Una piedra en el zapato

Por David Sierra

A medida que la situación sanitaria mejora gracias a la celeridad en la vacunación, que en las últimas semanas ha cogido velocidad de crucero con el objetivo de alcanzar la tan ansiada inmunidad de grupo, los distintos colectivos de los diferentes sectores cuya actividad se ha visto restringida en los últimos meses para impedir la propagación del virus, comienzan a demandar una vuelta a sus negociados, tal y como fueron dejados antes de la aparición de la situación pandémica.

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La carrera de las vacunas

Por Sonsoles Fernández Day

Hoy jueves 17 de junio me ponen la segunda dosis de la vacuna en el Polideportivo San José de Guadalajara. Será la Pfizer, como la primera dosis. Dicen que la segunda dosis da más reacción, espero que no. La primera me dio dolor en el brazo perforado aproximadamente una hora, y un fuerte dolor de cabeza durante dos días que soporté a base de paracetamoles sin recato. Para qué sufrir. Disculpen el rollo. Yo venía a escribir de las vacunas y de paso les cuento mi experiencia porque se ha convertido en un clásico. En las reuniones y en los grupos de whatsapp de amigos y de familia es uno de los must, contar cuándo y dónde te vacunan y, después, cómo te fue.

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Era suya

Por David Sierra

Era suya. La había querido tanto como nadie en el mundo. Siempre atento a sus deseos. Abandonando todo aquello que le hacía feliz, antes de conocerla. Encogiendo el estómago cada vez que alguien se acercaba con intenciones deshonestas. Para no saltar a las primeras de cambio, pues esos piropos no están al alcance de la boca de cualquiera.

La amaba con locura. Tanto que cuando marchaba de fiesta sólo podía pensar en si habría salido también ella. La imaginaba, derrochando todo el encanto que le había atrapado de la misma manera que lo hacía aquella otra chiqueja, dos metros más allá de la barra donde el alcohol se mezclaba con miradas lascivas y contorneos impropios de alguien con quien los polvos no tuviesen mayor recorrido que el de una noche de juerga. Culpable por hacerle sentir culpable. Por ser la causante de ese desasosiego que produce el miedo a ser descubierto. A perderlo todo en un momento, en un desencuentro.

Amigas, amigos. Demasiados botarates perturbados. Comeorejas que no hacen más que dar ideas absurdas. Le miran con recelo, con suspicacia, con inquietud, con toda la desconfianza que conlleva haberlo descubierto. Sin pasamontañas y coartadas, mejor salir al paso con una estrategia de correa corta, palo y zanahoria. Y así se van truncando dos vidas, apesadumbrados los que les rodean, porque entrometerse en casa ajena ha dejado de estar bien visto desde que las puertas de dos hojas y cerrojo, dieron paso a las de llave de tres vueltas y cadena.

Violencia de género, machista o contra la mujer llegan a su máxima expresión cuando la muerte se concreta. Cuando el celo se desborda o cuando la víctima decide liberarse dejando a su agresor sin presunción de inocencia. Cuando el castillo de naipes montado entre bastidores, se viene abajo dejando huérfano de valores al sometedor sobre el sometido. Tampoco contribuye el estresante avance social, que desubica una y otra vez a quienes han forjado su juicio en una serie de directrices ancladas en tiempos de una felicidad forzada.

Casi 1.100 víctimas fueron obligadas a abandonar este mundo de la manera más cruel desde que se empezaron a contabilizar cifras allá por 2003. A lo largo de este trayecto, la sensibilización ha ido creciendo con años de mayor esplendor y otros con sombras en el marco de una crisis económica que ha marcado también el devenir de las políticas desarrolladas en este sentido. Y llegados a este punto, los interrogantes sobre el funcionamiento de las diversas medidas tomadas a lo largo de todo este tiempo siguen presentes. Con un aliciente más, el surgimiento de un grupo que se desmarca del movimiento y lo cuestiona hasta el punto de negarlo, sin complejos.

El bosque, no obstante, no es tan denso como para ocultar los árboles. Disponer de un teléfono y herramientas para formalizar las denuncias, la existencia de juzgados específicos para tratar el asunto o la cada vez mayor especialización de las fuerzas del orden público para actuar en estos casos son avances importantes que están jugando un gran papel. La cada vez mayor red de cobertura sobre las víctimas, en contribución entre todas las administraciones públicas también va dando sus frutos a pesar de que las inversiones siguen siendo, en muchos casos, insuficientes. En otros, principalmente en los pequeños municipios, la historia cambia. A las administraciones locales de pequeña envergadura les siguen faltando medios para desarrollar planes contundentes contra la violencia machista y malgastan los fondos que les tocan, a suerte de lotería por tener a un zurrante entre los suyos, en un aprovechamiento de recursos para satisfacer otras demandas municipales. Y así, en nombre de la violencia machista se adquiere mobiliario, se llevan a cabo infraestructuras varias o se desarrollan actividades o actos culturales y/o deportivas que bien sirven para rellenar la programación de unas fiestas o una temporada estival poco ambiciosa, pero poco contribuyen a evitar una emboscada.

