Opresores de sí mismos

Por David Sierra

Bajaba por la calle Sigüenza en dirección a la glorieta del Paseo de Fernández Iparraguirre. Sabía que la marcha transcurriría por allí. La intención era sumarse. Desde la lejanía se escuchaba una marabunta de silbatos y proclamas que, según avanzaba en los pasos, notaba más cerca. La presencia de un par de policías locales cortando la calle evidenciaban que había calculado bien. La cabeza de la manifestación comenzaba a dar la vuelta en la rotonda de la pastelería Hernando en dirección a la Plaza de Santo Domingo. Aún le quedaban unos metros para llegar. Tiempo suficiente para unirse a la cola de marcha. Desolación.

Desde hace tiempo tenía la sensación de que Guadalajara había perdido su capacidad para protestar. La sensación de que la ciudad y la provincia habían abandonado su capacidad crítica. Cuando al día siguiente pudo comprobar a través de la prensa que los convocantes de la concentración calificaban de “éxito” la jornada se reiteró en sus impresiones. Apenas 300 personas habían sacado tiempo para apoyar con su presencia el acto de protesta que cerraba la jornada de huelga general en la educación para rechazar los recortes y la última legislación vigente.

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Cospedal: Terminator 2

Imagen de archivo de las movilizaciones llevadas a cabo meses atrás pidiendo la readmisión de los interinos.//Foto: http://www.clm24.es

Por Ana María Ruiz

Tras el éxito cosechado en su primera película, “Cospedal: la Terminator de los parados”, la presidenta de Castilla-La Mancha vuelve a protagonizar la segunda parte de la que promete ser toda una saga al estilo de la del otrora gobernador de California, Arnold Shwarzenegger. María Dolores salta de nuevo a las pantallas como “Terminator 2”, donde vuelve a interpretar el papel de exterminadora del empleo, en esta ocasión del de los trabajadores de la función pública.

Como ustedes recordarán, en agosto de 2012 el Gobierno regional decidió suprimir 672 plazas de siete consejerías y organismos autónomos, de ellas 115 en Guadalajara, lo que supuso el despido fulminante de 391 interinos. Las denuncias de los sindicatos y de muchos de los trabajadores a título individual supusieron el inicio de una larga batalla judicial que acabó el pasado 16 de octubre con un auto del Tribunal Supremo. La alta instancia desestima el recurso interpuesto por el Gobierno Cospedal a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha que obliga a la Junta a readmitir a los cerca de 400 interinos al considerar que se vulneró el derecho a la negociación colectiva y se violó el derecho constitucional a la libertad sindical. Se puede decir más alto pero no más claro. Los despidos fueron improcedentes a todas luces.

Para rizar el rizo, la presidenta regional, en un ejercicio de pura soberbia, lejos de restituir inmediatamente a los interinos en sus puestos para cumplir la sentencia, ha convocado a los sindicatos a una Mesa Sectorial que se celebrará el próximo día 16, en la que pretende readmitir a los trabajadores para, en el mismo acto, despedirles de nuevo. Y no sólo eso, sino que de paso aprovechará para suprimir un total de 773 plazas, es decir, 100 más que en la anterior modificación de la Relación de Puestos de Trabajo . Olé, olé y olé para esta torera, que ha hecho un doble pase de pecho a los trabajadores, a los sindicatos y a los tribunales. Esta es nuestra María Dolores Cospedal, la defensora de la clase trabajadora, la que se llena la boca diciendo que la economía de la región empieza a recuperarse y la misma que se enorgullece de decir que nuestra región “marca tendencia” en la creación de empleo.

CC.OO, UGT, CSI.F y STAS-CLM han llevado a cabo a lo largo de esta semana concentraciones y movilizaciones en contra de esta decisión, que han calificado como “la mayor destrucción de empleo público de la historia de Castilla-La Mancha”. Quieren que se retire la convocatoria de la Mesa Sectorial y exigen la dimisión de los responsables de este atropello: el director general de la Función Pública, Juan Manuel de la Fuente, el consejero de Presidencia, Leandro Esteban y la presidenta Cospedal porque aseguran que “se chulean de los empleados públicos, de los ciudadanos y hasta de los tribunales”.

Justificación. Para justificar lo injustificable, el Gobierno que dirige la número dos del PP ha elaborado una Memoria Justificativa de la modificación de la Relación de Puestos de Trabajo, a la que ha tenido acceso EL HEXÁGONO, en la que se alega un “sobredimensionamiento de la plantilla del personal funcionario” y una “necesidad imperiosa de reducción presupuestaria” para cumplir con el objetivo de déficit. Se añade además que las modificaciones legislativas que se introdujeron en la Administración (aumento de jornada, reducción de días de asuntos propios y adicionales de vacaciones, reducción de liberaciones sindicales e implantación de la administración electrónica) han supuesto un incremento de la productividad de los trabajadores públicos en un 10,32%, por lo que existe un “desajuste” entre el número de plazas existentes y las necesidades reales de los servicios públicos en Castilla-La Mancha.

