El embrujo del Maratón

Maraton2018

Imagen de la edición de 2018 // Foto Marian Useros (Twitter Maratón)

Por Álvaro Nuño.

El tercer viernes de junio no es un viernes cualquiera en Guadalajara. Yo diría que es el viernes por excelencia, el más esperado por grandes y pequeños. Quizás sólo comparable al Viernes Santo para los cofrades, al viernes más cercano a la noche de las ánimas para los seguidores del Tenorio Mendocino, o el viernes de la Semana Grande de las Ferias, festivo local sobre la segunda semana de septiembre, especialmente para cientos de peñistas. Es uno de esos viernes que te levantas con otro ánimo, ya unido al optimismo habitual de que finaliza la semana laboral.

Decimos grandes y pequeños porque un vecino de Guadalajara que ronde la treintena no conocerá un final de curso sin el Maratón de los Cuentos cruzándose en su vida cotidiana, porque este año cumple su 28 edición, casi tres décadas siendo la ciudad de los cuentos, de narraciones y de historias, de telas de colores colgadas en la Calle Mayor ondeando al viento, de letras flotando frente al Palacio del Infantado -al que el Maratón vuelve tras su obligada mudanza el Liceo Caracense del año pasado-, de multitud de actividades alrededor del escenario principal por el que desfilan cientos de ciudadanos -1.524 lo hicieron en 2018– sólo con la intención de contar sus cuentos -716 fueron los narrados el año pasado- y de que los demás les escuchen atentamente -15.000 se calculan como público en la última edición-. Esa magia, esa química entre el contador anónimo y el público se repite durante 46 horas ininterrumpidas, comenzado el viernes 14 a las 17:00 y terminando a las 15:00 del domingo 16.

Eso en principio sí se sabe, que es el alcalde, como representante de todos los vecinos de la ciudad, quien comienza con el primer “Érase una vez…” -este año con el morbo de saber si Antonio Román cumplirá con la tradición porque, como hace cuatro años, el Ayuntamiento se constituye el sábado por la mañana y puede que las negociaciones para saber quién ocupará su sillón le permitirán bajar al Infantado o le mantendrán ocupado en esos procelosos menesteres- y que la Banda de Música, bajo la batuta de Nuria Matamala, interpretará el último “… colorín colorado” al fresco del zaguán del palacio con los más fieles bailando a su alrededor. Son imágenes que se repiten año tras año y que seguro que en esta edición no fallarán.

Pero el Maratón no sería posible sin las personas que unen esos dos puntos, sin la participación de aquellos que recitan los versos de los clásicos, los que inventan sus propias historias, los que las cantan o interpretan al son de la música, los más mayores que rescatan del baúl de los recuerdos esa narración que conocen desde pequeños, los escolares que preparan sus cuentos en las aulas con la ilusión propia de la edad y con la ayuda de sus maestras y maestros, los profesionales que viven del cuento y que vienen de todos los rincones del mundo a la capital mundial de la narración oral, de los amantes de los días tumultuosos en los que en el patio de los leones no cabe ni un alfiler, o de los que prefieren esas noches íntimas en los que las historias se susurran en la oscuridad. Todos son Maratón y sin sus minutos de participación a lo largo de estos 27 años, este evento no habría llegado a soplar 28 velas. Sin olvidar, por supuesto a las miles de personas que no se atreven a salir al escenario pero que contribuyen escuchando, paseando por los alrededores del Palacio o participando en las actividades paralelas; todas estas personas son las que conforman el denominado “ambiente del Maratón”, esa atmósfera mágica que envuelve la ciudad durante este fin de semana y que hace que a muchos se nos ponga esa sonrisa tonta e inexplicable estos días.

