Los cien primeros días

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Alberto Rojo (izda.) en la visita al futuro Campus Universitario. // Foto: GD.es

Por Álvaro Nuño.

Esta semana se han cumplido los 100 primeros días de gobierno que encabeza Alberto Rojo en el Ayuntamiento de Guadalajara. Es esta una fecha redonda ya clásica para que los diferentes grupos que componen todos los consistorios del país hagan una primera valoración de lo realizado por sus próceres, más todavía, como es el caso de nuestra ciudad, si estos son nuevos en sus responsabilidades. Pero creo sinceramente que cien días no son suficientes para valorar qué se ha hecho y se ha dejado de hacer en un mandato que dura cuatro años, es decir 1.460 días en total. Y menos en Guadalajara si tenemos en cuenta que tras la constitución del Ayuntamiento entró inmediatamente el verano -que deja a ralentí toda la actividad ciudadana, administrativa y política, y mucho más en este último ámbito este año tras dos campañas electorales seguidas-, estación que se cierra con las Ferias y Fiestas, que altera como nada el curso de la vida diaria.

Quizás este ha sido el primer examen para el nuevo Equipo de Gobierno, y podemos decir que lo ha pasado sin pena ni gloria porque el programa estaba prácticamente cerrado por el anterior y que no ha habido tiempo material para innovar nada, según la nueva responsable de Festejos y mujer fuerte del Grupo Socialista, Sara Simón. Ni siquiera el mal tiempo de viernes y sábado parece haber ensombrecido la Semana Grande, en la que no se han producido incidentes dignos de mención y todo ha transcurrido con normalidad. La única decisión que quedaba por tomar era dónde se iban a celebrar los conciertos y en eso incluso también la nueva coalición PSOE-Ciudadanos apostaron por la continuidad contra la opinión de deportistas y del propio PP, que dijeron en el último momento ser partidarios del cambio al Escartín, eso sí, ya sin responsabilidad ninguna sobre el asunto. En fin que para años futuros quedan pendientes decisiones importantes que están llamadas a cambiar el modelo festivo local, como solucionar las carencias del Recinto Ferial con su ampliación o su traslado, la propia ubicación de los conciertos o las de las peñas, ahora repartidas entre el otro lado de la autovía y las que aguantan en los remozados parques de la ciudad. A partir de ahora sí que habrá que retratarse y no habrá escusas sobre la herencia recibida.

Una de las cuestiones más importantes que tenía pendientes la ciudad y que el nuevo alcalde ha logrado desatascar en estos primeros cien días es la adquisición al Ministerio de Defensa y su posterior cesión a la Universidad de Alcalá de su parte del antiguo colegio de Las Cristinas  para que esta ponga de una vez en marcha el proyecto del Campus Universitario. Lo hizo de manera urgente y prioritaria en una Junta de Gobierno convocada a tal efecto el pasado mes de julio. En palabras del primer edil “en menos de un mes” culminaba “una etapa de bloqueo” en este asunto que, incomprensiblemente todavía para el ciudadano, se ha alargado en el tiempo en demasía. ¿Quién era la administración que ponía palos en las ruedas? Es evidente que tras la resolución prácticamente inmediata por parte del nuevo Ayuntamiento, todas las miradas se centran en el ahora senador Antonio Román y su antiguo Equipo de Gobierno. Sin cambios en los otros actores -la Junta de Comunidades, el Ministerio de Defensa y la Universidad de Alcalá-, los populares podrían explicar ahora cómo ellos no consiguieron en cuatro años hacer lo que Alberto Rojo ha conseguido en un mes. Ni siquiera el siempre correoso portavoz de la oposición, Jaime Carnicero, salió en ese momento a decir ante los medios que Rojo solo culminaba lo que su Equipo de Gobierno había proyectado y comenzado, como está haciendo con otros muchos asuntos en los que puede llevar razón. Tampoco el nuevo equipo de Rojo se ha parado a explicar qué es lo que bloqueaba la cesión, quizás por lealtad institucional, pero algún día se sabrá si el enfrentamiento político en ese caso impidió el avance de un proyecto vital para la ciudad, como todo el mundo sospecha.

Otra de las cuestiones que todos los vecinos tendríamos derecho a saber es dónde están las parcelas urbanas que el Ayuntamiento tuvo que ceder al Ministerio de Defensa a cambio de la mitad del colegio de Las Cristinas, valoradas en nada menos que 7,5 millones de euros. No sólo donde se ubican sino qué piensa hacer Defensa con ellas, porque el Ministerio también es una administración pública y debe ser transparente con las propiedades, en este caso ya, de todos los españoles y no solo de los guadalajareños.

