El placer culpable de las orquestas

La Orquesta Panorama durante su espectáculo. // Foto: La Crónica

La Orquesta Panorama durante su espectáculo. // Foto: La Crónica

Por Patricia Biosca

El prodigio de las verbenas y sus orquestas es una cuestión que genera odio y amor a partes iguales. O adoras las lentejuelas, los pasodobles y la versión de “Final Countdown” que cierra el baile, o echas pestes del repertorio, de la sobreactuación de los cantantes y de la aglomeración de gente que lo mismo te canta por la Jurado a grito pelado que se emociona con Paquito el Chocolatero. Aquí, en Guadalajara, no se vive con tanto fervor el fenómeno desde la desaparición de Bailem, el mítico grupo que tenía hasta merchandising y fotos de estudio en blanco y negro con el que las jovencitas de la provincia forraban sus carpetas. Sin embargo, hay un lugar donde esa misma devoción continúa aún despierta. Un sitio donde los músicos (y sobre todo los cantantes) son admirados con los mismos gritos que recibían las boy bands en los noventa. Donde el espectáculo de chispas, luces y coreografías es comparable a las míticas galas de “Noche de fiesta” o de “Murcia, qué hermosa eres”. Ese paraíso verbenero es Galicia, y el pasado fin de semana un cachito de su idiosincrasia veraniega se paseó por La Alcarria gracias a la famosa Orquesta Panorama y su Deluxe Tour 2018 (chincha rabiña, José Luis Moreno). Sigue leyendo