Lo que vale una vieja Barriguitas

Safira es trasladada por la ambulancia después del su desahucio. // Foto: Guadaqué

Safira es trasladada por la ambulancia después del su desahucio. // Foto: Guadaqué

Por Patricia Biosca

Imaginen esta situación: un niño juega a peinar a sus muñecas. Tiene varias, pero solo dos manos, por lo que debe aparcar a unas, como en la peluquería cuando las señoras esperan su turno, mientras atusa a la elegida. En ese momento aparece una prima que también quiere jugar a las muñecas. Pero el niño se niega a dejarle ninguna porque dice que son suyas, ni siquiera una Barriguitas medio calva que tiene abandonada. ¿Qué le dirían al niño si fueran sus padres? Sigue leyendo

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