Curiosamente, la mayor reducción de plazas prevista en la RPT se da en las consejerías de Sanidad (183 plazas), Agricultura (175) y Educación (136). En el caso de Guadalajara, “sobran” 120 plazas: 31 de ellas en Sanidad y Asuntos Sociales, 27 en Agricultura y 19 en Educación. Es todo un disparate y lleva a la indignación más absoluta recortar en personal precisamente donde más falta hace. ¿Es que la señora Cospedal cree que sobran funcionarios en la enseñanza, con aulas masificadas, profesores saturados, donde falta personal de apoyo para alumnos con necesidades especiales? ¿Es que cree que no son necesarios más efectivos en unos centros de salud congestionados, en los pueblos que se han quedado sin consultorios, donde no llegan las ambulancias o en un Hospital que da citas hasta con dos años de demora? ¿O cree que no le hacen falta apoyos a la Delegación de Bienestar Social donde, por ejemplo, se acumulan en los cajones cientos de expedientes de solicitudes de dependencia? Lo de esta mujer es que no tiene nombre y sería para echarse a reír si esta actitud de chulería absoluta realmente no diera ganas de llorar.

La soberbia de María Dolores Cospedal ha costado 30 millones de euros a los castellano-manchegos.//Foto:www.castillalamancha.es

La soberbia de María Dolores Cospedal ha costado 30 millones de euros a los castellano-manchegos.//Foto:www.castillalamancha.es

Trabajadores afectados. En quienes está claro que no piensa la presidenta de esta región es en los trabajadores afectados, que no sólo se quedaron sin su empleo de un día para otro, sino que a lo largo de los dos años que ha durado el proceso judicial han padecido un grave perjuicio económico y moral. Han sido muchos los que han agotado ya la prestación por desempleo y se han visto envueltos en situaciones realmente graves, que en algunos casos han llegado a la pérdida de sus viviendas. Otros muchos van capeando el temporal como pueden y los demás se están enfrentando a un desesperante proceso de búsqueda de trabajo. Y lo que es peor, ante la nueva decisión de María Dolores Cospedal el futuro no es nada alentador ya que, además de que no les va a readmitir en sus anteriores puestos, se verán inmersos de nuevo en otro largo calvario en los tribunales.

No olvidemos además que esta decisión del Gobierno regional ya nos ha costado a los castellano-manchegos la friolera de 30 millones de euros correspondientes a los salarios que los trabajadores despedidos han dejado de percibir, incluyendo los intereses de demora. A ellos habrá que sumar los sueldos que deberían haber cobrado desde hace dos meses -el tiempo que ha pasado desde que el Tribunal Supremo dictó el auto que obliga a cumplir la sentencia de readmisión- que deberán abonarse a los interinos sin que hayan acudido a su puesto de trabajo por obra y gracia de nuestra presidenta.

Ya saben señores, toca rascarse el bolsillo. Ya nos lo cobrarán vía impuestos o con nuevos recortes. Porque a buen seguro que la señora Cospedal no va a responder con su abultado patrimonio. Para salvar su culo ya nos tiene a nosotros.

Una de zombis

Una imagen de la exitosa serie The Walking Dead.// Foto: Internet

Una imagen de la exitosa serie The Walking Dead.// Foto: Internet

Por Ana María Ruiz

Con motivo de la víspera de Todos los Santos, a lo largo y ancho de toda la provincia fueron muchos los que ayer celebraron la denominada “noche de Halloween”. Esta Noche de Brujas importada de la cultura anglosajona se convierte en la excusa perfecta para que los aficionados al disfraz y al maquillaje sangriento desplieguen toda su imaginación. En toda buena fiesta de Halloween no pueden faltar los zombis, esos muertos vivientes que vagan por las calles sin rumbo fijo, desorientados, que regresan al mundo de los vivos reanimados por arte de brujería y que tienen su voluntad totalmente dominada. Si se celebrase un Concurso Nacional de Zombis, Guadalajara se llevaría a buen seguro el primer premio, con reconocimiento “cum laude” incluido. Y por qué, se preguntarán ustedes. Pues la respuesta es sencilla. Con todos mis respetos a mis conciudadanos, los habitantes de esta ciudad y de su provincia andamos siempre como zombis, atontados, sin capacidad de reacción ante cualquier abuso que nuestras administraciones cometan contra nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestro patrimonio, nuestros pueblos o nuestro bolsillo. Somos incapaces de movilizarnos, de unirnos y salir a la calle a protestar aunque nos estén pisoteando los derechos más básicos y elementales.

