Mermelada de naranjas amargas

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No hay noticias buenas estos días, el futuro se presenta apocalíptico, en clave Mad Max. Foto/EFE.

 

Por Gloria Magro. 

El proceso es lento y laborioso, mucho más de lo que yo creía cuando pregunté en casa de unos amigos si los arbolitos del patio eran naranjos de Sevilla. Y como lo eran me llevé la exigua cosecha que aún en estas fechas pendía de las ramas. Esto no tiene nada que ver con meterlo todo en la panificadora de Lidl y darle al programador. Aquí hay que entretenerse en lavar bien las naranjas, filetear la piel con delicadeza, quitar con mimo toda la parte blanca, desgajar los gajos, reservar las pepitas y luego seguir los pasos de la receta durante tres largos días. No es fácil hacer mermelada de naranjas amargas, aunque es una manera como otra cualquiera de ocupar la tarde del domingo y despejar la cabeza de todas las preocupaciones que nos atenazan. Por fin unas horas sin redes sociales, sin noticias nefastas y sin interferencias.  Sigue leyendo