. Si hablamos del 20N a personas con menos de 40 años, estoy convencido de que la mayoría ni siquiera sabrá qué ocurrió ese día y por qué deberían recordarlo. Quizás las personas más mayores si se acordarán. Fue sin duda una fecha histórica puesto que, tras 40 años de una larga y cruel dictadura, moría su generalísimo, Francisco Franco. Comenzó entonces un periodo de transición que nos llevaría, con más luces que sombras a la democracia de la que hoy disfrutamos plenamente. El próximo domingo se cumplirán 41 años de la efeméride y, coincidiendo con la fecha, un grupo político del Ayuntamiento ha organizado un acto público reivindicativo: ¿Nostálgicos? No. Justamente lo contrario.

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Examen de madurez

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Ascensión Mendieta supervisa en primera línea los trabajos de exhumación del cuerpo de su padre. // Foto: Twitter SER Guadalajara

“Y sentarnos todos: / los despiezados, los perdidos, los que consumen cera a la izquierda, / los sepultados sin sepultura, los que fueron ceniza, denso vacío, / los que dijeron la palabra y los que callaron y tuvieron miedo, / los avergonzados, los postergados por el amor, los heridos por el deseo, / los que esperan sin saberlo y los que saben y ya no esperan, / los que fueron luz o sonrisa, los que dejaron algo, los que apenas fueron.” (“Esta extraña fidelidad tan perruna y nuestra”, Antonio Crespo Massieu)

Por Borja Montero

Guadalajara está siendo estos días escenario de lo que debería ser un ejemplo de madurez democrática. El inicio de las labores de exhumación e identificación de los restos mortales de Timoteo Mendieta Alcalá no debería ser noticia, sino simplemente el último trámite que una familia tiene que atravesar para poder recuperar el cuerpo de su pariente represaliado. Sin embargo, el revuelo mediático que ha supuesto este caso, así como la peripecia necesaria para llegar a su resolución, indican que, lejos de que la España constitucional haya llegado a su mayoría de edad (habiendo cumplido ya los 40 años, recuerden), la verdadera reconciliación nacional, la que consiga igualar finalmente el status de los participantes en la Guerra Civil, la que quite honores a unos y, sobre todo, condenas y penas a otros, se antoja imposible de conseguir. Sigue leyendo

El NO-DO en Guadalajara: El mundo entero al alcance de todos los guadalajareños

Sergio Velasco, autor del libro 'El No-Do en Guadalajara'.

Sergio Velasco, autor del libro ‘El No-Do en Guadalajara.

Por Sergio Velasco*

El No-Do, acrónimo de Noticiarios y Documentales, se creó como un servicio de difusión de noticiarios y reportajes filmados en España y en el extranjero. Nació con el fin de concentrar los diversos informativos de las organizaciones políticas del Régimen y se presentó con un objetivo ambicioso y atractivo en tiempos de postguerra: poner “el mundo entero al alcance de todos los españoles”.

Desde su nacimiento, el No-Do fue una herramienta de propaganda política, un instrumento de educación popular en los principios ideológicos del Régimen y un vehículo para fomentar el culto personalista a la figura del Jefe de Estado y a las instituciones franquistas. Los reportajes mostraban manifestaciones de adhesión al sistema dictatorial, la cerrada relación Iglesia-Estado concretada en la imagen de Franco bajo palio, la visión humanizada del Jefe de Estado con proliferación de escenas familiares, las inauguraciones de fábricas y pantanos, o los habituales desfiles militares que servían para recordar que hubo un vencedor en la Guerra Civil.

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Las heridas abiertas

Ascensión Mendieta, retratada por Uly Martín para un reportaje publicado por El País en diciembre de 2013, a la vuelta de su viaje a Buenos Aires.

Ascensión Mendieta, retratada por Uly Martín para un reportaje publicado por El País en diciembre de 2013, tras regresar de su viaje a Buenos Aires.

Por Rubén Madrid

Ascensión Mendieta tiene casi 90 años y lleva 76 con la herida abierta. Es la hija de un sindicalista fusilado el 16 de noviembre de 1939, cuyos restos yacen en una fosa común del Cementerio de Guadalajara. La anciana se pegó hace dos años un viaje de 10.000 kilómetros hasta Argentina para prestar declaración ante una juez que investiga crímenes del franquismo y que, tras escucharla, pidió la exhumación del cadáver. Así que Ascensión Mendieta estaba ya muy cerca de rescatar por fin los huesos de su padre para ponerlos a descansar junto a los de su madre. A esto, y no a otra cosa, es a lo que algunos llaman reabrir heridas. Sigue leyendo