Y mientras unos solicitan la contundencia de la prisión permanente revisable, en otras esferas los planteamientos de actuación sobre los agresores continúan en estado difuso con escasos programas piloto de intervención que, si bien muestran resultados esperanzadores, aún no han logrado atraer un apoyo más unánime.

Quizá sea hora, salvando las distancias, de menos minutos de silencio y más tiempo y financiación para agarrar el toro por los cuernos y, por un lado, endurecer las políticas de sensibilización en todos los ámbitos y, por otro, de actuar más allá de con las propias víctimas e incluir la figura del agresor en esa batería de medidas necesarias para identificarlo con antelación y disuadirlo para que entienda que nadie es suyo.

Otro verano sin fiestas populares

Por Sonsoles Fernández Day

Alcaldes y concejales de once ayuntamientos de Guadalajara y Madrid, todos en la zona de la Campiña y el Corredor del Henares, firmaban esta semana un compromiso conjunto por el que cancelan las fiestas populares de verano que se celebrarían entre junio y septiembre en sus municipios. El manifiesto se llama ‘Carta abierta a los vecinos y vecinas’. Podían haber puesto también ‘de los alcaldes y alcaldesas’ y así ya cumplían con todos y todas.

Lo firman Cabanillas del Campo, Marchamalo, Pioz, Torrejón del Rey, Valdeaveruelo y Villanueva de la Torre entre los pueblos de Guadalajara, y los madrileños son Camarma de Esteruelas, Daganzo, Meco, Ribatejada y Valdeavero. Los vecinos y vecinas quedamos a la espera de noticias de Azuqueca de Henares, Alovera y, claro está, Guadalajara capital.

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Vacunas contra el desempleo

Por Sonia Jodra

Sabíamos que la economía está condicionada por muchas variables, pero nunca habíamos pensado que la salud podía influir de forma tan acusada en los datos económicos de un país, de toda Europa y en general de todas las economías mundiales. Los datos de desempleo de mayo son la muestra de que la vacuna ha sido toda una inyección de esperanza y dinamismo económico para nuestro país. Guadalajara ha liderado el descenso del desempleo en Castilla-La Mancha y volvemos a cifras que no conocíamos desde hace meses. Comenzamos a ver la luz al final del túnel. Y por suerte, en esta zona nuestra del Corredor del Henares se suceden los proyectos que alumbran un futuro halagüeño. Por fin podemos afirmar que hay vida después de la pandemia. No aquella vida que dejamos en marzo de 2020. Aquella probablemente nunca la recuperaremos. Pero tenemos en nuestras manos el desafío de construir una nueva.

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Que no somos manchegos

Por Gustavo García

Celebramos ayer la fiesta de Castilla-La Mancha. Esa comunidad autónoma que tan difícil de pergeñar fue en su momento. Los pensadores de la época posterior a la Constitución de 1978 se devanaron los sesos para encajar las provincias.

Toledo, Ciudad Real y Cuenca no tenían muchas dudas de que irían juntas con quien fuese. Dejar a las dos castillas juntas era demasiado, por la cantidad –de hecho, ya estaban divididas en la Vieja y la Nueva–. Meter a Madrid tampoco acababa de convencer, aunque ya era de la segunda de ellas, pero también era excesivamente voluminosa, en comparación con las otras que podrían entrar. Había que completar y, por la zona de Ciudad Real, se podía buscar un buen acompañante y Albacete apareció para separarlo de Murcia.

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El adiós de Guarinos

Por Sonia Jodra

Ana Guarinos junto a María Dolores de Cospedal.

Llegó hace 9 años a la presidencia provincial del PP y en este tiempo ha tenido que hacer frente a todo tipo de dificultades, externas e internas (las peores). Si ya es difícil manejar un partido, lo es doblemente cuando eres mujer. Fue presidenta de la Diputación en 2011, un mérito que se ganó a pulso después de convertirse en la peor pesadilla del PSOE en el Gobierno de Castilla-La Mancha. Fue “la cabeza de turco” en 2015 para gobernar con Ciudadanos el Ayuntamiento de la capital y la Diputación. Y ha tenido que hacer frente a los últimos dos años, los peores del Partido Popular en Guadalajara. Con aciertos y errores, mantenerse nueve años en el poder con puñaladas de los compañeros incluidas merece el reconocimiento de la política provincial, donde ella ya tiene un hueco. La lástima es que cada vez que una mujer sale del puesto de mando al que tanto le ha costado llegar, la releva un hombre. Me temo que tampoco esta vez será diferente.

