La historia en el suelo

Panteón de la familia Cuesta con escultura de Manuel Garnelo. //Imagen: P. B.

Panteón de la familia Cuesta con escultura de Manuel Garnelo, en el cementerio de Guadalajara. //Imagen: P. B.

Por Patricia Biosca

El cementerio de Guadalajara es un paseo nostálgico. Romántico a veces, crudo otras muchas más, es un fiel reflejo de la historia de una ciudad pequeña y orgullosa, que guarda con recelo sus más insignes tesoros. Pocos conocen la grandiosidad de sus patios más antiguos construidos en el siglo XIX, salpicados por imponentes mausoleos, estatuas y tumbas borradas por el paso de los siglos. Seguramente menos aún se hayan parado a mirar nombres y fechas de personas que, como tú y yo, tuvieron familia, amigos, risas, llantos. Personas que estuvieron mucho tiempo, personas que se fueron pronto. Personas que ahora reposan en una tierra que también utilizaron judíos y musulmanes para enterrar a sus muertos mucho antes que todos ellos. Por encima, huesos de los que fueron obreros, políticos, cerrajeros, amas de casa, militares, secretarias, médicos, historiadores, enfermeras, espías. Porque la historia viva de Guadalajara transcurre paralela a la de sus muertos, los que yacen en el cementerio. Sigue leyendo