Otra de las actuaciones muy esperadas por la ciudadanía que los anteriores gestores del Partido Popular dejaron sin terminar y que han culminado socialistas y Ciudadanos es el nuevo acceso al Hospital General desde la rotonda de la Fuente de la Niña, una obra de mucha menor envergadura para la ciudad pero que también se esperaba desde hacía tiempo para descongestionar el nudo de Cuatro Caminos y aliviar los accesos al centro sanitario. Con unas pequeñas modificaciones sobre el proyecto original se abría ayer mismo tras recepcionarse el lunes por parte de los técnicos municipales y sin ser la solución ideal y definitiva, ya se puede circular a menos de 30 kilómetros por hora por su sinuoso trazado. Ahí sí tiene razón el anterior vicealcalde en que la obra la comenzó Román y la asumió completamente el Ayuntamiento, de diferente manera que en Toledo, donde la Junta ha ejecutado los accesos a su nuevo centro hospitalario. Al ciudadano le da igual si el terreno es titularidad de una o de otra administración. Lo que quiere es que se haga y poder utilizarlo.

Y quizás la tercera actuación más destacable del nuevo Equipo de Gobierno en estos cien días haya sido el cierre del Mercado de Abastos, tras su furtiva y tormentosa apertura justo antes de las elecciones municipales. Efectivamente, eso olía a electoralismo por los cuatro costados y resultó completamente irregular como después confirmaron los propios técnicos municipales. La empresa que lo explotó ese escaso mes que estuvo funcionando no tenía licencia ni había pasado por ningún concurso para hacerse con la gestión de una instalación pública recién restaurada. Lo que sí se le ha reprochado a la ahora concejala de Hacienda y antigua portavoz del PSOE en la oposición, Lucía de Luz, es su cambio de criterio respecto al modelo de gestión del Mercado, que ella defendía antes como pública en la oposición y ahora se ha decidido privatizar por 20 años tal y como proyectó el Partido Popular. El concejal de Aike, Jorge Riendas, fue una de las voces discordantes que se alzó contra esta externalización de una instalación en la que no sólo piensan en abrir bares y terrazas, sino también en puestos de productos de proximidad, pequeños comerciantes o artesanos. Incluso defendiendo su uso hostelero en exclusiva, se podría haber hablado con los Federación que representa a este sector en la ciudad para plantear una gestión por parte de este colectivo local, que reúne a los hosteleros, antes de haber sacado el concurso al que por su volumen solo podrá acceder una única gran empresa que se haga cargo de todo.

Cómo funcione el tándem PSOE-Ciudadanos, si se cumplen las 76 medidas acordadas entre ambas formaciones y si la tan anunciada por ambos apertura de puertas y ventanas facilitando la participación de los ciudadanos en las decisiones que afecten a su ciudad se lleva a cabo, son cuestiones que iremos viendo a lo largo de los 1.360 días de mandato que nos quedan.

Añoranza de mercado y bragas a un euro

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Fachada sin reformar del Mercado de Abastos. // Foto: Eldiario.es

Por Patricia Biosca

Para mi generación, el Mercado de Abastos ha sido el origen natural del mercadillo de los martes y los sábados: ese lugar donde escuchar “¡guapas, bragas a un euro!” seguido de “¡los mejores lima-asperezas de los pies, los que salen por la tele!”. Las plantas de los primeros quioscos ya se olían desde la calle Alvarfáñez de Minaya, igual que los gritos de las ofertas de camisetas con logos que recordaban a famosas marcas, pero no. Ni Tom Cruise en “Misión imposible” (aunque lo mismo Vin Diesel en “A todo gas” sí) hubiese podido pasar por aquel cruce de calles los citados días, en los que la plaza Virgen de la Antigua y el Mercado de Abastos recibían decenas de visitantes y bullían de actividad desde hacía décadas. Sin embargo, el resto del tiempo la zona agonizaba y los comercios instalados en los bajos del edificio -construido a finales del siglo XIX- se fueron reduciendo poco a poco hasta sobrevivir solo gracias a aquellos días de lencería de batalla y calcetines marca “Kike”. ¡Ay de ellos cuando aquella algarabía se trasladó hacia la zona nueva de una ciudad en la que el establecimiento pequeño lleva perdiendo la guerra contra los grandes desde hace años! Sigue leyendo

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Un operario trabajando en el exterior del Mercado de Abastas ayer jueves // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

Ayer jueves me pasé por el Mercado de Abastos para comprobar con mis propios ojos si es cierto o no que está listo para reabrir sus puertas -como insisten los todavía responsables municipales- o si el anuncio que se hizo en los últimos días de la campaña  de las elecciones municipales -concretamente el jueves 23, tres días antes de la votación- fue simplemente un globo sonda lanzado a la desesperada para que el Equipo de Gobierno del Partido Popular se apuntara un tanto en el “hacer” y no una promesa incumplida en el “deber”. En este sentido, hay que recordar que “incluir en el mercado de abastos servicios relacionados con el ocio y la hostelería” ya lo planteaba el PP en su programa electoral de 2011, hace nada menos ya que ocho años.

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EDUSI, una ciudad en obras (I).

