Las “pendejadas” del Deportivo Guadalajara

Imagen publicitaria de la campaña de Netflix para promocionar la nueva temporada de

Imagen publicitaria de la campaña de Netflix para promocionar la nueva temporada de “Narcos” en el estadio Pedro Escartín de Guadalajara

Por Patricia Biosca

Mi profesor de audiovisuales hacía mucho hincapié en los acuerdos tácitos que existen entre los creadores de una obra de ficción (ya sea un libro, una película o una serie) y el consumidor de la misma (lector o espectador). Por ejemplo: nos parece bien que en una película futurista los coches puedan volar o exista el teletransporte en vez de metro; pero, por el contrario, nos cuesta un mayor trabajo ubicar una nave espacial en la película de “Calígula”. Es decir, si creas una historia muy loca, aún así tiene que tener una coherencia interna que le explique a quien está al otro lado por qué son necesarias las vacas voladoras -si decides meterlas- o por qué el villano siempre acaba mal en las películas de Disney. Si no existe esta coherencia, la trama rechina y crea confusión. Sin embargo, puedes concatenar una serie de escenas a cada cual más delirante, y así el espectador entenderá que está disfrutando de surrealismo en estado puro y lo mismo le gusta. Esta sensación es la misma que siento con la historia real de Deportivo Guadalajara. Sigue leyendo