Aquí huele a cerdo

Por David Sierra

Los olores del terruño de nuestros pueblos y comarcas tienen siempre implícito el hedor a estiércol que se sumerge en el aire durante las épocas de abonado de los terrenos, allá por el mes de septiembre y marzo. Y en los lugares donde hay granjas los aromas de la gallinaza y el porcino se tornan tan reconocibles como detestables al olfato.

Para poner remedio a ello y de paso solucionar las especulaciones a los dos macroproyectos de granjas de cerdos que están en ciernes sobre los términos municipales de Brihuega y Sigüenza cuyas plataformas contrarias a los mismos argumentaban como uno de sus males los olores que iban a experimentar y que no eran precisamente a jabugo.

Sigue leyendo