Tres erres de actualidad

Por Óscar Cuevas

No, no crean que les voy a hablar de gestión de residuos sólidos urbanos y la importancia de “Reducir, Reutilizar y Reciclar” los desperdicios que producimos. Traigo aquí hoy “tres erres” porque corresponden con tres nombres propios que han marcado la actualidad local en los últimos días, y sobre los que cabe reflexionar. Así, también con R fuerte.

Rafael Hernando

Rafael Hernando, en una de sus habituales actitudes como diputado // Foto: EFE

Erre de Rafael Hernando

Por segunda vez en la historia reciente, un guadalajareño es portavoz del Grupo Popular en el Congreso. Ya lo fue el ahora europarlamentario Luis de Grandes, en el aznarismo. Desde hace unos días, el cargo es para Rafael Hernando, un alcarreño de nacimiento, pero almeriense de paracaidismo, que tiene una dilatada trayectoria política. Jalonada, eso sí, por su capacidad de generar polémica con su verborrea.

En Guadalajara “Rafa” Hernando es más conocido que los bizcochos borrachos con los que comparte apellido. Básicamente es “un chico bien de familia bien”, hijo de la pequeña burguesía local. GTV de los pies a la cabeza, y “de derechas de toda la vida”, a sus 53 años ha pasado ya por todos los escalones imaginables en la vida pública. Siempre bien colocado en las listas, lleva viviendo de la política 31 años consecutivos, y lo que te rondaré morena. No creo que peque de exagerado diciendo que, si hay una persona con la que encaja a la perfección la palabrita de moda inventada por los “pablemos”, ese es él. Rafael Hernando es “casta” en su más sentida esencia.

Desde su convulsa juventud de ultraderecha, a Alianza Popular. Y de allí, a todo lo demás. Desde 1983, ha sido concejal en Guadalajara, diputado regional, presidente nacional de Nuevas Generaciones, presidente provincial del PP, senador por Guadalajara, y viene siendo diputado en el Congreso por Almería desde 1993. También fue portavoz de la Ejecutiva Nacional del PP a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Y en la presente legislatura estaba de portavoz adjunto del Grupo Popular, pero la carambola producida tras la dimisión de Ana Mato le ha subido al puesto titular, para encarar este último año de mandato de Mariano Rajoy.

Quienes le conocen personalmente dicen que es un hombre divertido y afable, y muy cariñoso con sus amigos. Yo no tengo el gusto. Soy de los que sólo conozco su faceta pública. Y ahí se antoja mucho más difícil que cale esa visión. En este ámbito, el político, “Rafita” -como le llaman los suyos- es más bien un fiel representante de la falta de tacto y la ausencia de empatía . Hay mil “perlas” con sus salidas de pata de banco colgadas por la red, y pueden encontrarlas fácilmente: Desde un conato de agresión a Rubalcaba, a una ridícula intervención en el Congreso burlándose del cambio climático, pasando por la demonización de regímenes democráticos como la Segunda República Española. Del abierto insulto a jueces cuyas resoluciones le disgustan, a la banalización de problemas sociales extremadamente sensibles, como la desnutrición infantil. Hernando ha sido capaz de acusar a plataformas ciudadanas como la PAH de tener lazos con ETA, y de cometer la vileza de decir que quienes buscan los restos de familiares represaliados por el fascismo enterrados en cunetas “se han acordado de sus padres cuando ha habido subvenciones”.

Mariano Rajoy sabrá qué busca con Hernando en su nuevo puesto. No sé qué puede aportar al Grupo Popular alguien con su tendencia a burlarse hasta de los sentimientos más nobles. Se supone que un portavoz de grupo debería ser la persona que busque acuerdos y diálogo con el resto de fuerzas parlamentarias. No acierto a entender qué gana el PP colocando a alguien de su talante en un puesto históricamente reservado a caracteres dialogantes y asertivos. Desde luego, poco se parece al moderado y siempre educado Alfonso Alonso al que sustituye. Tampoco recuerda mucho a su antecesor guadalajareño en el cargo. Porque si Luis de Grandes es hombre de moqueta -cara- y espada florentina, Hernando más parece un titán en la lucha de barro. Pues eso, a la lucha. 

