Una deuda con la Sanidad pública

Sala de espera de Oftalmología, en el Hospital Universitario de Guadalajara. // Foto: Sescam

Sala de espera de Oftalmología, en el Hospital Universitario de Guadalajara. // Foto: Sescam

Por Patricia Biosca

Hoy vengo hasta aquí para pagar una deuda que contraje hace nueve años con la Sanidad pública en general y con una doctora en particular. El día en el que hice aquella promesa tenía mis palabras estudiadas desde hacía tiempo, pero no las solté hasta justo antes de quedarme dormida debido a lo que la anestesista me dijo que era “como un whisky con Coca-Cola pero en vena”. Entre el nerviosismo y la vergüenza, dije: “Como esto te salga bien, te prometo que te hago un reportaje para contarlo todo. Ahora, como salga mal…”. En ese momento, la persona que se iba a encargar de apuntalar mi globo ocular por dentro se rió y me contestó con un incrédulo “vale, a ver si es verdad”. Y todo esto sucedía a finales de septiembre de 2009, cuando la temida crisis aún no había llegado a su momento más crítico; cuando aún soñábamos con que los pisos que compramos nunca bajarían del pastizal que le prometimos pagar al banco; cuando los sanitarios no se manifestaban asegurando que no tenían ni para guantes. Sigue leyendo