Lo primero, el refranero

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En el ámbito de la lengua castellana el refrán es por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.

Por Gloria Magro. 

Cualquier lector por encima de los cuarenta tiene por fuerza que haber reconocido el plagio en el titular. Lo primero, el refranero era la columna semanal en Nueva Alcarria de Ernesto Baraibar Gardoqui, un médico vitoriano destinado durante muchos años en la Residencia vieja de Guadalajara y después ya en el Hospital Nuevo. Aficionado a la Historia, ganador de multitud de premios literarios y persona de reconocida generosidad por su labor en Cruz Roja, desde los años 1960 y hasta finales de los noventa -prácticamente hasta poco antes de fallecer-, este periodista aficionado con alma de historiador nunca faltó a su cita de los viernes con los lectores alcarreños. Su tema era, como se puede adivinar, el refranero.  Y a eso mismo va dedicado hoy este artículo, a los refranes en su versión más popular, en recuerdo del refranista más reconocido de la provincia, Ernesto Baraibar Gardoqui y su alter ego, el Tío Refranes. Dichos populares de Guadalajara cortesía de los lectores, a quienes agradezco una vez más que hayan buscado en el baúl de la memoria familiar para compartirlos con todos nosotros.

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El Infantado, decadencia y caída de un jardín palaciego.

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Los jardines actuales datan de 1987, inspirados en los que se cree se proyectaron en el s.XVI

Por Gloria Magro. 

En mayo de 1987, hace estos días 31 años, se inauguraban los nuevos jardines del Palacio del Infantado, inspirados en el conjunto paisajístico que se cree se diseñó en el s. XVI para el V duque del Infantado, según los indicios históricos de los que se tiene constancia. Fruto de un acuerdo entre el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Guadalajara y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el uso y mantenimiento de los jardines pasó a principios de esa década a manos del consistorio alcarreño. Un plan de rehabilitación y un presupuesto de 82 millones de pesetas devolvieron lo que para entonces era una escombrera a su uso ornamental original. Hoy, sin embargo, apenas tres décadas después, los jardines del palacio acusan una falta de mantenimiento que ha propiciado su deterioro y decadencia, tanto en lo referente a la jardinería como a las estructuras que contiene. Desde hace tiempo, los jardineros municipales mantienen este espacio bajo mínimos, a la espera de que la moción aprobada por el pleno de Ayuntamiento en diciembre de 2017 que insta a revitalizar este conjunto paisajístico, se ponga en marcha. Mientras tanto, la plataforma Abraza el Infantado quiere que los guadalajareños sean conscientes del valor histórico que tienen los jardines del palacio del Infantado y reivindican su uso recreativo y cultural para la ciudad.  Sigue leyendo