En todos mis años como periodista y testigo directo de las movilizaciones que se han llevado a cabo en Guadalajara, son contadas las ocasiones en las que la ciudadanía ha respondido de forma masiva a una protesta colectiva. Recuerdo como algunas de las más numerosas la multitudinaria la manifestación convocada en 1997 con motivo del asesinato del concejal de Partido Popular de Ermua, Miguel Ángel Blanco, en la que más de 15.000 personas abarrotaron el centro de la capital para condenar la barbarie de la banda terrorista ETA. Otras de las más numerosas fueron las que se produjeron por los cierres de Carrier, Magnetti Marelli y Avicu, en 1999 y 2008 respectivamente, en las que la ciudad se volcó con los miles de trabajadores que estas empresas dejaron de patitas en la calle. Y más recientemente, en 2010, la celebrada contra la instalación del ATC de residuos nucleares en la localidad de Yebra, que fue un éxito rotundo.

Calladitos. Que nos modifican las líneas de autobuses en la capital con un servicio pésimo y lleno de carencias, los guadalajareños recogemos cuatro firmas y nos quedamos calladitos. Que se nos llevan el agua a Murcia y aprueban un Plan Hidrológico que seca nuestros pantanos, los guadalajareños agachamos la cabeza. Que nos cierran las urgencias en la provincia o las camas del Hospital y nos obligan a aparcar en auténticos barrizales o a pagar un aparcamiento privado, los guadalajareños nos conformamos. Que nos recortan profesores en la enseñanza pública y nos obligan a pagar por los libros de texto, los guadalajareños no nos quejamos. Que nos quieren cobrar por entrar al Palacio del Infantado mientras otros lo usan cual cortijo de señoritos andaluces, los guadalajareños a tragar. Que nos cierran el Teatro Moderno, los guadalajareños a morderse la lengua. Que nos suben el IBI más de un 20 por ciento o que el Gobierno regional tiene que cumplir una sentencia millonaria por readmitir a unos interinos que despidió hace dos años, los guadalajareños chitón. Que se nos quema la provincia en verano por los recortes en el Servicio de Prevención de Incendios, los guadalajareños guardan silencio.

Y no hablemos ya de las protestas laborales. Hace años Guadalajara encabezaba la lista regional de manifestaciones, concentraciones, encierros de delegados, etc. Hoy en día, los sindicatos han perdido totalmente su capacidad de convocatoria y ni siquiera el 1 de Mayo, la fiesta de los trabajadores por excelencia, logran congregar a algunas decenas de personas –la mayor parte afiliados “obligados” a acudir a esta cita- en un acto que en estos tiempos de crisis y abusos empresariales debería sacar a la calle a miles de personas.

Crear conciencia. Ante este panorama tan desilusionante son un soplo de aire fresco y de esperanza algunos movimientos ciudadanos que no se resignan a formar parte de esa horda de zombis que pululan por Guadalajara. Se trata de colectivos contestatarios, reivindicativos y luchadores que, a cambio de nada, crean plataformas o asociaciones que aglutinan a los descontentos y que toman las calles de forma pacífica para crear conciencia, demostrando además un gran poder de convocatoria. Pero, lamentablemente, también se cuentan con los dedos de la mano. Ahí están asociaciones como los Amigos del Moderno, con su original ciclo “En la puñetera calle” para protestar por el cierre del Teatro Moderno; el movimiento La Otra Guadalajara, una iniciativa ciudadana para el desarrollo y la defensa de la comarca de Molina de Aragón; o la Asociación Castillo de Galve que reivindica la rehabilitación del castillo de la localidad de Galve de Sorbe.

Es realmente desolador que los guadalajareños no seamos capaces de unirnos para casi nada si exceptuamos, eso sí, las citas festivas. Me gustaría ver la Plaza Mayor y las calles llenas de gente no sólo en el Chupinazo de Ferias, la Cabalgata de Reyes, las verbenas o las actividades gratuitas, sino también en aquellas ocasiones en las que es necesario reclamar y defender lo que es de todos: sanidad, cultura, educación, empleo,… No nos podemos conformar. No debemos callarnos. Tenemos que dejarnos ver y hacernos oír. Y ojo, que no estoy llamando a la desobediencia civil ni pretendo que Guadalajara se convierta en la capital de la pancarta,el megáfono y la cacerola. Estoy hablando de crear conciencia de ciudad, de provincia, de territorio, de población cohesionada. De otra forma se lo estamos poniendo muy fácil a quienes nos gobiernan. Un rebaño manso es muy fácil de manejar. Como los zombis.

La manifestación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, congregó a más de 15.000 personas en las calles de la ciudad, //Foto: Archivo NOTICIAS DE GUADALAJARA

La manifestación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, congregó a más de 15.000 personas en las calles de la ciudad. //Foto: Archivo NOTICIAS DE GUADALAJARA