Pero no todo comienza a las cinco de la tarde del viernes. Los miembros del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil llevan trabajando prácticamente desde que la Banda de Música dejó de tocar el año pasado para que todo esté preparado de nuevo, para que esta maquinaria de ilusión funcione, y todo ello con la inestimable ayuda de dos centenares de voluntarios reclutados de colectivos de la activa sociedad civil alcarreña, que dedican unas horas o unos días de su tiempo para que todo quede documentado en fotografías, radiado en directo, difundido por las redes sociales, ilustradas cada una de las historias, viajando por las localidades gracias a la colaboración de las 17 bibliotecas y ayuntamientos de otros municipios -el Maratón Viajero-, trasladando los cuentos a los diferentes monumentos de la ciudad -los Monucuentos-, a aquellas instituciones donde sus usuarios se ven con dificultades para presenciarlo en el Infantado -la Palabra Viajera- o colaborando en los múltiples talleres y actividades de calle dispersas ese fin de semana en los alrededores del Palacio del Infantado. Sin la aportación de cada una de estas personas, desde los alumnos y profesores de la Escuela de Arte que decoran los escenarios hasta los equipos de guardia -Los Guardianes del Alba- que este año estarán al quite en las madrugadas con sus propios cuentos en la recámara por si es necesario subir al escenario, el Maratón no sería hoy el gran evento cultural de la ciudad, reconocido ya como Fiesta de Interés Turístico Regional.

Y este #28MaratónCuentos -así se denomina y comparte en las redes sociales- está dedicado a las brujas al igual que el año pasado viajó a las estrellas. Cada Maratón es temático y en esta ocasión, las personas que forman parte del Seminario se han querido acordar de esos seres misteriosos, personajes casi inseparables de cuentos e historias pero intentado aclarar sus casi siempre oscuros papeles. Dicen en el programa que eran “mujeres que se salían de la norma o molestaban al poder” por lo que “eran tildadas de brujas y perseguidas ferozmente”. El Maratón dice querer contribuir así al siglo de las mujeres pero intentando rehabilitar su figura. “Podremos saber si la historia que se cuenta es antigua o moderna porque, así como los cuentos tradicionales sólo presentan brujas que dan mucho miedo, los modernos ofrecen un perfil más cercano y humanizado del personaje”. Y buen ejemplo de ese cambio de visión es sin duda el de la bruja más popular de Guadalajara, “La Bruja Rotundifolia“, un personaje querido, ingenuo y alegre que cuenta sus historias a los boquiabiertos niños, encarnado por una de las tres hechiceras que metieron todas sus alocadas ideas en una gran marmita, mezclaron ingredientes y ungüentos de todos los colores y sabores, y urdieron este Maratón que todos conocemos. Sí, con ese nombre tan masculino y redondo, el Maratón sin embargo lleva nombres de mujeres en su ADN. Nos estamos refiriendo claro está a Estrella Ortiz y a sus amigas, las bibliotecarias Eva Ortiz y Blanca Calvo, creadoras de este hechizo mágico que 28 años después -ahora de la mano de otra mujer como es la actual presidenta del Seminario, Concha Carlavilla-, todavía surte sus efectos sobre todos nosotros,… al menos durante 46 horas al año.

Anuncios

Carta a las Reyes Magos

2018.01.04 carta-reyes-magos

Por Álvaro Nuño.

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar, os escribo de nuevo como cada año para invocar vuestra magia y pediros esas cosas que parecen imposibles de conseguir si no es mediante vuestra divina influencia. Por supuesto no me estoy refiriendo a regalos materiales que se puedan empaquetar y a las que se les pueda poner un lazo. Lamentablemente, hace muchos años que ya no las espero con la misma ilusión que las pedía en mi infancia, cuando pegaba mi mocosa nariz al siempre deslumbrante escaparate de la juguetería Lirón, en plena Calle Mayor, o cuando bajaba de la mano de mi padre y junto a mis primos y hermanos a meter esta misma carta por las temibles y doradas fauces de los leones de Correos. La ilusión ha mutado y, con la edad, el valor de las cosas materiales cada vez se difumina más (aunque nunca renuncio a un buen viaje, o a ese barco de vela con amarre incluido en algún puerto paradisiaco, que os quede claro).

Sigue leyendo

La duquesa

2018.11.23 Duquesa del Infantado

Almudena de Arteaga, en julio de 2017, recibiendo el Premio “Princesa de Éboli” en Pastrana // Foto: El Heraldo del Henares.

Por Álvaro Nuño.

