Turismo y despoblación

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El presidente de la Diputación, al frente de la delegación en Fitur // Foto: Guadapress

Por Álvaro Nuño.

Como todos los años, la provincia de Guadalajara se afana estos días en mostrar todos sus encantos en Fitur, la Feria Internacional de Turismo que se está celebrando en el Ifema hasta el próximo domingo 26, jornada en la que además seremos los protagonistas en el stand de Castilla-La Mancha. Todas las administraciones, comenzando por la Junta de Comunidades y acabando por los municipios más “turísticos” -como Hita, Brihuega, Cifuentes,  Pastrana, Molina de Aragón,  Cogolludo, Atienza, Sigüenza, Torija y la propia capital-, y pasando por la Diputación, exponen los reclamos de cada lugar para intentar atraer al mayor número de visitantes. No en vano, es la mayor feria del sector del mundo a la que el año pasado acudieron más de 140.000 profesionales y 110.000 personas de público general.

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Recuerdos del Postismo

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Zacarías Almoguera, Pepita Antón, Antonio Fernández Molina y José Luis Aguado. 1952

 

El Postismo era a mediados del siglo XX un movimiento artístico e intelectual de carácter marginal, según los críticos, que no llegó a erigirse en grupo. Su nombre provenía de la contracción de postsurrealismo (como puede leerse en el Segundo manifiesto, aparecido en La Estafeta Literaria (1946) firmado por Eduardo Chicharro Briones, Carlos Edmundo de Ory y Silvano Sernesi. Hacía referencia “al ismo que viene tras todos los ismos”, un movimiento que venía a ser la síntesis de todas las vanguardias literarias precedentes. Los centros de difusión del Postismo se localizaron fundamentalmente en Madrid y Ciudad Real, muchos poetas manchegos se adhirieron al movimiento. En Guadalajara, el Postismo tuvo su base de actuaciones en las tertulias literarias del extinto Bar Soria. Y también en la trastienda de una pequeña fábrica familiar de bolsos, entorno a unos hermanos que pese a su invalidez y su temprana desaparición, supieron cultivar sus facultades intelectuales y poner un foco de luz en una pequeña ciudad de provincias. Esta es su historia y su recuerdo, para que no se pierda su memoria.

 

Por Purificación Antón (*).

En aquel tiempo, mi hermana Pepita recibía en casa. No iba al Bar Soria, ni a ninguna otra parte. Ella era una intelectual, yo no. Pepita sabía francés y tocaba el piano y todos venían a verla. No salía porque estaba inválida. Teníamos una tienda -Novoplex, en la calle Benito Chávarri, número 10- y mi hermana estaba en una habitación y allí era donde se reunían. En 1952 ella tenía 22 años y yo 20. Sigue leyendo

Mejor en metálico

Brianda

El instituto Brianda de Mendoza cumplirá 180 años el próximo 30 de noviembre // Foto: Facebook

Por Álvaro Nuño.

Sinceramente creo que hoy es un día para celebrar por miles de alcarreños. El “Brianda de Mendoza”, el viejo instituto, el instituto a secas o el Instituto de Segunda Enseñanza, como ha sido conocido en sus diferentes etapas de sus ya largos casi 180 años (los cumplirá el próximo 30 de noviembre) recibe hoy un premio en Talavera de la Reina más que merecido dentro del Día de la Enseñanza. Confieso que me siento muy orgulloso de haber sido alumno del Brianda. Mis cuatro años allí fueron unos de los mejores de mi vida: me ayudaron a formarme como persona, me forjaron amistades y lazos inquebrantables y, a la postre, fueron determinantes en el devenir posterior de mi existencia, tanto personal como profesional. El Álvaro que entró en el Brianda proveniente del colegio Rufino Blanco -otro centenario centro público de la ciudad- no era ni mucho menos el mismo que salió en dirección a la Universidad Complutense de Madrid cuatro años después, y para bien o para mal, eso es culpa del Brianda de Mendoza.

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