¿Jugamos?

Esta semana comienza a aplicarse la Ley del Juego de Castilla La Mancha. No me refiero a la lotería, no. Hablo de las casas de apuestas. Esos salones donde además de pasar un rato con los colegas, vas a dejarte unos cuantos euros. Porque ya sabemos que la banca nunca pierde (lo tenemos claro todos, ¿no?). El problema de este asunto es cuando en vez de ir a pasar el rato con los colegas, entras solo o sola y no lo haces para disfrutar, precisamente, sino porque no te puedes resistir. No es droga dura, pero sí adicción. Una especie de “droga” legal, que se vende a precios de mercado, de la que se pagan los oportunos impuestos, pero que crea tal adicción en demasiadas ocasiones que a veces sale caro, y no solo para el bolsillo.

Guadalajara, a propuesta del grupo municipal Unidas Podemos Izquierda Unida, tendrá un listado de cuáles son aquellas zonas saturadas de locales de juegos y apuestas. Al menos así se acordó en el pleno municipal celebrado el pasado viernes 28 de enero y, esperemos, que no ocurra como tantas otras mociones aprobadas que al final quedan en agua de borrajas.

Una de las casas de apuestas de la calle Sigüenza.
Una de las casas de apuestas de la calle Sigüenza de Guadalajara. E.G.
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La droga de cada barrio

Por Borja Montero

Uno de los principales éxitos del capitalismo y de su refundación neoliberal de las últimas tres décadas es la capacidad de adiestrar una sociedad complaciente y poco crítica con los fallos del sistema. Esto se consigue, principalmente, a través del consumo, una actividad que desmoviliza a la población a base de enfocar la atención de los ciudadanos en cuestiones distintas de las sociales y políticas y de reducir sus recursos económicos impidiendo su inversiones en sindicatos, asociaciones, organizaciones o acciones de protesta cualesquiera y que, a su vez, funciona como una droga, ofreciendo breves momentos de placer que incitan a la repetición. Algunas de las modas introducidas en el mercado para enganchar a la gente pueden ser más o menos inocuas, más allá del problema de desmovilización ya comentado, pero hay otras que, siguiendo el símil de las drogas, tienen efectos que van mucho más allá de la ausencia de contestación social y política y el retorno del dinero a manos de las altas esferas.

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