Alcarreñas sois nobles y fieras

Un lazo gigante rosa en las Tetas de Viana // Imagen: Expedición Viaje a La Alcarria

Un lazo gigante rosa en las Tetas de Viana // Imagen: Expedición Viaje a La Alcarria

Por Patricia Biosca

Ya está. Finiquitado el 2018. Ahora cobran sentido todos los anuncios que se anticipaban al fin del año. Esos en los que se hacía balance. Muchos de ellos, protagonizados por mujeres, ya sea en su faceta de ama y señora del hogar (porque sigue quedando raro que un hombre anuncie productos de limpieza); muchos de ellos aprovechando la estela que ha dejado un año en el que las mujeres, de repente y sin previo aviso, han reivindicado su espacio. Me viene a la mente ese de Netflix -dueña y señora de la creatividad que incluso ha llegado a tocar con su varita mágica Guadalajara- en el que una actriz de una ficción de reclusas decía “nos hemos portado mal”. Al final, lo acabaron quitando no porque el mensaje feminista molestase a nadie, sino porque los insultos sobre el físico de la protagonista obligaron a la compañía a su clausura. ¿Habría pasado con Arévalo, poseedor y señor del machismo, racismo y de los chistes de gangosos? Sigue leyendo

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Navidades institucionales

residentevil-resivil-cuando-llegas-pedo-a-la-cena-de-nochebuena-25367237.pngPor Patricia Biosca

Ya no hay tantos anuncios de juguetes como antes porque el consumo de la televisión se ha hecho más personalizado: la publicidad infantil está destinada a los canales para menores, en los que siempre es Navidad independientemente de la fecha del año. Los niños piden y piden mucho más allá del aguinaldo y, como consecuencia, la sociedad se tiene que guiar del momento del Nacimiento a través de los anuncios de colonias y de turrones, lo que despista un poco. Aún así, siempre nos queda la Lotería que reparte El Gordo, que siempre nos ilusiona unos días antes al hacernos pensar en el “¿y si…?” para luego devolvernos a la cruda realidad y el “otro año que no me toca… al menos tengo salud”. Y, de repente, se presenta el 24. Como cada año, casi sin variación y sin escape. Sigue leyendo

Apuestas desde la barra del bar

Vista durante uno de los conciertos del séptimo festival Ke Kaña. // Foto: Berto A. Fdez.

Vista durante uno de los conciertos del séptimo festival Ke Kaña. // Foto: Berto A. Fdez.

Por Patricia Biosca

– ¿Me pones una de los Beatles?

– ¿Pero tú cuántos años tienes?

– 17, pero en dos meses cumplo los 18…

– Pero no los tienes. Así que fuera.

– Pero…

– Fuera. Sigue leyendo

Niñas pedorras que añoran las Ferias (parte II)

Toros de Fuego en Guadalajara. // Imagen: Facebook (Amigos del Ayuntamiento de Guadalajara)

Toros de Fuego en Guadalajara. // Imagen: Facebook (Amigos del Ayuntamiento de Guadalajara)

Por Patricia Biosca

Ya está, ya es oficial: feliz año nuevo, alcarreños. Esta frase tan manida a la par que tan cierta se escucha (o se lee. De nada. Un saludo) como un mantra el lunes postferias, ese día en el que se hace balance con números y años de lo bien que nos lo hemos pasado esta edición de la semana grande de Guadalajara. Si han echado un ojo a los principales titulares de la prensa sobre el balance que ha dado el Ayuntamiento de los actos, habrán leído varios “ausencia de incidentes destacables”. Yo, que como treintañera que aún no asume su edad, he salido como de costumbre -aunque menos jornadas, eso sí, que el cuerpo no aguanta los envites de la misma forma-, opino igual que el Gobierno local: no ha habido sucesos destacables. Y ese es el problema. Sigue leyendo

Guía rápida de supervivencia a las fiestas de los pueblos

Pregón de Cabanillas del Campo. // Foto: Henares al Día

Pregón de Cabanillas del Campo. // Foto: Henares al Día

Por Patricia Biosca

Quien más, quien menos, todos hemos tenido el contacto con alguna fiesta popular en verano. Que si son las fiestas de al lado, que si conozco a no sé quién de esta peña, que si me han dicho que los encierros están muy bien, que si viene tal grupo el sábado aquí… las excusas son múltiples y variadas, pero el contagio fiestero (festero para los más puristas de la lengua, si bien están aceptados por la RAE ambos términos) es casi inevitable. Poco importa que los programas se lleven repitiendo en lugar, forma y tiempo desde hace décadas: el regusto a volver al terruño es un seguro inalterable al que muy pocos se atreven a enfrentarse. Y, de hecho, serán mirados de la misma forma que mira el emoticono de WhatsApp con cara de asco si a alguien se le ocurre decir que esa semana se ha reservado para ir a otro lugar que no sea el pueblo. ¡Ay de aquel que se atreva a tal blasfemia! Sigue leyendo

Los deliciosos días de verano

Ellas, ataviadas con sus sombrillas y en lucha a muerte con las avispas. Ellos, al fondo // Foto: P. B.

Ellas, ataviadas con sus sombrillas y en lucha a muerte con las avispas. Ellos, al fondo // Foto: P. B.

Por Patricia Biosca

Un sábado caluroso del mes de julio. En el grupo de amigos, uno de ellos propuso hace unos días un plan que, a priori, tampoco parece muy llamativo: ir a jugar un partido de fútbol a pleno sol a eso de las siete de la tarde a un pueblo que se encuentra a unos cuarenta minutos de la ciudad. Las chicas, con las que no se suele contar demasiado para enfundarse las medias y las botas (también dicho sea de paso, la tradición no ha acompañado demasiado la práctica por motivos que todo el mundo intuye, aunque algunos no quieran ver), dicen que solo irán a ser espectadoras de aquel encuentro si hay un aliciente de por medio: en este caso, el cabrito de la comida. El alimento parece hinchar las ilusiones y, al final, la comitiva necesita de dos coches para desplazarse al lugar indicado y disfrutar de aquellas viandas. Sigue leyendo

El arte de tomar el fresco

Señoras y señor que toman el fresco. // Foto: CLM24

Señoras y señor que toman el fresco. // Foto: CLM24

Por Patricia Biosca

Cae la noche en un pueblo cualquiera de apenas un millar de habitantes en el que el calor da un poco de tregua con una leve brisa. La abuela recoge los platos de las salchichas regadas con ketchup que les ha preparado a los nietos para la cena, que llevan de vacaciones de verano una semana y le piden caprichos mientras los padres no están presentes -que suelen portar azúcar y/o estar envueltos en plástico-. “Yaya, ¿vamos a salir al fresco?”, le preguntan los chicos apurando la raja de melón que la anciana les ha dado de postre. “Sí, ahora cuando veamos que saca la Antonia las sillas”, les responde solícita la abuela. El ritual empieza con el levantamiento del fuerte por parte de la Antonia, al que se le van uniendo todos los vecinos del “barrio”, siendo “barrio” un concepto tan amplio que puede suponer desde dos calles a la equivalencia de una manzana de Nueva York. Las señoras, en su mayoría viudas, están deseando salir a comentar lo que ha dado de sí el día, lo que han visto en “el parte” -informativo de la televisión- o en “los santos” -las revistas- o lo que han escuchado en la tienda. Los nietos están deseando salir salvajes y sin restricciones a jugar hasta la madrugada por todas las calles aledañas, su hábitat estival. Y así transcurrían los veranos. Calurosos. Repetitivos. Felices. Sigue leyendo