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El Centro Cívico no cambiará su fisonomía exterior, la remodelación interior será para oficinas municipales y en alquiler de gestión privada. En el lateral irá un jardín vertical. 

Por Gloria Magro.

Toda la ciudad ha estado, está o estará en obras. Y sí, el Ayuntamiento de Guadalajara ha logrado por fin salir de la calle Sigüenza y está expandiendo sus proyectos al resto de la ciudad. Desde que el invierno pasado se acometiera la construcción de los nuevos campos deportivos en la Fuente de la Niña y los polémicos vestuarios a distancia -puente de por medio-, el frenesí de obras municipales no nos ha dado respiro. Un aluvión de proyectos urbanos discutidos y discutibles que han arreciado desde el verano, todos a la vez, como si de una especie de maldición bíblica para la circulación y los peatones se tratara. Calles levantadas, plazas cortadas, edificios en remodelación … el invierno se presenta en clave de grúas y hormigón en Guadalajara, a costa de los Fondos Europeos de Desarrollo Urbano Sostenible, los fondos EDUSI. Un invierno calentito y polémico por la naturaleza de muchos de los proyectos elegidos por el Ayuntamiento que se prolongará por lo menos hasta las elecciones municipales y autonómicas de primavera, si no más allá. Queda por ver si todo este frenesí constructor va ser algo más que un caro lavado de cara de la ciudad a costa, en principio, de fondos europeos. Y mientras, el segundo acceso al Hospital Universitario sigue en compás de espera. Sigue leyendo

La ciudad que queremos

Propuesta de remodelación de la plaza del Concejo, edificio Negro y ábside de la iglesia de San Gil.

Propuesta de remodelación de la plaza del Concejo, Edificio Negro y ábside de la iglesia de San Gil.

Por Álvaro Nuño.

“Amable”, “transparente”, “verde”, “comprometida”, “participativa”, “cordial”, “tolerante”, respetuosa”, “lúcida”, “comunicativa”, “peatonal”,… Así contestaron algunos de los participantes al debate que se llevó a cabo en el salón de actos de la Biblioteca Pública el pasado martes ante la pregunta planteada por los organizadores del mismo: “Define con una palabra cómo te gustaría que fuera Guadalajara”.  El acto estaba organizado por el colectivo “Econoplastas”, dentro del ciclo de charlas y proyecciones titulado “La Guadalajara de mañana” y que, en esta ocasión se centraba en la capital y su desarrollo desde los puntos de vista cultural, ecológico, urbanístico, energético y participativo.

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A velocidad de crucero

 

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Interior del Mercado de Abastos, uno de los proyectos rehabilitadores anunciados por el Ayuntamiento. // Foto: Ser Guadalajara

Por Álvaro Nuño.

La ciudad avanza “a una velocidad de crucero muy acertada”. Con esta frase tan gráfica resumía el alcalde, Antonio Román, el ritmo de la capital y de la consecución de sus proyectos en el pasado Debate sobre el Estado de la Ciudad, que tenía lugar la semana pasada. Para el primer edil, “no todo es perfecto, pero hay muchos aspectos por los que nos sentimos orgullosos”, y entre ellos se refirió a que la ciudad “sigue avanzando” y “seguimos inquietos” buscando lo mejor para los guadalajareños, afirmó en su discurso en la celebración por segunda vez de este nuevo foro en el que se trata de dar un repaso a lo acontecido en el último año y se ponen los deberes al Equipo de Gobierno para el siguiente.

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Los ‘otros’ Villaflores

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Estado actual de la frábrica de “La Hispano” de Guadalajara, sin uso desde 1978. // Foto: enwada.es

Por Borja Montero

El derrumbe la pasada semana de la espadaña del edificio principal del poblado de Villaflores ha vuelto a poner sobre el tapete un tema que siempre es espinoso en Guadalajara: la conservación y reutilización del patrimonio histórico. Por discutibles decisiones urbanísticas y terribles atrocidades bélicas, la capital dispone de pocos edificios emblemáticos o de un verdadero conjunto histórico-artístico, al menos en lo que a la concepción clásica del término se refiere, esto es, con iglesias y palacios con cuatro o cinco siglos de antigüedad convenientemente restaurados y señalizados turísticamente. Sin embargo, sí hay algunos inmuebles con potencialidad suficiente como para ser la referencia visual del peso histórico de la ciudad, casi todos ellos de pasado industrial y agrícola, pero que, quizás por ese carácter menos señorial, menos de monumento tradicional, no han contado con las mismas atenciones (e inversiones) que otras construcciones más antiguas pero menos originales a nivel arquitectónico o menos exclusivas con respecto a otras ciudades.

El poblado de Villaflores, una de las imágenes más emblemáticas de las consecuencias de la inacción a este respecto, no es, por tanto, la única de las asignaturas pendientes en materia de patrimonio histórico, de esos edificios a la espera de desarrollo o de mantenimiento, por los que nadie termina de apostar de forma decidida y para los que el tiempo pasa inexorablemente. Sigue leyendo