De datos, aforos y mujeres muertas

Acción de la Plataforma Feminista de Guadalajara. // Foto: Plataforma Feminista de Guadalajara

Acción de la Plataforma Feminista de Guadalajara. // Foto: Plataforma Feminista de Guadalajara

Por Patricia Biosca

¿Ha estado alguna vez en el Teatro Buero Vallejo? En una de esas funciones en las que se han acabado las entradas, que abarrotan la sala. Con esa foto en la cabeza, ahora imagine esta otra: todas y cada una de las personas que ve riendo, esperando a que comience el espectáculo, que charlan animadamente con el de al lado, todas y cada una de ellas, muertas. Todos asesinados con violencia, estrangulados, acuchillados, cosidos a balazos, desmembrados. 1.003 personas -número de aforo de butacas-, incluída usted, muertas de una manera terrible. Y más de medio centenar que se quedó fuera sin entradas, también. Ahora tiene una idea de todas las mujeres que han perdido la vida por la violencia machista solo en España desde 2003. 1.064 féminas que podrían estar riendo, esperando que empiece el show, charlando con sus hijos, sus nietos o sus amigos. Pero para las que cayó el telón mucho antes de lo esperado.  Sigue leyendo

Sumisa igualdad

Por David Sierra

Se acerca el 8 de marzo. Una fecha señalada en el calendario. Las calles se tiñen de protesta. De reivindicación. De proclamas en favor de la igualdad. En defensa de los derechos para que sean efectivos sin distinción de géneros. Para reclamar el fin de las discriminaciones, de las violencias en todas sus formas. Para hacer entender a quienes desde las aceras miran y callan incrédulos, anclados en la tradición, porque aún no comprenden el cambio al que de manera ineludible el movimiento feminista conduce a la sociedad.

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Manifestación por el Día de la Mujer. / Fuente: Ser Guadalajara.

 

En la cola del ‘super’ la proporción, a simple vista, refleja que los avances que poco a poco se van sucediendo son lentos. Ellas siguen insistiendo en demostrar que son todoterreno. Y de eso, otros, los otros, se aprovechan. Vuelan con la compra de un lado a otro por los pasillos de la tienda, mientras atienden al pequeño chiquillo encaprichado con unos chocolates de la caja. Con el portafolio del trabajo bajo el brazo. Multiplican esfuerzos y alzan la cabeza altivas. Mujeres del nuevo siglo. Capaces de todo. Convencidas de haber superado el listón sostenido de manera y bajo unas reglas que no preveían su presencia en la línea de salida.

Otras utilizan el teléfono móvil como una prolongación de la oficina, mientras sus ojos desvelan propuestas para la cena. Preguntan con descaro a la dependienta donde está eso o aquello, marcando el territorio a través del establecimiento de esa diferenciación de clase que otorga el poder económico, ese que incide en las mayores desigualdades y cuya lucha para frenarlas ha quedado relegada al ostracismo bajo el temor de la desaceleración. Vestidos y perfumes se enfrentan al uniforme aromatizado de la panificadora. Los planes de igualdad inciden sobre las mujeres que ya están empoderadas y relegan a las débiles a la sumisión social de las rutinas que marcan el día a día. Son soluciones que se alejan de la otra mitad, de su educación, de su involucración, de recibir y decodificar el mensaje correctamente y de dotarle de las herramientas y conocimientos necesarios para eludir la desinformación y evitar caer en el adoctrinamiento que rezuma de las tradiciones.

Aparecen amas de casa que extrañan a sus hijos cuarentones, aún dependientes de la economía familiar, incapaces de adquirir una barra de pan sin equivocarse. Siguen cumpliendo con aquello que heredaron de sus madres, defienden en libertad vigilada los valores que les instan a permanecer enjauladas entre los barrotes invisibles del costumbrismo machista. Y lo defienden con uñas y dientes. Y, cuando a veces se revelan, es una rebelión ficticia que acaba de nuevo en el redil; sin consecuencias, a no ser que enviudar antes de tiempo suponga esa llave liberalizadora.

Sintomáticamente, el 8 de marzo se ha convertido en una cita de contraposición de pareceres entre las propias mujeres. De conceptos, de modelos. Una confrontación dentro del propio género femenino con respuestas, actuaciones y manifestaciones públicas dispares. Una lucha necesaria en la que, quizá por primera vez, la masculinidad se pone al servicio de la femineidad o bien queda al margen como un mero espectador expectante por el resultado final. Llegar hasta este punto pone de manifiesto que el movimiento feminista ha dado pasos de gigante hacia ese reto utópico que consiste en conquistar la igualdad.

Y sin embargo, la igualdad aún queda lejos porque sigue siendo sumisa. Está sometida. Carente de la distancia necesaria para evitar la imposición de un género sobre el otro. Es una igualdad que continua abriéndose paso para sobresalir entre las acentuaciones constantes de las diferencias entre hombres y mujeres en vez de focalizarse en aquellos aspectos que pueden generar más empatía. Que no es otra cosa que la propia humanidad, entendida como tal.