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De aquí a nada

Por David Sierra

Con las fronteras autonómicas abiertas de par en par, aunque les pese a algunos la crisis ceutí, y la evolución en la lucha contra la pandemia obteniendo datos esperanzadores que permiten plantearse, ya incluso, quitarse el bozal de cara al verano, nuestros pueblos, esos que de la noche al día se han convertido en refugio de los más hipocondríacos, retornan a la acostumbrada ‘normalidad’ como lugares de acogida del éxodo urbano de fin de semana.

De aquí a nada, los viernes serán de dolores. De caravanas en autovías y de hormiguillas a cuatro ruedas en carreteras secundarias, con adelantamientos impacientes por el simple hecho de llegar cuanto antes al destino, aunque luego la contemplación someta a un estrés parecido.

De aquí a nada, los botellines semivacíos ocuparán de nuevo las barras, entre rondas interminables de penúltima en penúltima porque la última nunca acaba cobrada. Y las mesas a cuatro ya dispuestas con tapete y amarracos, que por fin hay parejas suficientes para algo más que un ‘agarrao’. Entre aperitivos y tintos, las reuniones de amigos recuperan un espacio vital y fundamental para que la vida trascienda más allá del hogar y donde se debaten de manera fehaciente los devenires de la comunidad.

Villa de Hita, elegida como uno de los pueblos más bonitos de España.

De aquí a nada, las calles se teñirán de banderolas y talanqueras. Aunque aún el elevado temor llama a la cautela, las ansias de juerga crecen de manera exponencial a una vacunación que marcha viento en popa como si la hubiese organizado la propia comisión de fiestas. Las más tardías no cierran las puertas y acontecimientos multitudinarios a estas alturas de la faena, como demuestra la propia celebración atlética, desvelan que toros y orquestas tendrán su lugar junto con romerías, procesiones y otras aclamaciones.

De aquí a nada, nuestros pueblos sucumbirán como antaño a la época estival. Y mientras todas las administraciones arreglan cuentas de agosto con vacaciones, en la local el descanso se aplaza ante la llegada de veraneantes ansiosos por resolver asuntos particulares con esta administración en menos que canta un gallo, acostumbrados a un ritmo y unos medios administrativos que en el mundo rural siguen dejando mucho que desear. Controversias que ni la administración digital ha conseguido enderezar.

De aquí a nada, los chalets rebosarán vida y resolverá ese estado aparente de abandono mantenido a lo largo de la época pandémica. Los bandos municipales instando a la limpieza de solares tendrán la misma incidencia, si bien el riesgo de que alguno de estos hogares temporales acabe chamuscado ya no será tan evidente. Lo contenedores se volverán a llenar de maleza, y las basuras colapsarán nuevamente la recogida cuando el servicio que se presta requiera una mayor frecuencia.

De aquí a nada, volverá a ser noticia el asunto del agua. De la que se pierde o malgasta desde unos embalses que a duras penas recuperan su magia hasta la huerta de Europa que en armas se alza. De la que escasea por circunstancias que el cambio climático y la acción humana aclaran, compensada con la ayuda camiones cisternas mientras a escasa distancia las piscinas abiertas acumulan toallas.

De aquí a nada, en muchos pueblos lo habrá todo. Menos las gracias. De nada.

Palomitas en el cine

Por Sonsoles Fernández Day

La última versión del decreto de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha que marca las restricciones y medidas a cumplir tras finalizar el estado de alarma el pasado 9 de mayo, permite, entre otras licencias que nos van alegrando la vida diaria, comer y beber en las salas de cine y otros recintos de espectáculos. Comparado con otros asuntos que nos preocupan les parecerá una chorrada banal y frívola, pero no lo crean, no lo es tanto. En un primer momento, el decreto lo prohibía, y desde Multicines Guadalajara avisaban de que no poder vender bebidas ni palomitas podría significar el cierre definitivo, ‘la muerte’. ‘Guadalajara se podría quedar sin cines’, advirtieron. Lo que nos faltaba.

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La revolución social del 15M en Guadalajara, cuando la gente se indignaba en la calle por algo más que unas cañas

Por Sonia Jodra

Concentración en la Plaza Mayor de Guadalajara en 2011 (acampadaguada.blogspot).

El 15 de mayo de 2011 las plazas de España se llenaron de gente indignada. Los estragos de la crisis económica del ladrillo se dejaban notar en los cierres de empresas, despidos, ceses de negocios, EREs y la burbuja inmobiliaria pinchada dejaba a familias ahogadas sin poder pagar al banco lo que su vivienda no valía. En Guadalajara la revolución social también llegó a la Plaza Mayor y durante varios días personas de edades diferentes, pensamientos diversos y situaciones divergentes hablaron, sumaron y comenzaron a construir otro mundo posible. Diez años después resulta inverosímil ver el perfil de los nuevos “indignados”. La pandemia ha generado una fatiga social tan severa que hemos confundido vida con libertad.

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