 

Ramón Aguirre

Ramón Aguirre, presidente de SEPI // Foto: EFE

Erre de Ramón Aguirre

No me negarán que no se llevaron las manos a la cabeza cuando supieron hace unos días que el cargo público mejor pagado de España es el presidente de la Sociedad Estatal de Participación Industrial, a la sazón Ramón Aguirre, conocido en nuestra tierra porque ejerció de diputado cunero (como Hernando en Almería, pero al contrario) entre 2007 y 2011. Repitió en las elecciones de hace tres años, pero Rajoy le catapultó a su actual destino nada más llegar a la Presidencia del Gobierno. Pues bien. Son 210.000 los euros que se levanta don Ramón al año. Doscientos diez mil, que escrito en letra se ve más claro.

Qué paradoja la del “liberal” Aguirre, tan defensor de la iniciativa privada y del poco intervencionismo estatal, pero que cobra del erario público una cantidad desorbitada, y que -como Hernando- lleva viviendo de nuestros impuestos desde que Cristo perdió el gorro. Que eso del liberalismo económico, la iniciativa privada y el emprendedurismo está de narices, pero para los demás, claro.

Cuando se conocieron los datos de los sueldos públicos gracias al recientemente estrenado Portal de Transparencia estatal, yo pensé dos cosas. Que el presidente y los ministros cobran relativamente poco para lo que parece razonable, y que el salario de nuestro ex cunero sobrepasa cualquier explicación lógica. Pero es que la guinda del pastel la hemos sabido días después, cuando el diario Infolibre desvelaba otro dato: Ramón Aguirre no tiene estudios universitarios. El cargo público mejor pagado de España no tiene carrera, y ahora vas y lo cascas.

Es un insulto a cientos de miles de universitarios que están en el paro o percibiendo sueldos miserables. Porque tiene que haber miles de profesionales, ideológicamente acordes con el PP, y con brillantes currículos, que podrían ocupar el puesto de Aguirre con mucho más merecimiento y solvencia. Y conste que no lo digo desde ningún elitismo académico. Siempre he pensado que hay personas sin titulación reglada, pero con inteligencia natural y formación paralela valiosa. Jamás cuestionaré que un cargo electo no sea universitario, porque para eso lo que se precisa son votos y no títulos. Pero que un cargo tan técnico (aunque parta de una designación política), que alguien que dirige la inversión pública española en el campo industrial, no sea ni siquiera economista, es sencillamente una estafa al sentido común.

Mientras el Gobierno nos explica por qué paga 210.000 euros a este bachiller ex empleado de banca, admirador y pupilo confeso de Rodrigo Rato, el propio Ramón Aguirre podría ir pensando por su parte en gastarse un pellizco de sus brutales emolumentos en pagarse un viaje a su ex provincia y cumplir la palabra que nos dio a los guadalajareños en enero de 2012. Entonces prometió regresar cada 6 meses a dar cuenta de la marcha del proyecto de Parador de Molina. Pero es que la vergüenza, mire usted, no tiene precio.

 

Germán Retuerta

Germán Retuerta, presidente del CD Guadalajara // Foto: EFE

Erre de Retuerta; Germán Retuerta

El presidente del Club Deportivo Guadalajara es nuestra tercera “R” hexagonera de hoy, tras su aparición pública de ayer para dar cuenta de las novedades judiciales que le afectan. A él, y al club morado.

Básicamente la noticia se resume en que la Liga de Fútbol Profesional ha retirado la querella que le presentó por tres supuestos delitos, mientras él ha decidido desistir de seguir recurriendo en el proceso judicial con el que pretendía revertir el descenso administrativo que se infligió al equipo hace dos temporadas, a cuenta de una irregular ampliación de capital.

Retuerta aseguraba ayer que estas dos decisiones son independientes. Que la primera es sólo consecuencia de su inocencia; y que la segunda se debe a que el farragoso proceso de recurrir la inicial sentencia que dio la razón a la Liga se iba a hacer demasiado caro y largo en el tiempo.

A mí, sin embargo, se me antoja obvio que hay algo más. Que hay una suerte de pacto entre Tebas y Retuerta para poner fin a este asunto. Un acuerdo por el que el presidente de la Liga levanta la presión sobre el del Dépor (seguramente porque tiene difícil probar un ilícito penal en la conducta del dirigente morado) pero a cambio Retuerta renuncia a seguir peleando por recuperar la Segunda División. Si se tratara de un ámbito bélico, yo diría que Retuerta se ha rendido, y que ha buscado una capitulación honrosa. Y que acepta estos términos para acabar con un sufrimiento personal y familiar que -me consta- ha sido terrible.

