Por Míriam Pindado
Estas semanas se está hablando mucho sobre Educación y es que se acercan las elecciones y, ya saben ustedes, que este es uno de los platos fuertes del menú electoral de unos y otros partidos. A nuestros chefs políticos les encanta llenarse la boca hablando de educación y lanzando propuestas que, la mayor parte de las veces, se quedan en pan para hoy y hambre para mañana.
Y es que la política educativa en este país no es seria. Nuestros gobernantes son incapaces de sentarse para consensuar lo que puede ser mejor o peor para el futuro de los españoles. Prefieren mirarse el ombligo y hacer demagogia de algo tan serio como es la educación, como es el progreso de una sociedad y como es el futuro de un país. Todos, unos y otros, han convertido la educación es un arma política para el posicionamiento político de sus electores que muchas veces muerden el anzuelo. Pero otras veces no.