Añoranza de mercado y bragas a un euro

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Fachada sin reformar del Mercado de Abastos. // Foto: Eldiario.es

Por Patricia Biosca

Para mi generación, el Mercado de Abastos ha sido el origen natural del mercadillo de los martes y los sábados: ese lugar donde escuchar “¡guapas, bragas a un euro!” seguido de “¡los mejores lima-asperezas de los pies, los que salen por la tele!”. Las plantas de los primeros quioscos ya se olían desde la calle Alvarfáñez de Minaya, igual que los gritos de las ofertas de camisetas con logos que recordaban a famosas marcas, pero no. Ni Tom Cruise en “Misión imposible” (aunque lo mismo Vin Diesel en “A todo gas” sí) hubiese podido pasar por aquel cruce de calles los citados días, en los que la plaza Virgen de la Antigua y el Mercado de Abastos recibían decenas de visitantes y bullían de actividad desde hacía décadas. Sin embargo, el resto del tiempo la zona agonizaba y los comercios instalados en los bajos del edificio -construido a finales del siglo XIX- se fueron reduciendo poco a poco hasta sobrevivir solo gracias a aquellos días de lencería de batalla y calcetines marca “Kike”. ¡Ay de ellos cuando aquella algarabía se trasladó hacia la zona nueva de una ciudad en la que el establecimiento pequeño lleva perdiendo la guerra contra los grandes desde hace años! Sigue leyendo