En cuanto al fondo del asunto, me reafirmo en lo que he defendido siempre. El Guadalajara trató de hacer una triquiñuela contable de dudosa naturaleza -un juez ya ha dicho que de manifiesta ilegalidad, de hecho- para salvar un requisito económico que por otra parte es bastante absurdo. Y la Liga se cebó de modo inmisericorde a la hora de castigar la conducta. Es más que probable que Retuerta no hizo las cosas como debía. Pero también es obvio que Javier Tebas se lo hizo pagar más caro de lo razonable. A él, y a toda una afición que no merecía tanta dureza por una cuestión donde no hay nadie, no se olvide, que haya reclamado que se le deba un euro.

Ayer Retuerta pidió disculpas a la afición por lo sucedido. Será difícil que muchos le concedan el perdón solicitado. Pero llegado a este punto, uno apela al “espíritu navideño”, y piensa que lo más importante es que el equipo vuelva a congraciarse con la ciudad. A fin de cuentas, seguir removiendo “el merdé” no nos llevará ya a ningún sitio. Por otro lado, el club ha dado pasos importantes en los últimos meses para enmendar errores y empecinamientos del pasado. Así que quizá es el momento de que los que desde las gradas animamos a los de corto pasemos, si es posible, página a este feo asunto.

PD.- Nobleza obliga. Quiero agradecer públicamente las muestras de afecto y felicitaciones recibidas en los últimos días por un reciente galardón que me han otorgado por un artículo publicado en este mismo blog. Y al tiempo, felicitar efusivamente y con parabienes de retorno a nuestro compañero Rubén Madrid, que acaba de ganar el Premio de Periodismo de Medio Rural 2014 de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Rubén es un sensacional periodista, uno de los mejores que jamás he conocido. Y CulturaEnGuada, el medio que impulsa junto a Elena Clemente, un auténtico lujo para la Cultura y el Periodismo de nuestra provincia. Rubén. Otra erre. Qué cosas.

Más agravio para el Dépor

Tebas

Javier Tebas, presidente de la LFP // Foto: LFP

Por Óscar Cuevas

Ya conocerán el aserto que dice que el fútbol es la más importante de las cosas poco importantes. Aunque quizás es al revés, y el balompédico entretenimiento patrio es lo menos importante de lo importante, quién sabe. Salgamos del trabalenguas para asumir que, al menos a quien esto escribe, el fútbol le importa. Me gusta, me entretiene, me apasiona, me hace vivir sensaciones de vértigo… sobre todo cuando el equipo involucrado es el de mi ciudad. Así que aquí aviso al lector de que lo que sigue en este texto va a estar lejos de cualquier atisbo de objetividad, aunque trataremos de escribir con la obligada honestidad que se requiere.

Y es que es el apasionamiento que uno siente por el Club Deportivo Guadalajara el que me ha revuelto de nuevo tripas y corazón al conocer lo que ha ocurrido, entorno a otro club, el Real Murcia, en los últimos días. Una sucesión de acontecimientos que hace que me reafirme en que lo que le pasó hace ahora un año a nuestro Dépor fue una injusticia mayúscula, por la que algún día alguien deberá pagar muy cara la afrenta. Como dijo en su día mi amigo Rojo, aquello fue un auténtico linchamiento.

Hagamos memoria y ubiquémonos en el verano del año pasado, cuando la Liga de Fútbol Profesional decidió, y el Consejo Superior de Deportes ratificó, el descenso administrativo del Dépor desde Segunda División, a Segunda B, a pesar de que los morados habían salvado con solvencia la categoría en el terreno de juego. Tampoco el CEDD tuvo a bien ampararse de nosotros.