Alcarreñas sois nobles y fieras

Un lazo gigante rosa en las Tetas de Viana // Imagen: Expedición Viaje a La Alcarria

Un lazo gigante rosa en las Tetas de Viana // Imagen: Expedición Viaje a La Alcarria

Por Patricia Biosca

Ya está. Finiquitado el 2018. Ahora cobran sentido todos los anuncios que se anticipaban al fin del año. Esos en los que se hacía balance. Muchos de ellos, protagonizados por mujeres, ya sea en su faceta de ama y señora del hogar (porque sigue quedando raro que un hombre anuncie productos de limpieza); muchos de ellos aprovechando la estela que ha dejado un año en el que las mujeres, de repente y sin previo aviso, han reivindicado su espacio. Me viene a la mente ese de Netflix -dueña y señora de la creatividad que incluso ha llegado a tocar con su varita mágica Guadalajara- en el que una actriz de una ficción de reclusas decía “nos hemos portado mal”. Al final, lo acabaron quitando no porque el mensaje feminista molestase a nadie, sino porque los insultos sobre el físico de la protagonista obligaron a la compañía a su clausura. ¿Habría pasado con Arévalo, poseedor y señor del machismo, racismo y de los chistes de gangosos? Sigue leyendo

Sin un ‘sí’, es ‘no’

Imagen principal de la campaña del Instituto de la Mujer.

Imagen principal de la campaña del Instituto de la Mujer contra las agresiones sexuales.

Por Concha Balenzategui

El Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha ha emprendido este verano una campaña contra la violencia sexual que está llevando a diferentes localidades de forma directa y a la población en general a través de los medios de comunicación y las redes sociales. La campaña -la habrán oído ustedes- lleva por lema “Sin un sí, es no”, y viene a dar un paso más allá de la que se promovíó en Pamplona coincidiendo con las fiestas de San Fermín, que propagaba la frase “No es no”.

Tanto el Instituto navarro como el Instituto castellano-manchego han querido afrontar el problema de los abusos sexuales, que está presente en nuestra sociedad y al que no siempre se concede la importancia que tiene. Y lo han hecho desde el punto de vista de la definición misma del hecho, con el objeto de delimitar las conductas reprobables en este terreno, y que son todas aquellas que no incluyen el libre consentimiento de la relación por ambas partes: “Sin consentimiento es una agresión”.

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Sola por la calle

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Por Míriam Pindado

Ayer vi un corto que aunque salió a la luz en marzo no se había hecho viral hasta ahora. Se llama ‘Au bout de la rue’ (Al final de la calle) y transmite, en poco más de tres minutos, lo que sienten muchas mujeres cuando caminan solas de vuelta a casa por la noche. Incomodidad. Tensión. Miedo.

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Las palabras que nos confunden

Cartel de la campaña "Las palabras que nos unen" del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha.

Cartel de la campaña “Las palabras que nos unen” del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha.

Por Concha Balenzategui

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, entre otras entidades y asociaciones, se lanza en estos días a celebrar actos alusivos, de reivindicación, o simplemente lúdicos, centrados en el tema. Sin ir más lejos, ayer mismo en la capital se desarrolló el acto común de todas las instituciones, que tuvo como protagonista a la carismática Blanca Calvo, premiada por su lucha por la igualdad y por su contribución a la cultura. Enhorabuena.

Cifuentes acoge hoy la celebración de un Consejo de Gobierno monográfico sobre la mujer, y un acto institucional de reconocimiento a las féminas que han destacado por su lucha por la igualdad de oportunidades entre los sexos. También ha nacido este año el “Premio Luisa de Medrano”, que es todo un acierto, pues recupera la figura de una mujer atencina que probablemente fue la primera catedrática de Universidad del mundo, y que ha sido tan desdibujada en la Historia que hasta le habían cambiado el nombre, propagado equivocadamente como “Lucía”. El galardón sirve para homenajear a otras mujeres que a veces permanecen un tanto ocultas -“visibilizar”, se dice ahora- como la fiscal Soledad Cazorla, a título póstumo, o a activistas de todas las provincias: en el caso de Guadalajara, Pilar Andrés. Mis felicitaciones, tanto a las premiadas como a la iniciativa.

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Amores que matan

Una de las imágenes de condena a la violencia de género. // Foto: satjerez.com

Una de las imágenes de condena a la violencia de género. // Foto: satjerez.com

Por Marta Perruca

Tengo que admitir que me dieron casi las tres de la mañana delante del televisor. Terminó una de mis series favoritas y me quedé enganchada con un nuevo programa que se estrenaba ese día y empezaba justo después: “Amores que duelen” se llama y en él mujeres víctimas de violencia de género se arman de valor para contar su historia a las cámaras, a lo que se unen los testimonios de familiares y especialistas, como abogados y psicólogos. No se trata de simples episodios de maltrato sino de homicidios frustrados, historias atroces que dan muestra del valor que han tenido que echarse a la espalda estas mujeres para volver a enfrentarse a su historia. Y sin embargo, ellas son afortunadas porque a diferencia de muchas otras mujeres pueden contarla. Parece irónico decir esto ¿verdad? porque la suerte hubiera sido cruzarse con una persona que realmente las hubiera querido, valorado y respetado a lo largo de toda su vida y con la que pudieran haber construido una vida plena en común y sin embargo esas mujeres se enfrentaron a una cámara para relatar que la persona a la que un día creyeron amar por encima de todas las cosas, con la que quisieron compartir su vida, ha querido matarlas.

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