Los deliciosos días de verano

Ellas, ataviadas con sus sombrillas y en lucha a muerte con las avispas. Ellos, al fondo // Foto: P. B.

Ellas, ataviadas con sus sombrillas y en lucha a muerte con las avispas. Ellos, al fondo // Foto: P. B.

Por Patricia Biosca

Un sábado caluroso del mes de julio. En el grupo de amigos, uno de ellos propuso hace unos días un plan que, a priori, tampoco parece muy llamativo: ir a jugar un partido de fútbol a pleno sol a eso de las siete de la tarde a un pueblo que se encuentra a unos cuarenta minutos de la ciudad. Las chicas, con las que no se suele contar demasiado para enfundarse las medias y las botas (también dicho sea de paso, la tradición no ha acompañado demasiado la práctica por motivos que todo el mundo intuye, aunque algunos no quieran ver), dicen que solo irán a ser espectadoras de aquel encuentro si hay un aliciente de por medio: en este caso, el cabrito de la comida. El alimento parece hinchar las ilusiones y, al final, la comitiva necesita de dos coches para desplazarse al lugar indicado y disfrutar de aquellas viandas. Sigue leyendo

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El arte de tomar el fresco

Señoras y señor que toman el fresco. // Foto: CLM24

Señoras y señor que toman el fresco. // Foto: CLM24

Por Patricia Biosca

Cae la noche en un pueblo cualquiera de apenas un millar de habitantes en el que el calor da un poco de tregua con una leve brisa. La abuela recoge los platos de las salchichas regadas con ketchup que les ha preparado a los nietos para la cena, que llevan de vacaciones de verano una semana y le piden caprichos mientras los padres no están presentes -que suelen portar azúcar y/o estar envueltos en plástico-. “Yaya, ¿vamos a salir al fresco?”, le preguntan los chicos apurando la raja de melón que la anciana les ha dado de postre. “Sí, ahora cuando veamos que saca la Antonia las sillas”, les responde solícita la abuela. El ritual empieza con el levantamiento del fuerte por parte de la Antonia, al que se le van uniendo todos los vecinos del “barrio”, siendo “barrio” un concepto tan amplio que puede suponer desde dos calles a la equivalencia de una manzana de Nueva York. Las señoras, en su mayoría viudas, están deseando salir a comentar lo que ha dado de sí el día, lo que han visto en “el parte” -informativo de la televisión- o en “los santos” -las revistas- o lo que han escuchado en la tienda. Los nietos están deseando salir salvajes y sin restricciones a jugar hasta la madrugada por todas las calles aledañas, su hábitat estival. Y así transcurrían los veranos. Calurosos. Repetitivos. Felices. Sigue leyendo

Alcarreños, Bardales ha muerto

 

La calle Bardales, epicentro del barrio. // Foto: La Crónica

La calle Bardales, epicentro del barrio. // Foto: La Crónica

Por Patricia Biosca

Quizá lleve décadas agonizando o quizá se deba a la perspectiva de aquel que lo mira bajo el peso del paso del tiempo y la progresiva madurez. Bardales, ese minibarrio de la alegría en medio del casco histórico de Guadalajara, se muere. Al menos desde el punto de vista cariñoso y melancólico de esta visitante asidua (cada vez menos, también es verdad), que desde hace más de tres lustros que ha pasado y paseado por sus rincones atesorando cada historia que le ofrecieron aquellos baldosines que cambian de la noche al día casi como Silent Hill con su ceniza. Sigue leyendo

