Árboles de película

Olmo de la ermita, en Lebrancón. // Foto: Micorriza

Olmo de la ermita, en Lebrancón. // Foto: Micorriza

Por Concha Balenzategui

La película El Olivo, de Icíar Bollaín, estrenada el pasado fin de semana, ha hecho una llamada de atención a nivel nacional sobre el valor de los majestuosos árboles que nos han acompañado durante siglos. El largometraje, lo habrán oído ustedes, cuenta la aventura un tanto quijotesca de una joven para recuperar un árbol bimilenario vendido por su familia, y a cuya ausencia atribuye el abatimiento del abuelo. No es un largometraje tan rotundo como otros de esta directora, que rodó en nuestra Sierra Norte Flores de otro mundo, pero cuenta con buena fotografía, interpretaciones destacables y una fantástica música. La trama probablemente peca de ingenuidad y buenrrollismo, pero contiene reflexiones interesantes sobre la crisis económica, la relación con la naturaleza, la familia o la transmisión del legado entre generaciones. Yo que ustedes la vería.

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