Creo que si miras bien, hay elfos

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El mural de Bansky en Birmingham. // REUTERS

Por Sonsoles Fernández Day

La semana pasada apareció en Birmingham otro mural del enigmático Bansky. Dos renos parecen tirar de un trineo que en realidad es un banco de la calle. En el vídeo que subió el artista en las redes sociales, el banco está ocupado por un sintecho al que llama Ryan. Es su forma de denunciar el problema de los homeless en el Reino Unido. Muchos vecinos se han acercado a ofrecer ayuda y hospitalidad al vagabundo, aunque probablemente, miles de personas visitarán el grafitti para hacerse fotos, y acabarán olvidándose de Ryan.

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¿Qué es? ¡Hay 665.000 bombillas de color!

Caja de regalo de la plaza Mayor. // Foto: Guadaqué

Caja de regalo de la plaza Mayor. // Foto: Guadaqué

Por Patricia Biosca
Ya saben de mi gusto por el “chumeteo” en redes sociales. Paso más tiempo del que reconozco y debería haciendo scroll arriba y abajo y disfruto sobremanera de los comentarios de las entradas, sobre todo de las noticias de Guadalajara. A pesar de ello, he conseguido mantenerme “virgen” ante las noticias sobre el alumbrado de la capital alcarreña. Incluso con el jugoso vídeo con caras tremendamente sonrientes del alcalde, Alberto Rojo; el primer teniente alcalde, el “ciudadano” Rafael Pérez Borda; la responsable municipal de festejos, Sara Simón; y el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Jaime Carnicero -con un gesto mucho más serio que sus compañeros de tarima- haciendo una cuenta atrás un tanto descoordinada y casi cantando bajo la lluvia. Sin embargo, la fortuna -o mi amigo Diego, al que le debía un décimo de Lotería, que es la ilusión navideña de los pobres adultos- me ha llevado hasta la calle Mayor y ese despliegue de luz y color del que alardeaba el primer edil sin yo aún saberlo. Y ha sido una revelación.

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La Navidad ya empieza en noviembre

Cabanillas del Campo . // Foto: Sonsoles Fdez. Day

Por Sonsoles Fernández Day

Entrando a Cabanillas del Campo por la calle San Sebastián tenemos desde la semana pasada un letrero luminoso deseándonos Felices Fiestas. Sin campanitas, ni ángeles tocando trompetas, ni estrellas ni bolas de luces. Un mensaje directo, claro, escueto y aconfesional. Tiene pinta de que el luminoso tiene años y como esto no es Vigo ni la calle Serrano de Madrid, a mí me enternece y me hace sonreír. Me recuerda a las tiras de espumillón plateadas que salen cada año en casa de mis padres y, aunque ya no se llevan, volvemos a colocarlas en alguna parte, porque mi padre se empeña y porque así son nuestras navidades, tradicionales y entrañables. Aunque nunca ponemos la Navidad antes del puente de la Inmaculada, o de la Constitución, según se mire. Noviembre, en mi casa, se nos hace un poco pronto.

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Rondas en la Gran Vía

Por David Sierra

Es, sin duda alguna, uno de los acontecimientos más importantes de la Navidad alcarreña y, en mi opinión particular, el mejor de todos los eventos que se celebran en estas fechas en la provincia de Guadalajara. Declarada como Fiesta de Interés Turístico Regional en 2015, el certamen de Rondas Navideñas de Torija quiere ampliar fronteras dando a conocer este gran espectáculo a nuestros vecinos madrileños. Por ello, la actividad ha sido presentada recientemente en la Oficina de Turismo de Castilla La Mancha en Madrid, al toque de zambomba y  el cántico de villancicos en plena Gran Vía.

 

La Asociación Barbacana de la localidad fue la impulsora de esta célebre actividad hace 29 años con el propósito de recuperar los villancicos que antaño los torijanos cantaban en la iglesia, en las casas y por las calles del municipio. Y año a año fue sumando adeptos a la causa, basando su éxito, por un lado, en la implicación de las rondas participantes y, por otro, en la recreación de una gran ambientación en la que ha primado desde el inicio el buen trato al visitante en todos los aspectos. Sin olvidar el encanto monumental e histórico que aporta la localidad con un entorno único sustentado en el castillo y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Y la implicación de todo un pueblo volcado en disfrutar y hacer disfrutar aportando cada uno su granito de arena, ya sea llenando vasos de caldo calentito, repartiendo las deliciosas migas, preparando los aromáticos bocadillos de chorizos al vino, o simplemente ambientando el espectáculo con las típicas vestimentas de esta comarca y haciendo sonar la infinidad de objetos convertidos en improvisados instrumentos musicales que acompañan al cántico de villancicos.

Ante esta situación, no es raro que, a pesar del frío que suele hacer en esta época, la cita con las rondas torijanas haya ido ganando fieles de tal forma que los visitantes ya se cuentan por miles en cada edición que acontece. Y es por ello que cada nuevo certamen implica un esfuerzo mayor en la organización y en los recursos necesarios para mantener viva esa llama que muchos otros municipios del entorno han tratado también de encender con certámenes similares, incluida la propia capital. Por ello, es indispensable que aquellas administraciones que alardean de ayudar a nuestros pueblos y luego desvían sus fondos al apoyo de proyectos urbanizadores en la gran ciudad tomen conciencia del papel que deben jugar para que la tradición de la Navidad del Belén, del niño Jesús y del villancico no se pierdan.

