Tal como éramos.

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Cómo hemos cambiado. Imágenes para el recuerdo, auténtica memoria histórica de hace apenas unas décadas. Foto: Guadalajara en la senda del tiempo.

 

Por Gloria Magro.

Y no hace tanto, habría que añadir. Para muestra bien valdría ya no un botón, sino en este caso una imagen ajada en blanco y negro, un momento intrascendente en la vida de un pequeño pueblo. La fotografía aparecía publicada estos días en una página de Facebook, Guadalajara en la senda del tiempo: un grupo de niños mirando como se repara una albarda en La Riba de Saelices en 1958, una estampa veraniega y cotidiana convertida en un documento de memoria histórica indiscutible. El entorno que contextualiza la fotografía, paupérrimo, medieval incluso, bien podría ser una escena de las primeras décadas del s.XX al sur de Granada sacada de un libro de Gerald Brenan. Pero no, así eran los pueblos de la mayor parte de Guadalajara hasta las últimas décadas del siglo pasado, aunque ahora nos parezca lejano, por no decir increíble. Sin luz eléctrica, agua corriente ni pavimento en las calles.  Así éramos hace apenas cuatro días. Los fondos de los primeros gobiernos de la democracia a través de la Diputación Provincial, dotaron, en fecha tan reciente como los años 1980, a todos los pueblos de los servicios públicos necesarios, aún cuando ya en muchos casos la emigración los había desprovisto de población a la que beneficiar.  Sigue leyendo

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Aquellos mineros de Hiendelaencina

Por Enrique Alejandre Torija*

“Así vosotras, no para vosotras hacéis la miel, abejas”.
Virgilio

Un agrimensor, de nombre Esteban Gorriz, descubrió en 1844 un crestón baritoso en las inmediaciones del pueblo de Hiendelaencina, que revelaba la existencia de una veta o filón de plata. Ese mismo año, el 8 de agosto, se constituyó la Sociedad Santa Cecilia y con ello el comienzo del aprovechamiento de los yacimientos. Desde ese año y hasta 1870 tuvo lugar el primer periodo floreciente de la explotación, en el que se obtuvieron dos tercios de la plata extraída en el total del distrito, de los que el capital inglés se llevo la parte del león, siendo su valor total de casi 258 millones de reales.

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La insurrección de los trabajadores de Hiendelaencina en 1854

Chimenea de la fundición La Constante, en Hiendelaencina. // Foto Gonzalo García.

Chimenea de la fundición La Constante, en Hiendelaencina. // Foto Gonzalo García.

* Por Enrique Alejandre Torija

La puesta en explotación de las minas de plata de Hiendelaencina supuso para los accionistas de la compañías que se crearon a tal efecto una fuente extraordinaria de beneficios, especialmente durante su primer periodo de aprovechamiento, entre los años 1844-1870: “Han continuado en la semana anterior las operaciones financieras bastante animadas. Las minas Santa Cecilia y Suerte, en Hiendelaencina, aumentan considerablemente en valor: de la primera se han realizado ventas de 190 a 192,000 rs., y la Suerte ha subido basta 231,000 r. a cuyo precio se han hecho bastantes trasferencias. La Santa Cecilia llamó a percibir el 23 del corriente a sus socios, 3,000 rs. por acción; igual cantidad reparte a los suyos la mina Suerte”, publicaba Revista minera en 1855 (Tomo V).

Un diario progresista madrileño de la época decía al respecto: “Los que con los sudores de los trabajadores encuentran la fortuna, no pueden olvidar que sin ellos nunca habrían alcanzado el resultado apetecido”. [El Pabellón médico, agosto de 1864].

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Patrimonio industrial en Guadalajara y su provincia

Maite Marina, historiadora del Arte.

Maite Marina, historiadora del Arte.

Por Maite Marina Langarita*

El pasado 2015 fue declarado Año Internacional del Patrimonio Industrial y Técnico, y en Guadalajara nos hemos sumado a los actos que se han producido para celebrarlo con unas conferencias realizadas en nuestra querida Biblioteca de la plaza de Dávalos, gracias al impulso de muchas personas y al soporte de la Asociación de Amigos de la Biblioteca.

Para poner punto y final a esos actos, hasta el día 29 de abril se puede contemplar la exposición sobre el Patrimonio Industrial de Guadalajara y su provincia, que he realizado, y que no es más que un pequeño botón de muestra de unos bienes culturales que merece la pena valorar y visibilizar más allá del entorno cercano de sus localizaciones.

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Cuando los mayores se sienten inseguros…

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Mayores observando la calle un día cualquiera en un lugar cualquiera. /Foto: M.P.

