La Comisión del olvido

Por David Sierra

“Si quieres que algo sea hecho nombra un responsable, si quieres que algo se demore eternamente nombra una comisión”. Esta célebre frase atribuida a Napoleón Bonaparte ha tomado rabiosa actualidad en nuestros días cuando ante cualquier situación de conflicto la manera de abordarlo es conformar estos grupos de estudio y/o investigación cuyos resultados, en muchos casos, distan del propósito para el que fueron creados. En Castilla La Mancha, su recién conformada cámara legislativa ha considerado por unanimidad esta vía, a propuesta de Ciudadanos, como la más idónea para abordar la problemática de la despoblación y su análisis.

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Águedas de palo

Por David Sierra

Si hay una fecha en la que el vestido de alcarreña ofrece más juego es, sin duda, el inicio de febrero. Es en esta época cuando las numerosas hermandades en honor a Santa Águeda llevan a cabo las celebraciones en torno a esta fiesta que tiene lugar como fecha oficial el 5 de febrero. Cada municipio, cada grupo, lo vive a su manera, tratando de perpetuar aquellas tradiciones y costumbres que han ido pasando de madres a hijas. La cita suponía también el primer coletazo a una sociedad dominada por las formulas patriarcales. Una manera de decir, con la boca pequeña, que las cosas pueden cambiar. Que deben cambiar.

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Fiesta de Santa Águeda en Espinosa de Henares.

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Despoblación y movimientos sociales: El caso Fraguas

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Varias personas reconstruyendo un tejado. // Foto: Colectivo Fraguas Revive

Por Isaac Alcázar *

Ya se hace impertinente glosar el gran problema de la despoblación que observamos atónitos en nuestro país. Ningún preboste que se precie puede permitirse no hablar de tan cacareado asunto, aunque luego sus acciones desmientan ese impostado interés. La realidad, dura como un témpano: sin intervenciones decididas cientos de pueblos desaparecerán del mapa sólo en la próxima década. Guadalajara es una de las provincias más afectadas. Las casas están vacías, los huertos yermos; el mundo rural es ya un escenario falto de personajes.

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Vinieron para marcharse

Por David Sierra

Vinieron para quedarse. Eran cinco. Una familia tipo: madre, padre, niña y dos niños. Uno de ellos ya adolescente. El otro aún en pañales. Decidieron buscar un lugar donde la economía familiar les permitiese rentar más. Y optaron por salir de la gran ciudad y hacer caso de los rumores que les llegaban a diario sobre que la vida en el pueblo daba mucho más de sí. La idea les apasionaba. Encontrar el sosiego y la paz después del trabajo les atraía con especial ilusión. También la creencia de ver crecer a su prole en la libertad que ofrece el mundo rural, donde las normas se adaptan a lo que dicta la razón.

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Por un beso en un clavel

Por David Sierra

Hubo un tiempo en el que los pueblos, nuestros pueblos, contaban con dos aficiones que estaban estrechamente ligadas a su esencia. Una de ellas era la caza. La otra, la tauromaquia. Manifestarse en contra de cualquiera de ellas suponía una grave ofensa a todo un conjunto de valores socialmente enraizados, que implicaba incluso llegar a la marginación y exclusión social dependiendo del entorno y el lugar.

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Tiembla el monte

Por David Sierra

Retumba el monte. El eco de los disparos alborota el silencio que guarda la naturaleza. Los bandos de aves huyen despavoridas, sin rumbo. Atrapadas en la red de plomos que silban de un lado a otro. Los que no atinan caen en la hierba como si una culebra comenzara a bailar entre el verdín para capturar a su presa. Es el sonido de los domingos, que sustituye a las campanadas que citaban a la confesión.

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Concentración en Guadalajara en favor de la actividad cinegética. / Foto: Nueva Alcarria.

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Asalto en la soledad

Por David Sierra

Vivía sola. Desde que muriera Federico a consecuencia de un mal de esos que llegan cuando aprieta el frío, aprendió a convivir en el silencio que guardan las espesas paredes de su casa. Parte en adobe, parte en piedra y ladrillo. En el interior, el gélido ambiente invernal se caldeaba a base de leña y fuego. En verano no hacía falta aire acondicionado. Hace años que sus descendientes volaron del nido. Tres, cada uno en una parte diferente del país o del planeta. Ella que sabía. Ninguno le vio futuro a la aldea. Tampoco la descendencia del resto de vecinos. La laboriosidad de la ganadería y la emigración en búsqueda de nuevas oportunidades pusieron el contador hacia atrás.

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