Ni putas ni sumisas

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Concentración espontánea de repulsa  el jueves ante la Audiencia Provincial de Guadalajara, una vez conocida la sentencia. Foto: L. Acevedo

Por Gloria Magro. 

Seguramente el magistrado que emitió el jueves el voto discordante y absolutorio en el juicio a la manada habrá dormido plácidamente desde entonces. Y lo mismo el resto de jueces que redactaron la sentencia y consideraron que lo sucedido en un portal de Pamplona en julio de 2016 entre cinco hombres y una chica era abuso sexual continuado y no violación. Ninguno de ellos, emitió un voto particular ni añadió consideración alguna al texto, pese a que tenían que saber que no era ni mucho menos la sentencia esperada por la opinión pública ante un caso tan llamativo y mediático. Y más en un momento tan sensible como éste en el que las mujeres por vez primera están alzando su  voz como nunca antes para decir basta a la violencia sexual.

Tengo aquí al lado la sentencia, un pdf con varios cientos de páginas. No me voy a molestar ni en abrirlo, pese a que me han llegado señalados los párrafos más sangrantes y explícitos de la declaración de la víctima. No me hace falta leerlos, igual que el jueves nada más conocerse la sentencia no le hizo falta conocer los detalles a ninguna de las miles de mujeres que inmediatamente se manifestaron en toda España en apoyo a la víctima de la manada, en contra de la justicia patriarcal y en rechazo frontal a las leyes que en este país distinguen entre abuso sexual y violación y dan lugar a que suframos todas sentencias como esta. Porque estas líneas que deberían abochornar a todo el sistema judicial del país son un insulto para todas nosotras. Y pese a todo, #Hermana, yo si te creo.  Sigue leyendo

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