Quizá sobren toros

Por David Sierraencierro_01_pacma.jpg

Son las cinco y media de la tarde en pleno mes de agosto. Las pequeñas sombras confeccionadas por la silueta de los vehículos que van apareciendo con el devenir de la tarde permiten a más de uno resguardarse del calor. Aún no ha sonado el cohete, pero los cerros recuerdan aquellas películas del lejano Oeste en las que los ‘sioux’ rodeaban desde las cimas  a las tropas de la Caballería. Los ‘indios’ ahora ocupan vehículos, la mayor parte con tracción a las cuatro ruedas. Que no hay camino que se les resista. Ya vendrá la administración a repararlos.

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El Buero sin Buero

2017.03.10 felpeto-buero

Los alumnos de la Escuela de Arte “José María Cruz Novillo” de Cuenca, tras el estreno de “Historia de una escalera” // Foto: castillalamancha.es

Por Álvaro Nuño.

El pasado miércoles 8, el consejero de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha, Ángel Felpeto, acudía a la vecina Cuenca a presenciar el estreno de “Historia de una escalera”, la obra que encumbró al alcarreño Antonio Buero Vallejo como, quizás, el mejor dramaturgo español de la segunda mitad del siglo XX. Realizada por los jóvenes alumnos de la Escuela de Arte “José María Cruz Novillo” de esa ciudad -a los que sin duda hay que felicitar por su trabajo y su iniciativa-, la obra girará por las cuatro capitales de provincia de la región: así, el viernes 10 se representará en el Teatro La Paz de Albacete y el jueves 23 en el Teatro de Rojas de Toledo, para terminar el martes 28 en el Teatro Quijano de Ciudad Real. ¿Y Guadalajara se preguntarán ustedes como lo hicimos aquellos que leímos la nota informativa en la web de la Junta el sábado por la mañana? Ni una línea en referencia a nuestra capital. Pocas horas más tarde, la nota era modificada añadiendo por qué no se anunciaba la puesta en escena de esta obra de Buero en el teatro que lleva su nombre.

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Atajos

Lorenzo Robisco, portavoz adjunto del PP en las Cortes Regionales, en rueda de prensa. // Foto: PP CLM

Lorenzo Robisco, portavoz adjunto del PP en las Cortes Regionales, en rueda de prensa. // Foto: PP CLM

Por Concha Balenzategui

Lorenzo Robisco, diputado regional del PP, acusaba hace unos días al Ejecutivo Regional de García-Page de inacción y desgobierno. Quizá sea por efecto de las vacaciones, estas que nos hemos tomado en El Hexágono por primera vez en tres años, que mi percepción es distinta. El tiempo pasa despacio en un pueblo en agosto, al ritmo de pequeños paseos por el Alto Tajo y conversaciones intrascendentes regadas con botellines, mientras de la tele y los digitales siguen manando noticias. Así, mientras mi atención fundamental estaba centrada en las pequeñas cosas y en los placeres sutiles, no ha pasado por alto un buen montón de asuntos dignos de análisis surgidos en las últimas semanas.

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Bronco Pleno en la Diputación…

Un momento del Pleno de la Diputación celebrado del pasado martes, 30 de septiembre. // Foto: Diputación de Guadalajara

Un momento del Pleno de la Diputación celebrado del pasado martes, 30 de septiembre. // Foto: Diputación de Guadalajara

Por Marta Perruca

No sé si todavía habrá alguien que, a estas alturas, se rasgue las vestiduras ante la afirmación: “La objetividad no existe”. Es algo que se aprende en primero de carrera, cuando se estudia Periodismo: La objetividad no es más que una Quimera o, en todo caso, una aspiración eterna e inalcanzable, como el horizonte. Y es curioso, porque la sociedad reclama periodistas objetivos y, por lo tanto, algo que por definición es imposible. Lo que se supone que rige la ética de un periodista es la voluntad de serlo, aun asumiendo que tal ejercicio deontológico siempre se realizará desde un punto de vista personal.

De la misma manera, siempre he creído que es también la voluntad lo que marca la diferencia en el desempeño de la actividad política, en este caso, la voluntad de hacer lo que se considera mejor para los ciudadanos a los que se representa, o lo que es lo mismo, la vocación de servicio de la clase política. Y soy consciente de que ambas son verdades de Perogrullo, o como decimos tantas veces en este espacio, de ese sentido común, que hoy en día se ha convertido en el menos común de los sentidos.

