Aquellos y estos niños de la guerra

Fotografía de la exposición "Los niños de la guerra". // Foto: Exposición "Los niños de la guerra"

Fotografía de la exposición “Los niños de la guerra”. // Foto: Exposición “Los niños de la guerra”

Por Patricia Biosca

Julio de 1937. La Guerra Civil sacude Guadalajara y los aviones bombardean la Casa de la Misericordia, una inclusa donde conviven niños cuyos padres han muerto o están batallando en la contienda, hijos de madres solteras y viudas, pequeños que no pintan nada en una guerra, pero que forman parte del cuadro a la fuerza. María Teresa tiene siete años y la hermana sor Manuela la peina después de la siesta. Las sirenas que anuncian la llegada de la aviación militar terminan de desperezar a la niña, que oye un fuerte estruendo. Fundido en negro en su cerebro. Cuando recobra la consciencia, nota un intenso calor a sus pies y un compañero, que se llama Vicente, la coge de la mano y salen corriendo. Junto con la hermana de Vicente, escapan los tres al refugio. Heridos, calados tras haberse caído al lavadero, con frío. No es ninguna ficción. Que se lo digan a María Teresa, que hoy tiene 89 años y fue una de esas “niñas de la guerra” que viajaron con destino incierto hasta lugares tan remotos de Europa como la misma Rusia, de la cual conocían muy poco. Sigue leyendo

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