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La ronda de Cifuentes, calentando motores. / Foto: R.M. / http://culturaenguada.es

El formato que mantiene el certamen desde prácticamente sus orígenes consiste en un pregón inicial en la iglesia, cuyo honor ha recaído en esta ocasión en el reportero y periodista Ernesto Morán, y donde acto seguido tiene lugar una primera actuación de las once rondas participantes con la interpretación de un villancico de la tierra. A continuación, los cánticos navideños salen a la calle donde cada una de las rondas vuelven a participar ambientando las degustaciones de caldo, migas y chorizos. Y finalmente, el certamen se cierra con una tercera actuación basada en la interpretación de temas folclóricos.

Una vez cumplido el objetivo primordial de recuperar la esencia musical de las navidades que pasaban nuestros mayores, el propósito ahora es extender este acervo cultural más allá de la provincia y convertirlo en un reclamo turístico más de cara al cercano y amplio mercado que alberga Madrid, siempre abierto a propuestas que abracen los estímulos de la memoria y el recuerdo. Torija no ha dejado escapar la oportunidad de mostrar a los madrileños un aperitivo de lo que supone su certamen de rondas y, sin duda, dirigir su mirada hacia allí puede ser todo un acierto si traza la estrategia adecuada para mantener su esencia sin que ello suponga el rechazo a la introducción de nuevas propuestas que permitan abrazar y compartir diferentes sensibilidades culturales en torno a lo que suponen estas fechas.

Para los pocos que aún no saben lo que se pierden si no acuden a este gran acontecimiento, únicamente decirles que el 29 de septiembre tienen una nueva oportunidad de sentir el mayor de los esplendores de las fiestas navideñas alcarreñas y compartir una extraordinaria experiencia.

Navidades institucionales

residentevil-resivil-cuando-llegas-pedo-a-la-cena-de-nochebuena-25367237.pngPor Patricia Biosca

Ya no hay tantos anuncios de juguetes como antes porque el consumo de la televisión se ha hecho más personalizado: la publicidad infantil está destinada a los canales para menores, en los que siempre es Navidad independientemente de la fecha del año. Los niños piden y piden mucho más allá del aguinaldo y, como consecuencia, la sociedad se tiene que guiar del momento del Nacimiento a través de los anuncios de colonias y de turrones, lo que despista un poco. Aún así, siempre nos queda la Lotería que reparte El Gordo, que siempre nos ilusiona unos días antes al hacernos pensar en el “¿y si…?” para luego devolvernos a la cruda realidad y el “otro año que no me toca… al menos tengo salud”. Y, de repente, se presenta el 24. Como cada año, casi sin variación y sin escape. Sigue leyendo

Carta a los Reyes Magos

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Sus Majestades, Melchor, Gaspar y Baltasar. // Foto:  guias-viajar.com

Por Álvaro Nuño.

Sus Majestades, no podía dejar pasar esta fecha sin enviaros esta misiva como cualquier niño del mundo de cualquier edad. Hoy es el día de los ojos encendidos, de la ilusión y de la esperanza. Quizás sea el día y la noche más mágica del año, en la que todos los sueños se pueden convertir en realidad y todos guardamos en nuestro interior un poco de esa infancia en la que la creencia absoluta en vuestra existencia era tan real como la Navidad misma.

Desde esta tierra castellana, la llegada de sus Majestades de Oriente siempre se ha esperado, año a año, con la misma ilusión o más que en el resto de lugares de vuestro incansable camino. Ya sabéis que aquí, muchos de nosotros nos resistimos todavía como gatos panza arriba a la invasión de ese gordo fondón llegado de las nieves del norte y del otro lado del charco. A nadie le amarga un dulce y la presión de la publicidad, de las películas americanas y, por qué no decirlo, del contacto con nuevos vecinos que acaban compartiendo con nosotros sus propios costumbres, han hecho que en muchos hogares incluso se haga doblete y que mientras vosotros prácticamente salías del lejano Oriente, los renos de Papá Noel ya hayan dejado regalos a los pies de no pocos árboles de Navidad. Pero su gorrito con el pompón y sus campanillas no generan la misma ilusión que vuestros camellos y vuestros pajes. Buena prueba de ello las colas para entregar las cartas en vuestros tronos de la Plaza Mayor o la cabalgata de esta tarde, uno de los actos más multitudinarios que año a año cierra la Navidad.

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Cuento de Navidad alcarreño

Imagen de la Calle Mayor tras el vermú navideño. //Foto: P. B.

Imagen de la Calle Mayor tras el vermú navideño. //Foto: P. B.

Por Patricia Biosca

Érase una vez un 24 de diciembre de 1997. Es por la tarde, aunque ya amenaza la noche. La familia empieza a llegar al pequeño piso para celebrar el cumpleaños de la abuela. Los niños se apelotonan para ver el impresionante Belén que una de sus hijas monta siempre en la entrada con simpáticas figuritas, un impresionante decorado de papel y cartón que incluye incluso un riachuelo con agua de verdad. La abuela sonríe desde su sofá al ver a toda la prole junta: tres generaciones con vidas muy diferentes que siempre confluyen en el mismo sitio, en el mismo día. Las mujeres se afanan en la cocina con los últimos preparativos. Los hombres hablan del discurso del Rey, de fútbol y de cómo van a ir las parejas en el mus al final de la cena. “Contigo no me pongo, que siempre haces trampas”, le dice un cuñado a otro. Los más pequeños se esconden en una habitación, con papel y lápiz en mano, para idear un teatro y pedir el “aguinaldo”. Se escuchan villancicos con entonación de jota y letras picantes que hacen estallar en risas al resto de habitantes de ese momento, para el que todos esperan un año. Con los últimos preparativos, alguien dice “¿bajamos a los puestos?”, y los más jóvenes ya tienen el abrigo preparado. Sabían que esa frase llegaría, porque es una constante que se repite todas las Nochebuenas.

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