Desde mi experiencia personal, si hay un lugar en toda la provincia de Guadalajara donde ambas premisas son realmente complicadas de encajar ese es el Pleno de la Diputación Provincial.

Y es que, al menos a mí, siempre me ha resultado muy difícil informar de lo que realmente interesa a los ciudadanos cuando se trata de un Pleno en el que los elementos predominantes han sido la confrontación entre grupos políticos y las descalificaciones personales y el quid de la cuestión se ha quedado casi relegado a un segundo plano.

“Bronco Pleno para aprobar el servicio provincial de recogida de residuos”. Ayer leía este titular en el digital “Guadaqué” y no puedo decir que me sorprendiera. Lo raro hubiese sido que, con este punto en el Orden del Día, la sesión se hubiera desarrollado en completa paz y armonía y, todavía más difícil, con el acuerdo de todas las partes.

En todos esos años de Plenos Provinciales, si mal no recuerdo, sólo hubo una cuestión de enjundia que lograra la unanimidad de los grupos políticos: El Plan de Carreteras y, si acaso, las medallas de oro de la Provincia a título póstumo a las víctimas del incendio de 2005. Por el contrario, la polémica siempre ha estado a la orden del día, hasta el punto de que una ya no sabía si era noticia que la bancada al completo de un grupo político abandonara el Pleno, como volvía a ocurrir el pasado martes con el grupo socialista antes de la votación de este punto en concreto, o, por el contrario, otra cuestión de bulto.

Y ni qué decir tiene que, dentro de lo razonable, podría ser considerado como un hecho muy grave que la portavoz socialista, María Antonia Pérez León,  llame “sinvergüenza” y “mafioso” al vicepresidente provincial y diputado del Consorcio de Residuos, Lorenzo Robisco, al cuestionar la premura con la que se quiere sacar a licitación la gestión de mencionado servicio, pero siendo sincera, debo admitir que de estar cubriendo la noticia en el Salón Provincial, no sé si tales descalificaciones lograrían que levantase siquiera la mirada del cuaderno.

Hubo un tiempo en el que la oratoria política era mucho más sutil y audaz y podía presumir de hacer uso de la inmensa riqueza del léxico español para descalificar al contrincante. Se me vienen a la memoria aquellas sesiones de una legislatura lejana en las que el entonces diputado popular, Juan Antonio de las Heras, hacía gala de una amplia antología del insulto trasnochado, de la que los descalificativos menos rimbombantes solían ser “cantamañanas”, “soplagaitas” o “pelagatos”. Entonces los insultos al uso eran palabras desterradas e inauditas dentro de los foros políticos, a excepción, claro está, de aquellos términos del castellano antiguo, que sí parecían estar permitidos.

En los últimos tiempos, sin embargo, se ha vuelto demasiado frecuente eso de insultar abiertamente y a la cara a un oponente político, tanto que ya no sorprende a nadie.

El caso es que, finalmente, después de tanta polémica, insulto, reproche, réplica, contrarréplica y diputado ofendido cuesta recordar qué era exactamente lo que se llevaba Pleno, en qué consistía la medida y qué beneficios se supone que iba a traer a los ciudadanos y, por el contrario, aunque ya no me sorprenda,  no termino de comprender cómo algo que, a priori, parecía útil, práctico y bueno para toda la provincia, un servicio que pretende abaratar costes y racionalizar la recogida de residuos, ha acabado de esta guisa, como siempre, con la aprobación con los únicos votos del equipo de Gobierno y enfangado en la polémica.

Y a mí me da por pensar que el problema reside en que no existe una voluntad por hacer las cosas de la mejor manera posible, que quizá sí que existan ciertos intereses oscuros que hayan motivado tan célere licitación, cuando la adhesión de ayuntamientos, según opina el PSOE, es tan baja, o que, por el contrario, la oposición solo busca excusas para no respaldar una medida impulsada por el PP. O tal vez todas estas cuestiones que se me plantean tan solo formen parte de mi propia apreciación personal, porque ya sabéis, la objetividad no existe.