Germán Retuerta

Germán Retuerta, presidente del CD Guadalajara, sigue defendiendo que la ampliación de capital fue legal // Foto: EFE

Recordemos que el motivo del descenso fueron las supuestas irregularidades con las que la empresa propietaria del club había realizado la preceptiva ampliación de capital que la LFP obliga a quienes participan en sus competiciones. Acusaba la LFP de Javier Tebas a los gestores del club morado de haber falseado esos 3 millones de euros de capital social a través de operaciones ficticias. Por ello, la LFP (a juicio de muchos, vulnerando sus propios estatutos, en concreto el artículo 70) decretó el descenso a pesar de que paralelamente había puesto la maniobra del presidente deportivista en manos de la Justicia. El club recurrió también a los tribunales ordinarios, solicitando que paralizasen cautelarmente el descenso administrativo, hasta que la Justicia decidiera si los manejos contables que se efectuaron fueron, o no, conformes a la Ley. Pero el juez, que debía tener una prisa horrible por irse de vacaciones porque solventó aquello en cuatro días, tomó una decisión que sorprendió a propios y extraños, denegó la cautelar, y certificó, ya de modo irremediable, el descenso. Y por ello el Dépor, el año pasado, se vio obligado a jugar en Segunda B, donde sigue, de momento, y mientras Salvachúa y sus chicos no lo remedien a base de goles.

Quiso la causalidad que el principal beneficiario de nuestro descenso fuera otro club, el Real Murcia, que había acabado la temporada cuarto por la cola, y que por tanto debería haber viajado a los infiernos por la inutilidad de su plantilla. Fue entonces cuando la injusticia empezó a cobrar forma. Pues no se puede tachar de otro modo que de injusto el hecho de que se expulse de la Liga a un club por unas supuestas irregularidades en el capital propio, para beneficiar a otro club, el pimentonero, que arrastraba una millonaria deuda con el Estado (14 millones de euros deben a la Hacienda pública, más otro tanto a la Seguridad Social).

La afición del Murcia, como en su día la del Dépor, también se ha movilizado en la calle. Con más eco y más fortuna, a lo que se ve. // Foto: EFE

La afición del Murcia, como en su día la del Dépor, también se ha movilizado en la calle. Con más eco y más fortuna, a lo que se ve. // Foto: EFE

La situación del Murcia, como la de otros equipos profesionales, es la de una quiebra real. Su deuda es descomunal. Y por ello, la temporada pasada que vivieron de prestado en Segunda ha sido sólo un lamentable engordar para morir. Tanto, que la LFP decidía hace unas semanas que esto no permitía nuevos aplazamientos y decretaba que, ahora sí, los pimentoneros también debían abandonar el fútbol de élite.

¿Y qué hizo el Murcia? Pues lo mismo que en su momento hizo nuestro Dépor. Acudir a los tribunales ordinarios argumentando que su deuda con el erario público sí es asumible, que está aplazada, que hay un plan de pagos, y que tal y que cual. Y le pideron al juez que paralizara cautelarmente el descenso decretado por Tebas y sus muchachos. Y resulta que el juez les ha dado la razón. En concreto, el responsable del Juzgado de lo Mercantil 7 de Madrid, quien dictaba hace apenas tres días un auto en el que obliga a la Liga de Fútbol Profesional a permitir la inscripción del Murcia, por razones fácilmente entendibles: El descenso administrativo es una decisión que genera un daño irreparable al club que lo padece, y debe ser la Justicia ordinaria la que certifique esa presumible quiebra de la SAD murciana.

Cuando escribo este texto anda la Liga revolucionada, porque pretende negarse a cumplir el auto judicial. El propio Tribunal Administrativo del Deporte ha instado a que se ejecute el descenso, hay un conflicto judicial de padre y muy señor mío, y Tebas, el genio, pretende suspender incluso el inicio de la competición antes de admitir al Murcia en ella.

No se sabe cómo se resolverá al final este embrollo, pero varias cosas han quedado patentes en las últimas horas: Que se perdona antes a quien realiza gestiones catastróficas que a quien trampea como puede para pagar sus deudas. Que para recibir la comprensión y la solidaridad de los medios de comunicación nacionales y de los grandes popes del periodismo deportivo español tienes que ser aficionado de un equipo histórico, “importante”. Que los adalides de la justicia deportiva miran para otro lado cuando se perjudica a un club de modesta historia. Y en definitiva, que la Justicia española, que como todo el mundo sabe es un cachondeo, considera más grave ser pobre y no deber dinero, que ser rico y robar al erario público.

Hubo quienes afirmaban hace un año que veíamos fantasmas quienes decíamos que tras el acoso y derribo del Dépor había una conspiración. Quizá algunos de ellos se han caído, ya, del guindo.

Admitámoslo, clamamos en el desierto quienes seguimos pidiendo Justicia Para El Guadalajara. Ni la habido, ni la habrá.