Por Míriam Pindado

La noticia más trágica de la actualidad en la provincia llegaba el lunes desde Hiendelaencina. Una mujer de noventa años fallecía a causa de varias heridas por arma blanca en su casa mientras que su hermano, de 86, resultaba herido de gravedad. El caso sigue abierto y, aunque ayer se desconocían las causas del trágico suceso, todo apuntaba a un robo con violencia sobre el que el periódico Nueva Alcarria adelantaba ya el lunes por la noche algunos detalles.

Todo el pueblo y la comarca quedaban consternados por la noticia. Pero el miedo puede al desconsuelo y los vecinos de la zona “manifestaron” su turbación en los diferentes medios de comunicación. Los vecinos de la Sierra Norte no dan crédito a lo sucedido. Nadie da crédito. El alcalde de la localidad, Mariano Escribano, lamentaba el trágico suceso: “Estamos conmocionados, no sólo en el pueblo sino en todos los alrededores” y avanzaba que el Ayuntamiento decretaba cinco días de luto lo que conllevaba la suspensión de todos los actos de la festividad de Santa Cecilia y de las jornadas mineras previstos para los próximos días.

Este es un hecho que todos hemos lamentado, especialmente los vecinos de Hiendelaencina. Pero debemos confiar en que se trata de un hecho aislado y que las Fuerzas de Seguridad harán todo lo que esté en sus manos para esclarecer el caso. Sin embargo, en estos días nuestros mayores parecen más preocupados.

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Orgullosos de un patrimonio escondido

Por Luis Carcavilla

Luis Carcavilla, en el glaciar de Fox (Nueva Zelanda).

Luis Carcavilla, en el glaciar de Fox (Nueva Zelanda).

Recuerdo que un día, en el colegio, el profesor de inglés nos estaba explicando algunas diferencias entre la forma de vivir de los españoles y los anglosajones. Para mostrarnos la movilidad que ellos tienen, nos preguntó: ¿Cuántos de vosotros habéis vivido en más de un pueblo o ciudad? Levantaron la mano 5 ó 6 compañeros. ¿Y cuantos en más de dos? Y entonces, sólo yo levanté la mano. ¡Vaya!, dijo, ¿en cuántos exactamente? En seis, le respondí. Pues eso sí que es raro para un español -dijo- ¡Incluso para un norteamericano!

Quizá haya sido esa movilidad de mi infancia la que haya provocado que no tenga mucho arraigo por ningún lugar en concreto. Aunque como decía Serrat, nací en el Mediterráneo, en Aragón tenía un pueblecito (esto también lo decía Serrat), aunque reconozco que últimamente sólo lo visito para acudir a funerales y entierros. Puede parecer triste eso de no tener un pueblo o una casa familiar: un lugar de referencia al que siempre se puede acudir y que sirve de “kilómetro cero” en nuestras vidas, pero de pequeño me enseñaron a intentar hacer de las debilidades, fortalezas.  También cuando era niño mi madre me inculcó su pasión por viajar y conocer otros lugares, otras gentes y otras culturas. Así que, quizá como un mecanismo de supervivencia, o porque no me quedaba más remedio, me pareció que eso de mudarme de una ciudad a otra era una manera de poner en práctica mi afición.

Con los años, viajar y conocer otros territorios se convirtió en parte importante de mi trabajo como geólogo y en una constante en mi afición por escalar montañas. De manera que, pensándolo bien, se podría decir que he estado toda mi vida moviéndome de un sitio a otro, ya sea por obligación, por placer o por trabajo. Pero también veo que, casi sin darme cuenta, a lo largo del tiempo he ido arraigándome a diversos territorios con los que no me une un vínculo familiar, sino sólo emocional y uno de ellos es la Comarca de Molina de Aragón y el Alto Tajo.

Castillo de Alpetea (Parque Natural del Alto Tajo). // Foto: M.P.

Castillo de Alpetea (Parque Natural del Alto Tajo). // Foto: M.P.

Soy consciente de que mi formación como geólogo no sólo marca mi profesión, sino también mi forma de ver el mundo. Es verdad, los paisajes del Alto Tajo me inspiran sentimientos de admiración, pero hay un aspecto natural de este territorio con el que tengo especial conexión. Estos bellos paisajes se configuran sobre un sustrato geológico que, a veces de manera evidente y otras mucho más sutilmente, esconden un valioso patrimonio. Al igual que un resto arqueológico puede aportar información suficiente como para revelar el modo de vida de aquellos que lo crearon, las rocas nos proporcionan información sobre cómo era el planeta cuando se formaron.