Imaginación en el ruedo

Frascuelo

Imagen de Carlos Escolar “Frascuelo” // Foto: Paloma Aguilar (http://palomaaguilar.com)

Por Óscar Cuevas

Que la Feria Taurina de Guadalajara viene atravesando complejas dificultades desde hace más de una década es cosa sabida por los aficionados, que en esta provincia -al menos, eso se dice- son bastantes. Cuando el ganado tenía “presencia”, se bajaban del carro las figuras. Cuando se pretendía dar empaque a los encierros matinales, costaba Dios y ayuda confeccionar carteles para las tardes. Si los carteles se presentaban rematados, los toros dejaban mucho -o todo- que desear y, por supuesto, los encierros eran siempre una suelta de utreros sosa y aburrida. Incluso un año apareció por aquí un empresario de ínfima reputación que dejó sin pagar al personal. Y así, una feria tras otra, agravándose la cosa en los últimos tiempos, por la crisis.

Pero algo ha pasado este año, y para bien.

Feria Taurina de Guadalajara

Cartel de la próxima Feria Taurina de Guadalajara // Foto: Guadaltauro

Es evidente que la Feria Taurina 2014, que esta semana se ha presentado en su integridad, adolece de la falta de algunas de las principales figuras del escalafón. No vienen los más venerados hombres de luces, ni siquiera alguna de las figuras pujantes de estas dos últimas temporadas. Pero, a pesar de ello, los carteles que se han presentado tienen un atractivo que, a mi juicio, supera lo conocido en los últimos años. Porque a falta de dinero, la empresa gestora del Coso de las Cruces (que se llama Guadaltauro, es su segundo año al frente de la plaza, y es de Guadalajara) ha utilizado la mejor opción para sortear las dificultades: la imaginación.

Y así, a pesar de que no hay tomases, morantes, ponces, julis, talavantes o manzanares, cada tarde taurina programada para las próximas Fiestas de Guadalajara puede sorprender a un aficionado que, al menos sobre el papel, encontrará alicientes en los cuatro festejos programados.

Rueda de prensa

Rueda de prensa de presentación de la Feria Taurina, con el empresario, el alcalde, y los concejales de Toros y Festejos // Foto: Ayto.Guadalajara

Y es que las novedades empiezan por ahí. Por la recuperación de una cuarta tarde de toros; necesaria después de que en los últimos años la Feria (tradicionalmente compuesta de 5 festejos) quedara capitidisminuida a sólo las tres tardes. Esta vez serán cuatro corridas, y comenzarán el jueves 11 de septiembre con un cartel trufado de romanticismo: Un mano a mano entre dos casi-ancianos (o sin casi) que se resisten a la retirada, que tienen vidas llenas de heridas, olvidos y dolores en el alma, pero que destilan pellizco y amor por la fiesta: Torean en Guadalajara dos amigos, el madrileño Carlos Escolar “Frascuelo” y el mexicano Rodolfo Rodríguez “El Pana”, en su enésima reencarnación torera.

La expectación entre los buenos aficionados debe ser máxima. Porque quien siente algo de pasión por esta fiesta ancestral sabe que, a lo peor, es probable, se nos escapan 6 toros y no vemos un muletazo. Pero a lo mejor, es posible, estos dos viejos guerreros destapan -permítanme el tópico- el tarro de las esencias, y nos retrotraen a tiempos belmontinos, decimonónicos, frascuelianos en el amplio sentido de la palabra.

Pana y Frascuelo

El Pana y Frascuelo, en un tentadero celebrado en Valladolid el pasado verano // Foto: R.Redondo

Yo no sé muy bien qué -o sí lo sé, qué demonios- se le ha pasado por la cabeza al empresario de la plaza arriacense para programar este cartel, la verdad. Hay que ser muy valiente, y querer mucho a la esencia de la tauromaquia, para meter este mano a mano en una plaza de Segunda en plena semana de Ferias. Y ojalá le salga bien la apuesta a Guadaltauro; cuadren los números, y Frascuelo y El Pana desorejen a los morlacos de Los Bayones. Y que veamos a Frascuelo danzando con la muleta cadenciosa en su izquierda, con la montera en la derecha, para citar de frente como hacían los clásicos. O a El Pana, con su puro en el burladero y su toreo de mil batallas, porfiando por bajo ante buenas bestidas. ¿Estará aún para banderillear?