Nació en Madrid, un 25 de junio de 1967, ciudad en la que continúa residiendo. Está casada y tiene dos hijas. Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense, es miembro de la Real Academia Hispano Americana y diplomada en Genealogía, heráldica y nobiliaria por el instituto Salazar y Castro. Ejerció la abogacía durante seis años, especializándose en Derecho Civil y Laboral. También trabajó como documentalista en libros y ensayos históricos hasta que la fama le llegó con la publicación de su primera novela, “La Princesa de Éboli”, en 1997, tras lo cual dejó el ejercicio del Derecho para dedicarse en exclusiva a la literatura, cosechando una prolífica obra compuesta por una veintena de libros. Ganadora del premio internacional de literatura Alfonso X el sabio, del premio Azorín y del Algaba de ensayo, además de llegar a quedar finalista de otros tantos, es reconocida por la crítica como una de las más destacadas escritoras de novela histórica actuales. Sus libros han llegado a permanecer meses en las listas de los más vendidos, con numerosas reediciones y se han traducido a varios idiomas, algunos tan curiosos como el turco o el griego, según se puede leer en la biografía publicada en su propia web.

Sigue leyendo

180 años

2018.11.18 Museo Gu.

Interior del Museo de Guadalajara. // Foto: http://www.castillalamancha.es

Por Fernando Aguado Díaz *

Parece mentira pero ya ha pasado un lustro desde el último gran aniversario del Museo de Guadalajara. Se lo contaba desde esta misma tribuna en “175 años del Museo de Guadalajara: el Museo provincial ante el espejo”. Cuando uno se hace mayor el transcurso de cinco años realmente tiene poca trascendencia en su devenir vital, tanto más si el protagonista de este camino es una institución que ya cuenta con ciento ochenta primaveras. Y pudiera parecer que es así releyendo el citado artículo, ya que el diagnóstico de la situación del Museo viene a ser el mismo que el que se expuso entonces.

Sigue leyendo

Pasado y futuro

2018.11.02 JuanInes

Don Juan y Doña Inés 2018 // Foto: Isra Pou

Por Álvaro Nuño.

Los astros parecen haberse conjurado este año de nuevo para que la celebración del Tenorio Mendocino vuelva a disfrutarse en su esencia otoñal. Para mí, la verdadera dureza de esta estación comienza con el Tenorio. No recuerdo una representación sin abrigo por el frío de la noche castellana y este año la temperatura parece haberse aliado como parte del atrezo. Incluso la Unión Europea nos ha librado por el momento del cambio de hora y la penumbra será protagonista desde el comienzo, ya a las siete envolviendo con su oscuridad a los personajes ataviados para la ocasión deambulando por las calles del centro de la ciudad hoy y mañana.

Sigue leyendo

Sin aluminosis

Patio de los leones del palacio del Infantado. // Foto: Fran Hermenegildo

Patio de los leones del palacio del Infantado. // Foto: Fran Hermenegildo

Por Álvaro Nuño.

Confieso que ayer por la tarde respiré profundamente con alivio cuando un amigo me informó por whatsapp que el Palacio del Infantado no tenía aluminosis. La noticia corrió como la pólvora. La maldita palabreja nos llevaba a muchos vecinos que queremos esta ciudad rondando por la cabeza casi medio año desde que a principios de mayo, los responsables del Ministerio de Cultura y de la Junta de Comunidades, en una rueda de prensa urgente y conjunta nos dijeron que el edificio se cerraba de manera inmediata por el riesgo de que toda su estructura padeciera este grave problema detectado en dos vigas de la galería lateral que da a los jardines. La preservación de la seguridad les llevó a tomar esta drástica decisión que dejó todas las dependencias que acoge el Palacio cerradas por obras, un cartel que ha colgado desde entonces en la puerta de entrada del Museo Provincial, que ha impedido disfrutar de su maravilloso Patio de los Leones a los visitantes de la ciudad y que nos privó, por ejemplo sin el tradicional escenario del Maratón de los Cuentos.

Sigue leyendo

150 días sin Palacio

AbrazaElInfantado

La Plataforma “Abraza el Infantado”, en una convocatoria anterior pidiendo su reapartura // Foto: Facebook

Por Álvaro Nuño.

Mañana sábado, 29 de septiembre, se cumplirán exactamente 150 días desde aquella fatídica y sorpresiva jornada del 2 de mayo, cuando Junta y Ministerio anunciaron al unísono el cierre al público del Palacio del Infantado por serios motivos de seguridad, al haberse detectado aluminosis en algunos elementos del edificio. 150 días en los que poco o nada hemos sabido respecto del estado del Palacio más allá de que sigue sin actividad, con las salas del Museo Provincial cerradas a cal y canto e inaccesible a los turistas que prácticamente a diario se acercan a sus puertas intentando ver su interior y su famoso patio de los leones.

Sigue leyendo