La droga de cada barrio

Por Borja Montero

Uno de los principales éxitos del capitalismo y de su refundación neoliberal de las últimas tres décadas es la capacidad de adiestrar una sociedad complaciente y poco crítica con los fallos del sistema. Esto se consigue, principalmente, a través del consumo, una actividad que desmoviliza a la población a base de enfocar la atención de los ciudadanos en cuestiones distintas de las sociales y políticas y de reducir sus recursos económicos impidiendo su inversiones en sindicatos, asociaciones, organizaciones o acciones de protesta cualesquiera y que, a su vez, funciona como una droga, ofreciendo breves momentos de placer que incitan a la repetición. Algunas de las modas introducidas en el mercado para enganchar a la gente pueden ser más o menos inocuas, más allá del problema de desmovilización ya comentado, pero hay otras que, siguiendo el símil de las drogas, tienen efectos que van mucho más allá de la ausencia de contestación social y política y el retorno del dinero a manos de las altas esferas.

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