Hay lugares en los que las rocas nos cuentan, de manera excepcional, historias sorprendentes del pasado de la Tierra. Gracias a este tipo de espacios podemos saber que en su día, lo que hoy es la provincia de Guadalajara, estuvo sumergida bajo un gélido mar en el que flotaban icebergs o que, por el contrario, en otra época estuvo cubierta por un cálido mar tropical lleno de vida y plagado de corales; que terribles oleadas ardientes provenientes de erupciones volcánicas abrasaron su superficie; que los dinosaurios caminaron por estas tierras o que la tranquila sedimentación en un profundo mar generó considerables cantidades de petróleo. También nos desvelan que hubo un tiempo en el que Guadalajara era una gran salina natural, o que formó parte de una enorme cordillera, de la que hoy sólo se conservan sus cimientos, aunque fue tan alta como el Himalaya.

Lo cierto es que muchos de estos lugares sólo se comprenden si un especialista nos los explica: si algún experto en este tema nos revela su valor. Pero lo mismo ocurre, por ejemplo, con las pinturas y grabados rupestres, de los que precisamente la Comarca de Molina y el Alto Tajo tiene excepcionales ejemplos, incluso declarados Patrimonio de la Humanidad: el verdadero valor se lo damos cuando entendemos lo que significaba para nuestros remotos antepasados grabar, hace decenas de miles de años, la silueta de un animal, por muy tosco que nos parezca el trazo visto desde nuestra perspectiva artística actual. Su valor no reside sólo en el grabado en sí, sino también en lo que nos cuenta y revela.

Árbol en posición de vida del Bosque Fósil de la Sierra de Aragoncillo. // Foto: M.P.

Árbol en posición de vida del Bosque Fósil de la Sierra de Aragoncillo. // Foto: M.P.

Leer sobre las rocas y poder descifrar esta información me parece apasionante y es una parte importante de lo que me conecta con este territorio. Por ello pienso que, al igual que yo puedo “arraigarme” a un territorio por la admiración de su patrimonio geológico, los “ya arraigados” pueden encontrar en la geología un argumento más para sentirse orgullosos de su tierra y, desde luego, la provincia de Guadalajara tiene argumentos geológicos para sentirse orgullosa.

¿Sabíais que se han encontrado en Guadalajara minerales que se formaron hace más de 2.000 millones de años? Basta con pararse un momento a pensar lo que son 2.000 millones de años… ¿Y que hay manuales técnicos leídos por geólogos de todo el mundo que tienen en su portada la Sierra de Caldereros? ¿Sabíais que existen ejemplares de minerales procedentes de Hiendelancina en los mejores museos del mundo; que cerca de Checa está uno de los yacimientos más importantes del planeta de fósiles de unos organismos hoy extinguidos llamados graptolitos o que se descubrieron en Guadalajara dos nuevos minerales y que, por error a la hora de ubicar su origen, llevan el nombre de andalucita y aragonito y así se les llama en todo el mundo?

Casi con toda seguridad, la mayor parte de los lectores responderían a estas preguntas de manera negativa y la verdad es que no se les puede culpar de falta de interés o desconocimiento. El problema está en que, probablemente, nadie se lo había contado hasta ahora.

El estratotipo de Fuentelsaz es el mejor ejemplo y referencia a nivel mundial para conocer el tránsito del Jurásico inferior, al medio. // Foto: José Antonio Martínez

El estratotipo de Fuentelsaz es el mejor ejemplo y referencia a nivel mundial para conocer el tránsito del Jurásico inferior, al medio. // Foto: José Antonio Martínez

En Fuentelsaz se encuentra uno de los principales hitos de la geología de España. Cualquier geólogo del mundo que trabaje con rocas del Jurásico medio tiene que hacer mención a este municipio, porque allí está la referencia mundial para ese periodo. Fueron necesarios más de 20 años para que los geólogos determinaran que ese era el mejor lugar del mundo, pero permanece en el olvido de las administraciones. Hasta hace unos años era el único lugar de España que tenía esta categoría, por lo que, desde hace más de 15 años, estamos intentado que se proteja, que se divulgue y que se haga a la población partícipe de ese tesoro. En los últimos años se han identificado en España otros tres lugares con esta característica: ser el referente mundial para un determinado periodo de tiempo, demostrando la enorme riqueza geológica de España. En cada uno de ellos su descubrimiento fue portada de todos los periódicos autonómicos y su declaración fue anunciada por las más altas instituciones políticas. Pero Fuentelsaz sigue en el olvido. Sus habitantes podrían estar orgullosos de saber que, a escasos metros de sus casas, hay un lugar único: un patrimonio de valor mundial que hace que citar el nombre de su pueblo sea habitual en determinados círculos científicos y que, paradójicamente, investigadores de todo el mundo sepan dónde está, mientras que muchos de los vecinos de su provincia no serían capaces de ubicarlo en un mapa.