Rodolfo Rodríguez "El Pana" se ha retirado y reaparecido del toreo en múltiples ocasiones

Rodolfo Rodríguez “El Pana” se ha retirado y reaparecido del toreo en múltiples ocasiones

Fandiño

Cartel de la corrida goyesca de Iván Fandiño // Foto: Guadaltauro

También va a ser todo un acontecimiento la corrida del viernes de Ferias. Una encerrona de “nuestro” Fandiño. El “torero vasco”, le llaman los cronistas de Madrid, pero aquí en Guadalajara sabemos que es, por derecho, un alcarreño más. Fandiño, tortoleño, lleva tres o cuatro años toreando cumbre, deslumbrando en las mejores plazas, triunfando en Madrid y donde se tercia, y ha decidido ofrecer uno de esos gestos que se realizan algunas veces aquí, en su plaza, lidiando seis Jandillas. Por si fuera poco aliciente, será la primera vez que una corrida en Guadalajara se celebrará al estilo goyesco, lo cual es siempre de gran belleza y plasticidad. Tanto empaque tiene el cartel, que la televisión nacional más taurina, Canal Plus, retransmitirá en directo este festejo para toda España.

Finalmente, las corridas del sábado y el domingo ya van más por los cauces habituales en cualquier plaza de toros de capital de provincia. Un cartel bien rematado para el día fuerte, el sábado, con Padilla, el ciclón pirata de Jerez; el siempre esperable Cid, y un Abellán que por Guadalajara cuenta con muchos seguidores. Y una corrida de rejones con seis caballistas (demasiados, a mi juicio) para cerrar el domingo. Personalmente no me emocionan los rejones ni lo más mínimo; pero como decía siempre el añorado Salva Toquero, “tienen su público”.

Y todo ello, complementado con una última novedad, que es un auténtico logro, que por tanto hay que destacarlo, y que además hay que apuntar en el haber de la empresa y del concejal responsable, Lorenzo Robisco, al que si otras veces critiqué, hoy me toca felicitar: Por primera vez en la historia todos los encierros matinales, del primero al último, se celebrarán como Dios manda, con los toros que habrán de lidiarse por la tarde. Como en Pamplona, como en San Sebastián de los Reyes. Como tiene que ser.

Carnicero y peñistas

Reciente reunión de organización celebrada entre el concejal de Festejos y los representantes de las peñas // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Ay la virgen con la Virgen… Y alabada como creo que merece la Feria Taurina que nos han diseñado, no quiero pasar por alto un par de aspectos que no me gustan. Porque en los carteles anunciadores se nos dice, y no es la primera vez, que se trata de la “Feria de la Antigua”. El soniquete ya empieza a resultarme cansino, personalmente molesto. No es que tenga yo nada contra la patrona de Guadalajara, en absoluto. Pero sí lo tengo contra que me retuerzan la historia de mi ciudad; y las esencias de un pueblo sí que deberían ser sagradas. Me molesta que este Equipo de Gobierno, cada año con más descaro, se empeñe en dotar de carácter religioso a nuestras Ferias. Una Semana Grande, esta nuestra, cuyos orígenes históricos no tienen nada que ver con la imagen que se venera en el Santuario del mismo nombre. Las Ferias de Guadalajara proceden de un privilegio real para la organización de una feria ganadera de tiempos de Alfonso X. Y aunque con el tiempo los ayuntamientos fueron acercando en el calendario una y otra celebración (hasta el solapamiento de este año, cuando las fechas decididas por Román y Carnicero rompen con 30 años de tradición), deberíamos tener claro qué es cada cosa. Me parece bien que se unifiquen en el tiempo por muchos motivos, pero respetando las esencias. Si a los católicos no les gusta que las celebraciones religiosas se paganicen; a muchos nos desagrada también que la historia de mi ciudad se cristianice “a capón” y por decreto. Por cierto, que también he leído en una nota oficial del Ayuntamiento que la subvención que se concede a las peñas obliga a estas a realizar una serie de actividades para la ciudadanía (lógico) y a participar en determinados actos festivos (lógico, también). Lo que ya no es de recibo es que entre esos actos de obligada presencia peñística esté la ofrenda floral a la Virgen de la Antigua. No por nada, sino porque directamente esa imposición va contra la Constitución. Y eso no es un detalle menor, Jaime.