Lipotimias por La Patrulla Canina

Momento del espectáculo "La Patrulla Canina. Carrera al rescate". // Foto: H. C

Momento del espectáculo “La Patrulla Canina. Carrera al rescate”. // Foto: H. C

Por Patricia Biosca

Cuando era pequeña y caía en mi poder el disputado mando de la televisión, el menú estaba claro: dibujos animados. Aún recuerdo a Heidi (cuya canción me llegué a aprender en un japonés de andar por casa que aún recuerdo), Papá Piernas Largas (una suerte de Pipi Calzas Largas, con huérfana pelirroja con coletas incluida) o Spiderman (que curó mi desafección hacia las arañas, esos insectos que podían corregir la miopía con un mordisquito). Dejaré de lado cómo Letizia Sabater impregnó en mi personalidad la sexualización de la mujer con su atuendo (nunca entendí por qué mi madre solo me compraba chándals de táctel cuando ella iba tan mona con lo que yo creía que eran bañadores encima de las mallas) y el trauma después de ver Marco (aunque tenía un mono bastante molón). El caso es que, cuando veía todos estos contenidos que me parecían enormemente atractivos y entretenidos, no entendía por qué los “mayores” me hacían cambiar de canal. No comprendía que algo, a todas luces espectacular (para mí), no les interesara en absoluto. Me agobiaba pensando en ese momento en que las Tortugas Ninja me parecieran un bodrio o que no aguantase ni un capítulo de Sailor Moon. Y, sin darme cuenta, pasó. Sigue leyendo

Monopoly (edición Guadalajara)

Tablero de Monopoly. //Foto: Hasbro

Tablero de Monopoly. //Foto: Hasbro

Por Patricia Biosca

Contra todo pronóstico, como un “Teruel existe” pero sin lema, como una de esas personas que se cuelan en la foto poniendo caras, como esos espontáneos que salen detrás de la reportera. Así se ha “infiltrado” Guadalajara en la lista de las ciudades de más de 50.000 habitantes que se podrán encontrar en la próxima edición limitada del Monopoly. Más de 40.000 personas han votado para que la capital alcarreña (que cuenta con 83.600 vecinos residiendo entre sus calles) sea una de las elegidas para nombrar uno de los tableros más famosos de los juegos de mesa. Por delante de Málaga, Alicante, Salamanca, Zaragoza, Alcalá de Henares e incluso Marbella (si Gil levantase la cabeza o volviese de su retiro espiritual en la misma isla que Elvis Presley, fletaría un avión todos los días durante lo que queda de promoción para que los chavales conociesen la Costa del Sol y pinchasen en el enlace como si no hubiese mañana). Sigue leyendo

Los humanos, raza invasora en el minizoo

Mapaches en el minizoo de Guadalajara. // Foto: P.B.

Mapaches en el minizoo de Guadalajara. // Foto: P.B.

Por Patricia Biosca

Mi primera rueda de prensa se celebró en el zoo municipal de Guadalajara, el conocido como “minizoo” -palabra con la que me voy a referir a este centro, por cariño y por practicidad-. Mi reencuentro tras más de una década, por motivos de trabajo y no por comuniones en las que yo era una cría y las nutrias hacían la delicia de los chavales que por allí andábamos (las cañas de los mayores), fue una suerte de momento mágico del que atesoro muchos recuerdos, por lo idílico y provincial del hecho, por la importancia en mi vida, por el olor a cabra y los pavos reales intimidatorios. Por todo eso, que hizo que me enamorara de nuevo del minizoo. Sigue leyendo

— ¿Bajas a las Ferias?

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Recinto ferial de noche. // Foto: Ciudadanos

Por Patricia Biosca

(((Basado en varias conversaciones de Whatsapp, este diálogo recrea la polémica entre lovers y haters de Ferias y Fiestas de Guadalajara, una constante como la noria, los toros y las peñas)))

— ¿Sales hoy a dar una vuelta a las Ferias?

— Qué va… mañana trabajo. Ya verás qué noche me espera…

— ¿Por? Sal un rato, hombre… Vamos a cenar a la feria, y luego conozco a gente en algunas peñas que nos pueden sacar algo.

— No, que al final me lío. Pásalo bien, vamos hablando.

— Ok. Tienes un par de horas para pensarlo.

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