Cascada del Campillo (Parque Natural del Alto Tajo). // Foto: M.P.

Cascada del Campillo (Parque Natural del Alto Tajo). // Foto: M.P.

Volviendo a la reflexión del principio, sí, reconozco que mi falta de referencia geográfico-emotiva es una carencia importante. Por eso siempre he mirado con cierta envidia y con mucha admiración a las personas que tienen una fuerte implicación con su territorio, que se identifican con él y que luchan por hacerlo cada vez mejor. Tan cierto como que Guadalajara posee un patrimonio geológico excepcional, y tan cierto como que este sufre un importante abandono por parte de las administraciones, es que en los últimos años ha surgido un rayo de luz que hace que también esta provincia pueda ser ejemplo de cómo aprovechar esta riqueza. La declaración del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, uno de los diez existentes en España bajo los auspicios de la UNESCO, hace que la conservación y utilización del patrimonio geológico como recurso turístico, didáctico y cultural tenga una oportunidad. Y esto lo ha logrado gente orgullosa de su tierra. Gente que, en muchos casos, no llega a entender totalmente el significado geológico de estos afloramientos, pero que sabe valorar que son importantes y que, en parte, les representan. Personas para las que conocer la riqueza natural de su tierra es tan importante como conservarla;  que en una época como en la que vivimos, en la que se valora lo común, pero también lo que nos hace distintos y singulares, han entendido que el patrimonio geológico es uno más de los argumentos y han convencido a las administraciones para que vuelquen en el proyecto del Geoparque sus esfuerzos (humanos y económicos), como ellos hacen altruistamente y por convicción propia.  Personas normales y corrientes, pero capaces de contagiar el amor por su tierra a sus vecinos, o incluso a desarraigados como yo.

Por todo ello esta tierra es para mí un lugar especial y por eso tengo aquí uno de mis “kilómetros cero”. Quizá por sus paisajes, quizá por su geología, quizá por las miles de horas de campo que he pasado en esta comarca pero, con toda seguridad, porque aquí he conocido personas orgullosas de un patrimonio escondido, dispuestas a darlo a conocer como una parte más de su propia identidad.

* Luis Carcavilla Urquí (Castellón de la Plana, 1973) es Doctor en Geología y Científico Titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Sus líneas de trabajo son la geoconservación y la divulgación de la geología. En estas materias es autor de seis libros y ha participado en otros 15. Ha mantenido una intensa actividad profesional en la provincia de Guadalajara, participando en la redacción de los informes geológicos para la declaración de muchos de sus espacios naturales protegidos. Hace diez años inició sus trabajos en el Parque Natural del Alto Tajo, donde diseñó la red de geo-rutas y escribió la guía geológica, galardonada con el Premio Ciencia en Acción como la mejor publicación iberoamericana de divulgación científica del año 2009. Actualmente está implicado en el proyecto del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, del que es Coordinador de su Comité científico.

 

Hiendelaencina, sin feria

Feria de Ganado de Hiendelaencina 2012, con la presidenta de la Diputación, Ana Guarinos. // Foto: Diputación Provincial de Guadalajara.

Feria de Ganado de Hiendelaencina 2012, con la presidenta de la Diputación, Ana Guarinos. // Foto: Diputación Provincial de Guadalajara.

Por Concha Balenzategui

Nos hemos enterado a toro pasado de que este año no se celebrará la Feria de Ganado de Hiendelaencina. La trigésimo primera edición de esta fiesta se había convocado para el pasado sábado, 14 de junio, pero unos días antes se decidió suspender los actos. El Ayuntamiento de Hiendelaencina ni siquiera lo ha comunicado a los medios de comunicación, y se ha limitado a publicar en la página web municipal la decisión.

El motivo que aduce el Consistorio es la falta de apoyo institucional a la cita, puesto que no cuenta con subvención para hacerla. Habían pedido dinero, como siempre, a la Diputación Provincial, pero esta no la había garantizado, por lo que se ha decidido evitar la incertidumbre de saber quién correrá con los gastos.

La explicación que la institución provincial ha dado a la prensa parece bastante ambigua. Que están planteando articular una convocatoria específica para la subvención a ferias de ganado y que de momento no se ha publicado. Lo que viene a ser el “vuelva usted mañana” de Larra.

