¿Nos vamos de compras?

Escaparate de Harrods, Londres 1928.// Imagen: revistavanityfair.es

Por Sonsoles Fernández Day

El primer gran almacén de la historia se inauguró en París a mediados del siglo XIX, se llamaba La Maison du Bon Marché, un nuevo y revolucionario modelo de negocio donde se podía entrar libremente, los productos estaban al alcance del cliente, tenían el precio a la vista y se podían cambiar o devolver después de haberlos comprado. Además, era un lugar de encuentro, donde se acudía para ver y ser visto. Los grandes almacenes se extendieron rápidamente, demandados por una burguesía creciente, se construían en el centro de las ciudades con una estructura similar: un gran patio central con galerías y enormes escaparates en la planta baja. El objetivo era que el conjunto resultara un placer para los sentidos. Mr. Selfridge, que creó los primeros grandes almacenes en Londres, fue el primero en colocar los perfumes y los productos de belleza en la planta baja. En 1898 en Harrods se instaló la primera escalera mecánica, que más bien era una cinta transportadora. A los clientes que se atrevieron a utilizarla en el día del estreno se les esperaba con una copa de brandy para superar la atrevida experiencia y, en caso necesario, unas sales aromáticas para recuperarse de la impresión.

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De Galeprix a Novoplex

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La plaza de Santo Domingo en una postal de los años 70, antes de la debacle estética actual.

 

Por Gloria Magro. 

El plexiglas era a mediados del siglo pasado un material novedoso, un nuevo tipo de plástico transparente que en el imaginario colectivo se asociaba al progreso y al futuro. Paco Rabanne, Pierre Cardin… los modistos diseñaban gabardinas, botas y bolsos de plástico y a una joven que se había hecho cargo de la fábrica de bolsos familiar ese material les inspiró para dar nombre a su nuevo negocio en Guadalajara: lo llamarían Novoplex. De eso hace ya medio siglo y lo que fue en su día un comercio a la vanguardia en plena calle Mayor alta, la primera boutique de la ciudad diseñada por un arquitecto, tiene los días contados. Más bien los meses: Novoplex cerrará el próximo mes de enero. El casero del palacio de Montemar que lo alberga, su último propietario, un conocido empresario de Guadalajara, tiene otros planes para ese inmueble. Por lo pronto, derruirlo si el Tribunal Superior de Castilla-La Mancha no lo impide. Y así, otro capítulo de la historia de nuestra ciudad acabará convertido en un solar.  Sigue leyendo