La pantera fantasma

Iker Jiménez, durante el reportaje 'Operación pantera'. // Foto: Cuarto Milenio

Iker Jiménez, durante el reportaje ‘Operación pantera’. // Foto: Cuarto Milenio

Por Patricia Biosca

¿Qué harías si ahora mismo viene un toro bravo?”. Esta era una de las preguntas que nos hacíamos de pequeños en las largas noches de verano en los pueblos, mientras las abuelas “tomaban el fresco” sentadas en la calle, al lado de la puerta. La reacción después de ese interrogante era mirar a tu alrededor en busca de un sitio alto al que subirte, imaginando cómo podrías escalar a una señal de tráfico, un poste de la luz o un muro de un patio. Los más instruidos decían que, ante la visión de un fiero astado, se quedarían quietos porque los toros no distinguen objetivos que no se mueven. Como no teníamos smartphones, nunca llegamos a comprobar esta teoría, así que se daba por válida y se alababa al sabio que la introducía en la conversación, guardándola con recelo para sacarla a colación la próxima vez que se abriera el debate con un público distinto.

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