No tiene defensa ninguna. A quienes piensen que el Ayuntamiento ha sido demasiado escéptico y debía haber confiado en los planes de la Diputación, que tenía que haber convocado el acto y después solicitar la subvención, les recuerdo que en 2013 tampoco hubo ayuda para este evento. El año pasado la feria se celebró sin subvención de la Diputación, y los gastos fueron sufragados por el Consistorio, los vecinos y los propios ganaderos participantes. La explicación fue entonces que la partida destinada a la Feria se había gastado en ayudas a los ganaderos que habían sufrido ataques de lobos.

No puedo entender los motivos reales de esta cerrazón, ya que ni los de este año si los del año pasado me convencen. Ya sé que en este pueblo gobierna el PSOE. Ya sé que este vecindario, y su alcalde en concreto, ha levantado la voz más que otros contra el cierre de las urgencias de su centro de salud. Sé también, es evidente, que su página web está presidida con imágenes de pancartas de oposición a los recortes. Y no olvido lo que pasó este invierno, cuando se produjo la contaminación en el agua potable, y el Ayuntamiento se enfrentó a la Junta y la Diputación. Pero entonces, a pesar del posicionamiento en aquella polémica, la institución al menos suministró agua a los vecinos con camiones cisterna. Y finalmente, no sin mucha batalla por medio, se avino a sufragar el cambio de cañerías.

Pero sigo sin entender por qué este castigo a una tradición de tres décadas, que siempre se anunciaba con unos días de antelación en una rueda de prensa en el propio palacio de la plaza de Moreno. No entiendo la negativa del año pasado, que sí saltó a los medios, ni la de este. Y me duele especialmente cuando llueve sobre mojado, pues solo hace unos días que me volvió a sorprender y a indignar, a partes iguales, saber que la Diputación tampoco colabora con la fiesta de la Caballada de Atienza, según explicó en este mismo blog el escritor e historiador Tomás Gismera.

Tampoco sé por qué el Ayuntamiento ha decidido no hacer ruido con el tema. Por qué se ha limitado a publicar la suspensión en su página web sin avisar a los medios de comunicación. No sé si este alcalde beligerante se ha cansado de luchar o si la decisión ha sido más que discutida en el pueblo. Y ambas cosas me producen una tremenda tristeza.

Conozco la Feria de ganado de Hiendelaencina, y también la de Cantalojas. Como para cualquier turista, para mí las diferencias se limitaban a que una se celebraba en verano y otra en invierno; y que la primera se centraba en ganado ovino y caprino, y la segunda en vacuno. Ambas se desarrollaban en la Sierra Norte, con un sentido más folclórico y festivo que el importante negocio que representaban antaño, y siempre acompañadas de dulzainas, buena comida y fraternidad. La de Hiendelaencina podía presumir de ser más antigua, apenas una edición más, y la de Cantalojas tenía el orgullo de estar declarada de Interés Turístico Provincial. Pero alguna diferencia más debe haber para que la institución provincial siga apoyando la celebración de Cantalojas y deje morir de inanición a la de Las Minas.

La última vez que estuve en la Feria de Hiendelaencina, en 2012, disfruté de una jornada de primavera al sol, de una buena comida, y de algunos espectáculos muy poco frecuentes, como el esquileo de las ovejas. Los niños que me acompañaban andaban sorprendidos con la presencia de los rebaños y disfrutaron recogiendo piedras brillantes por el campo que aún guardan en casa como un particular tesoro. Poco más le pueden pedir unos forasteros urbanitas a una fiesta como esta, que el reencuentro con las tradiciones y una especie de comunión con el mundo rural que frecuentemente olvidamos.

En aquella ocasión, también andaba por allí la presidenta de la Diputación, Ana Guarinos, bendiciendo con su presencia y la de su séquito el evento. Recupero un par de párrafos de la nota que la Diputación emitió en aquel momento. Dice que Guarinos agradeció el cariño y recibimiento del alcalde del municipio, Mariano Escribano, al tiempo que trasladó todo el apoyo y la colaboración de la institución provincial para mantener la continuidad de la Feria del Ganado. “Desde la Diputación de Guadalajara vamos a seguir apoyando y colaborando con este tipo de eventos que ponen su importante granito de arena en el mantenimiento del medio rural”, manifestó la presidenta de la Diputación, añadiendo que “en los últimos años, en el medio rural no se ha vivido, se ha sobrevivido, y por eso tenemos que seguir trabajando para que la despoblación nos afecte lo menos posible. Para ello, las puertas de la Diputación están abiertas para todo aquello encaminado a mejorar un pilar fundamental como es el sector ganadero”.

Poco ha cambiado en la ganadería desde entonces, y si ha cambiado, no será a mejor. El resto son milongas.