El corazón verde de la ciudad

El parque de la Concordia, ayer por la mañana. // Foto: R.M.

El parque de la Concordia, ayer por la mañana. // Foto: R.M.

Por Rubén Madrid

Uno siente la tentación de decir que ha pasado media infancia en la Concordia. No es exacto, pero en realidad muchos de los mejores recuerdos que uno guarda de su niñez y su juventud transcurren en los veranos del parque. Y resulta curioso recordar cómo con diez o doce años el grupo de muchachos que vivíamos por Bejanque y las proximidades nos pasábamos todas las tardes ociosas jugando y adaptábamos los grandes acontecimientos del calendario deportivo al pequeño universo de la Concordia: en su arena dibujábamos los circuitos de chapas durante el Tour, entre sus árboles emulábamos los penaltis de las eliminatorias del Mundial de Italia’90 y en los paseos de tierra de todo su perímetro nos lanzábamos en carrera en plena temporada olímpica para esprintar en los últimos metros antes de la meta, como Fermín Cacho en la mítica final de los 1.500 metros lisos. Sigue leyendo